Un nuevo tomo por parte de ECC Ediciones que contiene al completo el arco argumental Batman: Destino de Caballero (Journey Into Knight, #1-12). Una recopilación de historias bien elaboradas (como todas las de esta nueva estirpe), donde los comienzos de Bruce Wayne como Batman no son nada fáciles. Los artificieros para este golpe son Andrew Helfer (The Shadow) y Tan Eng Huat (Doom Patrol). Son ellos los que dan respuesta a toda una clase de incógnitas muy bien ideadas que se dan en este tomo, en este viaje para un nuevo Caballero.
A mí me ha molado. Y ni mucho menos me considero fan acérrimo del personaje. Pero sé de buena mano que en la primera mitad de la década de los 90s las series de Batman se vieron involucradas en una sucesión de obras algo raras como La caída del murciélago, La cruzada, Último desafío… No obstante, en 1995 alguien propuso nuevas ideas para cambiar lo que parecía imposible de tocar. Y son las nuevas ideas las que hay que aceptar con los brazos abiertos. Sobre todo, las que aportan originalidad. Nada de palmaditas en la espalda, abogo por «la sorpresa».
¿Y quién no?
En Batman: Destino de Caballero, una epidemia mortal amenaza las calles de Gotham City. Una banda de chicos pirómanos atacan los barrios pobres. Bruce Wayne es acusado de asesinato. Joker vuelve con un hilarante plan… Demasiados problemas para un novato héroe al que al parecer todo le viene grande. Por lo pronto. El argumento presenta una historia con varias temáticas distintas. Empezando con la detención por parte de Batman de una capo de la droga, la cual le dispara en el pecho a este nuestro novato nuevo héroe. Además, la epidemia que empieza a gobernarlo todo: Bruce Wayne se contagia pero… parece ser inmune a la enfermedad…, hasta un cotejo con un reaparecido Joker en el Asilo de Arkham.
Gusta ver los comienzos desde una perspectiva diferente. Una visual de “otro” Año Uno. Conocer los inicios, ver como se forja desde el principio una alianza con Jim Gordon. Como se fragua un legado casi familiar. Peripecias que no van a deparar
nada bueno a nadie. A partir de aquí sus vidas ya no volverán a tomar el camino para el que fueron escritas. Grandes escenarios, peleas al borde de la muerte, enemigos sin pijamas que hacen que muerdas el polvo, inhóspitos rincones de la ciudad de Gotham, túneles de metro, edificios abandonados y el aterrador Asilo Arkham. Un comienzo demasiado desesperante…, tal y como debió ser. Nada de andarse de rositas como antes describieron.
El gran honor de estos guiones recae en Andrew Helfer. Los lápices del lado de Tan Eng Huat. Un tandem diferente que le han dado a la franquicia doce fantásticos y disfrutables cómics ahora recopilados en un estupendo tomo por parte de ECC Ediciones. Ni que decir tiene que los forofos de Batman ya tardan en hacerse con él.
Leer este tipo de obras me demuestra que no es necesario que el Mal lo encarnen los coloridos villanos de siempre; quiero decir que no toda la parte de un guión debe estar centrando en un único Mal. Un hombre cualquiera pierde la cabeza y se convierte en el peor enemigo de todos. Ya puede ser hijo de un tirado borracho, de un director de banco o del propio jefe de policía de la ciudad, que si al sujeto se le cruzan los cables, bien cruzados, es como poco temible. Nada de pijamas. No siempre. Es por lo que a Batman y la mayoría de sus (nuevos) guiones, gente como yo, les coge gusto.
Tras las puertas de Gotham se esconde lo peor del ser humano. Batman: Destino de Caballero, lo cuenta.