Reseña: Oldboy #3, de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi

Oldboy_03Llega por fin el tercer tomo y cierre de Oldboy. Una obra basada en la venganza quizás como una virtud del ser humano a la que pocos seres pueden acceder en su cota más infinita. «Quién la hace, la paga». Cantidad de dichos morales tenemos para intentar evitar el diente por diente. Hay que poner la otra mejilla pero…, ¿hay que estar ahí para ponerla, ¿no?

Personas sedientas de venganza recorren el mundo entero día tras día, un hecho del pasado, el que menos esperas, te puede perseguir hasta el fin de tus días como le sucede a Gôto, el protagonista de Oldboy, el manga éxito de ventas de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi.

Oldboy cuenta la historia de Gotò, un tipo que fue secuestrado durante diez años y que fue liberado de buenas a primeras sin que nadie le diese una explicación. En lo que puede ser perfectamente una celda, pasó tanto tiempo que no recuerda nada. No sabe quién, ni porqué, lo llevó allí. Por lo que oye entre los carceleros parece estar en una prisión privada.

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Como único contacto con el mundo exterior tiene un televisor, a través del cual, para no volverse loco, ha aprendido a luchar, a estar en forma y sobre todo, a mantener los cabales en sus sitio; aunque no ha sido nada fácil. Sin embargo, un día entran unos tipos, lo esposan, le tapan los ojos y cuando vuelve a ver luz, se encuentra en la calle tirado… Libre por fin.

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En esta tercera parte, Gotò coge por el camino de en medio y decide acabar la historia que no le deja dormir. Deambula de un lado para otro cavilando que hizo en el pasado para que ese ser le tuviera tanto odio y le encerrara tantos años como a una rata sin recursos y peor aún, le mantuviera con vida. Interviene ahora una extraña mujer que por lo visto le hipnotizó con un extraño fin. El guardaespaldas de su enemigo es despedido y dado que hay un poquito de misericordia en su corazón, decide ayudar a Gotò a terminar con esta pesadilla. La escritora y amiga descubre algo en la curiosa canción que mucho tiene que ver y que cantaban en el colegio cuando ambos contrincantes eran pequeños. Gotò decide terminar el juego y se encierra con su enemigo en su piso de niño rico. Allí tendrá que dilucidar que pasó, de una vez por todas, o en una semana sólo uno saldrá vivo para contarlo…

Insisto, yo cometí el error de ver la película antes de leer el manga. Ahora me arrepiento porque hay ciertas discordancias entre film y cómic que le dan más valor al trabajo gráfico. El final, sobre todo, es totalmente diferente.

Oldboy_04Ya dije que es una historia que se lee de un tirón. Un manga, tres tomos que se devoran en un pis pas y que cierran la historia de una manera cojonuda. Nunca, más de mil páginas, volaron tan rápidamente delante de mis ojos. Oldboy, el manga que fue todo un éxito en Japón en 1997, ha sido publicado por DeBolsillo a un precio bastante asequible.

Debéis leerlo para saber de lo que somos capaces cuando alguien nos toca lo que más queremos. Es una historia -me sorprendió bastante- que dista mucho del film original, no el americano que dice todo el mundo que es una “patata” y que está en cartelera. Parece ser que cada uno ha tirado por un lado. En mi opinión, por supuesto, primero hay que leer el manga y después el film oriental. Lo demás es vuestro criterio y quizás vuestro suicidio. Yo por ejemplo no me atrevo. No quiero que me estropeen la historia que se halla en mi cabeza…

Un manga altamente recomendable. La resolución final ha llegado. Oldboy, de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi es como una bomba que te estalla en la cara.

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