Nunca me ha dejado de sorprender cómo en 1794, Matthew Gregory Lewis, un joven de 19 años, recién terminados sus estudios, escribe en diez semanas inspirado por Los Misterios de Udolfo, una novela de cerca de 400 páginas que a fecha de hoy no sólo es uno de los pilares básicos de la novela gótica sino una de las más grandes obras del género de horror y de la literatura en general.
El monje sería la obra que lanzaría a este joven autor a la posteridad, además de ser su cruz en vida. A pesar de las múltiples correcciones que tuvo que hacer por las presiones de la época debido al espíritu transgresor y profundamente anticlerical de la novela,- la cual para los católicos de la época sería puro veneno-, ésta mantiene a fecha de hoy todo su espíritu subversivo, maldito, sacrílego, satánico y a la vez tremendamente sangriento, adictivo y entretenido.
Ambrosio, la santidad personificada, un sacerdote nacido y criado en la bondad y moralidad, en los más altos valores y costumbres católicas, es el predicador de la pureza y la virtud, luchador impenitente contra el pecado, sus discursos litúrgicos atraen a medio Madrid que escucha enfervorizado sus palabras. Es la España pseudo medieval y oscurantista, sórdida, cegada por la tradición católica, el escenario latino propio de lo gótico. La trama comenzará cuando un joven huérfano de rostro impenetrable ingrese por caridad en el mismo monasterio que el protagonista, a partir de ahí comenzará uno de los más grandes retratos psicológicos de la literatura universal, una radiografía del pecado y la culpa. Un descenso al infierno donde Ambrosio será ejecutor y mártir a la vez, cegado por la lujuria que en algún momento condenó; El monje no deja de ser un pacto demoníaco, previo al Fausto de Goethe y antesala del movimiento romántico del siglo siguiente.
Ambrosio, más que por la virtud de la experiencia se guía por la soberbia y perfeccionismo del que no ha cometido pecado nunca por no haber sufrido tentaciones, y esa misma hipocresía es la que se volverá en su contra, (el Diablo sabe más por viejo que por Diablo), pervirtiéndolo de tal forma que únicamente a través del sexo y lo carnal, creerá obtener la purificación, llevándose por sí mismo y su atormentada mente a una espiral de violencia y crueldad retorcida para escapar de su sentimiento de culpa. Un personaje, como buen fanático religioso, que le aterra tanto la condenación eterna que cae en su propia destrucción y la de los demás de camino.
Pero El monje no es sólo una novela psicológica, una parábola fantasiosa sobre las consecuencias de la represión, es también una obra llena de acción, tragedias sublimes, suspense, dolor y pasiones bajas… en una estructura densa, enrevesada, pero que no deja de mantener al lector en tensión ni baja el interés. De hecho la violencia tanto en emociones como en decisiones y descripciones se plasman en toda la narración: el romance imposible entre la desdichada Inés y el noble e inocente Ramón, las desventuras de éstos que llevarán al lector a todo un viaje de peligros y desdichas tan gótico como folletinesco, con fantasmas, terribles torturas inquisitoriales, bandidos sin escrúpulos, abadesas de una maldad infinita; y por supuesto la leyenda de la monja sangrienta, que junto con el final es uno de los momentos más espeluznantes del libro.
No deja de ser una obra eterna porque, a pesar de la época que se escribió, a años luz de la del lector, el carácter desatado, grandilocuente, extremo, decadente y a la vez apasionante de la historia y subhistorias tiene como fin el shock en el lector. Es el germen, la esencia de los relatos de miedo que nos han horrorizado y fascinado de siempre, y Lewis lo inventa por primera vez en este polémico best seller dieciochesco, en esta obra de gótico satánico, pesadilla y a la vez parodia desbocada del misticismo católico, como sólo un joven inglés protestante, culto y con ganas de transgredir, fue capaz de hacer para placer suyo y de todos los amantes del terror hasta ahora.
El monje fue igualmente una obra reivindicada por los surrealistas, que encontraron en ella la manifestación sobrenatural del subconsciente reprimido de sus personajes, con sus pesadillescos escenarios y manifestaciones demoníacas fruto de los miedos ancestrales del hombre. Admirada por Lovecraft en su ensayo “El horror en la literatura”, también fue la espina clavada de Buñuel, que soñó y a punto estuvo de hacer la versión fílmica, (dicho esto recomiendo con énfasis que ignoréis la adaptación francesa protagonizada por Vincent Cassel, y huyáis de ella si aún no habéis leído el libro).
En definitiva, si hay una novela de terror clásico que podéis rescatar y disfrutar por encima del tiempo, como un pasapáginas que te exprime los ojos sin perder en ningún momento el interés, para gozarlo en toda su transgresión, erotismo y atracción por lo macabro y terrorífico es sin lugar a dudas El monje; un libro por el que siento envidia de aquellos que lo van a leer por primera vez y que considero que cada ciertos años hay que releerlo.
Una obra maestra, recién reeditada por Editorial Valdemar.
El libro mas asombroso e impactante que he leído. Diabólico, una obra maestra. Censurado por etapas desde que fue escrito. Perverso y muy oscuro. Quisiera la opinión de la alta gerarquia eclesiástica sobre este libro en estos momentos en que la realidad supera a la ficción según los medios de comunicación, ya que de un estado virtuoso se degenera en vicio sexual según argumento del libro y trasciende en crimen. Repulsivo y lúgubre pasajes de este libro muy atrayente y revelador de misterios. También fascinante el autor Mattheu Gregory Lewis diplomático ingles en embajada alemana y enigmática su muerte a raíz de la publicación del libro que parece maldito mas que gótico con un toqué de romanticismo y dramatismo. Quisiera saber la mejor edición en castellano. Encuentro similitud con Dracula de Bran Stroke pero esta algo menos religiosa, pero semejante atmósfera.
El monje una novela gótica obsesiva en su tiempo de gran rareza y fuera de convencialismo, con tema sexual de fondo que la hace tan atrayente. Miedo, al despertar después de leer este libro que libera. Solo Marqués de Sade consiguió este efecto con respecto al erotismo que destila el monje en parte. El Club Dumas de Arturo Perez Revelte revela muchos matices sobre la atmósfera lúgubre de El Monje. Mas clacisista y mediterránea es El Fantasma de la Ópera de Gastor Leroux pero terrorífica igual que El Monje en matices. Fantasmagórica aunque no mediterránea. Sutil en lo sobrenatural mas que la genial obra de Gustavo Adoptó Bequer: Leyendas aunque con un trasfondo frívolo y romántico muy bien confinados como en las Leyendas. Para leer en soledad de madrugada invernal y tempestuosa a la luz de una vela. Aterradora novela El Monje y desoladora. Solo un ateo en aquellos tiempo se atrevió a escribirla con valor. Destila la presencia de un huésped maligno en cada espacio con majestuosidad Mattheu Gregory Lewis en esta novela gótica que estremece. Se entiende su anglo-sajonismo y hombre de este tipo ha sido los que a conseguido mas fuerza para el Imperio Anglo-Sajon restando fuerza al antiguo Imperio Romano y Poder Eclesiástico aliandose al terror y misterio. Subliminal obra literaria. Para hacer analizada y estudiada. Erudita. Mágica. Abracadabrante, para ser recordada. Una mentalidad algo retorcida podía haber escrito esta obra. Dante Alighieri puede sobrepasar esta alma en su escrito la Divina Comedia haciendo fusión con Las Mil y una noches. Occidental El Monje determina carácter. Soberbia sin medidas esta obra. Oculta y desapercibida. Violadora de la moral cristiana católica. Expelugnante. Potente sin resistencia pues esta destinada a desaparecer por no tener fondo, pero fulminante. Estelar. Y desvanecedora.