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Reseña: El Inquisidor, de Gianfranco Manfredi y Antonio Lucchi

Se abusa con frecuencia del término cómic visionario, y sin embargo, aún no lo he oído de títulos que verdaderamente lo merecen. El Inquisidor, la nueva publicación que trae Panini Cómics dentro de su sello alternativo con el acuerdo de publicación que hizo con Sergio Bonelli Editore con el fin de editar las mejores novelas gráficas de la editorial milanesa en español; es un buen ejemplo. Sin duda, de cómic visionario. Por que parte de un prolífico autor también portador de dicho término. Gianfranco Manfredi (1948) es un cantautor, actor, escritor y guionista de cómics italiano, el cual suele incluir elementos quiméricos en sus historias en contextos históricos meticulosamente estudiados. Y ha tratado casi todos los géneros posibles. Con El Inquisidor, por ejemplo, el guionista nos traslada a la Galicia de principios del siglo XVII, para contarnos una historia de magia negra, brujería y amores truculentos.

También demuestra su valía en este cómic Antonio Lucchi (1978); diseñador gráfico y fotógrafo que trabajó varios años en el mundo 3D para videojuegos. Aunque dentro de lo que nos interesa, actualmente forma parte del grupo de trabajo para el personaje de Adam Wild, la más famosa creación del maestro Manfredi. En El Inquisidor, Lucchi se mueve como pez en el agua; desde las ya espectaculares ilustraciones en blanco y negro, a una obra totalmente en color, en la que cada viñeta es prácticamente una pintura. Leyendo El Inquisidor, uno tiene la impresión de estar avanzando en un viaje extraño junto a los protagonistas. De vivir un sueño, que en algunos momentos adquiere la categoría de alucinación. Y tan bien conseguido está el guión para con el dibujo, que se llega a tener sensación de vértigo. Es increíble cómo Lucchi logra obtener al mismo tiempo originalidad, belleza en ciertos paneles y variedad de atmósferas (gradualmente oscura, soleada, gótica, de ensueño). La expresividad de los personajes y también el dinamismo de las escenas de acción, con duelos a espada viva, brillan.

España, 1610. La bella Amanda es acusada de usar la magia negra. Por causas del destino (o no), irrumpe en la vida de Luis de Santiago, un inquisidor que odia la brujería, hombre de fe, sin prejuicios, pero sobre todo un hombre de mente abierta que sabe llevar falsedades y abusos. Es un hombre que ejerce el poder (y puede hacerlo terriblemente), pero no es un esclavo del poder ni se mueve solo por la lujuria de poseerlo. Lo que también subordina a la hermosa Amanda que pasea su corazón alrededor de Santiago… Una historia llena de giros, traiciones, detalles históricos e ingreso a lo sobrenatural (como la hermosa portada de Aldo Di Gennaro) que ya lo anticipa. Es una de esas historias de las que contar poco, es spoilear mucho. Aun así, el propio Manfredi la describió muy bien en una reciente entrevista: «La historia se desarrolla en España en el siglo XVII. Protagonistas: Santiago (un inquisidor disidente), Gonzalo (un espadachín a su servicio), Amanda (una morisca acusada de brujería y provisión de aborto), Barbàn (un niño gitano con poderes misteriosos), Vasco (un amigo de la infancia de Santiago, pero un seguidor de la Espada Blanca, un culto dedicado a la pureza de la sangre), Djiin (la versión horrenda del genio de Aladin) y las horribles criaturas hechas de odio y viento, traídas de la más popular tradición oriental. ¡Una buena ensalada!».

Una historia que goza de personajes genialmente creados y realistas. El pequeño Barbàn, un niño descarado con dones y misterios en su interior, es sencillamente brillante. Un contexto histórico y religioso preciso… Obras que se esperaban hace tiempo, muy buenos títulos que brotan de la tierra de la pasta y la pizza. El buen cómic europeo que uno debe leer para ser objetivo con todas las lecturas que le rodean. Lo realmente bueno, cuesta encontrarlo.

Reseña: Las Reglas del Oeste, de Serpieri

Al ser uno de ellos, soy consciente lo bien que se lo debe estar pasando el aficionado a los cómics del Oeste en estos tiempos. Cada vez más, se van encontrando, publicando, editando, ciertas joyitas en las distintas editoriales del país. En especial, las dedicadas al mejor cómic europeo donde sin duda, Ponent Mon goza de un puesto en el mejor podio. Grandes autores, grandes ilustradores…, y así del género comentado muy buenos títulos que me han dado tardes/noches gloriosas de lectura como los Apache Junction, Simón del Río o el maravilloso integral de Manos Kelly, de mi amado Antonio Hernández Palacios. Sin embargo, tenía ese pellizquito de no haber podido leer aún ninguno de los volúmenes del maestro Serpieri que ha publicado la editorial. Con la publicación de Las Reglas del Oeste van tres. Y bueno, ya sabéis eso de a la tercera va la vencida, ¿no?

Os lo adelanto: para mí Serpieri, es uno de los más grandes ilustradores que ha parido el Viejo Continente. Paolo Eleuteri Serpieri (1944) es un guionista e ilustrador de cómics italiano, de todos conocido por sus trabajos de representaciones muy detalladas. Aunque al principio su fama llegó por sus logrados trabajos dentro del género erótico, podríamos decir que empieza a destacar a nivel mundial con su obra de Ciencia Ficción, Druuna (la cual espero leer algún día al completo), de la que recuerdo algunos retazos en aquella vieja revista ochentera Zona 84. A raíz de ahí vinieron bastantes títulos y. produjo cantidad de trabajos para revistas italianas. Serpieri siempre se consideró un gran fan del Viejo Oeste americano. Y de este amor crea grandes historias, tramas, relatos gráficos en su mayoría, que han sido recogidos en varias antologías, algunas de ellas ya editadas por Ponent Mon. Lakota, La India Blanca y otras historias de mujeres y el recién pasado mes de abril este Las Reglas del Oeste que hoy os reseño. Tal como dice la sinopsis editorial: «…un tomo protagonizado por individuos que, llenos de incertidumbre, se resignan ante su propio destino… Todo bien servido por el excelso grafismo del artista veneciano». Un tercer volumen dedicado al maestro italiano que ningún buen amante del dibujo verdaderamente explícito (¿hiperrealista?) debiera perderse.

Paolo Eleuteri Serpieri sorprende en muchos aspectos gráficos a cuyos ojos lo descubren por primera vez. Además, las siete historias incluidas aquí, también tienen su aquel. Viejo Pintor del Far West, Las Reglas del Juego, Oro Maldito, Huellas, Una historia insólita del Oeste, Los Navegantes del Río y Chamán. Dificil hablar de ellas sin spoilear un ápice. Como ha reconocido en varias entrevistas, Serpieri, como gran aficionado a los westerns, no quería irse de este mundo sin aportar su granito de arena. «…tratan la búsqueda de la personalidad, revivir el género es lo que toca, me sentía obligado conmigo mismo…».

Un gran fan de los westerns que se lanza a los cuentos que explotan el género. Unas historias que tendrían cabida en su día en la famosa revista italiana Lanciostory a mediados de los 70 y principios de los 80. Donde yo destacaría lo diferente de sus tramas respecto a lo que se suele encontrar en la historias del Oeste. Pues Serpieri sabe crear enclaves diferentes, escenarios curiosos, desconcertantes, donde rebosa el pesimismo. Personajes impertérritos que ocultan bastante al lector. De esos que siempre quieres saber más, sabiendo que si tuvieran su serie propia querrías leerla…

Para saber más. Destino inevitables y otros lances del destino que muy pocos esperan. La vida misma. Pues aunque tildan estas historias de Weird West, respecto a lo común en las viejas historias de frontera, como amante de la originalidad, para mí brillan. Cada una en su palo. El Far West con representaciones altamente detalladas donde Serpieri se luce. Un maestro en toda regla con grandes premios en su haber y un Premio Honorífico por el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2016. Bastante claro tener que degustarlo en cuanto podáis, ¿no?

Reseña: Giant, de Mikaël

Mikaël es un autor relativamente jóven, pero de los más completos que existen en la BD. Un franco-canadiense nacido en 1974, un autor autodidacta que desde su debut en 2001 con Savane, El Misterio de los Atikas, no ha parado. Yo lo descubrí en el primero de sus titulos para adultos llamado Rapa Nui, y desde entonces he intentado seguirle la pista. Y me encontré con que Norma Editorial ha dado el primer paso con este autor al traernos su más reciente trabajo. Un destacable díptico recogido en un sólo volumen como debe ser. Obras que se deben leer de un tirón. Lo que decía… Giant es un excelente díptico de Mikaël. Un autor con un auténtico don para mostrar el costumbrismo, la auténtica vida cotidiana, muy a lo Eisner en La Vida en la Gran Ciudad.

Personajes que se desarrollan a través de sus desventuras con autenticidad y equilibrio, pues Mikaël nos dice más de lo que escribe, dibuja y colorea. Es capaz de convertir una historia como Giant en una conmovedora historia humana. Con el incentivo de estar inmediatamente inmersos en la historia y atrapados en la emoción que surge de ella. Y con un dibujo que transcribe con precisión la Nueva York de los años 30, con unos gloriosos colores como configuración cercana a esa dura época.

Nueva York, 1932. Jack Jordan, apodado Gigante, es un tipo enorme que por culpa de su corpulencia es denostado en los barrios bajos de casi cualquier que transite. Un suceso, un momento para olvidar lo perseguirá de por vida…, aunque termina siendo rescatado por sus colegas que también trabajan en la construcción del Rockefeller Center, el gigante rascacielos que sueña con ser el más poderoso y enorme de Manhattan. Por otro lado, Mary Ann Murphy llega con sus tres hijos a Ellis Island, la puerta de entrada al Nuevo Mundo, con su enorme departamento de inmigración y cuarentenas. La joven madre está pensando en encontrar a Ryan, su esposo, quien dejó Irlanda unos años antes. Aunque se topa con que está enterrado en el cementerio de Queens. El enorme Jack Jordan tuvo como encargo informarla. Pero no pudo resolverlo. Y con la viuda comenzó una correspondencia en la que curiosamente le dijo algo nada cierto. Una verdad que explotará con su llegada.

En la segunda parte, Mikaël, ilustrador de libros infantiles y diseñador de Promise, retoma sus personajes donde los dejó en el anterior: el Gigante oscuro, el coloso que ensambla las vigas de metal con virtuosismo, Dan, el charlatán y la juguetona y diva Betty, que busca una buena juerga. Pero también Robert Bishop, el apuntador alcohólico, y Dorothea MacPhail, la ambiciosa fotógrafa. Una unión de personajes que crece alrededor de una titánica construcción, símbolo de una Norteamérica en auge, que lleva como estigma en sus cimientos la sangre de todos aquellos que abandonaron su tierra natal (guerra fratricida, hambre, pobreza), seguir adelante. Fueron esos trabajadores quienes sufrieron la peor parte de una Gran Depresión de la que por supuesto, no tuvieron la culpa.

Destinos individuales chocando, heridas que no cierran, personas anónimas unidas para construir el mito estadounidense a la vez que se enfrentan a su pasado, a sus miedos, a su cobardía. Cruzar un océano no es suficiente para sanar pues una mentira siempre es una amenaza y la risa solo erosiona la miseria como el tiempo hace con las astillas de un madero. Mikaël realiza con Giant, un trabajo enorme que se aprecia a todos los niveles. Desde el punto de vista humano, interesa y hace que te identifiques con ciertos momentos y personajes. La narración que integra en los intercambios epistolares destila humor, gravedad y reflexión. La esperanza de una redención. Dos álbumes magníficos recogidos en uno solo. Una historia, un homenaje a héroes en la sombra de los que muy pocos se acuerdan. Un cómic maravilloso con mi amada Nueva York como escenario. Ni que decir tiene que Giant, me ha tocado la patata.

Reseña: Negalyod, de Vincent Perriot

Es buena señal que un álbum que ha gustado mucho en el cómic europeo a finales de 2018 llegue Norma Editorial y tan solo unos meses después, nos lo publique en español. En un mundo donde la globalización va siendo cada vez mayor, viene siendo más y más importante para los que nos gusta estar al día sobre libros, pelis y cómics; que por ejemplo, obras como Negalyod se puedan disfrutar fácilmente. Pues, ¿a quién no le gusta ser uno de los primeros en disfrutar de lo mejor?

La Ciencia Ficción bien hecha en el mundo del noveno arte es toda una delicia. Negalyod es un ejemplo curioso además, pues además de contar con una buena idea, el autor revelación Vincent Perriot nos ofrece una apasionante fábula política en la que conviven con maestría las referencias a clásicos western como Blueberry o grandes de la CF visual como la saga fílmica de Mad Max. Así lo atestigua la sinopsis editorial, y creo que casi no se podría definir mejor.

Negalyod cuenta como lo que queda de humanidad sobrevive reunido alrededor de los nodos de la red planetaria de acueductos. Aquí es donde el agua necesaria para la vida es transportada y distribuida. En otros lugares, el desierto se extiende hasta donde el ojo puede ver y solo unos pocos pastores se atreven a enfrentarse a las llanuras y el Sol. Llegará una tragedia, la matanza de su rebaño, para que Jarri Tchepalt se atreva a aventurarse en esos agregados urbanos donde la mayoría de la gente (sobreviviente) hace vida. Pero Jarri no va de visita, ni siquiera por subsistencia, Jarri va a vengarse de los que mataron a sus animales…

Hace bastante tiempo que los 80 vuelven a estar de moda, no sólo en los cómics. Sobre todo, en temática para cine y series de televisión. Vincent Perriot propone toda una “ochentada” en Negalyod y muchos sabemos que bien conseguido, es un pelotazo. Mola. Aunque Negalyod no deja de ser un thriller futurista, muestra espectáculo, y se nota a leguas (en viñetas y giros argumentales) que es todo un homenaje a la mejor década friki de la historia. De hecho, el trasfondo es perfecto, el camino, la búsqueda, a aventura…, contamos aquí con emocionantes escenas y unos decorados sublimes. Ciudades en decadencia, naturaleza demacrada, monumentos evocadores, el diseñador ha utilizado toda inspiración y hace un homenaje impresionante a cantidad de buenas obras apocalípticas.

La Red controla el agua. La Red controla a los humanos. Jarri Tchepalt tendrá que enfrentarse a La Red, esa malvada organización que controla con mano de hierro el destino de la humanidad. Un poco de Mad Max, un poco de western a lo Jeremiah Johnson y un buen revoltijo de ingredientes Moebius para cerrar el paquete. Los amantes de las referencias estarán encantados de encontrar algunos detalles. ¡Además, hay dinosaurios! Clichés que afortunadamente para el lector, el autor los maneja con eficiencia y un cierto dominio. Las escenas en el desierto se alternan con las de la ciudad. Algo más de doscientas páginas sumergido en un mundo post-apocalíptico codeándonos con humanos en declive, dinosaurios, barcos, robots e inteligencia artificial por un tubo. Una historia que desafía el lugar del hombre en relación con sus semejantes, en un mundo en crisis que necesita más del esfuerzo mutuo de sus anfitriones para sobrevivir, que la guerra entre las diferentes clases sociales.

Potente, tenso y de gran riqueza estética. De las obras que no me atrevo a contaros casi nada para que la disfrutéis al máximo. ¿Estamos ante un álbum-blockbuster de los que se disfrutan de una sentada? ¿Alguien ya ha acuñado ese término? Por que sin duda Negalyod lo es. Un álbum-blockbuster totalmente recomendable y palomitero. Como para perdérselo.

Reseña: Marshal Bass. Black & White, de Darko Macan, Igor Kordey y Desko

Seamos sinceros: sólo por una portada o por el género, te puede interesar un cómic. Y suma sabiendo que el mejor cómic western curiosamente se elabora en Europa. Un motivo más para echarle un ojo a un cómic como Marshal Bass, que con una pintaza tremenda, cumple expectativas. Aunque estos álbumes se hacen muy cortos, una vez que sucumbimos al hype, todo sea dicho.

Después de mi último disfrute con Sykes y Undertaker, como no interesarme con una nueva serie del Oeste, la cual ECC Ediciones dispone esta vez para todos aquellos aficionados que saben disfrutar del mejor tono negro de estas historias de frontera. Un primer número (de cuatro ya en el país vecino), un inicio llamado Black & White, donde Darko Macan e Igor Kordey sientan las bases de una de las series más destacadas de la BD actual. Incentivando que Marshal Bass se basa en una historia real de uno de los primeros marshal que hubo en la historia de Estados Unidos.

Un escenario que nos muestra a un personaje muy característico y como consigue dicho puesto vigilante. Por lo que he podido leer, con una adaptación de los hechos históricos totalmente fiable, con una buena introducción y unos diálogos magistralmente labrados. La atmósfera y los personajes están al quite, confirmo. Los rostros no muy finos pero los paisajes y la paleta de colores soberbios. Una serie que descubrí un poco por casualidad y que me ha encantado como muestra la visión del Oeste americano que despliega. Os aviso que es realmente diferente a lo que se suele encontrar habitualmente. Bastante más realista, en mi opinión, a lo que debió ser la vida en ese momento. Llevándonos a la Arizona de 1875, donde una banda de esclavos liberados dirigidos por el misterioso Milord está atemorizando a todo el Estado…

River Bass, el primer sheriff negro de los US Marshal, conmovedor, sucio, inmoral y cínico también es un hombre, un coyote, un hombre fuerte de las llanuras de Arizona. Donde la ley del más fuerte siempre es la mejor, siempre que te sientes en lado correcto del caballo, dice Bass. Taciturno e indefinible, realmente más «negro» que «blanco», un idealista pragmático que simplemente intenta cada día, poder hervir la olla para los suyos. River Bass también es el único que consigue infiltrarse en dicha organización de desalmados para intentar desmantelarla. Hasta que lo desenmascaran…

El dibujo de Igor Kordey es una maravilla. Se siente el calor del desierto, ese mismo que hace preferir el agua al whisky. Los colores coinciden perfectamente con el estado de ánimo de la trama. Dicho esto: deseando ya, hincarle el diente al siguiente número. Además, me dicen que cada álbum es una historia independiente. ¡Genial!

Reseña: Kuklos, de Christopher Gaultier y Sylvain Ricard

Kuklos es la reedición de una conocida historia del cómic europeo llamada Futuropolis. Hacía tiempo que deseaba leer esta trama. Mi viejo tío me la había recomendado tiempo ha, pero nunca pude hacerme con la edición antigua. ¿Y sabéis? Quizás estaba todo pactado con el tiempo que ha de llegar por que va Ponent Mon y edita la nueva edición llamada Kuklos. ¿Y por qué os cuento esto? Para que veáis lo entusiasmado que iba con este volumen de caminito a mi sofá de lectura. Aún sabiendo qué tema trataba (supongo que ustedes con solo ver la portada ya lo habréis pillado también), no sé por qué sentía algo raro en el estómago y por otro lado sabía, sentía, que me iba a gustar. Son narraciones visuales de esa aborrecible parte de nuestra historia…, que tienen un algo que me gusta leer. Leer sobre el Mal y cómo ciertas personas (personajes) debieron pasarlo mal de un modo u otro, debido a un pensamiento tan de inepto como es dilucidar que un ser humano puede ser diferente a otro por el solo hecho de tener la piel de otro color. Es que si lo piensas fríamente… Pocas cosas más sinsentido existen. Cerebros no más grandes que un pegote de plastilina, como decía un profesor que tuve…

De Kuklos especialmente me encantó su diseño gráfico y por encima de todo la psicología que mueve al personaje de Thomas. Menuda dominación del impulso lineal del personaje crea el guionista Sylvain Ricard. Todo muy bien dominado en ese escenario. Se siente que todo lo que sucede, podría haber ocurrido en la realidad. Un trabajo llamativo. ¿Qué escenario? El tema es el racismo en el momento en que el Klu Klux Klan estaba en pleno apogeo. Me pareció atractivo leer una historia en la que el personaje principal es un miembro del KKK y por lo tanto seguimos los hechos que le rodean, la vida de esta organización, incluyendo las luchas internas entre miembros pragmáticos y otros más fanáticos. No hay maniqueísmo pero sí es cierto que el «héroe» es menos cruel que otros que le rodean. Es una historia violenta, bastante crueldad en algunas escenas, sin que eso quede en ridículo. Los autores muestran (demasiado bien) la estupidez y el sinsentido del racismo. Además, seguimos a unos protagonistas que se casaron con la causa KKK. Personajes con los que (¿provocado?) no sentiréis ninguna simpatía. O eso espero, por que vamos a presenciar un juego de masacres que nos llevará a ver lo depravada que puede ser la mente humana cuando está desatada. Terrible. Tan pronto como leemos las primeras viñetas, ya quedas cautivado por el escenario y la atmósfera súper conseguida. En Kuklos entramos en el mundo de Ku Klux Klan con sus reglas, códigos…, que si te informas bien, notarás que se describen con brillantez y precisión.

Como os decía antes, me encantó el tipo de dibujo también. Con un estilo “rallado”, con luces y sombras cuando se necesitan por la emoción del momento, los lápices de Christopher Gaultier cautivan. Me pareció más que diferente y original. Violencia, suspense, tensión, monstruoso y en mi imaginación, tremendamente realista. O eso espero.

La historia de un Klanist hasta el final. Pase lo que pase. En algunas historias vemos a los personajes cambiar de opinión, volver a “causas nobles», pero solo es una pancarta. Kuklos va de ver como funcionaba (¿funciona?) el KKK. Sus conflictos, sus reglas y la forma de pensar de sus miembros. Por otro lado, están los negros, que solo sufren la mayor parte del tiempo, siempre asaltados por numerosos y odiosos atacantes. Aunque cuando se encuentran del lado de los dominantes, los autores les han dado cierta dosis de humor, esa que libera tanta dramatización en ciertas escenas.

Historia genialmente narrada e ilustrada. Para qué más.

Reseña: Marshal Blueberry (Integral), de Jean Giraud, William Vance y Michel Rouge

El tríptico Marshal Blueberry acaba de ser recopilado por Norma Editorial en formato integral; mismo tamaño, misma edición, que los geniales recopilatorios de la serie original en formato integral que están llevando a cabo. La esperada edición de una de las sagas míticas de Blueberry que muchos esperábamos. Marshal Blueberry nace del encuentro entre dos leyendas de la historieta. Escrito por Jean Giraud, permite a William Vance mostrar su amor por el western en sus dos primeros volúmenes. Un lugar donde Michel Rouge, brillante estudiante del maestro Moebius, completa con éxito una aventura épica, la quintaesencia del crepúsculo occidental. Pero contaré algo más:

Estados Unidos. Zona de frontera con México. Noviembre/Diciembre de 1868. Un pueblo llamado Heaven. El mismo donde un tipejo y unos treinta apaches esparcen el terror en la región. En Fort Navajo, el coronel Tom Clarke espera el regreso de su oficial, el teniente Blueberry, cuya misión era negociar con los apaches para entregarle a ese tipejo. El tiempo límite expira. De lo contrario, la otra solución es enviar al teniente Garret con su tropa al ataque de los renegados. Sin embargo, Blueberry ha tenido éxito en su misión. Trae a Chato de vuelta, aunque en el camino él y sus hombres encuentran una diligencia que ha sido atacada. Blueberry desea seguir el rastro, las señales dicen que quedan sobrevivientes… Aunque para eso tendrá que separarse de su principal misión.

Un primer álbum que empieza a tope. Una buena oportunidad para reencontrarse con el más famoso teniente del mundo del cómic. No obstante, dos años más tarde, por orden de George Washington, descubrimos que Blueberry se convierte en mariscal. Una manera diferente y curiosa de ver al personaje. Una historia que trae otro tono a la serie. Donde encontramos influencias del cine estadounidense mezclado con el género occidental en este escenario: un taberna poco conocida, trampas en el póker, linchamientos, peleas. Giraud también muestra su poder para el humor en este guión. Y luego, Blueberry usa a uno de sus viejos amigos. Red Neck, un personaje que habíamos conocido ya en el ciclo de Yellow Head. Lo dicho: una versión diferente a lo que estamos acostumbrados. Pero entretenimiento, acción y tiros por doquier no faltan. Y eso buscamos, ¿no?

El tercer álbum de Marshal Blueberry por fin yace juntito a sus dos hermanos mayores. Siete años. Siete años tuvieron que esperar los lectores fanáticos de Blueberry esperando la continuación de dicha trama. En su día, esta enorme expectativa dañó a ciertos fans. Hubo problemas con la serie. Principalmente, el hecho de que William Vance no volvía a los lápices. Así que al final se optó por otro especialista del cómic western. Michel Rouge es quién se puso sin perjuicio alguno a los dibujos. Y las expectativas volvieron a crecer. Rouge estuvo en la serie Comanche después de la partida de Hermann y había ayudado a Giraud en el álbum Blueberry: The Long March. Fue entonces que los resultados gustaron. Y entonces, ¿se nota la diferencia en el dibujo? Apostaría un dedo a que si no llego a decir nada, muchos ni lo notarían. Un trazado muy cercano a su antecesor, aunque me atrevería a decir que Rouge destaca algo más. Su diseño, a diferencia de Vance, halla más espacio, da más sensación de profundidad y crea bonitos planos casi con cualquier viñeta. Y dibuja caballos magníficamente bien.

Una última historia que se vuelve más sangrienta con el paso de las páginas. Que termina con un giro argumental que no esperas. Volviendo a subir al podio a un Giraud que por momentos pensábamos ido. Un resultado a la altura. Una trama clásica que se complica con el paso de las páginas donde en principio empezamos con un Blueberry contratado para desmantelar una red de traficantes de armas, pero que toma un rumbo inesperado. ¿Evitar una guerra india? Entre otras muchas cosas.

Una espectacular edición.

Reseña: Decio, de Giorgio Albertini y Giampiero Casertano

No podría despedir un tan buen año de cómics como ha sido 2018, sin una de romanos. Así soy yo; un polifriki, un omnilector, o como quiera que se llame ahora, con uno de esos seudónimos de moda que surgen cada poco. Un tío que salta de género sin complicarse, que le da a todo, que alterna gustos como quien cambia de kleenex con un constipado. ¿Y dónde buscar buenas historias de civilizaciones clásicas? Sin duda, dentro del cómic europeo, donde la editorial Ponent Mon es obviamente una de mis primeras opciones.

Para que veáis el desconocimiento de muchos que andan por la red, algunos han comparado la obra que os reseño hoy con el 300, de Frank Miller. Giorgio Albertini (historiador con su primera experiencia en el noveno arte) y Giampiero Casertano (el diseñador de Dylan Dog, sobran las presentaciones) son los autores al mando de Decio. Aparte del argumento histórico (Miller habló de la conocida batalla de las Termópilas y Albertini y Casertano del descenso de Hannibal y en particular de la derrota romana en Cannae); ya estáis viendo que ambas obras están separadas por diferentes años, momentos y lugares. Mientras Miller con un trabajo lleno de retórica, enciende nuestra imaginación con el increíble coraje de los espartanos, a veces tan heroico, a veces tan desinteresado e inconsciente; en Decio, Albertini no exagera y muestra cuán cruel pudo ser aquella guerra. Además de tentarnos con un tema realista que provoca tu ingreso rápidamente en la historia.

Conocemos a Decio, quien en su casa sueña con participar y ganar grandes luchas. Pero el cual es totalmente aniquilado en el campo de batalla a la menor opción. Vemos realismo. Una humanidad compuesta principalmente de mercenarios bajo los honorarios que proporciona el general Hannibal. Almas monstruosas deseosas de asaltar los despojos de sus enemigos. Decio sometido por el miedo, obvia la opción de rebelarse así que se vuelve cómplice de sus torturadores…

Un excelente trabajo del que no esperaba tanto, sinceramente. Un buen trabajo de guión cuando muestra (junto a los grandes primeros planos de Casertano), el increíble miedo que se apodera de mente y cuerpo del protagonista. Pues no es el heroísmo la fibra que Albertini está interesado en tocar, sino que es precisamente la fugacidad de los sentimientos y la voluntad de los hombres, esas que pueden disiparse de un momento a otro, lo que terminas asimilando de la historia. Sí es cierto que el corto número de páginas no ayuda al guión: Albertini debe contar muchos eventos y al mismo tiempo analizar la psique de ciertos personajes para no convertirlos en simples maniquíes. Y eso friends, afecta tanto a la narración como a los eventos que se cuentan. Que en algunos casos son frenéticos o se reducen innecesariamente cuando uno está más que inmerso en la trama. Incluso la relación de Decio con el esclavo de su padre, cuyo nombre ni siquiera se dice, se trata de manera superficial, y el querer saber más de algo que te gusta, a mí por lo menos, me afecta. Muy poco para un pliegue narrativo que necesita más páginas para contar algo tan interesante.

Aun así, el volumen se hace recomendable para los que buscan algo ligerito de devorar. Ideal para estas fechas, diría yo. Con temática histórica, bélica y donde encontrar ciertos detalles desconocidos. Además de hacerte con un volumen de calidad, en tapa dura y con un papel precioso blanco brillante, que en contraste con los trazos amarronados de Casertano, dan a la historia un aire de viejuno, diferente, que mola.

Reseña: ELOY Integral, de Antonio Hernández Palacios

eloy integralTuvimos a gente que amaba este país. Hecho que no sé por qué casi siempre se asocia al tema político. Gente, grandes maestros cada uno en su rama del árbol, que a través de sus obras…, mejor dicho, que decidieron dedicar sus obras a este país, sus hechos históricos y sobre todo (en el mundo del cómic es necesario), a héroes que en una época u otra nacieron, vivieron y murieron en la tierra de conejos, bien nombrado por los romanos.

Antonio Hernández Palacios (1921·2000) fue uno de ellos. Dibujante y guionista español, creador o participante de grandes series como Manos Kelly, Mac Coy, Doc Savage, Roncesvalles, Los Cantos de Maldoror, o la gloriosa joya que es El Cid; dio clases con el maestro Vázquez Díaz y junto a afortunados del pincel como eloy integral03Jorge Oteiza, Pedro Mozos o Francisco Cossio, sufrieron el parón de esa tan nuestra guerra civil que no benefició a nadie.

No obstante, los grandes autores gozan de una mente absorbedora de momentos, de instantes, de año,s de vivencias y era de esperar que de este gran autor brotara una obra como la que os traigo hoy. Cuando decidió por fin dedicarse al mundo de la historieta, después de haber tratado diversos temas como el policíaco (Nuri Eva), el histórico (El Cid) y el western (Manos Kelly), presentados para la revista Trinca, se le abrieron puertas en el mercado europeo después de que el mundo descubriera su dibujo espectacular y sus obras llenas de detalles. Por lo que en 1974 comenzó a dibujar otra serie del Oeste, la obra Mac Coy para la editorial magna francesa Dargaud. Trabajo que alternó con algo patrio como la colección Imágenes de la Historia donde inicia (en plena Transición) una eloy integral01serie sobre la Guerra Civil Española que había pensado desarrollar en unos veinte volúmenes, de los que sólo vieron la luz finalmente cuatro: Eloy, uno entre muchos (1979), Río Manzanares (1979), 1936, Euskadi en llamas (1981) y Gorka Gudari (1987).

Ponent Mon, en su fantástico quehacer para con el mundo del cómic europeo y en especial, los títulos que cada poco nos va trayendo del gran Antonio Hernández Palacios; tiene este mes entre sus novedades este integral que abarca la dos primeras historias completas de la obra bélica del madrileño. Dejando a un lado que estamos hablando de recuperar la obra de un gran autor y siendo conscientes que sobre la Guerra Civil Española ya han corrido ríos de tinta y un sin fin de películas, diría que no se encuentran hoy en día, así como así, cómics que traten eloy integral02dicho conflicto. Es por ello que si además de lo que se cuenta, sumamos el dibujazo del maestro, esta obra se hace más que indispensable.

Donde como bien dice la sinopsis editorial, se percibe por encima de todo como el autor quiso dar a conocer lo que vivieron nuestros antepasados y reforzar la determinación de que una guerra así nunca debiera volver a repetirse.

Eloy, uno entre muchos y Río Manzanares son los dos primeros álbumes que se publicaron de la colección en editorial Ikusager. Donde Eloy es solo uno entre muchos de los jóvenes que defendiendo a la República de la sublevación franquista dejaron su piel entre las alambradas en el Madrid de 1936. Un excelente álbum tanto por los gráficos, como por la puesta en escena cuasi cinematográfica. Frío, pero muy vivo, realista y veraz, imprescindible.

La edición de Ponent Mon acompaña además al inicio, un extenso artículo del historiador militar José Manuel Guerrero Acosta. Una gaceta que ayuda a poner en contexto y valor una obra que, desde el eloy integral04punto de vista visual y narrativo, es totalmente original y será del máximo interés para el aficionado, tanto al cómic, como a la historia militar.

Una obra donde se trata la idea de modo general, sin inclinaciones, desde la óptica de uno de los dos bandos, pero alejándose de aspectos ideológicos. El contexto tan especial como fue la Guerra Civil Española magníficamente restaurado, el ambiente está aquí, se siente y uno tiene la impresión de estar realmente en medio de la refriega, junto a los combatientes.

Cada día más enamorado de la obra de este señor.

Reseña: Kairos, de Ulysse Malassagne

kairosNatural como la vida misma es encontrar una historia diferente que sorprende, donde menos te los esperas. Últimamente, casi cualquier desafío o mínima señal de que algo me puede gustar, me gusta. Es en esos resquicios, en esos breves instantes, que… can you feel it! Y si con ellos conozco a jóvenes autores que vienen pisando fuerte en la BD, pues claro que puedo sentirlo. Y tanto. Y eso que las portada del tomo que acaba de publicar Norma Editorial sobre Kairos no es especialmente llamativo a espuertas; pero no sé, esos personajes de toque fantástico me decían algo…

Ulysse Malassagne es un joven autor (y ahora no asustaros) de tan solo veintidós años. Esto duele. Pero a la vez alegra ver lo que viene en camino en el mundo del noveno arte. Ulysse lleva publicadas solo kairos02tres obritas (que intentaré leer) en el mercado del cómic europeo hasta llegar a Kairos, la cual acaba de aterrizar en nuestras librerías. Director, guionista, animador, diseñador, autor de cómics, Ulysse Malassagne parece gozar a su pronta edad de una amplia gama de talentos. Originario de Aurillac, este joven entusiasta de los cómics fue descubierto por profesionales, después de ser seleccionado en el concurso Jóvenes Talentos del Festival de Angoulême en 2008. Después del pelotazo que fue su Jade en 2013, en ese año también sacó el primer álbum de Kairos. Volumen que nos trae Norma Editorial recopilado y que hoy os reseño. Un relato repleto de acción ambientado en un mundo medieval poblado por extraños monstruos que es a la vez un cautivador retrato de una relación de amor en dificultades.

kairos01¿Pero qué es Kairos? Pues una de las hermosas sorpresas de este final de año, título a degustar en la sempiterna categoría de «álbumes legibles para todoslos públicos». Una trama bastante clásica, pero cuyo nudo y desenlace llega a rozar lo tierno y lo más importate: evoca a un lugar muy común que todos conocemos, por que ya hemos estado allí. Oculta un acceso a un mundo paralelo. Aquel con quien sentiste más complicidad e intimidad resulta ser un personaje fantástico. La abertura, el pasaporte, la revelación, que está oculta a la vista de insensatos, mas, una noche de insomnio y luna llena, mientras que el gesto adoptado por Nills no parece tan lejos del sonambulismo; algo irracional lo empuja hacia -en sentido figurado- su destino.

kairos04La tentación renace entonces para imaginar (aunque yo pondría la mano en el fuego por ello), que no solo en sueños y desvaríos los tipos comunes se convierten en héroes cuando tienen que volar al rescate de su princesa. Amantes. La perspectiva de pasar un momento a solas con Anaëlle en una casa perdida en medio del bosque a Nills le hace feliz. Sin embargo, ni la cabaña, ni la joven, aún han revelado su verdadera identidad. Ya la primera noche, todo cambia y Nills se sumerge en un extraño mundo del que volverá o quizás no merezca la pena volver.

El estilo de Ulysse Malassagne tiene el don de devolver al lector a los sentimientos mostrados en su niñez. Aparte de dos escenas con diálogos al final del volumen para iluminar al espectador sobre el pasado y las motivaciones de este mundo de estas extrañas criaturas, la narrativa adopta una kairos03referencia con un trasfondo bastante adulto y que hace pensar.

El ilustrador y animador francés ofrece un relato cautivador en muchos sentidos y con bastantes apuntes a lo que tener una relación seria supone.

Autor a seguir.