Hay obritas comiqueras que a veces pasan desapercibidas pero cuyo encanto hace que si algunas vez, miraste su portada de soslayo, o te interesaste por su guion; siembren en ti una semilla que germinará tarde o temprano y necesitarás leerla.
Clase Letal tiene ese poder. Una serie que ya sólo saber que goza de ese aire fresco que aporta al mundo del noveno arte las obras de Image, atrae. De los titulos que quieres leer cuando tanto pijameo colapsa tu alrededor. Ni que decir que son obras que ven la luz en nuestro país gracias a Norma Editorial, encargados de publicar siempre esos títulos que sabes que sólo a ellos se les da bien hacerlo.
Y es entonces que te anuncian titulazos como Ciencia Oscura (http://cronicasliterarias.com/2015/04/03/resena-ciencia-oscura-1-de-rick-remender-matteo-scalera-y-dean-white/), La Carta 44 ((http://cronicasliterarias.com/2015/08/18/resena-la-carta-44-1-velocidad-de-escape-de-charles-soule-a-j-alburquerque-major-y-jackson/) o Low (http://cronicasliterarias.com/2015/12/03/resena-low-de-rick-remender-y-tocchini/), con los que casi no puedes vivir a la espera de una nueva publicación.
Clase Letal te traslada a un no muy lejano año 1987 donde Marcus López, un adolescente sin hogar, toca de lleno la amargura y la depresión y decide no tener más razones para vivir. Un vagabundear sin rumbo por las calles de San Francisco, una vida triste a la que un día le sobreviene un inesperado twist cuando una chica misteriosa llamada Saya lo coge de la mano y le propone su inscripción en la escuela Kings Dominion de Artes Letales. Un lugar oculto al mundo, una escuela clandestina donde los reyes del crimen mundial mandan a sus hijos para formarlos como asesinos. ¿A quién no atrae algo
así? O mejor dicho, ¿a qué joven lleno de hormonas efervescentes no le entusiasma el poder convertirse de la noche a la mañana en un asesino letal?
Los siempre atractivos guiones de Rick Remender, goza aquí de la mano de su amigo Wes Craig como cocreador y dibujante. Me consta que ambos pasaron largo tiempo hablando de esta obra en bares y cafeterías antes de poder desarrollarla. Una buena cantidad de tiempo tratando el tema hace que Clase Letal desprenda ideas bien estructuras pese a su trasfondo de jóvenes de instinto (e instituto) desatado a lo Battle Royale. Una buena exposición convincente, diseños dinámicos y un borde de viñeta arenoso y oscuro que acompaña perfectamente a tramas de matanzas callejeras y otras con sigilo.
Remender tira atrás en el tiempo y presenta a los lectores a Marcus en momentos duros de su anterior vida para mostrarnos su carácter, desarrollar su voz, en definitiva, enseñarnos de qué pie cojea. Reacciones violentas que aportan ira violenta como cuando Marcus presencia el robo y desprecio de unos sujetos a un hombre sin hogar. Muestra entonces que esto es real, o que es una historia que podría haber sucedido o está sucediendo en estos momentos en cualquier parte. Pero aunque hay un montón de trasfondo de Marcus en estos dos números, notas que el guionista no desea revelarte todo-todo del personaje. Deja lo suficiente de su pasado pendiente para tenerte enganchado a cada acción/reacción de Marcus. Enseñarte tan solo la punta del iceberg.
Y continua el ritmo narrativo a golpe de año y después de lo narrado en 1987: Una juventud Reagan se sitúa 1988: Los niños del agujero negro. TPB en el que después del “rescate” y la inscripción de Marcus en Clase Letal se narran sus primeros pasos en los terrenos de la escuela, la sobreexcitación, la idea genérica de “chico nuevo dentro de la camarilla”, los estereotipos de niños felices en grupo debido a…, el gusto por matar. La violencia de la infancia pisándole los talones a Marcus para aflorar como un volcán y demostrar de lo que verdaderamente es capaz de hacer.
Sangre por todas partes. Remender comienza este segundo enseñando cómo Marcus, más de una vez, se sostiene a sí mismo. A pesar de ver como los demás no tienen reparos en dejar escapar todo su mal. No obstante, hay dos posibles intereses, el amor, ese amor de la juventud que jamás se olvida, llama a su puerta. Hay dos frentes: María, que parece ansiosa por conocerlo en todos los aspectos…, y Saya, la misteriosa chica siempre malhumorada que le rescató. Un amasijo de situaciones y recuerdos (algunos duros de verdad), que ponen nuevamente a prueba la estabilidad de Marcus.
Rick Remender (Ciencia Oscura, entre otras muchas de gran calidad), Wes Craig (Batman: Origen) y Lee Loughridge (Fear Agent) rompen moldes en esta unión. Un guion que muestra lo peor de una juventud sin
miramientos, la agresividad de la llegada del punk californiano, drogas, delincuencias desatada, el comienzo de “nuestra edad moderna” para los que fuimos niños en los 80s.
Remender crea una trama secundaria directamente del género de Terror. El asesinato. La sangre. La violencia sin parangón en jóvenes de mente inestable aún. La escena en el granero y el rostro desfigurado de una nueva amenaza externa, me encantan. La historia fluye bien, y el esqueleto de la historia general tiene un algo, un no-sé-qué, que atrae. Y eso asusta. Mas, la veo una serie que necesita un poco más de potencial , que sin duda, conociendo a Remender, en siguientes números llegará. Explotará.
Os lo he dicho: vas a sentir muy de cerca Clase Letal si fuiste niño de calle en los ochenta. Pero, ¿y quién no lo fue?
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