Reseña: Y, el último hombre, de Brian K. Vaughan, Guerra y Marzán Jr.

Debido a sus excelentes críticas abordé Y, el último hombre con tal fuerza que devoré el total de sus páginas rápidamente. Pero sus virtudes vienen de que realmente el tomo aporta una historia en la que te inmiscuyes de sopetón y te rodeas del apocalipsis inmediato del que habla.

Y, el último hombre cuenta la historia del verano de 2002 en el que todo se viene abajo cuando un virus de origen desconocido acaba en plis-plas con todo mamífero desarrollado con el cromosoma Y, es decir, los hombres. Como en todo hecho desconocido hay supervivientes, en este caso, el joven Yorick Brown y un pequeño mono que tiene como mascota llamado Ampersand. Entonces, así, de momento, la Tierra pierde el 48% de la población mundial. Los empresarios más importantes han muerto, los padres de familia más queridos, USA y el 98% de los países del mundo se han quedado sin presidente y lo que sigue: criminales, atracadores, albañiles, ejecutivos, literatos, policías, pilotos, todos, todos, han muerto. Un apocalipsis sin igual ha llegado a las calles, campos, carreteras donde se pueden encontrar cadáveres masculinos por doquier. La población femenina intenta centrarse en sobrevivir. Las mujeres de los altos cargos adquieren por ellas mismas los trabajos de sus esposos. Aunque hay quien no está de acuerdo y se desencadena una lucha interior por el mandato general. Yorick Brown inicia el viaje de vuelta a casa. Sabe lo que ha ocurrido, por eso se esconde tras una máscara. Va en busca de su madre, congresista del gobierno americano hasta el momento. Necesita ayuda. Aparte de que para todo el mundo se ha vuelto un bicho raro, hablaba por teléfono con su prometida desde Australia cuando ocurrió todo y no sabe si está bien. La vida de Brown está en el ojo del huracán, su propia vida se ha vuelto un conflicto de intereses. ¿Por qué no ha muerto con el estallido del virus? ¿Por qué él y no otro? Sus genes, su adn, ¿son diferentes? ¡Hay que estudiarlo!, dicen unas. Hay que acabar con el único demonio del que la hecatombe sagrada no se ha conseguido librar, gritan otras. Yorick Brown está en busca y captura.

Y, el último hombre se ha convertido en el último súper éxito de la línea Vértigo de DC Cómics. Junto a Fábulas, el sello destinado a un público adulto, ha conseguido realzar la línea en el difícil mercado estadounidense. El cómic de Vaughan consiguió numerosas ventas y estuvo nominada a los Premios Eisner en 2003.

Estamos ante una serie entretenida y fácil de digerir. Cantidad de intrigas hacen que estés deseando saber más y más con el paso de las hojas. Vaughan presenta a los personajes principales de forma muy verosímil y te haces colega de Yorick desde el primer momento, porque es un tío que cae bien. Su madre, la Agente 355 (perteneciente a una organización secreta), la doctora Mann (experta en genética), la teniente Alter (militar del ejército israelí), o su propia hermana que parece haberse pasado al lado más radical; son toda una serie de personajes que te marcan y de los que quieres saber más.

Vaughan deshila muy bien la madeja de la historia. Mantiene el suspense de un argumento terriblemente difícil de asimilar cuando te lo cuentan de pasada, pero que, cuando te sumerges en él, te lo crees. Ya lo creo que sí. Vaughan, pese a su corta edad no es un novato, fue colaborador de la genial sería Perdidos (Lost), de la que bebe bastante el tomo que tenemos entre manos.

ECC Ediciones (Vértigo) te lo pone en bandeja una vez más para que disfrutes de una buena historia este verano. Una trama sin superhéroes, gente como tú y como yo, metida en un lío de cojones. ¿El final? Niebla tras niebla. ¿Pudiera ocurrir? Por supuesto.

2 comments

  1. Un americano dice:

    Hola primero quiero decir que leer tu reseña me ha hecho desear internarme en las paginas de Y El ultimo hombre ya que haces un gran trabajo en este blog.

    Segundo, un pequeño detalle que a causa de la costumbre se ha extendido y es que hablas del “presidente de América” pero ocurre que América es un continente y por lo tanto no tiene presidente, Yo entiendo que esta forma de hablar se debe a la costumbre pero se trata de una sinécdoque mal empleada que crea ambigüedades del mismo modo que decir “norte américa” y pensar en estados unidos e ignorar a Canadá, te cuento todo esto debido a que pertenecemos a una nueva generación y no puedo evitar hacerme una simple pregunta ¿Debemos seguir arrastrando los errores de la generación anterior?
    Espero que tomes de buen modo este comentario que lo hago simplemente con el fin de transmitir un pensamiento, te envió saludos y bendiciones amigo, sigue haciendo lo que haces que lo haces MUY BIEN.

    • Juan José Castillo dice:

      Tienes toda la razón. Algunas reseñas salen más profesionales, otras menos. Unas llevan corrección de estilo y otras no. Unas son más “cercanas”, otras no. Pero es cierto que esos términos de algún modo no deberían usarse. Para muchos europeos “América” es USA, y ya te digo que para mí no.
      Hay muchos países que dejas atrás con ese comentario. Cierto.
      Por otro lado, hace mucho de esa reseña y ahora no recuerdo si es un término mío o de la propia historia. Ya que al ser un mundo apocalíptico pudiera ser que sí que en la trama haya un gobernante para todo el continente.
      Si no es así, pues sí, tienes razón…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *