Ichiyo Higuchi nació en 1872 en plena era Meiji, y falleció a causa de la tuberculosis a los veinticuatro años. A pesar de lo breve de su carrera literaria, Ichiyo (cuyo verdadero nombre era Natsu) es considerada una de las autoras fundamentales del periodo de la historia japonesa en que transcurrió su corta vida. Erasmus nos ofrece con Aguas turbulentas una recopilación de relatos que nos permitirá asomarnos por vez primera al universo narrativo de la escritora nipona.
Cinco son las historias que se incluyen en esta antología. En la más larga de ellas, la que da título al volumen, asistiremos a la trágica historia de la geisha Oriki y su antaño próspero cliente Genshichi, arruinado tras haber gastado todo su dinero en pasar tiempo con ella.
En “El sonido del koto”, la música consigue que un mendigo enemistado con el mundo se sienta renacer, mientras que, en “La decimotercera noche”, una mujer infeliz en su matrimonio se reencontrará con un antiguo amor caído en desgracia. En “Día de nieve”, una muchacha mantendrá una relación con su profesor que provocará malestar en su familia y, por último, en “Flor de cerezo en la noche”, una joven enfermará gravemente por amor.
Queda claro que el amor (¿o debería decir “el desamor”?) es el tema fundamental de las historias de Higuchi. Un amor que suele acarrear desgracias, y que provoca situaciones que chocan frontalmente con el estricto código de honor japonés. La autora recurre mayoritariamente a personajes femeninos para poner de manifiesto las dificultades a las que las mujeres tenían que enfrentarse en una sociedad tan machista como la del Japón del siglo XIX, y lo hace con un estilo depurado que roza lo poético en algunos momentos.
Ante la escasez de literatura japonesa publicada en castellano (salvo algunos clásicos y aportaciones aisladas de editoriales que no suelen llegar al gran público, poco hay a nuestro alcance en las librerías españolas), todo libro editado debe ser recibido como agua de mayo. Y si, como sucede con Aguas turbulentas, sus páginas encierran una serie de historias fascinantes y bellamente escritas, la alegría es doble.
Un libro, en suma, que fascinará a los aficionados a la cultura nipona, y que ofrece un puñado de pequeños dramas humanos que atraerán a los amantes de la narrativa de corte dramático.
