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Reseña: Antes de que los cuelguen (La Primera Ley II), de Joe Abercrombie

antesdequeloscuelguenLa frase que da inicio a este segundo volumen de la trilogía La Primera Ley es bastante reveladora: «Hay que perdonar a los enemigos, pero nunca antes de que los cuelguen». Tras el final del primer volumen (La voz de las espadas) estaba bastante claro que las cosas se iban a poner tensas. La Unión está en guerra contra Bethod, el hombre que se hace llamar “El Rey de los Hombres del Norte”, y al mismo tiempo en el sur los gurkos pretenden reconquistar la ciudad de Dagoska aprovechando que La Unión tiene a todas sus tropas en el norte.

La trama de este segundo volumen está dividida en tres corrientes bien diferenciadas. Por un lado tenemos a Glokta, enviado a Dagoska para asegurarse de que la ciudad no caiga y a descubrir qué fue del anterior supervisor, que desapareció en misteriosas circunstancias. Aquí nos encontramos con una trama variopinta, con un misterio por resolver y con lo que parece una misión imposible. Los gurkos se encuentran a las puertas de la ciudad y el ataque es inminente. Las defensas son pobres, los hombres escasos, las posibilidades de recibir refuerzos nulas y por sui fuera poco, es evidente que hay algún traidor en la ciudad. Desde el principio, Glokta sabe que ha sido enviado allí a fracasar y a morir… con su peculiar forma de afrontar las cosas, Glokta hará todo lo posible por cumplir con su misión, aunque esté condenada al fracaso.

En segundo lugar tenemos al Coronel West en el norte, y a Sabueso, Tres Árboles, Dow, Tul y Hosco. Aquí las cosas no parecen estar en mejor lugar que en el sur. Añadámosle un poco de frío y nieve. El aroma de la guerra viene solo y en esta parte de la historia vamos a ver grandes batallas, alianzas peculiares, sufrimiento y mucha sangre.

Y luego está la tercera trama del libro, la que se roba la mayor parte del tiempo y que es probablemente la que más espera el lector. La compañía encabezada por el Primero de los Magos y que lleva en sus escasas filas a personajes tan distintos entre sí como son el Sanguinario, Jezal, Pieslargos, Quai y Ferro. Aquí es donde Abercrombie demuestra que es un maestro en la creación de personajes (ojo, creo que Glokta es uno de los mejores personajes del libro, y personalmente me fascina Sabueso también). Aquí tenemos una compañía de seis integrantes en la que la mitad odia a la otra mitad. El desarrollo de las personalidades de estos personajes es sublime, sinceramente. Y el viaje que Abercrombie realiza con ellos, cómo utiliza a Nuevededos para hablarnos de la necesidad de generar confianza, cómo viaja con Jezal desde el orgullo más desagradable, o cada aportación de ceño fruncido por parte de Ferro…

Los motivos del viaje se nos van explicando a medida que la historia avanza, pero es el viaje en sí, la forma de pensar de ellos, la manera en que las circunstancias les van cambiando sin remedio… aunque solo fuera por esto el libro ya me parecería magnífico. Si además contamos con los tambores de guerra que resuenan en el norte y en el sur, malos tiempos para La Unión… Buenos tiempos para los lectores de libros de Fantasía.

Desde luego, Antes de que los cuelguen es una lectura apasionante.

Reseña: Raylan, de Elmore Leonard

RaylanRetorno a Elmore Leonard con su novela Raylan publicada por Alianza Editorial. En un ensayo que apareció en The New York Times en 2001, Elmore Leonard enumeró sus 10 reglas de la escritura, pero todas ellas quedaban resumida con un anexo, la regla número 11 que lo resumía todo:«Si lo que escribo suena como en mi cabeza, trabajo resuelto». Una regla excelente que a muchos de los que nos dedicamos a esto nos puede molar y mucho. Pues en definitiva eso es lo que deseamos conseguir, ¿no? Con rapidez extrema antes de que se largen las musas por la gatera…

El “uso adecuado” del lenguaje callejero es marca comercial de Leonard. Un consagrado autor, estilista de la literatura ligera, de paso, que vota por el movimiento hacia delante de la narración tan pronto como se precie. Aceleración narrativa y verbos ayudando, sistema que usa como pocos. Por el manejo del lenguaje, Leonard es un escritor que cala pronto en el lector aunque sea un recién llegado a su obra. Sin embargo, el orden y uso de sus argumentos puede tomar un poco de tiempo en aceptar la prosa y permitir que sus ideas ahonden en ti. Dependerá mucho de lo que estés andado en novela negra.

Raylan fue publicada por primera vez en 2012. Fue el último trabajo de Elmore Leonard antes de su muerte en 2013. La novela se basa en la serie de televisión Justified, que fue a su vez basada en el relato de Leonard Fire in the Hole. El carácter de Raylan Givens, que apareció en ese cuento, así como en las novelas de Pronto y Riding the Rap fue extraído de esa semilla. Pero Raylan no es una secuela directa de cualquiera de estas novelas, ni es una secuela directa de la serie de televisión. Elementos de ambas traman se cambian: Boyd Crowder, que murió en Fire in the Hole, pero sigue vivo en Justified, aquí deambula de un lado para otro y es uno de los personajes más importantes de Raylan.

Por otro lado, los personajes originales de Justified como Dickie y Coover Bennett son en cierta forma reutilizados, como Dickie y Coover Crowe. Sí que varias líneas argumentales del final de Raylann fueron adaptados por los guionistas de Justified en episodios de la tercera temporada. En el episodio Piensa como el barro.

¿Aún no he dicho que Justified es altamente recomendable? La televisión dio al escritor estadounidense las satisfacciones que Hollywood no consiguió dar. Lo que verdaderamente retrata a los personajes literarios del maestro es cómo hablan y eso es la mejor carne para la caja de tonta.

En Raylan, el agente judicial Raylan Givens es un hombre de pocas palabras, conocido por su sombrero vaquero y su facilidad para desenfundar. Su debilidad son las mujeres a las que dedica sus mejores modales, busca siempre ambientes mujeriegos pero no encuentra siempre precisamente lo mejor del género femenino. Mientas sigue la pista de un conocido narcotraficante, víctima de una red que extorsiona y trafica con órganos, Raylan se topa con Layla, una enfermera cuya ética profesional la dejó una veintena de años atrás. Carol Conlan, una abogada al servicio de una compañía minera cuya falta de escrúpulos le lleva mucho más allá de la ley en su negociación con los trabajadores, es otra de las opciones. Además de Jackie Nevada, una estudiante que frecuenta las partidas ilegales de póquer. De lo más atractivo son las tres atracadoras de banco que trabajan para Delroy Lewis, el dueño de un garito que ha jurado matar a Raylan después de que lo encerrara en el pasado.

Raylan, el agente que ha dado vida a la famosa serie de televisión Justified, ganadora del premio Emy, se enfrenta aquí a despiadados traficantes de órganos que harán lo posible para seguir delinquiendo. Mineros que luchan por una vida saludable se acoplan. Timbas ilegales que… ¿cuándo no lo son? Corredores de apuestas, criadores de caballos, plantaciones de marihuana, delincuentes sin el Raylan_nycmenor rasgo de humanidad y mujeres fatales, indispensables en cualquier novela negra.

Raylan Givens es un mariscal en esa zona de USA donde se conocen los sombreros vaqueros y el gatillo fácil. ¿Buenos modales? Los días de fiesta. Cuando el reloj despierta, Givens mata a tiros. Esto suena triste, y lo es. Pero no tanto cuando te enteras de lo que ha hecho ese traficante de drogas con tal de vender su mercancía. Personajes que ruedan de escena en escena. Acción a raudales. No se encuentran hombres como Raylan todos los días.

Reseña: Los cantos de Maldoror, del Conde de Lautréamont

loscantosdemaldororNunca digas que no a una obra que por su extrañeza atrae. Años llevo escuchando hablar en programas de radio, podcasts, artículos y reseñas de Los cantos de Maldoror. Tuve un profesor que alababa la obra y que sentenció algo muy curioso, en su afán de traspasar a sus alumnos de quince o dieciséis años, el amor por la lectura: «Maldoror es puro éxtasis, una lectura diferente, insana, con la que casi abandonas la cordura». La gente rió. Yo me encogí de hombros y arrugué el entrecejo…, por hacer algo. ¿Qué quiso decir exactamente aquel profesor de Filosofía?

Se me grabó a fuego.

Los cantos de Maldoror son un conjunto de seis cantos poéticos publicados por primera vez en 1869. Una obra de Isidore Ducasse, más conocido por su pseudónimo de Conde de Lautrémont, considerado el gran renovador de la poesía francesa del siglo XIX. Sin duda, una obra entre las más atípicas y sorprendentes de la literatura.

Los cantos que forman el libro son obra de un hombre de veintidós años al que la muerte se llevará apenas un año más tarde. Los ecos de estas páginas irán aumentando a lo largo del siglo XX, en particular por el impulso de André Breton, que vio en este libro «la expresión de una revelación total que parece exceder las posibilidades humanas».

Los sentimientos que despierta una obra tan extraña como ésta, son difíciles de describir. La dificultad del texto, metafórico en extremo y de una personalidad en ocasiones opaca, desprende una “aura” que absorbe y obliga a seguir leyendo. Hace que su lectura se torne a ratos una verdadera osadía. Te sientes como un niño de mente inocente que está vislumbrando algo prohibido, pero que no lo sabe a ciencia cierta. Lo que sí comprende es que no debería estar en ese sitio, en ese momento.

Maldoror, ser sobrehumano, arcángel del Mal, lucha bajo diferentes formas contra el Creador, a menudo ridiculizado como Dios en el burdel. Comete asesinatos en los que evidencia su sadismo y perversión. En la versión de 1868, una de las primeras escenas se refiere un diálogo con Dazet (un amigo del colegio, de Tarbes, cuyo nombre será suprimido en las siguientes ediciones), que nos deja ver, claramente que, por debajo de la ficción, subyace un sustrato biográfico.

Expresando el mundo épico en el que se desarrollan estos actos extremos, los objetos y animales hablan, las metamorfosis se multiplican, está permitido el énfasis y el gigantismo de los personajes. Pero una ironía constante avisa al lector, le obliga a tomar distancia. A partir del cuarto canto ya no es posible obviar esta contradicción, sus vampíricas frases dominan la sustancia del poema. La novela final utiliza el estilo rocambolesco y, más concretamente, el folletín que abundaba por entonces en las publicaciones de grandes tiradas.

El adolescente Mervyn, seducido por Maldoror, será inútilmente protegido por Dios y sus emisarios morfoseados en animales. Una última escena grandiosa lo ve proyectado desde la conocida Columna Vendôme hasta la cúpula del Panteón, donde todo es gobernado por angustias sentimentales. La figura de ese Maldoror cruel y tímido, asesino de ángeles y vírgenes, es algo que como lector nunca olvidarás. Sobre todo, porque es espejo y ejemplo del ser humano. Tan vil como misericordioso cuando el sufrimiento está presente.

Los cantos de Maldoror es una creación hermosa, delirante y grotesca, suma de todos los vicios y virtudes de la especie a la que pertenecemos. Un libro que Alianza Editorial tiene en catálogo. Una obra a degustar con suma calma y paciencia, con la mente realmente abierta a cualquier cosa.

Un libro impactante, siempre teniendo presente que Los cantos de Maldoror no están en sintonía con nuestra época. En mi opinión, una obra maestra del horror y la ironía. Maldoror y su mundo son fascinantes. Nada me hace más feliz que recomendar este abismo.

Reseña: Cuentos de los Viudos Negros, de Isaac Asimov

cuentosdelosviudosnegrosCuando creías que ya lo habías visto todo, vas y te enteras de que Isaac Asimov, el gran divulgador científico y escritor de maravillosos relatos de Ciencia Ficción, también tuvo una faceta como escritor de relatos de Misterio. El ingenio y la erudición, la capacidad de deducción y un fino humor también tienen lugar en estas narraciones. El autor de una de las mejores historias que he leído en mi vida, Estoy en Puertomarte sin Hilda, vuelve a sorprenderme a pesar de los años. Cuentos de los Viudos Negros es una colección de cuentos de misterio del escritor estadounidense Isaac Asimov, donde desarrolla un club ficticio cuyos componentes son viudos, y cuya reunión tiene su fuerza en tomar parte de algunos casos extraños como agentes detectivescos. Cuentos de los Viudos Negros fue publicado por primera vez en tapa dura por Doubleday en junio de 1974. La edición desde entonces ha sido traducida a varios idiomas.

Alianza Editorial acaba de publicar en formato bolsillo este indispensable ejemplar. Una edición muy llevadera para degustar en cualquier parte. Como os decía, la base central de estos argumentos son los misterios descubiertos (o no) por los Viudos Negros. Un club literario de comedor de los que realmente existieron muy pocos, pero donde se incluyen The Inkilings donde se personaban J.R.R. Tolkien o C.S. Lewis, por ejemplo.

Esta edición recoge doce relatos del maestro. Una nueva reimpresión y un homenaje a la famosa revista de misterio Ellery Queen´s Magazine de la que muchos autores aprendieron; incluido Asimov, que le dedica aquí la introducción (como siempre incluso las introducciones del maestro son ya indispensables). Muchos de estos cuentos fueron publicados en la famosa revista. Ejemplares que poseo unos cuantos, donde muchos relatos son gloria bendita del género.

En Cuentos de los Viudos Negros, cada historia trata sobre el conocimiento de los miembros del club de casos y sus trivialidades. En cada trama se mantiene el escenario, los protagonistas y una cierta cronología. Los Viudos Negros es un club privado de seis amigos con un nivel cultural aceptable que se reúnen una vez al mes para charlar, beber y comer en un restaurante que reservan para tal fin. Tienen unas normas claras, que a muchos sorprenderá. Y también un singular camarero que les sirve.

En La risita adquisitiva (1972), Anderson y Jackson tienen un peculiar negocio: la adquisición de todo tipo de objetos de valor que luego revenden. Anderson, fundador original del negocio, es un tiburón de los negocios. La peculiaridad de Jackson es la honradez. No pegan nada uno con el otro. Después de unos años deciden separar el trabajo… y surge el problema. Relato muy pero que muy original en su resolución.

Relatos como Q de quimera (1972), ¡Adelante, librillo! (1972), El factor obvio (1973), ¿Miss qué? (1973), La curiosa omisión (1974), son las típicas historias de misterio con pregunta retórica brillante que costará desvelar al lector.

En Mañanita del domingo (1973), unos drogadictos asesinaron a la hermana de uno de los Viudos Negros unos años atrás. La policía cerró el caso pero cantidad de conclusiones se pasaron por alto. Relato de 10. De mis favoritos del libro.

En cuentos como El dedo indicador (1973), Yankee Doodle fue a la ciudad (1974) o Fuera de su vista (1973), se magnifican las grandes agencias y sus devaneos para evitar la autoridad con una ganancia económica como fin. Casos también magistralmente propuestos.

La Ellery Queen’s Mystery Magazine cambió algunos de estos títulos para su publicación, aun así, se volvieron a recuperar para esta antología. Las historias también con frecuencia vienen con epílogos del propio Asimov. Un tipo muy controlador pero cuyos detalles engrandecen más al propio relato. Aunque a estas alturas ya he leído bastantes cosas de él, nunca me consideré gran fan de Isaac Asimov. Sin embargo, no hay que ser muy listo para saber que estamos ante uno de los grandes maestros de la literatura de ficción. ¿Qué ocurre entonces? Pues que conocer de esta nueva faceta (para mí) del autor, ha provocado que lo suba un peldaño más del podium (debe existir uno más, ¿no?) de donde suelen estar los números 1.

Reseña: Un tipo implacable, de Elmore Leonard

untipoimplacableNos encontramos en la década de los treinta, en el estado de Oklahoma, donde la ley seca es perseguida y duramente castigada para quienes la infringen. Podría decirse que esta es una novela acerca de un triángulo, el de sus tres protagonistas y dentro de él se desarrollan conflictos que entrelazan sus historias, sus vidas, sus pasados y, ahora, también sus futuros. Además, en el interior de esa figura, también disfrutaremos de otras aventuras propias del género: asesinatos, prostitutas de lujo, bares de carretera, atracadores de bancos…, y de fondo, como no podía ser de otra manera, las mejores bandas de jazz del momento, un estilo musical que tan bien compagina con este género literario y que crea un aliciente especial durante la lectura. Si te gustan este tipo de historias verás pasar las páginas a velocidad desenfrenada. Cuatrocientas páginas y dos días me llevaron leerlas. Esto habla mucho y muy bien de Un tipo implacable, de Elmore Leonard.

Para empezar, tenemos a Carl Webster, el poli duro, hijo de un veterano de guerra cubano y descendiente de los Creek, lo que en su día fue una tribu india. Su sangre fría lo hace ser un respetado miembro del cuerpo. A sus veintiún años ha acabado con la vida de Emmett Long mediante un certero disparo a más de trescientos metros. Emmet era un conocido atracador de bancos que cierto día, durante la infancia de Carl, le robó a éste su helado de melocotón. La prensa, quien no duda en tildar a Carl como un rencoroso sin escrúpulos, apuesta a que el móvil del disparo que fulminó a Emmet fue más bien un acto de venganza personal en lugar de un asunto laboral…

El otro personaje principal de Un tipo implacable es Jack Belmont, el hijo de Oris Belmont, un millonario que preside el NMD Gas & Oil, ubicado en la ciudad de Tulsa.

Jack es todo un conquistador y ladrón de bancos. En cuanto su padre le corta el grifo, le pega fuego a una de las refinerías y chantajea  a su padre con informar a su madre acerca de sus numerosas infidelidades. Jack Belmont es un hombre dispuesto a convertirse en el “enemigo público número 1” de Estados Unidos. Y sus planes no han hecho más que comenzar…

Y por último, pero no menos importante, tenemos a Tony Antonelli, un ambicioso periodista dispuesto a sacar todo el jugo posible a sus historias y conseguir la primera plana en el True Detective (nada que ver con la serie, por si os lo preguntáis), la revista para la que trabaja…

Elmore Leonard está considerado como uno de los mejores autores de novela negra en Estados Unidos en la actualidad. Pese a saber todo esto, no había leído nada suyo hasta la fecha. Y ahora sé el por qué de esta mención tan especial. He empezado con una de sus obras más conocidas, publicada en el año 2005 por Alianza Editorial y ha sido todo un acierto, os lo aseguro. Creo, no estoy seguro, de que las aventuras de Carl Webster no han hecho más que comenzar, habrá nuevos casos, nuevas fascinantes aventuras y nuevos e increíbles personajes. Las seguiré de cerca, a estas y a las demás obras de un escritor que, aunque he conocido más tarde de lo que me hubiera gustado, ya ha entrado en mi lista de preferidos de novela negra. ¡¡¡Léanla, please!!!

Reseña: Culto secreto y otros relatos, de Algernon Blackwood

cultosecretoAlgernon Henry Blackwood (1869-1951) fue un escritor inglés que trató el cuento y la novela en sus más diversas formas. Uno de los escritores más prolíficos, sobre todo, en historias de fantasmas, monstruos y naturaleza de misterio. También fue periodista y narrador de radiodifusión. Se declaró que “su obra es la más consistente y meritoria desde los raros escritos del gran Lord Dunsany”. Nacido en Shooter’s Hill (Londres), a lo largo de su vida desempeñó oficios muy variados en USA, fue granjero en Canadá y fue encargado de un hotel y minero en Alaska. De vuelta a Inglaterra, comenzó a escribir relatos de terror con gran éxito. Como a otros escritores británicos de este gran género, se le relaciona con la Goleen Dawn, aquella organización secreta cuyas enseñanzas pudieron haber influido en la peculiar atmósfera mágica de sus cuentos. Publicó diez libros de historias cortas y a menudo participó en radio y televisión como lector de las mismas. Escribió también catorce novelas, la mayor parte de las cuales aún están inéditas. Amaba apasionadamente la naturaleza, y muchas de sus historias dan fe de ello. Uno de sus relatos, Los sauces, se considera una de las mejores historias sobrenaturales jamás escritas.

Gracias a Alianza Editorial disponemos de una sus cuatro antologías publicadas en nuestro idioma. Culto secreto y otros relatos (Alianza, 2000) es sin duda un buen título para conocerlo. Aunque dudo de que los seguidores de nuestra página no lo conozcan ya, Culto secreto y otros relatos es, como bien indica en el prólogo Borja García, “el signo inequívoco de que se ha entrado en el territorio narrativo de Algernon Blackwood (…) La percepción del mundo que nos rodea va sufriendo una transformación hasta desvelar la existencia de un universo paralelo a aquel con el que estamos familiarizados”.

El hombre al que amaban los árboles abre el libro. El claro ejemplo típico y tan atractivo de Blackwood: un lugar donde se fusionan la naturaleza y el terror. La obsesión de un pintor por los árboles, imágenes delirantes e invocaciones a las fuerzas de la naturaleza en su máxima expresión, el mar como espectador, el susurro y el “dulce” rumor del reino vegetal; un bosque de sucesos, dueño de una poderosa presión psíquica. El hombre al que amaban los árboles narra la historia de un hombre que alza sus oídos al viento, escucha los murmullos del bosque y la brisa silenciosa que sacude las ramas. Hay una malicia en aquel bosque, algo que tantea el alma de los caminantes; algo que brota de la inmovilidad espantosa de los árboles.

El ocupante de la habitación pone a prueba a los que pierden su estabilidad fácilmente. Mantiene siempre en vilo al lector, al plantearle la resolución de un enigma inefable que se salda con una revelación y que suele incluir otra recompensa…

Culto secreto es la obra cumbre de esta antología. Blackwood rememora el internado en el que estudió, pero lo transforma hacia un entorno oscuro y de terror. La historia de un ilustrado que decide hacer un alto en el camino para desviarse solo un momento y ver que queda hoy en día de aquel internado en un pueblo perdido donde recibió educación alemana en su infancia. Con el dulce cameo de su investigador más famoso, John Silence, encontramos una trama donde nada es lo que parece. O sí.

Complicidad previa al hecho es una breve historia de pavorosa intensidad. Un encuentro con un vagabundo en un cruce de caminos, una sombra de mirada ansiada con alguna enriquecedora vida que contar.

La otra novela corta que se incluye es Descenso a Egipto. Mundos y ritos arcanos a la espera de ser desempolvados. Los más alucinógenos relatos de la mitología de Cthulhu y de la cosmología de Lovecraft para vuestro deleite.

Ya nos conocéis. No somos mucho de revelar tramas cuando a relatos cortos se refiere. Mucho menos cuando la calidad es tan inconmensurable en la letra escrita. Sería como dar un gran buche a vuestro enorme café o comernos el último bocado de vuestra mejor tostada de aceite y jamón. Culto secreto y otros relatos es uno de los mejores desayunos que he tenido. Lo disfruté temprano. La noche es otra cosa cuando se trata de Algernon Blackwood.

Reseña: Vathek, de William Beckford

vathekDurante el transcurso del siglo XVIII, dos temas exóticos de ficción fantástica se pusieron de moda. La historia oriental, inspirada en gran medida por Las mil y una noches, y el romance gótico basados, sobre todo, en cuentos sobrenaturales. El mejor florecimiento de la tradición gótica temprana fue, sin duda, Frankenstein de Mary Shelley; una de las piedras angulares de la Ciencia Ficción. En 1786, más de treinta años antes de esta obra maestra, fue publicado otro título que combina los dos estilos en una sola trama. Estamos hablando de Vathek, de William Beckford.

Beckford fue una figura fascinante, que no habría estado fuera de lugar en el círculo de Lord Byron. Al igual que Byron, tenía gustos extravagantes tanto en el arte como en la vida. Al igual que Byron, se vio inmerso en escándalos que le obligaron a pasar un tiempo considerable fuera de Gran Bretaña. William Thomas Beckford nació en 1760, hijo de William Beckford, un hombre que había sido dos veces alcalde de Londres. A la muerte de su padre en 1770, se convirtió, a la edad de diez, en el plebeyo más rico de Inglaterra y esto le permitió, a medida que crecía, entregarse a su pasión por las artes como quisiera…, incluso tomó clases de música con Mozart.

Beckford viajó bastante por Europa. Escribió varios libros sobre arte y sobre sus viajes, pero su gran obra literaria es Vathek, iniciada en 1782, un cuento ambientado en el mundo árabe, pero escrito con una sensibilidad gótica y condimentos para la grotesco y demoníaco.

La historia cuenta cómo el califa Vathek, animado por su madre, busca el saber arcano y las hechicerías prohibidas a los buenos musulmanes. Aunque para ello tenga que ultrajar al visir Morakanabad y al jefe de los eunucos Bababalouk. Tentado por una Giaour, quien le promete los tesoros del Palacio Subterráneo de Fuego y los talismanes que controlan el mundo, Vathek abjura del Profeta y comete una serie de crímenes antes de salir a encontrar un camino hacia palacio.

Haciendo caso omiso de las instrucciones del Giaour, Vathek acepta la hospitalidad de la santa Emir Fakreddin y se excita con el deseo de la joven hija del emir, Nouronihar. Si bien hasta ahora los dos se hacen inseparables, Nouronihar es a la vez halagada por las atenciones del califa e igualmente tentada por la promesa de poder y tesoros de otro mundo. Así que los dos viajan a la ciudad en ruinas de Istakhar, a través del cual podrán entrar en el Palacio Subterráneo de Fuego, el dominio de Eblis (Satán en lengua islámica). El lector se sorprenderá al descubrir que la recompensa prometida no es exactamente lo que se espera para Vathek y Nouronihar.

La historia se cuenta con un inmenso estilo y brío. Llena de descripciones de belleza, lujo y magníficamente definido el mal, la muerte y el horror. Los personajes principales son fascinantes y atractivos. Exuberantes los malos como Carathis.

Vathek es una novela no muy extensa. Está dividida en los llamados “episodios”. Las historias fueron descubiertas hace unos cien años y publicadas como Los episodios de Vathek. Existía en un principio un episodio sin terminar (una historia de jóvenes, gemelos incestuosos) más tarde completada por el autor de fantasía americana Clark Ashton Smith.

Al igual que con muchos libros antiguos, el lector moderno tiene que dejar a un lado las suposiciones contemporáneas hasta cierto punto y simplemente disfrutar de la historia como lo que es. Entonces, y sólo entonces, alucinará de lo lindo con el majestuoso libro de la fantasía premoderna que es Vathek.

Reseña: La maldición de los Dain, de Dashiell Hammett

La_maldicion_de_dainPueden haber miles de personas (pondría la mano que millones) que no han leído a Dashiell Hammett en este país. Y eso es un problema gordo, un tema a llevar al Congreso y no tantas pamplinadas que oigo día tras día. Estamos hablando de un autor que ha escrito obras de arte como La llave de cristal, una potente El halcón maltés o mi amada Cosecha Roja, de la que tanto se han copiado guionistas de cine a la hora de sacar adelante sus películas. Hammett es uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, de los primeros en cosechar novela negra, y quiero una estatua para él. Y si no puede ser, os advierto que lo haré en forma de reseña con sus libros porque son altamente recomendables. Empero, no hace mucho que conocí a este autor y desde entonces todo ha cambiado en mi vida, especialmente, en mi modo de escribir.

La maldición de los Dain la escribió en 1929. En 1930 escribió la novela El halcón maltés, que se convertiría en una de las películas más dominantes de todos los tiempos con Humphrey Bogart, Sydney Greenstreet y Peter Lorre. Hammett también escribió la novela El hombre delgado en 1934, que se convirtió en una serie de películas protagonizadas por William Powell y Myrna Loy.

La maldición de los Dain es una novela negra con tintes de misterio. Eso es lo que es, y no hay huesos por ninguna parte. No hace ninguna pretensión a ser otra cosa que no sea “real”. La maldición de Dain no es un drama criminal como muchos la han calificado, el objetivo de la historia es resolver el rompecabezas, un tejemaneje que parece enmarañarse solo y cuya acción simplemente se dirige hacia ese fin. No hay emociones que tiren del lector de espaldas para después apartarlo de la historia. Lo vuelve implacable, como implacable fue Hammett para conseguir que esto se cumpliera en sus escritos.

Cuando comienzas el libro te encuentras ante un caso de robo, en principio, típico de un periódico de sucesos: un ladrón asalta la casa de Edgar Leggett (un químico dedicado a los tintes) y se lleva una serie de diamantes de un joyero que había prestado a Leggett para que los tiñera y aumentara así su valor. El robo de los diamantes no es sino el principio, el pico de la manta. Una enorme historia de conspiraciones existe alrededor de esos diamantes de los que es imposible hablar sin crear spoilers. El protagonista es un Agente de la Continental (detective) el cual afronta todo lo malo del ser humano, desde muertes dispares y locuras, hasta drogadicciones y rencores que se creían olvidados. Lo peor del ser humano pero visto de un modo muy real porque si en algo era magnífico Hammett era en su dote para crear personajes más creíbles que tú y que yo. De algún modo, es un libro que ya te está engañando desde su comienzo. Parece que vas a leer una novela y en realidad te muestra tres historias alrededor de una misma familia y con una maldición que se va heredando.

Alianza Editorial ha publicado este tesoro escrito en su Biblioteca de Autor. Este libro junto a Cosecha roja fueron los que lanzaron al escritor a la fama, la cual se consolidó un año después con la publicación de El halcón maltés. Dashiell Hammett goza de un estilo clásico pero fácil de abordar hoy en día. Recuerda en su modo de proceder a escritores de novela policíaca como Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Mary Higgins-Clark…, pero por una sencilla razón: TODOS BEBEN DE ÉL.

La maldición de los Dain es una novela corta para lo que solemos ver hoy en día en las librerías. Pero su intensidad ya muchos títulos la desean. La historia se mueve rápidamente y el tiempo pasa sobre ti como si fueras una silla abandonada en un bosque. Si te gusta el misterio, la intriga, el no-saber constante, La maldición de los Dain debe ser tu próxima lectura.

Reseña: El gran Gastby, de Scott Fitzgerald

elgrangatsbyScott Fitzgerald (1896-1940), es uno de los grandes escritores de la literatura norteamericana del siglo XX. Es un autor que escribió novelas, relatos y guiones para cine y que le tocó vivir tanto en lo personal como en lo vital una época convulsa y cambiante, marcada principalmente por la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de los años treinta. De las cinco novelas que escribió, la última (“El último magnate”) a título póstumo, las dos más famosas y más reconocidas mundialmente son “Suave es la noche” y “El gran Gastby”.

“El gran Gastby” (1925) es una obra que se encuadra en una época muy concreta dentro de la historia de los Estados Unidos, los locos años 20, Fitzgerald cuenta una  historia de desamor sumergiéndonos en una amalgama de suntuosidad, baile y excesos de alcohol, donde la fiesta no parece tener final, en un ambiente donde la superficialidad y la falta de valores morales es el idioma común para poder desenvolverse y progresar en la escala social. El protagonista-narrador es Nick Carraway, un recién licenciado aspirante a escritor que se muda, con el dinero de su tío, al barrio adinerado del West Egg (NY); se convierte involuntariamente en vecino de Jay Gastby, propietario de una mansión donde de manera continua se celebran grandes fiestas. Durante la primera mitad del libro, Gastby es como un fantasma, un mito, un ídolo epicúreo del que todos hablan y admiran pero nadie sabe realmente quién es o de donde viene. Carraway nos relata el entorno y los personajes como si fuésemos un invitado más, a través de profundas sentencias y magistrales diálogos. La sutileza y el subtexto en las conversaciones dentro de un ambiente de manifiesta superficialidad, egoísmo y miedo a la soledad, se entremezcla con la crudeza del ser humano que ha llegado al meridiano de su vida y sigue vacío: son jóvenes que buscan el placer y la prosperidad económica y que a su vez se encuentran profundamente desorientados espiritual y vitalmente. Fitzgerald retrata como nadie el hastío existencial de seres jóvenes y condenados por la propia miseria moral de su existencia o sentido de su vida. En este sentido Gastby, en la sombra en la primera parte del libro, es el mago de Oz adorado por todos y  por el cual su viaje de placer a ninguna parte tiene sentido.

En la segunda parte, ya nos expresa lo que será una gran y trágica historia de amor, en la que Gastby se conforma como uno de los personajes más complejos e interesantes de la ficción literaria del siglo XX. La prosa de Fitgzgerald, aunque algo lenta en ritmo al principio, se convierte en un auténtico placer de sensaciones y descripciones para el lector tanto de ambiente como de personajes; agudo y fino como un aguijón, traza estocadas que sintetizan no sólo las miserias de hombres y mujeres, sino a toda una época y modo de vivir y pensar: es la gran bacanal, la última fiesta antes de la hecatombe en forma de crisis económica y guerra mundial. El autor deja un gran halo de melancolía en forma de antihéroe solitario en el propia jungla de la sociedad, una sociedad que estará dentro de pocas décadas a punto de transformarse en ese monstruo económico y materialista que absorberá a todo occidente y que en Gastby simboliza la primera y más bella y triste víctima.

Scott Fitzgerald es un autor que debe ser leído, tanto para los que ven la literatura como un ejercicio de estilo, como los que la ven como un medio para expresar las contradicciones del ser humano del siglo XX. Asimismo, es una estación de parada obligatoria que hay que visitar y disfrutar para todo aquel que pretenda o presuma de ser escritor.

Reseña: El hombre delgado, de Dashiell Hammett

Solemos pensar que muchos de los libros de autores consagrados cuyos títulos no son archifamosos, no necesitan nuestra atención. Es así que nos dejamos en el tintero grandes y buenas historias. Como me dijo alguien alguna vez: “Las opiniones son como la raja del culo. Todo el mundo tiene una”. Sólo por eso puede ocurrir y ocurre, que la magnánima obra de un autor a la que todos alaban a ti no te guste y en cambio, sí otra pequeñita de la que nadie habla… El hombre delgado es una de las novelas de Dashiell Hammett, ese autor que he descubierto con el paso de los años cuyas tramas, diálogos y personajes me fascinan. Fue un tío que ejerció verdaderamente de investigador privado antes de dedicarse a escribir y plasmar así todas las injusticias que sus ojos vieron pasar. En el tema escrito fue un tío que escribía formidablemente bien, a mi modo, directo al grano, cuyas tramas son como un tiro en la cara.

Acabado de leer. Me ha entusiasmado saber que hay muchas obras semiocultas con las que hay que atreverse, y no ir de fantoche por ahí diciendo «Yo sólo leeré lo mejor de cada autor», como he oído en alguna ocasión. Leer El hombre delgado me ha dejado la extraña sensación de que hay historias con las que se aprenden cantidad de cosas. Dashiell Hammett fue un buen escritor de novela negra, el precursor dicen, con sus tramas sabes lo bien que sabía pillar a alguien por sus actos, frases o incluso palabras que soltaba en una simple conversación.

Hammett (1894-1961) fue un detective cínico, duro y lo más importante: sabía de lo que hablaba. Y es en El hombre delgado (de las novelas que llevo leídas hasta ahora) donde mejor se refleja. Y lo hace como Nick Charles, un detective que ha dejado el oficio para casarse y vivir la vida con una dama de la alta sociedad. No obstante, de pronto, una chica aparece muerta en una oficina importante de la ciudad. Nick Charles se ve obligado sin quererlo a entrar en el caso. Conoce a tanta gente y es tan famoso que parece imposible evadirse y que nadie lo requiera. Se rodea así de cantidad de personajes, la mayoría sospechosos, cantidad de indicios contradictorios y pistas que con el paso de la historia se convierten en pruebas elementales. El clímax de la novela es tan envolvente que sientes el deseo de llegar al final cuanto antes porque cuando parece que hay un culpable, e incluso en ocasiones Charles se inclina por ello, éste muere, desaparece o se encuentra algo que le absuelve. El hombre delgado transcurre durante las Navidades de 1932 en Nueva York, pero maneja la historia criminal de forma muy actual. La policía lleva el caso pero hay cierta gente que prefiere que lo lleve Charles; ya sea por una solución rápida, ya sea para eliminarlo.

Ya lo he dicho, un estilo directo, conciso y con una ironía constante en los diálogos que hace que sonrías o incluso sueltes alguna carcajada. En definitiva, una tragicomedia. Muy, muy buen libro, friends. Interesantísimo y genial argumento. Final anecdótico. Ideal para la época veraniega. Una novela amena, con no muchas páginas y envolvente como un film de Martin Scorsese.

¿Mi consejo? No leerlo al sol. Porque te quemarás seguro.