Hay ciertos sucesos de la historia que no nos terminan de cuadrar. Algunas historias parecen demasiado crueles y neandertalistas si estamos hablando de los siglos I, II, IV y demás.
No obstante, los entendidos en Historia saben, suponen, teorizan, sobre todo lo contrario.
No todo era tan bonito y sensual como aparece en series y películas. Eran hechos demasiado horribles, posibles hechos en una época más depravada de lo que muchos creen.
Calígula probablemente se aproxime mucho a la realidad. Teníamos el conocimiento de que este mandatario construyó su leyenda sobre la sangre del pueblo. Un César que comenzó como un hombre afable y generoso pero que sucumbió con el paso del tiempo al goloso poder absoluto. Por supuesto, terminó siendo un atroz dirigente totalitario. De hecho, su nombre se cita como ejemplo de cómo el poder máximo, corrompe.
David Lapham, a través de Editores de Tebeos nos trae su versión del propio Calígula. Una versión con lado oscuro. Un hombre lujurioso como el que más. Sádico, sangriento…, inesperado. Un demonio del Hades. Junio es un chico atormentado por el poder de Calígula, el cual aparece un día con sus compinches en la casa de campo de sus padres y los descuartiza después de violarlos, y todo ante sus ojos. La venganza está servida. Junio se introduce poco a poco en el círculo más cercano del alto dirigente para ganarse su confianza. Al tener ciertas dotes, Calígula le ofrece escribir sobre su vida. Junio acepta con la idea de matarlo en cuanto pueda. ¿Pero como matar a un ser inmortal? ¿Amándolo?
Horror a raudales. Un cómic duro, como ya supondrán los seguidores de David Lapham. El que haya leído a este guionista antes estará inmunizado, los que no, tendrán que superar la prueba. Lapham profundiza en el mundo de Roma del año 37 d.C junto con el talento del alemán German Nobile, que pinta con sangre la Roma de la época del emperador que, entre otras locuras, se comió a su propio hijo y se casó con su caballo. ¿Todos los caminos conducen al infierno?
Este sí.

