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Reseña: Los Doce, de Justin Cronin

LosDoceLos Doce es un libro gordo, de esos que se pueden utilizar para cuidar el alma y el cuerpo, leyéndolos y haciendo pesas respectivamente. A su vez, Los Doce es la secuela de otro libro igual de gordo llamado El Pasaje que fue publicado hace dos años (en España) y que fue catalogado por Stephen King como una joya.

El Pasaje ciertamente era un libro de esos para disfrutar, una buena historia de vampiros con muchísimos personajes y una trama que no paraba de avanzar… hasta que se cortaba bruscamente. Porque eso ocurría cuando llevabas doscientas y pico páginas, el corte más brusco que recuerdo haber leído jamás, de esos que te dejan una sensación de vacío en el interior y parpadeas porque no crees que eso sea posible. A partir de ahí, comenzaba otra historia.

No negaré que cuando leí El Pasaje me metí tan de lleno en la historia de Wolgast y Amy que cuando se detiene (bruscamente, no me cansaré de decirlo) y empieza con otros personajes, otro lugar y, entre comillas, un mundo nuevo que definir, me costó volver a entrar en la historia. Pero Justin Cronin hace una cosa muy bien: narrar. Y pronto, volvía a estar absorbido por esos nuevos personajes, por ese lugar llamado La Colonia y por la amenaza constante de los vampiros, llamados en el libro virales.

Me encantó. El Pasaje es uno de esos libros que me abrieron la mente y me hicieron imaginar y disfrutar como un enano. Aunque, a mi gusto, adolece de una cosa que lo hizo imperfecto: el deus ex machina. Cronin es uno de esos autores que no creen en la existencia del mal si no existe una fuerza benigna que lo contrarreste. Y su final, al igual que el de Apocalipsis de Stephen King, es demasiado… Dios. Deus ex machina.

Los Doce comienza unos meses después de haber terminado la historia de El Pasaje. Al menos lo hace durante unas páginas, antes de dar marcha atrás y comenzar a narrar otra historia que más adelante tendrá su importancia. Nuevos personajes, época presente, tensión creciente y todo eso que Cronin hace a la perfección. Aquí ya estamos preparados, sabemos que esa historia no durará, que se cortará bruscamente para regresar a nuestros viejos conocidos de la Colonia. Y así es. Como siempre, sin embargo, el saber que va a ocurrir le quita la intensidad que tenía en el primer libro aquel corte abrupto.

Sin embargo, la primera parte del libro es maravillosa. Presenta varios personajes de forma sublime (El último superviviente de Denver, April, Daniel, Horace, Lawrence y la zumbada de Lila) y la acción es trepidante. De aplauso.

Y ahora sí, por fin, volvemos con nuestros viejos conocidos. Los que siguen vivos, al menos, porque de un plumazo se nos cuenta la muerte de algunos supervivientes del primer libro en los meses que han transcurrido en medio. La historia se desgrana con rapidez, en varias direcciones que van confluyendo en una sola, mostrando grandes personajes y personalidades, momentos de horror absoluto, y una tensión que casi puede cortarse con el cuchillo. En eso, Justin Cronin es bueno. Muy bueno.

Tanto a El Pasaje como a Los Doce les sobra, a mi parecer, esa ayuda externa y ¿divina? que ayuda a los personajes a resolver la acción en sus últimos instantes. Sinceramente, creo que todo es tan realista (dentro de lo realista que puede ser una guerra entre humanos y vampiros) que esa ayuda extra le quita algo de emoción. Y además, tampoco habría sido necesaria. Les habría costado más, sí, pero podrían haber ganado igualmente sin necesidad de apoyo.

Para mí, es la única pega y no afea el libro aunque impide que pueda considerarlo sublime. Por lo demás, me quedaré impaciente a la espera de que llegue el cierre de la trilogía que… ¡¡acaba de ser publicada!! La Ciudad de los Espejos se llama, me llama y allá voy.

Reseña: El Pasaje, de Justin Cronin

elpasajeCuando en 1897 el irlandés Bram Stoker publicó Drácula, nunca pensó que había creado una de las novelas más relevantes en la literatura de terror. Había nacido un mito: el de los vampiros y con él un nuevo género de horror literario. La historia no había hecho más que empezar, pues hoy son muchas las obras que rinden homenaje bien al personaje o bien al autor, sirvan de ejemplo Soy leyenda, del recién fallecido Richard Matheson, la cual ha sido premiada como Mejor Novela de Vampiros del pasado siglo por delante de clásicos como Entrevista con el vampiro, de Anne Rice o El misterio de Salem’s Lot, de Stephen King entre otras.

Hace poco retomé la lectura de obras de temática de vampiros y tuve el placer de descubrir a John Ajvide Lindqvist, un excelente autor sueco que aporta al género la soberbia Déjame entrar, y a Justin Cronin, con El Pasaje, de la cual les adelanto que los derechos han sido comprados por el director Ridley Scott para ser adaptada a la gran pantalla.

Si bien he de admitir que el principio me resultó un poco lento, no fue hasta la segunda parte, titulada “El año de Cero”, donde el ritmo me pareció frenético, la novela en conjunto es una “pasada”, con mucha acción, suspense y algún que otro susto, todo dentro de un mundo apocalíptico, otro género que devoro con ansiedad y que está en auge en los últimos años. Sin duda alguna El Pasaje, de Justin Cronin se convertirá en otro clásico del terror, si no lo es ya. Estos peculiares vampiros son más conocidos como “virales”, “colillas” o “dragones”.

Pero el origen de esta nueva especie se debe al descubrimiento de una sustancia a cargo de un científico que dirige una expedición que tiene lugar en Bolivia. Dicha sustancia se cree que aumenta la longevidad. ¡Y lo hace! Pero no como ellos pensaban. Ahora el daño es irreversible y la población ha sucumbido al efecto de esa misteriosa materia. No hay vuelta atrás, los supervivientes a la catástrofe no tienen más remedio que huir, esconderse y procurar mantener los generadores eléctricos encendidos durante la noche hasta que se agote la energía, después…

El impacto que causó El Pasaje (Umbriel) fue colosal, Stephen King la catalogó como la novela del año, incluso hizo una llamada telefónica a un programa que estaba emitiendo en directo y donde Justin Cronin estaba siendo entrevistado para felicitarle personalmente. De ella, el autor de Maine llegó a decir: “cada tanto aparece una novela que ofrece una historia fascinante y entretenida con una prosa sencilla y ágil, fundamentada en una imaginación extraordinaria. Este año, los lectores de esas novelas podrán disfrutar de El Pasaje de Justin Cronin. Si lees quince páginas, quedarás cautivado; si lees treinta, caerás prisionero y ya no podrás parar de leer hasta altas horas de la madrugada. Tiene la nitidez que sólo pueden lograr las obras épicas de la fantasía y la imaginación. ¿Qué más puedo decir? Lo siguiente: lee este libro y el mundo cotidiano desaparecerá”.

Más de mil páginas nos ha regalado el autor en El Pasaje.

Reseña: La tercera versión, de Antonio Manzanera

laterceraversionMe gusta la novela negra, pero nunca había leído nada de espías y con esta primera he quedado bastante impresionado. He disfrutado las trescientas trece páginas de este libro como si fuese un miembro de la CIA o el KGB novato y ajeno a todo aquel acontecimiento histórico.

La verdad es que al principio estaba un poco indeciso con la lectura, porque aunque la trama me llamaba, no estaba seguro de ir a disfrutar al cien por cien de la historia ya que nunca había leído nada de este estilo como ya he dicho y la edición que a primera vista parece un poco grande me echaba para atrás. Un error, claro. Cuando lo empecé quedé directamente enganchado, y los subcapítulos cortos hacen que se lea muy rápido.

En la trama se nos presentan cuatro partes, la primera es un prólogo donde un agente de la CIA acusado de espionaje nos mostrará su inocencia. Es un poco para meternos en la historia. La guerra fría, Estados Unidos contra Rusia, espionaje y contraespionaje y un suceso histórico muy importante y nunca resuelto, la desaparición de Vitaly Yurchenko, un desertor del KGB y que esta novela propone resolvernos.

La segunda parte es La primera versión, en ella, un agente del FBI nos contará cómo fue desde su punto de vista el contacto con el famoso Yurchenko. Cómo llegó hasta Estados Unidos, qué contó a la CIA, todos los interrogatorios y quiénes fueron los espías que delataron a los infiltrados en Rusia.

La siguiente parte es La segunda versión, donde un espía que trabajaba en la CIA, es acusado. El capítulo está en forma de interrogatorio y el personaje contará su implicación en la trama Yurchenko desde su punto de vista, o, el punto de vista que los Rusos le dieron de todo el asunto.

La última es la que le da nombre a esta novela La tercera versión, aquí el autor nos pondrá una nota al principio diciendo cómo consiguió hacerse con esta información pues llega directamente de Rusia. En ella se nos contará qué pasó realmente con el coronel Yurchenko, quiénes fueron los espías que organizaron todo y los motivos que les llevaron a hacerlo.

Evidentemente esto es una obra ficticia e incluso la nota de autor forma parte de la novela, pero le da mucho realismo a lo que podría haber sido el desenlace de esta verdadera historia. El final es interesante, aunque el punto fuerte es llegar hasta él, encontrándote con esas diferentes versiones hasta alcanzar la definitiva. Bastante plausible cabe destacar.

La historia de Yurchenko, al menos lo que se conoce, es sencilla. Un coronel del KGB que desertó en Italia y viajó hasta los Estados Unidos, para darle información al gobierno. Después de tiempo junto a ellos, mientras comía con un agente de la CIA le dijo: «Voy a dar un paseo. Si no regreso, no es tu culpa». Y obviamente no volvió. Apareció al poco tiempo, ya en Rusia dando una rueda de prensa, admitiendo que había sido raptado y drogado por los americanos. La historia real es tan interesante como la teoría de su escapada que nos presenta Antonio Manzanera. Un libro que para comprender bien, por la cantidad de nombres y de implicados, es recomendable releer, o hacer un repaso por encima. No es necesario, pero si disfrutable.

Hacer una mención especial a La caza del octubre rojo –novela de espías-, que sale en los cuatro capítulos, en diferentes partes, sin aparente conexión entre ellas.

Reseña: Aves de presa, de Urban Waite

Aves de presaEn la propia contraportada del libro lo definen como un western contemporáneo. Creo que es de lo más acertado. Western crepuscular también le habría venido bien. De hecho, uno casi puede verlo todo en tonos anaranjados mientras lee, tal y como el cine americano nos ha enseñado que se ven los desiertos y todo lo referente a México o a la frontera con México.

Aves de presa nos presenta en primer lugar a Ray, un hombre que lleva años (concretamente desde que su mujer muriera en un ajuste de cuentas con el cártel) intentando ganarse la vida en trabajos que nada tienen que ver con los turbios negocios que se llevan a cabo a un lado y otro de la frontera. Pero Ray ha vuelto a aceptar un último trabajo, el que le daría el suficiente dinero como para olvidarse de esa vida por fin. Por supuesto, sale mal.

Todo esto, en una presentación que debe durar diez o quince páginas y que son puro thriller. Escritas con buen pulso, soberbio. Es casi posible sentirse en esa carretera en medio de ninguna parte, oler la pólvora de los disparos y tener la necesidad de agacharse cuando empiezan los disparos, no sea que alguno escape de entre las páginas del libro y te convierta en un daño colateral.

A partir de ahí, Ray se verá abocado a una serie de problemas que le llevarán a cruzarse con su primo, antiguo sheriff, entre muchos otros personajes. Es la vida, una y otra vez, interponiéndose entre Ray y su felicidad última. Supongo que ese viene a ser el mensaje que puede captarse una y otra vez.

Con ese aire fronterizo del que hemos visto cientos de películas, con el desierto dominándolo todo, personajes bien construidos y de los que entiendes sus motivaciones y actos (con especial atención a Tom y Ray, dos hombres que viven ahora pagando las consecuencias de lo ocurrido en el pasado), y un tic tac del reloj que suena continuamente cerca de la nuca, persiguiéndonos, obligándonos a seguir leyendo y dirigirnos hacia el desenlace sin prisa pero sin pausa.

Es fácil disfrutar Aves de presa si te gustan los thrillers o las historias fronterizas. Urban Waite escribe con un estilo directo como un puñetazo, y eso le viene bien a la novela para captar ese aire de western contemporáneo del que hablábamos antes. En cierto modo me ha recordado a Justified, la serie protagonizada por el Marshall Raylan Givens y basada en un relato de Elmore Leonard. Dicha serie transcurre en Kentucky y no en la frontera con México, pero ese ambiente cowboy también está muy presente en ella.

En definitiva, es comprensible que Aves de presa fuera considerada una de las mejores novelas de género de 2013. Supongo que habrá que estar atento al nombre de Urban Waite.

Reseña: La suave superficie de la culata, de Antonio Manzanera

lasuavesuperficiedelaculataHay libros a los que uno llega por casualidad. Ni conozco a Antonio Manzanera ni sabía de la existencia de este libro hasta que nos llegó la oportunidad de reseñarlo. Poco después, estaba en mi casa, y encima dedicado por el autor (gracias por el detalle, Antonio).

Aún así, soy un tipo que se mueve por impulsos, y por alguna desconocida razón me daba un poco de pereza ponerme a leer La suave superficie de la culata. Supongo que tiene algo que ver el hecho de que las últimas cosas que he visto ambientadas en los años cincuenta me han aburrido soporíferamente. Pero bueno, me armé de valor y me adentré en la lectura.

¿Sabéis esa sensación de “qué equivocado estaba, ¿por qué demonios tenía yo pereza?” Bueno, pues eso me pasó a mí mientras leía este libro. Lo cierto es que la trama tejida por Antonio Manzanera es absorbente. Le juega a su favor ese estilo de contar las cosas que parece casi casual, como quien comenta el buen tiempo que hace hoy; lejos de plantarte en la cara un texto explicativo para que veas lo bien documentado que está (que lo está), juega con esa documentación para que la vayas consumiendo poco a poco y sin darte cuenta. Es uno de los grandes puntos fuertes de la novela, y es que cuando terminas puedes llegar a pensar que conoces a la perfección todos los tejemanejes que se urdían en aquella época en casinos y hoteles. Y todo sin perder de vista en ningún momento que esto es una novela de ficción y que todo está al servicio de la trama.

A ver. El libro nos presenta a Vincenzo Santino, un capo de la mafia condenado a pasar quince años entre rejas por un asesinato que verá como se le conmuta la pena de manera inesperada, para descubrirse inmerso en un complot de la Cosa Nostra y la CIA, que pretenden que él ejecute a Fidel Castro.

O sea: tiene una idea potente como punto de partida. Y va enrevesando la historia en cada página, lo que contribuye a eso que dije al principio: es un libro absorbente. De hecho, se me hizo corto, aunque no en un plano de historia (porque creo que en ese sentido está bien como está y le habría perjudicado extenderse más) sino en el plano mental que cada uno de nosotros otorgamos a un libro. Me he dejado llevar tanto que al final ha sido como: “¿ya?”.

El final… considero que es el correcto, el que debe ser (no quiero decir con esto que no sorprenda; puede hacerlo, depende de tu capacidad para esperar o no el devenir de la historia. Lo que quiero decir es que el final cuadra con la historia). Pero si tuviera que ponerle alguna pena al libro, creo que la principal sería en el cómo de ese final. La forma en que está contado, demasiado rápido, casi como con prisas. No desmerece al resto de la novela, eso es lo bueno, pero podría haber sido más redondo.

De todas formas, como digo, es un libro que me ha gustado. Me apunto el nombre de Antonio Manzanera. No le conocía, pero ahora ya sí… y estaré atento a lo siguiente que publique.

Reseña: Noche sin paz, de Seth Grahame Smith

Noche sin paz - Seth Grahame SmithCierro Noche sin paz y mi primer pensamiento es: Jodxx$%&.. qué libro más difícil.

No me malentendáis, no es un libro de léxico complicado, no me refiero a eso. Lo que quiero decir es… Seth Grahame Smith ha creado una novela complicada de catalogar. Vaya por delante que estamos ante una novela de aventuras con unas dosis de acción importantes. Pero es que también es religiosa, entre comillas, porque narra el nacimiento de Jesús… desde un prisma peculiar. No sé si irreverente, seguro que hay quien dice que sí tal y como hubo quien dijo que La vida de Brian era irreverente. Bueno, pues Noche sin paz es como La vida de Brian pero sin humor y con acción.

Para empezar, el protagonista de la historia es Baltasar (los niños de mi generación siempre hemos sabido que Balta era el más guay de los reyes magos, así que nada nuevo bajo el sol), pero el Baltasar de esta historia no tiene nada que ver con reyes, y tampoco con magos. Es un ladrón, uno que pone en jaque al imperio romano con cada golpe que da, un ladrón que no duda en mancharse las manos de sangre (romana) si las circunstancias lo requieren. Huelga decir que Gaspar y Melchor tampoco son trigo limpio.

Y así, las circunstancias de su llegada al pesebre donde María y José están teniendo a su primogénito, no se producen exactamente como nos han contado toda la vida. José empuñando una hoz y tratando de echar a los intrusos del pesebre, los falsos reyes magos que en realidad buscan refugiarse dándole un puñetazo en la boca y amenazando con matarles a los tres… la secuencia es tan inaudita que la lees con los ojos abiertos de par en par.

Ah, y Melchor, Gaspar y Baltasar burlándose de José por haberse creído que María quedó embarazada por obra divina… Un puntazo.

Los personajes de esta novela están muy bien construidos. De María con su fervor religioso a Poncio Pilatos con su ambición o Herodes con su odio. Pero el mejor, sin duda, Baltasar. Es un personaje fundamental en la novela y se nota que Seth Grahame Smith quería que fuera un héroe clásico, pero con aristas y claroscuros. Uno que, por cierto, utiliza para darle un par de puñaladas traperas a las Escrituras.

No puedo dejar de comentar algo que me resulta curioso. Al leer la sinopsis de la contraportada, la última frase dice “una novela que hará las delicias de los seguidores de Juego de Tronos”. Bien, es puro marketing, del tipo de mencionar una saga famosa para pillar cacho, permitidme la expresión. De Juego de Tronos, Noche sin paz no coge nada, más que, tal vez, la idea de las recepciones de Herodes en esa sala que sí, inevitablemente recuerda al trono de hierro. Y que hay un mago. Pero ya. Lo importante, sin embargo, es que la novela de Grahame Smith no necesita de esas comparaciones. Es lo suficientemente divertida y entretenida como para valerse por sí misma sin necesidad de recurrir a otras historias.

Porque sí, escondida bajo esta cubierta de fábula irreverente se encuentra una trama de aventuras que podríamos ver en las pantallas de un cine en cualquier momento. Espadas, peleas a sangre y hierro, ejércitos romanos a la caza de tres intrépidos forajidos que acaban convirtiéndose en niñeras de un niño muy especial, y un viaje de huida al desierto que es el principio de muchos problemas. Una novela a no perderse, la verdad.

Reseña: El club de Hexam Place, de Ruth Rendell

El club de Hexam PlaceQue levante la mano la persona que no sea nada cotilla, pero nada. Ya me lo imaginaba. ¿Ninguna mano levantada? Y es que todos, lo admitamos o no, tenemos esa parte curiosa por naturaleza que disfruta cuando se convierte en un espectador en la vida de los demás. Un espectador pasivo, por supuesto. Y con este libro, esa parte de ti, se puede sentir totalmente satisfecha. Durante unas horas, y mientras vas pasando las páginas, te conviertes en un curioso espectador que se va enterando de los secretos que esconden los personajes de la trama.

Y no son pocos los secretos. Porque este exclusivo barrio londinense esconde muchos y de los más variopintos. Y claro, poco a poco, quieres ir sabiendo más. Y así te ves inmersa en los acontecimientos que se van sucediendo. Para ser sincera, la cotilla que hay en mí, ha disfrutado muchísimo. Aunque también lo he pasado mal. Al conocer tan íntimamente a los personajes, pues llegas a cogerles cariño a algunos…, pero a otros no.

Cuantos secretos somos capaces de llegar a guardar. Quien dice secretos, también dice miedos, rencores, envidias… Todos esos sentimientos que al final acaban definiéndonos, como ocurre en El club de Hexam Place con sus protagonistas. Todos tan diferentes entre sí. Parece normal que se produzcan enfrentamientos o alianzas.

En fin, ¿qué puedo decir? Este paseo por la vida y secretos de otras personas ha sido de lo más entretenido, aunque también ha tenido sus momentos de sobresalto y de tristeza. Pero en eso consiste, ¿no? Un poco de todo. Hexam Place es una de las calles más aristocráticas de Londres. Allí convive gente de la alta sociedad con sus empleados. Un día, estos mayordomos, chóferes, niñeras, cocineros, criadas…, deciden crear una especie de club donde intentan solucionar sus problemas con sus jefes. Distintas relaciones que se han formado a lo largo de los años creando una especie de vínculo. Choques culturales que producen situaciones desagradables. Pero muchas veces no todo es lo que parece. También se guardan muchos secretos, como relaciones ilícitas, rencores, envidias, situaciones que desembocarán en acontecimientos inesperados.

La llegada de Dex, un extraño hombre que se dedica a cuidar algunos de los jardines de la calle y que cree ver espíritus malignos, será uno de los desencadenantes que cambien la vida de casi todos los residentes de Hexam Place. Él será el detonante que destape los más oscuros secretos que todos esconden. Secretos tan peligrosos como el asesinato.

¡Qué compleja es la sociedad en la que vivimos! Y en este libro tenemos un claro ejemplo de ello. Tanta gente totalmente diferente entre sí, que tiene que compartir su vida y sus miserias. Esta historia es un muy buen retrato de ellos. Una exhaustiva radiografía que refleja la parte más oculta del ser humano. Esa parte que todos intentamos esconder alguna vez, pero que a veces surge y cambia por completo todo; nuestra tranquila existencia.

Y ahí es donde las personas demuestran su verdadera cara. A veces mezquina, otras, honesta. ¿Qué haríamos nosotros en ese hipotético caso? Es una buena reflexión que quizá no nos hagamos por temor a conocer la respuesta.

Bienvenidos a la oscura y perversa mente humana.

Reseña: Los doce, de Justin Cronin

Los DoceEsta segunda parte de una de las trilogías que más están dando que hablar en los últimos tiempos, al menos en cuanto a género de horror se refiere, empieza desde el Año Cero, es decir, desde el primer brote viral que dio origen a una nueva raza en el planeta. En esta ocasión, lo veremos desde el punto de vista de otros personajes que en la primera parte, titulada El Pasaje, no tuvieron demasiada repercusión, o al menos estaban un poco más escondidos.

Por un lado, acompañaremos a Lila Kyle, una médico que nos confundirá con sus decisiones, en un principio acompañada por Lawrence Grey, un conserje con quien experimentaron en el Proyecto Noé. Por otro, conoceremos a nuevos personajes como Bernard Kittridge, el último superviviente de Denver, un valiente soldado que se cruza en su camino con April, una adolescente que cuida de Timothy, su hermanastro, y que han sido rescatados por Danny Chayes, un joven con un ligero retraso que  conducía el autobús escolar antes del Apocalipsis.

Todas estas historias tienen lugar en el presente, tan solo cinco años después de la primera parte, pero al igual que sucediera con El Pasaje, Los Doce no es una novela lineal, hay varios saltos en el tiempo. Nos lleva, por ejemplo, al futuro, al año 97 después de que el virus se propagara, justo donde quedamos abandonados a su suerte a los personajes con más peso de esta lectura: Amy, Peter Jaxon, Alicia Donadio y compañía, quienes continúan la búsqueda de las doce personas que fueron convertidas en virales en el proyecto Noé, un experimento militar que salió mal. Para que el mundo esté a salvo, estos doce sujetos han de ser sacrificados.

Los Doce, publicada por Umbriel, es una novela de ochocientas páginas, por lo tanto con muchos personajes. Lo más importante es que no hay ninguno que esté de relleno, todos tienen algo que decir. Por ejemplo, Lucius Greer en este volumen es un prisionero que tiene el don de la videncia, o Lawrence Grey, el conserje del que hemos hablado hace un instante, es ahora una persona con remordimientos y ve ante sí la posibilidad de arreglar sus errores del pasado y conoceremos un poco de la vida de Anthony Carter, el viral número doce.

También destaco la atmósfera que crea Justin Cronin, pues son lugares muy bien descritos, diferentes y curiosos como un complejo agrícola, una empresa de refinería, un orfanato, el cuartel general del ejército de la República de Texas o un lugar al que llaman la Cúpula, donde la División de Armas Especiales mantienen retenidos a varias personas para su investigación. Por alguna razón esta parte me recordó a un fragmento del libro Apocalipsis, de Stephen King, donde uno de los protagonistas de la novela es retenido en un centro para ser investigado del virus de la gripe que está causando la muerte a la población.

Esta es la trilogía que todos recomiendan, no solo autores de la talla de Peter Straub o Stephen King, también ha sido laureada por The New York Times o The Guardian y otros periódicos de primera línea en Estados Unidos. En España, El País, Qué Leer o Cambio 16 la han puesto por las nubes, pero lo más importante es la reacción del lector, sea del país que sea, y la trilogía de Justin Cronin está siendo recibida con muy buenas críticas. El próximo año se publicará la tercera parte, llevará por título The city of mirrors en su edición americana, será la última parte de una trilogía de la que no tengo ninguna duda de que será adaptada. El desenlace está muy cerca… y tan lejos a la vez.

Reseña: La muñeca dormida, de Jeffery Deaver

Daniel Pell asesinó años atrás a casi todos los miembros de la familia Croyton. Sólo sobrevivió la hija pequeña, la cual permaneció ajena a todo lo ocurrido mientras descansaba entre peluches en su cama. De ahí que la prensa acuñase para ella el apelativo “la muñeca dormida”. Ahora, casi una década después, Pell consigue fugarse y, mientras persigue un objetivo indeterminado, va sembrando de cadáveres su camino.

La agente especial del CBI Kathryn Dance, experta en kinesia (una ciencia que, por medio de un minucioso análisis del lenguaje corporal, es capaz de detectar mentiras mientras se interroga a un sospechoso) y una de las escasas personas inmunes a la singular capacidad manipuladora de Pell, encabeza la compleja búsqueda del fugado. Un agente del FBI experto en sectas, un escritor decidido a dar forma a un libro que haga justicia a las víctimas de Pell y, sobre todo, tres mujeres que formaron parte de la peculiar “familia” formada por el carismático y manipulador asesino, colaborarán con Dance para intentar detenerle lo antes posible.

Conocí a Kathryn Dance cuando, leyendo Luna fría, me inicié en la obra de Jeffery Deaver. El personaje se ganó la simpatía de los lectores y, hasta la fecha, ha protagonizado tres novelas. La muñeca dormida es la primera de ellas, y demuestra una vez más la inmensa habilidad con la que el autor norteamericano es capaz de dar forma a una trama absorbente plagada de personajes interesantes.

Dance es, por supuesto, una protagonista memorable. Sin embargo, mi preferido es sin lugar a dudas Daniel Pell. A semejanza del archiconocido Charles Manson (con quien se le comparó en su día), Pell es capaz de influir en los demás con una facilidad asombrosa, y utiliza su don para anular la voluntad de quienes confían en él, convirtiéndoles en marionetas inconscientes dispuestas a hacer cualquier cosa que les pida. Y, como todo líder sectario que se precie, no se privará de someter sexualmente (y violentamente)  a las mujeres que conforman su “familia”. Ahora bien, no todo el mundo es vulnerable a sus “encantos”, y al egocéntrico Pell nada le irrita más que encontrarse frente a alguien a quien no puede controlar.

La muñeca dormida es una novela excelente, narrada con ritmo ágil, protagonizada por un buen número de personajes memorables y, por encima de todo, repleta de sorprendentes giros argumentales. Mientras la leía, debo reconocer que Deaver me ha despistado hábilmente en unas cuantas ocasiones, y me ha mantenido en vilo prácticamente hasta la última página.

Recomendada para amantes de la buena narrativa policíaca, disfrutarán especialmente con ella los seguidores de series televisivas como los diversos CSI, Miénteme (cuyo protagonista es un experto en kinesia) y, por qué no, El mentalista (ya que los personajes que aparecen en esta trabajan para el CBI). Una lectura sumamente entretenida que me atrevería a afirmar no dejará a nadie insatisfecho.

Reseña: Dexter. El asesino exquisito, de Jeff Lindsay

Dexter Morgan acaba de ser padre, y parece decidido a abandonar su inocente costumbre de matar criminales para dedicarse en cuerpo y alma a cambiar pañales. Sin embargo, convertirse en un padre ejemplar no va a ser tarea fácil. Por un lado, nuestro experto en salpicaduras de sangre favorito se verá envuelto junto a su hermana Deborah en una investigación que les enfrentará a una banda de caníbales, liderada al parecer por el hijo de uno de los hombres más poderosos de Miami. Por otro lado, el regreso a la vida de Dexter de cierta persona a la que creía muerta amenazará su idílica vida familiar. ¿Será capaz el bueno de Dex de mantener a raya al Oscuro Pasajero?

A Jeff Lindsay le tocó el gordo cuando, en 2004, publicó Dexter: El Oscuro Pasajero. El original protagonista de la novela se convirtió con rapidez en uno de los psicópatas más queridos de la literatura moderna, casi a la altura del mítico Hannibal Lecter, y Lindsay no tardó demasiado en ofrecernos nuevas entregas de una saga que, con ciertos altibajos, ha mantenido una calidad notable libro tras libro. Y no hay que olvidar que, en 2007, la extraordinaria cadena de televisión norteamericana HBO inició la emisión de una serie que, si bien comenzó adaptando con una cierta fidelidad sus fuentes literarias, no tardó en desvincularse de las novelas para ofrecernos nuevas historias, que, en ocasiones, superan ampliamente a las surgidas de la imaginación del autor afincado en Miami.

En Dexter: El asesino exquisito los seguidores de las andanzas de Dexter Morgan se encontrarán con un personaje cada vez más humano y vulnerable. Al decidir desterrar a lo más profundo de su interior al Oscuro Pasajero que ha guiado sus pasos desde hace tanto tiempo, Dex comenzará a sentirse cada vez más como un hombre normal, capaz de experimentar emociones que le eran desconocidas y que, en su mayor parte, tienen su origen en la adoración que siente por la recién nacida Lily Anne. No obstante, humanizarse supone una pérdida de capacidades, de modo que nuestro protagonista se verá envuelto en diversas situaciones peliagudas que antaño podría haber evitado con facilidad.

Pero no sólo evoluciona el amigo Dex. Su hermana, que parece estar más rara de lo habitual, guarda una impactante sorpresa que conocemos al final de la novela. Y Cody y Astor, sus hijastros con tendencias homicidas, parecen cada vez más dispuestos a seguir los pasos de su padrastro quien, tras decidir dejar atrás sus particular hobby, tendrá que esforzarse para evitar que ambos niños se conviertan en versiones de sí mismo.

Dexter: El asesino exquisito demuestra, sin lugar a dudas, que Jeff Lindsay sigue en plena forma. La novela se lee de un tirón, como todas las anteriores, y acaba de tal modo que nos deja anhelando la continuación (ya editada en los Estados Unidos y titulada Double Dexter).

Quien todavía no haya leído ninguna de las novelas protagonizadas por Dexter Morgan, sin duda quedará enganchado a la serie al concluir este libro. Y quien ya sea fan, disfrutará al reencontrarse con unos personajes que ya forman parte de esa inmensa familia ficticia de entes literarios que pululan por nuestra memoria. Cuanto menos, así ha sido en mi caso.