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Reseña: Estamos Todos de Puta Madre, de Daryl Gregory

EstamosTodosPMEs en esos títulos que casi navegan a la deriva entre tanta novedad, que tal vez casi por casualidad uno encuentra el oasis indicado para beber. O sentarse a la sombra. O a esperar que caiga un coco para hacerse un cóctel…, si se consigue abrirlo. Como agua es el nuevo titulo que publica Ediciones Gigamesh que quizás eche para atrás a algunos lectores viandantes en busca de un chispazo. O tal vez ocurra todo lo contrario, y se impacte por el titulo y se pregunte qué demonios es. Y, sobre todo, de qué va. Por que Estamos todos de puta madre, de Daryl Gregory, goza de un potente titulo y en especial, si tus ojos después de leerlo, corren a observar la portada…, ya estás perdido.

Como amante del género de Terror, después de los Premios Bram Stoker que se van publicando en nuestro país, mis vellos se ponen en órbita cuando me entero que una editorial publica algún Premio Shirley Jackson. Para mí, los segundos en calidad, también a los que estar atentos por la calidad que puedan contener. Además de que es súper raro que algún premio de estos vea la luz en nuestro país, como para tener opción de elegir. Aunque he de decir que gracias a algunas editoriales que ahora están apostando fuerte en su comienzo, poco a poco, estamos viendo cositas interesantes. ¡Ya era hora!

Y entre ellas podéis apuntaros Estamos todos de puta madre, el que fuera Premio Shirley Jackson 2014, y que acaba de ver la luz en nuestras librerías. Una compleja novela, mordazmente divertida, horrible en ocasiones, pero extrañamente inspiradora. Una historia con la que construir un rompecabezas seductor de identidades desgarradas, centrándose tanto en el valor como en el peligro del miedo.

Cuenta como la enigmática doctora Jan Sayer es la encargada de moderar las reuniones de terapia de ciertos sobrevivientes a algún tipo de experiencia sobrenatural. Miedos aterradores por los que pasaron alguna vez y pensaron que no lo contarían. O sencillamente, siguen dándole vueltas y vueltas a la cabeza para intentar explicarse qué vieron y lo peor, por qué siguen con vida. La Dra. Sayer es la encargada de liberarlos del mal, de esa prisión que se ha vuelto sus conciencias. Y entre ellos lidia con Harrison, un cínico cazador de monstruos, que ahora se revuelca en su letargo después de que el mundo no haya reconocido nunca sus actos. Bárbara que se quema…, una mujer víctima de una depresión a la que atormenta un recuerdo grabado en sus huesos. Stan, un señor mayor y único superviviente de una fiesta de caníbales… Ufff, no digo más. Y también Martin, un joven traumatizado por el asesinato de sus amigos y que ve espíritus resbaladizos flotando a su alrededor. Por último, Greta, una poderosa joven decorada con cicatrices cargadas de misterio.

6ad6Personas aisladas, tanto víctimas como opresores, fantasmas en un mundo de vela, ciegos y aterradores a los ojos de muchos, pero damnificados y por tanto pesadillas vivientes. Combinando el crudo realismo del dolor y el aislamiento, con la fuerza liberadora de lo fantástico, Daryl Gregory mete miedo en este mundo no más fantástico que lo que vemos a nuestro alrededor cada día. Quizás por eso Estamos todos de puta madre afectó tanto a mi paz lectora. Provoca que sea fácil creer que el mundo es una ilusión, detrás del cual acecha una verdad alternativa, oscura y degenerada.

Sabemos que existe. Pero, ¿queremos saber tanto sobre ella?

Reseña: Picnic a la Luz de la Luna, de Nick Antosca

PicnicALaLuzDeLaLunaMás de una vez suelo decir que en la rareza está el gusto por lo original. Sobre todo, para todos aquellos que tenemos encimas unas cuantas toneladas de lecturas, ya sea cómics, libros…, gente que incluso leemos articulos o ensayos históricos en los que encontrar mentes diáfanas divagando antes de pasar al otro lado. Y así me decido y viajo, navego entre las aguas turbulentas de las redes, entre editoriales que apuestan por los autores que no se suele apostar. Y así en esa aventura marítima, con el Terror como meta siempre-siempre en el primer lugar de mi horizonte antes de optar por otro género, me percato de una terrible nube en lontananza. Una borrasca de titulos la mar de atractivos en Orcinny Press; una editorial que hasta ahora había pasado desapercibida para mí (aún me fustigo por ello) con varios títulos interesantes entre los que como primer tesoro reparo en Picnic a la Luz de la Luna, de Nick Antosca.

Nick Antosca…, Antosca…, ¿de qué me suena? Maldita sea, ¿no me va a sonar? De verdad, que a veces da miedo como todo parece conectado. Nick Antosca es un joven autor estadounidense de ficción literaria y guionista, pero también creador de la serie antológica de televisión tan de moda en USA, la genial Channel Zero. Una serie de TV basada en los creepypastas, la cual ni tengo que decir que devoro con ansia cada temporada. Pero Antosca, un privilegiado que se graduó pronto en Yale, tiene escritos que han aparecido en antologías, revistas literarias, periódicos y sitios web, incluidos The New York Sun, The Paris Review, Nerve, Hustler, Film Threat, The Barcelona Review, Exotic Gothic o The Daily Beast. Una buena mente dedicada al Terror que como guionista metió cabeza en el canal Syfy donde también coprodujo 13 episodios de la famosa Hannibal, la serie de drama militar Last Resort en la ABC, o series menores fantásticas como Believe en la NBC (creada por Alfonso Cuarón); y antes que eso, el remake de Teen Wolf para la MTV.

Un prodigio, vuelvo a decir. Tened en cuenta que Nick Antosca cuenta con poco más de treinta años. Y aunque todo lo comentado parece tenerle ocupado, cuenta en su haber cinco libros, entre ellos: Fires (2006), Midnight Picnic (2009, que hoy os reseño) y The Girlfriend Game (2013). Ganando nada más y nada menos que el Shirley Jackson a la Mejor Novela Corta con Picnic a la Luz de la Luna, la novelita que nos publica y traduce para el público español Orciny Press.

¿Y qué cuenta Picnic a la Luz de la Luna? La segunda novela de Antosca nos lleva a una tierra alejada y mansa como es la Virginia Occidental. Donde Bram, de 22 años, se obsesiona con un asesinato después de que se descubren los huesos de un niño en el bosque detrás de su casa. El fantasma del niño muerto, Adam Dovey, de seis años, pronto se le aparece a Bram y lo insta a vengarse de Jacob Bunny, el alcohólico introvertido, bondadoso y ex convicto que hace más de veinte años ahogó a Adam… Uff, ¿parece que he contado cientos de spoilers en apenas cinco líneas, no? Puede ser, pero es que esta novelita va como un tiro desde el principio y suceden cantidad de cosas en pocas páginas. Cosas como que Bram y el espíritu de Adam vagan por el inframundo de los muertos, viajan a clubes de striptease o callejones con encuentros que recuerdan a las mejores escenas escritas por el dios de lo raruno David Lynch.

Como decía al principio, en Picnic a la Luz de la Luna he encontrado una pequeña novela demente que en especial atraerá a los lectores a lo extraño, simplemente por el gusto de la rareza. La mayoría de los autores no matarían a un niño en sus historias, y los que lo harían, lo harían a la ligera; cosechando todo el ambiente conmocionador de alrededor. Es deir, sin especificar en la escena. Y con ello se corre el riesgo de hacerlo insensible o mal parametrado. Eso no le ocurre a Antosca. Crea un tono de lectura muy semejante al terror ofrecido en La Chica de Al Lado, de Jack Ketchum. Ese horror tan cercano que aprieta la tranquilidad de uno hasta agrietarla. Picnic a la Luz de la Luna contiene una de las escenas de asesinato más inquietantes que he concebido como lector.

Aún sueño con ello.