Todos aquellos que nacimos alrededor de 1975 (ya saben: el año en que cierto señor gallego de escasa estatura y voz de pito estiró una de sus marciales extremidades inferiores) hemos crecido en una nación en la cual las mujeres, a pasos cada vez más agigantados, han ido igualándose a los hombres en prácticamente todos los aspectos de orden social, laboral, etcétera. Por lo tanto, al no haber vivido durante los largos años de dictadura, desconocemos una ingente cantidad de detalles sobre cómo sobrevivieron nuestras madres y abuelas a esas interminables décadas, dominadas por un pensamiento retrógrado que las relegaba a una posición apenas superior a la de un mero objeto decorativo (y multiusos, o multitarea como se diría actualmente).
Ahora, de la mano de Pilar Eyre, podemos disfrutar en La reina de la casa con un interesante retrato de la mujer española desde la posguerra hasta el final del franquismo. Un retrato ácido en ocasiones, entrañable en todo momento, salpicado con anécdotas vividas por la propia autora y/o sus familiares y, sobre todo, narrado con un tono cómplice que derrocha buen humor y consigue arrancarnos más de una carcajada. Además, el libro (magníficamente editado por Destino) incluye un DVD que ilustra, utilizando extractos del añejo noticiario NO-DO, algunas de las situaciones y realidades que la autora relata en el mismo.
Para todo aquel que, como un servidor, se sienta fascinado por esa España (tan lejana en apariencia, tan cercana en el fondo) dominada por la rancia ideología franquista, siempre de la mano de la Iglesia católica, apostólica, romana y pacata, La reina de la casa es una obra de lectura imprescindible. Rebosante de ironía, ternura y nostalgia, la prosa de Pilar Eyre da forma a un volumen en el cual apreciaremos la evolución de la fémina patria desde su condición de abnegada ama de casa (cuanto más ignorante e “infantil”, mejor) hasta su nuevo rol como mujer liberada dispuesta a enfrentarse al mundo en una situación de igualdad con el macho dominante (ejem). Un viaje fascinante a lo largo del cual habrá tiempo para atender a cuestiones que oscilan entre la inocente cotidianeidad (la economía familiar, las labores domésticas) y temas con más “enjundia” (con especial atención a los usos y costumbres sexuales, tanto en el matrimonio como fuera de él).
En resumidas cuentas, La reina de la casa es un libro encantador, que se lee de un tirón, gracias a cuyas páginas podemos transportarnos a una época llena de limitaciones, contradicciones y acontecimientos que contribuyeron a conformar a la mujer de hoy en día. Todo ello escrito con un estilo envidiable, digno de figurar con todos los honores al mismo nivel que la prosa de mi admirado Juan Eslava Galán. Créanme si les digo que, desde mi modesto punto de vista, no existe halago mayor.