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Reseña: Vincent. Un Santo en la Época de Los Mosqueteros, de Jean Dufaux y Martin Jamar

Un amante de la originalidad tiene un paraíso cercano dentro del cómic europeo. Lugar donde encontrar historias diferentes, bien sean con entorno histórico o donde prime la ficción. Pero siempre-siempre con una selección de guión cuidada y por supuesto, un dibujo tremendamente bueno en la mayoría de los casos. Por eso, uno busca y elige entre el cómic europeo historias que le puedan aportar ese sentimiento gustoso que uno tiene…, fácil. La sensación de haber leído un buen cómic. Una de esas historias que le gusta comentar con los demás.

Toda esta parrafada va en relación a mis buenas sensaciones después de haber leído Vincent: Un Santo en la Época de Los Mosqueteros. Un bonito álbum que trae como novedad este mes Norma Editorial, una bella historia sobre San Vicente, genialmente contada por el siempre recomendable Jean Dufaux y muy bien representada por Martin Jamar. Aunque aquí está algo lejos del nivel mostrado en The Thieves of Empires. ¿Y qué propone Vincent: Un Santo en la Época de Los Mosqueteros? Nos trasladamos: Abril de 1643, finales del reinado de Luis XIII. Caminando vigorosamente por el pavimento de París, el sacerdote Vincent cura almas de ovejas perdidas. El joven Jerome, a quien ha estado hospedando por poco más de un año, se le va la vida después de un intento de asesinato. En su lecho de muerte, el pequeño moribundo le hace una revelación, esa misma que perturba a este hombre de iglesia hasta el punto de considerar que el destino no deba evitarse. Así que sale en busca de su asesino. Rezará por el chico y sólo descansará una vez que dicha tragedia salga a la luz…

Emancipando su biografía, Jean Dufaux propone que conozcamos al «santo de los pobres» pero inmiscuido en una investigación personal. Uno de sus protegidos ha muerto y tiene la intención de descubrir qué demonios y por qué. Embarcados en sus pasos, vamos descubriendo a un hombre tan cercano a los que viven en la calle como a poderosos sentados en sus acogedoras salas de estar. Un personaje increíble, creíble, un abad que se revela con poderosa caridad y fe infalible: siempre medido, siempre tranquilo, nuestro protagonista es capaz de desarmar situaciones incluso antes de que todo se vaya al traste. En Vincent: Un Santo en la Época de Los Mosqueteros vamos a encontrar un personaje principal carismático pero también un marco, una ambientación bien representada. Evocadora. La trama al principio es algo lenta pero creo que está hecha adrede. Me da que los autores decidieron recrearse en “la búsqueda” aportando cantidad de detalles. La fluidez de la trama no está en duda, la falta de acción y obstáculos en la progresión del héroe, se introducen con ciertos giros inesperados. Pese a todo, en la que es su tercera colaboración, Martin Jamar muestra un estilo realista de la época, diseñando un París del siglo XVII más creíble que nunca. Los marcos son variados, el paisaje es espléndido y detallado…, aunque recuerdo mucho mejores los gráficos de The Thieves of Empires, la verdad. Dónde el dibujante belga lo bordó.

En definitiva, una historia apasionante del siempre sobresaliente Dufaux (Djinn, Rapaces, Barracuda), un cómic que por momentos nos hace pensar en el Padre Brown, el mítico sacerdote detective creado por G.K. Chesterton, como dice la sinopsis editorial.

Muy recomendable.

Reseña: Blue Note (Integral), de Mathieu Mariolle y Mikael Bourgouin

Blue Note es de esas historias que no esperas que te sorprendan, sin embargo, a pesar de enmarcarse en un escenario cien veces visto: un idealista perdido, superado por sus viejos demonios, un ambiente de blues y jazz excelente, todo narrado en una sinuosa oscuridad… La verdadera y atractiva idea es mostrarnos todo lo que hay tras el corrupto mundo del boxeo. Enseña sangre desde la primera viñeta, fluyen los golpes en todos sus significados posibles, con un héroe que rechaza todo compromiso y que se convierte en un empático perdedor, muy al estilo del Toro Salvaje de De Niro y Scorsese. Un álbum integral extraordinario que recién publica Norma Editorial, una lectura ideal para el verano. Una inmersión en un mundo gangrenado a través de la prohibición, a través de la vida de un hombre en busca de un pasado glorioso, queriendo escapar de las manazas de uñas largas de los círculos mafiosos. Con un patrón de lado oscuro perfecto para el ambiente que Mathieu Mariolle y Mikael Bourgouin desean proponer y que sin duda consiguen.

Jack Doyle es pura malta irlandesa. Un boxeador que da más de lo que recibe. Pero un tipo demasiado recto para tener éxito en el medio. Estamos en la Nueva York de los años 30, en medio de mafias, organizadores de combates amañados, estafadores y pequeños buscadores de vidas. Doyle, regresa para una última pelea en una ciudad que odia y juró abandonar para siempre. Si el escenario os parece un déjà vu, todo se compensa con un diseño hermoso y una atmósfera apretada. Una línea realista impecable y tinta y colores oscuros subrayando el tono que gobierna la trama; sentimientos de desilusión y melancolía acompañando a cada personaje.

Mathieu Mariolle ofrece un escenario clásico pero profundo, colocando un guión paralelo entre el final de la Ley Seca y el crepúsculo pugilístico de una antigua gloria. Cuenta los últimos momentos de ambos antes del último gong. Se alía con Mikael Bourgouin que propone un gráfico sombrío y violento que, como un buen gancho, va directo al sitio. Líneas que representan un mundo de compromiso donde casi el único color es el negro, un negro-azulado de pantalones cortos, guantes o sangre pútrida recorriendo pómulos agrietados o huesos fracturados.

Con algunas incursiones cinematográficas en ciertos personajes que me recordaron al gran Coburn, proclamo que Blue Note es uno de los mejores álbumes de género negro leído en mis años de vida. De principio a fin, solo tenía halagas en mente: ¡Maravilla, maravilla! Desde la portada hasta la última página, desde la delicada línea hasta el coloreado, las escenas de acción y los momentos más íntimos, con una gracia inusitada, ha despertado nuevamente en mí el deseo de volver a leer a los mejores del género negro; me hizo recordar lo bien que lo pasé cuando empecé con Hammett, Chandler o Ellroy. Y recordar que aún tengo pendiente, cositas de los mejores de la conocida American Noir.

El boxeo está en el punto mira de este cómic, y como se va entreviendo, el jazz y su evocadora música se apoderan del final con una narrativa más densa y pegadiza, personajes más asentados y una construcción inteligente de la historia que da lo que se pide. Una trama de eventos comunes contados en casi ciento cincuenta páginas, un genial díptico recogido en un sólo volumen que si  lee cómics, no me cabe duda que Scorsese lo tiene en su estantería.

Reseña: Un Lobo es un Lobo, de Michel Folco, Pierre Makyo, Fédérico Nardo y Antoine Quaresma

En la BD -o dentro del cómic europeo para que nos entendamos-, se hace últimamente una cosa tremendamente bien: la adaptación de novelas al formato cómic. Ocurriendo algo curioso además; no siendo estas novelas bestsellers fuera de su país, en formato cómic sí que consiguen más expansión. Y después de leerlas a uno le queda cierto quemazón por dentro y ganas de buscar y leer (como sea) la fuente de donde proviene, por ejemplo, Un Lobo es un Lobo. Pues sí buscas un poco, todos son buenos comentarios y más de uno suelta un ¡Bravo! a los autores por dicha adaptación de la novela de Michel Folco.

Dos volúmenes que Ponent Mon rescata y trae en un único integral donde devorar la historia de principio a fin. De esas historias que sorprenden cayendo casi accidentalmente en mis manos, para llevarme una agradable sorpresa. Sin duda, atraído muy-mucho por los quintillizos malhumorados de la portada. Clodomir, Pepin, Dagobert, Clotilde y… el más alocado de cinco, Carlomagno. Un pequeño adelanto ya incluído en la sinopsis donde se nos promete «un destino de pesadilla esmaltado con períodos a veces brillantes y divertidos». Un cómic que tiende mucho al estilo clásico de la BD: hermosas ilustraciones con colores hermosos durante el día para caer en lo tenue amigo de lo nocturno cuando algo malo va a suceder. Pero Un Lobo es un Lobo no carece de cualidades. Su fuerza radica en la representación súper realista de personajes, animales, lugares y vestimenta… También en la exageración de las expresiones humanas. A veces, la caricatura está cerca, lo que no deja de evocar el humor más exaltado que dicen que rebosa, sobre todo, en la novela.

La trama nos lleva a 1763. Clovis Tricotin es una mujer feliz por dar a luz. Pero no será uno ni dos, sino que parirá un total de cinco hijos, atrayendo la curiosidad de toda la región. Por otro lado, en los alrededores, en el bosque, los lobos son masacrados por los cazadores. En el primer volumen veremos a los niños crecer hasta cierto drama que tiene lugar el año de su séptimo cumpleaños. Un inicio con dibujos potentes e historia interesante, donde Pierre Makyo aborda una fuerte adaptación, traslación de un libro que contaba con más de seiscientas páginas, convirtiendo el cómic en un tema directo haciéndote muy fácil entrar.

Sin saber a donde nos llevan los autores, de algún modo sabemos que tarde o temprano llegaremos a ese trágico destino de la familia Tricotin. Y llega. Y voy a contar algo más por que si no, se me hace imposible avanzar. Se descubre en esta segunda parte a Carlomagno como el megaprota de la trama. Este pequeño pedazo de hombre con ebullición angelical y rebelde, dotado de un encantador atractivo. Los quintillizos quedan huérfanos y son separados. El destino lleva a Carlomagno al castillo de la región. Se abre así un futuro brillante para él. Pero a Carlomagno no le importa. Lo que él quiere es encontrar a sus hermanos y hermanas y es gracias a la complicidad de los animales con los que tiene el don de comunicarse, con los que huirá de ese puesto que los hombres le habían reservado.

Pierre Makyo al guión, Fédérico Nardo al dibujo y Antoine Quaresma a los colores; proponen una conclusión que deja con ganas de más. Una trágica historia que se convierte en aventura. Niños que que no nacen precisamente bajo una estrella. Después de la muerte del padre, es la madre quien cae enferma y los obligan a separarse. El lado rebelde del más pequeño es sin duda lo que seduce al lector. Así como el empeño de volver a reunir a una familia rota.

Os invito a descubrir este excelente guión que tiene lugar a finales del siglo XVIII, en el pequeño pueblo de Racleterre. Con un uso del lenguaje de antaño que refuerza aún más el realismo histórico y aumenta el encanto de la vida de aquellos años. Y un dibujo que es una delicia. Una lectura obligada, una oportunidad para descubrir una historia que parece que en formato novela jamás llegará aquí. Con una máxima en su haber: «Nada es más fuerte que los lazos de sangre».

Reseña: Long John Silver (Integral), de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray

Oportunidades que no se pueden dejar pasar. Por fin Norma Editorial ofrece a sus lectores en formato integral una de las series más celebradas de los últimos años dentro del cómic europeo. Una lujosa pero bien asequible edición que además incluye un dossier de casi cincuenta páginas con arte inédito de Mathieu Lauffray e ilustraciones de homenaje de artistas tan ilustres como Alex Alice, Juanjo Guarnido o Ralph Meyer. Como bien dicen, un homenaje en tinta y pluma a la figura más destacada del clásico literario universal como es La Isla del Tesoro, de R. L. Stevenson. Una serie que vio la luz en cuatro geniales álbumes y que ahora llega en una edición única e inmejorable.

Xavier Dorison y Matthieu Lauffray imaginaron la continuación de las aventuras de Long John Silver, el famoso pirata de la famosa novela de Stevenson. Lady Vivian Hastings es el primer álbum. Partiendo de un muy buen diseño: aprendemos algo más de cómo se las gasta Silver. A cambio de un puñado de oro, servirá como guía a Lady Vivian Hastings, una mujer decidida a embarcarse rumbo al Amazonas siguiendo los pasos de su esposo. Una historia de inicio nada épica pero totalmente degustable como introducción a la serie que posteriormente vamos a disfrutar en muchos aspectos. Aunque el dibujo no es por el momento trascendente, en evolución, al tantear visiones bastante impresionantes ya, uno se asusta pensando en lo maravilloso que puede llegar a ser, visualizar este integral al completo.

Neptune es donde de verdad la magia empieza a relucir. Mientras nos dirigimos a la aventura en jungla y mar, Vivian Hastings, su cuñado el capitán Hastings, el Dr. Livesey y Long John Silver, navegan tras la estela de Lord Byron Hastings, con la esperanza de obtener acceso al fabuloso botín que parece haber descubierto el desaparecido en cuestión. Una asociación, o más bien vínculos de mutuo acuerdo, para alcanzar el objetivo. Aunque con pocos vínculos solidarios entre ellos. Las costas amazónica y estadounidense todavía muy lejos, dan paso a ese componente que ponen a los personajes en debate. Silver reconoce que Vivian le ha dado la oportunidad de volver a una búsqueda de esas que tanto ama en su corazón. Independientemente de sus maneras y trucos, ella juega siniestras cartas a favor y en contra. No le importa aprender a derrotarlo. Por otro lado, su cuñado el Capitán, pertenece a esa categoría de aristócratas que desprecian al mundo entero, especialmente a los hombres bajo su rango a los que no duda en maltratar. Por ello, calibra a Silver constantemente, lo prueba, e intenta hacerle cometer un error. Aquí es donde Long John Silver muestra sus habilidades de navegador, esas que parece no tener nadie a bordo. El más débil, el más débil, corre el riesgo de perderlo todo… Neptune es, por lo tanto, el escenario de una presentación de estrategias donde la narrativa de la serie se vuelve terriblemente atractiva.

El Laberinto de Esmeralda es seguramente el mejor de los cuatro volúmenes. Realmente te hace querer saber más y más. Long John Silver y los interesados encuentran por fin el camino a Guyanacapac y se hunden inexorablemente en una selva sofocante reinona de innumerables trampas. El ambiente es magistral: pesado, soporífero y sofocante (como realmente debe ser, ¿no?); donde se llega a un final grandioso, con toque fantástico perfectamente traído, que se agradece. Dibujos, splash-pages y viñetas algunos visualmente impresionantes. Donde en mi opinión esta obra se convierte en indispensable a tener.

Guyanacapac es la obra culmen de Long John Silver Integral. Título donde llega el apoteósico final y donde este emblemático bucanero forja su leyenda nada más y nada menos que desafiando a un dios en su propia guarida. Una confrontación final, oportunidad para que Mathieu Lauffray se rinda a la plenitud de su arte. Una tragedia, una aventura con un final dramático in crescendo, una emoción muy particular recordatoria de sensaciones a cuando uno lee por primera vez una obra universal que le marca para siempre. Os aseguro que, la lucha que libran Moxtechica y Long John, difícilmente se os borrará de la mente.

Xavier Dorison y Mathieu Lauffray firman aquí una obra eterna. El mejor cómic europeo mostrando las virtudes por las que será perseguido siempre. Guión terriblemente atractivo y dibujos que bien pudieran ser lienzos de grandes pintores de otros tiempos.

Absolutamente recomendable.

Reseña: El Inquisidor, de Gianfranco Manfredi y Antonio Lucchi

Se abusa con frecuencia del término cómic visionario, y sin embargo, aún no lo he oído de títulos que verdaderamente lo merecen. El Inquisidor, la nueva publicación que trae Panini Cómics dentro de su sello alternativo con el acuerdo de publicación que hizo con Sergio Bonelli Editore con el fin de editar las mejores novelas gráficas de la editorial milanesa en español; es un buen ejemplo. Sin duda, de cómic visionario. Por que parte de un prolífico autor también portador de dicho término. Gianfranco Manfredi (1948) es un cantautor, actor, escritor y guionista de cómics italiano, el cual suele incluir elementos quiméricos en sus historias en contextos históricos meticulosamente estudiados. Y ha tratado casi todos los géneros posibles. Con El Inquisidor, por ejemplo, el guionista nos traslada a la Galicia de principios del siglo XVII, para contarnos una historia de magia negra, brujería y amores truculentos.

También demuestra su valía en este cómic Antonio Lucchi (1978); diseñador gráfico y fotógrafo que trabajó varios años en el mundo 3D para videojuegos. Aunque dentro de lo que nos interesa, actualmente forma parte del grupo de trabajo para el personaje de Adam Wild, la más famosa creación del maestro Manfredi. En El Inquisidor, Lucchi se mueve como pez en el agua; desde las ya espectaculares ilustraciones en blanco y negro, a una obra totalmente en color, en la que cada viñeta es prácticamente una pintura. Leyendo El Inquisidor, uno tiene la impresión de estar avanzando en un viaje extraño junto a los protagonistas. De vivir un sueño, que en algunos momentos adquiere la categoría de alucinación. Y tan bien conseguido está el guión para con el dibujo, que se llega a tener sensación de vértigo. Es increíble cómo Lucchi logra obtener al mismo tiempo originalidad, belleza en ciertos paneles y variedad de atmósferas (gradualmente oscura, soleada, gótica, de ensueño). La expresividad de los personajes y también el dinamismo de las escenas de acción, con duelos a espada viva, brillan.

España, 1610. La bella Amanda es acusada de usar la magia negra. Por causas del destino (o no), irrumpe en la vida de Luis de Santiago, un inquisidor que odia la brujería, hombre de fe, sin prejuicios, pero sobre todo un hombre de mente abierta que sabe llevar falsedades y abusos. Es un hombre que ejerce el poder (y puede hacerlo terriblemente), pero no es un esclavo del poder ni se mueve solo por la lujuria de poseerlo. Lo que también subordina a la hermosa Amanda que pasea su corazón alrededor de Santiago… Una historia llena de giros, traiciones, detalles históricos e ingreso a lo sobrenatural (como la hermosa portada de Aldo Di Gennaro) que ya lo anticipa. Es una de esas historias de las que contar poco, es spoilear mucho. Aun así, el propio Manfredi la describió muy bien en una reciente entrevista: «La historia se desarrolla en España en el siglo XVII. Protagonistas: Santiago (un inquisidor disidente), Gonzalo (un espadachín a su servicio), Amanda (una morisca acusada de brujería y provisión de aborto), Barbàn (un niño gitano con poderes misteriosos), Vasco (un amigo de la infancia de Santiago, pero un seguidor de la Espada Blanca, un culto dedicado a la pureza de la sangre), Djiin (la versión horrenda del genio de Aladin) y las horribles criaturas hechas de odio y viento, traídas de la más popular tradición oriental. ¡Una buena ensalada!».

Una historia que goza de personajes genialmente creados y realistas. El pequeño Barbàn, un niño descarado con dones y misterios en su interior, es sencillamente brillante. Un contexto histórico y religioso preciso… Obras que se esperaban hace tiempo, muy buenos títulos que brotan de la tierra de la pasta y la pizza. El buen cómic europeo que uno debe leer para ser objetivo con todas las lecturas que le rodean. Lo realmente bueno, cuesta encontrarlo.

Reseña: Las Reglas del Oeste, de Serpieri

Al ser uno de ellos, soy consciente lo bien que se lo debe estar pasando el aficionado a los cómics del Oeste en estos tiempos. Cada vez más, se van encontrando, publicando, editando, ciertas joyitas en las distintas editoriales del país. En especial, las dedicadas al mejor cómic europeo donde sin duda, Ponent Mon goza de un puesto en el mejor podio. Grandes autores, grandes ilustradores…, y así del género comentado muy buenos títulos que me han dado tardes/noches gloriosas de lectura como los Apache Junction, Simón del Río o el maravilloso integral de Manos Kelly, de mi amado Antonio Hernández Palacios. Sin embargo, tenía ese pellizquito de no haber podido leer aún ninguno de los volúmenes del maestro Serpieri que ha publicado la editorial. Con la publicación de Las Reglas del Oeste van tres. Y bueno, ya sabéis eso de a la tercera va la vencida, ¿no?

Os lo adelanto: para mí Serpieri, es uno de los más grandes ilustradores que ha parido el Viejo Continente. Paolo Eleuteri Serpieri (1944) es un guionista e ilustrador de cómics italiano, de todos conocido por sus trabajos de representaciones muy detalladas. Aunque al principio su fama llegó por sus logrados trabajos dentro del género erótico, podríamos decir que empieza a destacar a nivel mundial con su obra de Ciencia Ficción, Druuna (la cual espero leer algún día al completo), de la que recuerdo algunos retazos en aquella vieja revista ochentera Zona 84. A raíz de ahí vinieron bastantes títulos y. produjo cantidad de trabajos para revistas italianas. Serpieri siempre se consideró un gran fan del Viejo Oeste americano. Y de este amor crea grandes historias, tramas, relatos gráficos en su mayoría, que han sido recogidos en varias antologías, algunas de ellas ya editadas por Ponent Mon. Lakota, La India Blanca y otras historias de mujeres y el recién pasado mes de abril este Las Reglas del Oeste que hoy os reseño. Tal como dice la sinopsis editorial: «…un tomo protagonizado por individuos que, llenos de incertidumbre, se resignan ante su propio destino… Todo bien servido por el excelso grafismo del artista veneciano». Un tercer volumen dedicado al maestro italiano que ningún buen amante del dibujo verdaderamente explícito (¿hiperrealista?) debiera perderse.

Paolo Eleuteri Serpieri sorprende en muchos aspectos gráficos a cuyos ojos lo descubren por primera vez. Además, las siete historias incluidas aquí, también tienen su aquel. Viejo Pintor del Far West, Las Reglas del Juego, Oro Maldito, Huellas, Una historia insólita del Oeste, Los Navegantes del Río y Chamán. Dificil hablar de ellas sin spoilear un ápice. Como ha reconocido en varias entrevistas, Serpieri, como gran aficionado a los westerns, no quería irse de este mundo sin aportar su granito de arena. «…tratan la búsqueda de la personalidad, revivir el género es lo que toca, me sentía obligado conmigo mismo…».

Un gran fan de los westerns que se lanza a los cuentos que explotan el género. Unas historias que tendrían cabida en su día en la famosa revista italiana Lanciostory a mediados de los 70 y principios de los 80. Donde yo destacaría lo diferente de sus tramas respecto a lo que se suele encontrar en la historias del Oeste. Pues Serpieri sabe crear enclaves diferentes, escenarios curiosos, desconcertantes, donde rebosa el pesimismo. Personajes impertérritos que ocultan bastante al lector. De esos que siempre quieres saber más, sabiendo que si tuvieran su serie propia querrías leerla…

Para saber más. Destino inevitables y otros lances del destino que muy pocos esperan. La vida misma. Pues aunque tildan estas historias de Weird West, respecto a lo común en las viejas historias de frontera, como amante de la originalidad, para mí brillan. Cada una en su palo. El Far West con representaciones altamente detalladas donde Serpieri se luce. Un maestro en toda regla con grandes premios en su haber y un Premio Honorífico por el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2016. Bastante claro tener que degustarlo en cuanto podáis, ¿no?

Reseña: Giant, de Mikaël

Mikaël es un autor relativamente jóven, pero de los más completos que existen en la BD. Un franco-canadiense nacido en 1974, un autor autodidacta que desde su debut en 2001 con Savane, El Misterio de los Atikas, no ha parado. Yo lo descubrí en el primero de sus titulos para adultos llamado Rapa Nui, y desde entonces he intentado seguirle la pista. Y me encontré con que Norma Editorial ha dado el primer paso con este autor al traernos su más reciente trabajo. Un destacable díptico recogido en un sólo volumen como debe ser. Obras que se deben leer de un tirón. Lo que decía… Giant es un excelente díptico de Mikaël. Un autor con un auténtico don para mostrar el costumbrismo, la auténtica vida cotidiana, muy a lo Eisner en La Vida en la Gran Ciudad.

Personajes que se desarrollan a través de sus desventuras con autenticidad y equilibrio, pues Mikaël nos dice más de lo que escribe, dibuja y colorea. Es capaz de convertir una historia como Giant en una conmovedora historia humana. Con el incentivo de estar inmediatamente inmersos en la historia y atrapados en la emoción que surge de ella. Y con un dibujo que transcribe con precisión la Nueva York de los años 30, con unos gloriosos colores como configuración cercana a esa dura época.

Nueva York, 1932. Jack Jordan, apodado Gigante, es un tipo enorme que por culpa de su corpulencia es denostado en los barrios bajos de casi cualquier que transite. Un suceso, un momento para olvidar lo perseguirá de por vida…, aunque termina siendo rescatado por sus colegas que también trabajan en la construcción del Rockefeller Center, el gigante rascacielos que sueña con ser el más poderoso y enorme de Manhattan. Por otro lado, Mary Ann Murphy llega con sus tres hijos a Ellis Island, la puerta de entrada al Nuevo Mundo, con su enorme departamento de inmigración y cuarentenas. La joven madre está pensando en encontrar a Ryan, su esposo, quien dejó Irlanda unos años antes. Aunque se topa con que está enterrado en el cementerio de Queens. El enorme Jack Jordan tuvo como encargo informarla. Pero no pudo resolverlo. Y con la viuda comenzó una correspondencia en la que curiosamente le dijo algo nada cierto. Una verdad que explotará con su llegada.

En la segunda parte, Mikaël, ilustrador de libros infantiles y diseñador de Promise, retoma sus personajes donde los dejó en el anterior: el Gigante oscuro, el coloso que ensambla las vigas de metal con virtuosismo, Dan, el charlatán y la juguetona y diva Betty, que busca una buena juerga. Pero también Robert Bishop, el apuntador alcohólico, y Dorothea MacPhail, la ambiciosa fotógrafa. Una unión de personajes que crece alrededor de una titánica construcción, símbolo de una Norteamérica en auge, que lleva como estigma en sus cimientos la sangre de todos aquellos que abandonaron su tierra natal (guerra fratricida, hambre, pobreza), seguir adelante. Fueron esos trabajadores quienes sufrieron la peor parte de una Gran Depresión de la que por supuesto, no tuvieron la culpa.

Destinos individuales chocando, heridas que no cierran, personas anónimas unidas para construir el mito estadounidense a la vez que se enfrentan a su pasado, a sus miedos, a su cobardía. Cruzar un océano no es suficiente para sanar pues una mentira siempre es una amenaza y la risa solo erosiona la miseria como el tiempo hace con las astillas de un madero. Mikaël realiza con Giant, un trabajo enorme que se aprecia a todos los niveles. Desde el punto de vista humano, interesa y hace que te identifiques con ciertos momentos y personajes. La narración que integra en los intercambios epistolares destila humor, gravedad y reflexión. La esperanza de una redención. Dos álbumes magníficos recogidos en uno solo. Una historia, un homenaje a héroes en la sombra de los que muy pocos se acuerdan. Un cómic maravilloso con mi amada Nueva York como escenario. Ni que decir tiene que Giant, me ha tocado la patata.

Reseña: Negalyod, de Vincent Perriot

Es buena señal que un álbum que ha gustado mucho en el cómic europeo a finales de 2018 llegue Norma Editorial y tan solo unos meses después, nos lo publique en español. En un mundo donde la globalización va siendo cada vez mayor, viene siendo más y más importante para los que nos gusta estar al día sobre libros, pelis y cómics; que por ejemplo, obras como Negalyod se puedan disfrutar fácilmente. Pues, ¿a quién no le gusta ser uno de los primeros en disfrutar de lo mejor?

La Ciencia Ficción bien hecha en el mundo del noveno arte es toda una delicia. Negalyod es un ejemplo curioso además, pues además de contar con una buena idea, el autor revelación Vincent Perriot nos ofrece una apasionante fábula política en la que conviven con maestría las referencias a clásicos western como Blueberry o grandes de la CF visual como la saga fílmica de Mad Max. Así lo atestigua la sinopsis editorial, y creo que casi no se podría definir mejor.

Negalyod cuenta como lo que queda de humanidad sobrevive reunido alrededor de los nodos de la red planetaria de acueductos. Aquí es donde el agua necesaria para la vida es transportada y distribuida. En otros lugares, el desierto se extiende hasta donde el ojo puede ver y solo unos pocos pastores se atreven a enfrentarse a las llanuras y el Sol. Llegará una tragedia, la matanza de su rebaño, para que Jarri Tchepalt se atreva a aventurarse en esos agregados urbanos donde la mayoría de la gente (sobreviviente) hace vida. Pero Jarri no va de visita, ni siquiera por subsistencia, Jarri va a vengarse de los que mataron a sus animales…

Hace bastante tiempo que los 80 vuelven a estar de moda, no sólo en los cómics. Sobre todo, en temática para cine y series de televisión. Vincent Perriot propone toda una “ochentada” en Negalyod y muchos sabemos que bien conseguido, es un pelotazo. Mola. Aunque Negalyod no deja de ser un thriller futurista, muestra espectáculo, y se nota a leguas (en viñetas y giros argumentales) que es todo un homenaje a la mejor década friki de la historia. De hecho, el trasfondo es perfecto, el camino, la búsqueda, a aventura…, contamos aquí con emocionantes escenas y unos decorados sublimes. Ciudades en decadencia, naturaleza demacrada, monumentos evocadores, el diseñador ha utilizado toda inspiración y hace un homenaje impresionante a cantidad de buenas obras apocalípticas.

La Red controla el agua. La Red controla a los humanos. Jarri Tchepalt tendrá que enfrentarse a La Red, esa malvada organización que controla con mano de hierro el destino de la humanidad. Un poco de Mad Max, un poco de western a lo Jeremiah Johnson y un buen revoltijo de ingredientes Moebius para cerrar el paquete. Los amantes de las referencias estarán encantados de encontrar algunos detalles. ¡Además, hay dinosaurios! Clichés que afortunadamente para el lector, el autor los maneja con eficiencia y un cierto dominio. Las escenas en el desierto se alternan con las de la ciudad. Algo más de doscientas páginas sumergido en un mundo post-apocalíptico codeándonos con humanos en declive, dinosaurios, barcos, robots e inteligencia artificial por un tubo. Una historia que desafía el lugar del hombre en relación con sus semejantes, en un mundo en crisis que necesita más del esfuerzo mutuo de sus anfitriones para sobrevivir, que la guerra entre las diferentes clases sociales.

Potente, tenso y de gran riqueza estética. De las obras que no me atrevo a contaros casi nada para que la disfrutéis al máximo. ¿Estamos ante un álbum-blockbuster de los que se disfrutan de una sentada? ¿Alguien ya ha acuñado ese término? Por que sin duda Negalyod lo es. Un álbum-blockbuster totalmente recomendable y palomitero. Como para perdérselo.

Reseña: Marshal Bass. Black & White, de Darko Macan, Igor Kordey y Desko

Seamos sinceros: sólo por una portada o por el género, te puede interesar un cómic. Y suma sabiendo que el mejor cómic western curiosamente se elabora en Europa. Un motivo más para echarle un ojo a un cómic como Marshal Bass, que con una pintaza tremenda, cumple expectativas. Aunque estos álbumes se hacen muy cortos, una vez que sucumbimos al hype, todo sea dicho.

Después de mi último disfrute con Sykes y Undertaker, como no interesarme con una nueva serie del Oeste, la cual ECC Ediciones dispone esta vez para todos aquellos aficionados que saben disfrutar del mejor tono negro de estas historias de frontera. Un primer número (de cuatro ya en el país vecino), un inicio llamado Black & White, donde Darko Macan e Igor Kordey sientan las bases de una de las series más destacadas de la BD actual. Incentivando que Marshal Bass se basa en una historia real de uno de los primeros marshal que hubo en la historia de Estados Unidos.

Un escenario que nos muestra a un personaje muy característico y como consigue dicho puesto vigilante. Por lo que he podido leer, con una adaptación de los hechos históricos totalmente fiable, con una buena introducción y unos diálogos magistralmente labrados. La atmósfera y los personajes están al quite, confirmo. Los rostros no muy finos pero los paisajes y la paleta de colores soberbios. Una serie que descubrí un poco por casualidad y que me ha encantado como muestra la visión del Oeste americano que despliega. Os aviso que es realmente diferente a lo que se suele encontrar habitualmente. Bastante más realista, en mi opinión, a lo que debió ser la vida en ese momento. Llevándonos a la Arizona de 1875, donde una banda de esclavos liberados dirigidos por el misterioso Milord está atemorizando a todo el Estado…

River Bass, el primer sheriff negro de los US Marshal, conmovedor, sucio, inmoral y cínico también es un hombre, un coyote, un hombre fuerte de las llanuras de Arizona. Donde la ley del más fuerte siempre es la mejor, siempre que te sientes en lado correcto del caballo, dice Bass. Taciturno e indefinible, realmente más «negro» que «blanco», un idealista pragmático que simplemente intenta cada día, poder hervir la olla para los suyos. River Bass también es el único que consigue infiltrarse en dicha organización de desalmados para intentar desmantelarla. Hasta que lo desenmascaran…

El dibujo de Igor Kordey es una maravilla. Se siente el calor del desierto, ese mismo que hace preferir el agua al whisky. Los colores coinciden perfectamente con el estado de ánimo de la trama. Dicho esto: deseando ya, hincarle el diente al siguiente número. Además, me dicen que cada álbum es una historia independiente. ¡Genial!

Reseña: Kuklos, de Christopher Gaultier y Sylvain Ricard

Kuklos es la reedición de una conocida historia del cómic europeo llamada Futuropolis. Hacía tiempo que deseaba leer esta trama. Mi viejo tío me la había recomendado tiempo ha, pero nunca pude hacerme con la edición antigua. ¿Y sabéis? Quizás estaba todo pactado con el tiempo que ha de llegar por que va Ponent Mon y edita la nueva edición llamada Kuklos. ¿Y por qué os cuento esto? Para que veáis lo entusiasmado que iba con este volumen de caminito a mi sofá de lectura. Aún sabiendo qué tema trataba (supongo que ustedes con solo ver la portada ya lo habréis pillado también), no sé por qué sentía algo raro en el estómago y por otro lado sabía, sentía, que me iba a gustar. Son narraciones visuales de esa aborrecible parte de nuestra historia…, que tienen un algo que me gusta leer. Leer sobre el Mal y cómo ciertas personas (personajes) debieron pasarlo mal de un modo u otro, debido a un pensamiento tan de inepto como es dilucidar que un ser humano puede ser diferente a otro por el solo hecho de tener la piel de otro color. Es que si lo piensas fríamente… Pocas cosas más sinsentido existen. Cerebros no más grandes que un pegote de plastilina, como decía un profesor que tuve…

De Kuklos especialmente me encantó su diseño gráfico y por encima de todo la psicología que mueve al personaje de Thomas. Menuda dominación del impulso lineal del personaje crea el guionista Sylvain Ricard. Todo muy bien dominado en ese escenario. Se siente que todo lo que sucede, podría haber ocurrido en la realidad. Un trabajo llamativo. ¿Qué escenario? El tema es el racismo en el momento en que el Klu Klux Klan estaba en pleno apogeo. Me pareció atractivo leer una historia en la que el personaje principal es un miembro del KKK y por lo tanto seguimos los hechos que le rodean, la vida de esta organización, incluyendo las luchas internas entre miembros pragmáticos y otros más fanáticos. No hay maniqueísmo pero sí es cierto que el «héroe» es menos cruel que otros que le rodean. Es una historia violenta, bastante crueldad en algunas escenas, sin que eso quede en ridículo. Los autores muestran (demasiado bien) la estupidez y el sinsentido del racismo. Además, seguimos a unos protagonistas que se casaron con la causa KKK. Personajes con los que (¿provocado?) no sentiréis ninguna simpatía. O eso espero, por que vamos a presenciar un juego de masacres que nos llevará a ver lo depravada que puede ser la mente humana cuando está desatada. Terrible. Tan pronto como leemos las primeras viñetas, ya quedas cautivado por el escenario y la atmósfera súper conseguida. En Kuklos entramos en el mundo de Ku Klux Klan con sus reglas, códigos…, que si te informas bien, notarás que se describen con brillantez y precisión.

Como os decía antes, me encantó el tipo de dibujo también. Con un estilo “rallado”, con luces y sombras cuando se necesitan por la emoción del momento, los lápices de Christopher Gaultier cautivan. Me pareció más que diferente y original. Violencia, suspense, tensión, monstruoso y en mi imaginación, tremendamente realista. O eso espero.

La historia de un Klanist hasta el final. Pase lo que pase. En algunas historias vemos a los personajes cambiar de opinión, volver a “causas nobles», pero solo es una pancarta. Kuklos va de ver como funcionaba (¿funciona?) el KKK. Sus conflictos, sus reglas y la forma de pensar de sus miembros. Por otro lado, están los negros, que solo sufren la mayor parte del tiempo, siempre asaltados por numerosos y odiosos atacantes. Aunque cuando se encuentran del lado de los dominantes, los autores les han dado cierta dosis de humor, esa que libera tanta dramatización en ciertas escenas.

Historia genialmente narrada e ilustrada. Para qué más.