Hacía mucho tiempo que no me reía tanto con un libro.
Maravillosas todas las anécdotas que Justin Halpern cuenta sobre su padre. También sobre su familia, que a modo de personajes secundarios enaltecen la figura del señor Halpern. Pero sobre todo, el protagonista, es el cabeza de familia y su inmensa cantidad de respuestas cortantes que hunden al más pintado.
El trasfondo de lo que aquí se cuenta es el concepto de lo que llega a cambiar un hombre a lo largo de los años. Como cada vez se vuelve más quejica, irritante y resentido. Cosa que le ocurre a la mayoría de los hombres cuando llegan a viejo. Todo da igual, lo que piensen los demás es algo banal, lo que opinen tus hijos ni siquiera es digno de mención… Aunque en este caso se complica pues el personaje ha sido así desde que el autor tiene uso de razón.
En Las chorradas de mi padre, Justin acaba de romper con su novia y encima ha perdido su trabajo. Por lo que se ve obligado a regresar a casa de sus padres. El momento es crucial. Contarle tal tema a su padre es como exponer un caso ante el Tribunal Supremo sin tener conocimiento alguno de abogacía. Se arma de valor y su padre acepta de modo extraño. No sin alguno de sus comentarios:
“¿La gente de tu edad sabe peinarse? Parece que se les hubieran subido dos ardillas a la cabeza y se hubieran puesto a follar como locas.”
Los que siempre hemos admirado –y con «admirar» quiero decir, reírse en cantidad sobre la brusquedad de algunos padres para con sus hijos– lo pasarán muy bien con este libro. Nace de la idea que tuvo Justin Halpern cuando consiguió encontrar trabajo en una página web (cosa que obviamente para el señor Halpern no es trabajar) y aprovechando el fenómeno Twitter, en el verano de 2009, subió cada día cada una de las expresiones, contestaciones, hechos que rodeaban la vida de su padre. Durante la primera semana tuvo un puñado de seguidores. Gente que conocía la esperpéntica personalidad de su padre. Pero cuando se corrió la voz, tuvo mil seguidores. Al otro día, diez mil. Cincuenta mil. Cien mil. Trescientas mil. Y de pronto la foto del padre y sus citas aparecían por todos lados. Lo llamaron agentes literarios, productores de televisión lo invitaban a sus programas… En octubre, a Justin le ofrecieron publicar un libro. El libro tardó sólo cinco semanas en batir récords de ventas en USA, y de allí a la televisión hubo un solo paso. La serie, transmitida en la CBS todos los jueves, está protagonizada por Jonathan Sadowski y William Shatner, y pronto llegará a España.
El libro se lee de una pasada. Justin Halpern consigue de un modo magistral una narración a modo de chismorreo, que quizás es lo que más atrae. El autor va intercalando las frases de su padre y entonces es cuando llega la sonrisa, risa y en ocasiones carcajada. Léase:
“Si no es bourbon o unos pantalones de chándal, va directo a la basura. […] No, no quiero regalos creativos.”
“Me importa una mierda la hora a la que llegues a casa, pero no me despiertes. Ese es el toque de queda: no despertarme.”
Atrapando descuentos: “Coño, soy viejo. Dame cosas gratis.”
En la cola para ver Parque Jurásico: “No hay ninguna película suficientemente buena como para esperar en la cola más tiempo del que dura. Así que o vemos otra cosa o me largo y te vuelves a casa en taxi.”
Me he reído tanto, hasta el punto de que mi mujer pensó que por fin me había vuelto loco después de leer tanto Terror. Tuve que explicarle que ésta vez tenía entre manos un libro-monólogo de un chico que hablaba sobre su padre, y lo más importante: no tenía que llamar a los de sanidad. De momento.
Me lo leí en una noche.
Tu manera de comentar el libro ha hecho que sienta la necesidad de comprarlo.
¡Gracias por la recomendación!
Blanca
Gracias a ti por leernos, Blanca.
Un abrazo
Me encanta, de vez en cuando y cada vez más, se echan de menos libros así. Muy buena tu reseña, además las frases que elegiste parecen bastante ilustrativas de lo que será el libro completo. Éste va directo a mi lista de pendientes.
Gracias Lola