Rubén Serrano coordina la que es ya la cuarta entrega de una serie de antologías publicadas por Dolmen que, poco a poco, se ha convertido en un clásico de nuestras librerías. En esta ocasión, el cuarto volumen de la serie engloba una veintena de relatos bajo el epígrafe Zombimaquia, original término que se nos define en el prólogo como “la lucha contra los muertos vivientes”.
Entre las páginas de Antología Z, volumen 4 viajaremos desde los tiempos de la Grecia clásica hasta el distante futuro, y nos moveremos por localizaciones tan diversas como un barco infestado de zombis o un pequeño pueblo del típico oeste americano. Veamos qué nos ofrece esta entrega:
Condemnata regina, de Elena Montagud. Revisión de la historia de Eneas y Dido en clave zombi. La muerte del hombre blanco, de Tony Jiménez. La terrible venganza de un anciano cheyenne que presencia el exterminio de su pueblo. Oma Claudine, de José Luis Cantos Martínez. Una horrible plaga, que mata de manera atroz y resucita después a sus víctimas, llega a un convento medieval. El crucero del terror, de José Vicente Ortuño. El horror zombi se desata a bordo de un lujoso trasatlántico. Puta roja, de Darío Vilas. Una represalia por el régimen franquista vuelve a la vida para vengarse de sus torturadores. Las últimas horas, de Gervasio López. Un hombre espera el momento en que su mujer reviva como zombi para matarla. Pero, ¿será capaz de hacerlo? Carne tabú, de Fermín Moreno González. En un futuro devastado tras el alzamiento zombi, un muchacho protegerá a su tribu hasta las últimas consecuencias. Tiempo muerto, de Sergi Llauger. En un futuro demasiado parecido a nuestro presente, en un programa de máxima audiencia los concursantes deben matar zombis. Un testigo invisible, de Ramón López. Un fantasma presencia un brote zombi en un hospital. Cambio de presa, de María Delgado. En el año 2020, un asesino en serie condenado a muerte es liberado para que se dedique a matar zombis. ZOMBCN, de Ignacio Javier Borraz. Tres supervivientes se mueven por una Barcelona plagada de zombis en la que no todo es lo que parece. La venganza de Erika, de Lydia Alfaro. Lo que ocurre cuando tus amigos no tienen el valor necesario para acabar contigo antes de que te conviertas en zombi. Espeluznante, de Senén Lozano. Unos zombis muy peculiares, controlados por un hechicero vudú, son utilizados de un modo sorprendente. Génesis zombi, de Loli González Prada. Un grupo de supervivientes escapa en un tanque de una ciudad dominada por los zombis. The karate kiz, de Nuria C. Botey. Un cabreado Pat Morita resucita y secuestra al hijo de Will Smith, que se ve obligado a pedir ayuda a Ralph Macchio. Z, de Pedro Escudero Zumel. Un soldado relata como vivió la llegada de los muertos vivientes. Me llamo Marcos y soy de Cádiz, de Julián Sancha Vázquez. El ataque de una novia despechada (y zombi), acaba convirtiéndose en el detonante de un cambio en la sociedad. Movimiento de cámara, de Rubén Serrano. Una reportera es testigo de un brote zombi en Madrid. Gizmo-San Feedback, de Magnus Dagon. En un futuro en el que la ciencia ha vencido a la muerte, perder la vida es ilegal. Pero todo puede conseguirse, si se dispone de suficiente dinero. Y Una chica muy especial, de Mike Resnick. Un zombi que trabaja como cobrador para un corredor de apuestas se enamora de una mujer realmente peculiar.
Tenemos, pues, relatos para todos los gustos, que oscilan entre el más puro horror y la comedia desenfadada. Una nueva muestra de la calidad de los autores patrios, con la guinda final de la aportación de Mike Resnik, autor galardonado con numerosos premios (Nebula y Hugo entre ellos).
Imprescindible para todo buen fan de nuestros ya entrañables muertos vivientes.