Reseña: La marcha zombi, de Max Brooks

Es evidente que Max Brooks no fue el primer autor que escribió un libro de temática zombi, pero no es menos cierto que con Zombi: Guía de supervivencia y, sobre todo, con esa obra extraordinaria que es Guerra mundial Z, dio pistoletazo de salida a un auténtico aluvión de novelas y relatos protagonizados por los muertos vivientes.

Los lectores de Brooks, siempre deseosos de que vuelva a ocuparse de las criaturas que le han dado fama universal, podrán satisfacer su ansia necrófila (ejem) gracias a La marcha zombi, recopilación de cuatro relatos (aparecidos previamente en diversas antologías y webs) recientemente publicada por  Debolsillo.

Encontramos en esta pequeña antología dos relatos ambientados en el universo de Guerra mundial Z, y dos ajenos al mismo. Los primeros son “La gran muralla” (en el que una superviviente china narra a su entrevistador cómo tomo parte en la restauración del famoso monumento, y el papel que el mismo jugó en la protección de su país frente a las hordas de muertos vivientes) y “Punto final, S. A.” (donde conocemos una empresa dedicada a ofrecer a quien pueda permitírselo una curiosa manera de superar la desaparición de sus seres queridos a manos de los zombis), ambos excelentes. Luego tenemos “Steve y Fred”, un curioso relato en el que realidad y ficción se confunden y las cosas no resultan ser como parecen. Y, para terminar, la perla de la recopilación: “El desfile hacia la extinción”. ¿Qué ocurriría con los vampiros en un mundo en el que los revividos, extinguiéndose descontroladamente, amenazaran con exterminar a la totalidad de la raza humana? Brooks plantea y responde a dicha pregunta con brillantez, en el relato más redondo y extenso del volumen.

Como suele ocurrir con las buenas historias (y las de Brooks lo son, sin ningún género de dudas), uno se queda siempre con ganas de más. Lamentablemente, el hijo de Mel Brooks no se prodiga en exceso, así que hay resignarse y disfrutar al máximo de estas cuatro breves muestras de su buen hacer.

¿Quién sabe? Quizá cuando se estrene la adaptación cinematográfica de Guerra mundial Z, el amigo Max se decida por fin a volver al género con una obra de larga extensión. Cruzaremos los dedos…

Reseña: Max y Moritz, de Wilhelm Busch

Editorial Impedimenta sigue consiguiéndonos grandes obras de la literatura clásica, pero sobre todo, lo mejor que hacen, es hacernos llegar grandes obras inéditas. Un trabajo importante y en ocasiones, poco reconocido, pero sin duda, alabado por los que conocemos este nuestro querido mundo del buen lector.

Max y Moritz es una obra gamberra, divertida y con cierto humor negro que sólo ojos dichosos, con experiencia en la buena prosa y admiradores de las ilustraciones de antaño, podrán enmarcar. Max y Moritz son dos perversos jovenzuelos que, con el afán de divertirse, no dejan de hacer travesuras a diestro y siniestro. No se salva nadie. Desde la viuda Blume hasta Hisidren, el labrador. Pasando por los pasteleros del pueblo e incluso a Maese Petrus, sabio y correcto, se atreven a poner su alma en vilo. Todos sucumben de una forma u otra a las endiabladas bromas de estos niños.

Casi 150 años tiene este cuentecito lleno de travesuras de las que se contaban entre los mayores y que a los niños de entonces nos hacían reír, imaginándolo todo como si fuéramos los verdaderos protagonistas de aquellas bromas salidas de retorcidas cabecitas. Escrito en verso, esta obra de Wilhelm Busch (1832-1908), es el antecedente de todos los personajes malsanos (pero divertidos) del cómic que surgiría pocos años después y llega hasta nuestros tiempos, aunque entonces, en 1865 cuando fue escrito, lo políticamente correcto aún no existía y las salvajadas que describen estas aventuras no pueden considerarse precisamente blancas.

A estos malvados gamberros les encanta hacer daño y de ellos no se libra nadie. Una estupenda recuperación con traducción (en verso) realizada por Víctor Canicio. Un clásico del cómic para enseñar y disfrutar con nuestros ya centrados hijos.

Reseña: Juego de tronos: secretos del trono de hierro, de Carlos Ripoll

La saga Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin está de moda. Los cuatro volúmenes traducidos al castellano y editados por Gigamesh conocen reedición tras reedición en todo tipo de formatos. Juego de tronos, adaptación televisiva realizada por HBO de la novela homónima, ha cosechado un éxito impresionante. Y, a lo anterior, hay que unir videojuegos, cómics, juegos de rol y de cartas, y un abundante y variado merchandising.

Un universo tan complejo como el creado por el maestro Martin, plagado de personajes y acontecimientos repartidos a lo largo de milenios de historia, puede resultar difícil de asimilar hasta para el más curtido de los lectores. Por eso, el libro que nos ofrece Carlos Ripoll (de la mano de Dolmen) se revela como una herramienta de lo más útil.

Juego de tronos: secretos del trono de hierro se inicia con una interesante biografía de George R. R. Martin para pasar de inmediato a analizar con todo lujo de detalles lo narrado en los tres primeros volúmenes de la serie. Ripoll describe lugares, personajes, casas nobiliarias y demás, aportando útiles resúmenes de lo acontecido en esas tres primeras novelas. Y, como suculento colofón, presenta una detallada cronología de Poniente desde la época de los primeros hombres hasta el momento inmediatamente anterior a lo que sucede en Juego de tronos. Un listado de un valor informativo extraordinario, que por sí solo ya justificaría la adquisición del volumen.

Por otro lado, el autor realiza un documentado recorrido por todos los ámbitos en los que Canción de hielo y fuego ha generado adaptaciones o productos derivados, con especial hincapié en la serie televisiva, analizada en profundidad y comparada capítulo a capítulo con el original literario.

Con una maquetación vistosa y un contenido gráfico abundante, Juego de tronos: secretos del trono de hierro es un libro indispensable para todo conocedor de la obra magna de Martin, y resultará de suma utilidad para todo lector neófito que desee tener una visión global y exhaustiva del mundo en el que transcurre la misma.

Reseña: Kraken a la romana, de Martín Piñol y Votric

Ya tenemos en nuestras librerías la nueva aventura de La cocina de los monstruos.

Gracias a Destino Infantil, y por supuesto, a los geniales Martín Piñol y Votric, seguimos viviendo aventuras y viendo como se meten en apuros, cada vez más descontrolados, nuestros amigos Natalia, Pablito y Zombete, junto al guay Chef Zombi Bermúdez y su inseparable rata maléfica Estiércol.

Kraken a la romana nos cuenta como se cumplen cien años del hundimiento del Titanic. Bermúdez y sus amigos son invitados a un crucero que repetirá la misma ruta que hizo el barco más famoso del mundo. Sin embargo, durante el viaje descubrirán un secreto aterrador que hasta ahora los medios nos han ocultado: en el mismo instante que el iceberg hizo añicos el famoso Titanic, un kraken (sí, esa bestia enternecedora del profundo océano, tío abuelo directo de los calamares fritos que tanto nos gustan) fue liberado. Un monstruo terrible que un siglo después, sigue libre y acecha a cualquier barco que se cree un poco valiente como para surcar sus aguas…

Kraken a la romana se convierte en un libro con muchos aportes. El principal ya lo hemos contado, pero además, en su interior, contiene cantidad de juegos. Tras las solapas principales del libro encontramos un tablero de ajedrez (¡Ahí es nada!), hacia el final de la historia un test krakeniano, una sección de chistes muy relacionados con el mar, juegos de miedo y recetas apestosas. También una breve introducción de Pastel de Bruja, el próximo ejemplar de La cocina de los monstruos que ya me diréis, quién se lo piensa perder.

Porque yo no.

Reseña: Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

Mayo, 1998. Un septuagenario Eddie Bennett conoce, mientras se ocupa de un caso, a una joven periodista. Intrigada por la personalidad y los actos del maduro “solucionador de problemas”, accederá a escuchar una historia que este se ofrece a narrarle. Una historia que ocurrió en 1955 en Las Vegas, donde Eddie era un personaje popular que se encargaba de evitar que determinadas personas se metieran en líos (o que, otros se aprovechasen de ello).

Un encargo de lo más sencillo (confirmar que una joven y desconocida actriz se ha suicidado) se convierte en algo sumamente complejo, un asunto cada vez más enrevesado en el que se verán implicados la Mafia, la CIA y el Ejército estadounidense. Durante la peligrosa investigación, Bennett se encontrará con personajes de la talla de John Wayne, Dean Martin o Frank Sinatra, y conocerá a una excepcional reportera con la que compartirá riesgos… y algo más.

Me encanta la novela negra. No, rectifico: me encanta la buena novela negra. A lo largo de los años he disfrutado con los clásicos, con novelas recientes de excelente factura y, por desgracia, con abundantes libros del tipo “quiero y no puedo”.  Letal como un solo de Charlie Parker no figura en ese último grupo, afortunadamente.

Se trata de una obra, escrita a la vieja usanza, que tiene todo lo necesario para alcanzar con el tiempo la categoría de clásico. Eddie Bennett (alias el Figura, alias el Gato) es un personaje carismático a la altura de un Sam Spade o un Philip Marlowe, y se mueve como pez en el agua por una ciudad tan sugerente como Las Vegas de los años cincuenta. Bennett cuenta, además, con leales amigos, enemigos poderosos y una compañera fascinante, tan inteligente como hermosa.

Todos esos ingredientes los mezcla Javier Márquez Sánchez con la maestría con la que Jerry Louis Jenkins, barman y confidente de Bennett, prepara los mejores cócteles del mundo. Si a todo añadimos unas gotas de angostura (en forma de personajes míticos como los ya citados Wayne, Martin y Sinatra, entre otros) y una base con carácter (determinados acontecimientos que afectaron de forma imprevista el rodaje de la película El conquistador de Mongolia, que no revelaré para no estropear la sorpresa a quien ignore lo que pasó), obtenemos un combinado de sabor intenso que se degusta con inevitable celeridad pero deja, afortunadamente, un agradable y duradero regusto en el paladar.

Al igual que hizo en su día con La fiesta de Orfeo (publicada por Almuzara y absolutamente recomendable), Márquez Sánchez ha vuelto a conseguir que leyera su novela vorazmente, disfrutando página tras página y lamentando tener que acabarla. Confío en que Letal como un solo de Charlie Parker obtenga el éxito que merece, y que el autor pueda echar mano de esas ideas que confiesa tiene en la cabeza para poder ofrecernos en breve nuevos casos de Eddie Bennett, detective (por mucho que él mismo se niegue a reconocerlo, es tan detective como Spade o Marlowe) de personalidad magnética, verbo fluido y sólidos principios. Como los de antes. Como debe ser.

Reseña: Antología Z, Volumen 5, de VVAA

Cinco volúmenes ya… Parece que fue ayer cuando Dolmen tuvo la arriesgada (y acertada) idea de editar aquella primera antología y, sin embargo, ya han pasado casi dos años a lo largo de los cuales nuevos volúmenes han ido apareciendo con regularidad para regalarnos con un buen número de excelentes relatos.

Para celebrar como se merece el haber logrado llegar a la quinta recopilación, Jorge Iván Argiz, director de la Línea Z de la editorial, ha coordinado una extraordinaria selección de diez historias que se ha encargado de prologar y presentar una a una. El resultado es, en mi modesta opinión, una antología que no sólo puede que sea la mejor que sobre zombis se ha editado en nuestro país, sino que supera con creces algunas de las muchas aparecidas en el panorama  norteamericano del subgénero (que, al fin y al cabo, viene a ser como decir el panorama mundial).

Elegir un favorito entre los relatos que componen esta Antología Z me resulta imposible. Todos están magníficamente escritos, y cada uno de ellos se acerca a universo de los muertos vivientes desde perspectivas diferentes, situando la narración en los más dispares periodos históricos.

Así, disfrutaremos del exótico ambiente al estilo “Mil y una noches” en La historia de Ofairah y Hozeilah, de Víctor Conde, y viajaremos a África con una expedición portuguesa en el siglo XVI de la mano de Juan Miguel Aguilera y su El triunfo de la muerte. También nos pasearemos por un pueblecito mejicano en Olor a muerte, de Luciano Saracino, y disfrutaremos con el ambiente de la mejor serie negra, ya sea en los Estados Unidos del pasado (en Casi muertos (Un melodrama americano), de Alberto López Aroca) o en un la España de un futuro no muy lejano (en Una cuestión de principios, de Javier Márquez Sánchez).

Ambientadas en el presente están tanto High School Zombies, de Jerónimo Tristante (cómo se nota que el autor es profesor de secundaria…) como en Amanda, de Miguel Ángel Vivas (la guinda del pastel, un relato extraordinario cuya inclusión en esta antología sorprenderá a más de uno). Finalmente, tanto Primer amor (de Javier Ruescas) como El gran impostor (de Daniel Mares) presentan dispares futuros dominados por la pandemia zombi.

Y, rizando el rizo, Ian Watson nos ofrece en Versículos de la Zombiblia una versión alternativa de la historia, en la que cierto redentor volvió de entre los muertos pero, en lugar de ascender a los cielos, se quedó en la Tierra para “convertir” a todo el que se cruzase en su camino. Un universo delirante donde conceptos como “comida china” adquieren un significado muy alejado del tradicional.

Bien arropados por la habitual excelente labor del gran Alejandro Colucci en la cubierta, los diez relatos que dan forma a este quinto volumen de la serie Antología Z son buenos ejemplos de que, tomando como punto de partida a nuestros queridos muertos vivientes, se pueden contar mil y una historias de lo más diverso y con una calidad incuestionable.

Mal que les pese a algunos, a los zombis todavía les queda mucha cuerda en nuestro país. Y mientras Dolmen siga empeñada en realizar una labor tan meritoria como la desarrollada hasta el momento, estoy convencido de que sorpresas tan agradables como esta recopilación no dejarán de sucederse.

Reseña: el experimento, de Sebastian Fitzek

Tras encadenar varios éxitos en Alemania, Sebastian Fitzek desembarca en España de la mano de Booket con su novela El experimento, un thriller de corte psicológico que nos pondrá a prueba.

La premisa de la novela es sugerente, varios alumnos universitarios se presentan a un experimento psicológico muy bien pagado. Deben leer, en una antigua mansión que en el pasado fue un psiquiátrico, el expediente médico de uno de sus pacientes. Dicho expediente nos narra la historia en primera persona de Caspar. Un hombre que se dirigía hacia el manicomio cuando sufrió un accidente automovilístico y que ha perdido completamente la memoria, además de sufrir graves quemaduras. Interesados por su caso, los psiquiatras le internan para intentar ayudarle, y poco a poco los recuerdos van volviendo a él, y no son muy gratos. Será entonces cuando una tormenta de nieve se desate sobre la clínica y les deje aislados. Pero no están completamente solos, «El destructor de almas» quiere algo y parece campar a sus anchas por los pasillos del hospital; un asesino que actúa en la zona y que mata mediante un complejo sistema que deja a sus víctimas en un estado psicológico tan grave que no pueden ni moverse, ni hablar, y que les induce a la muerte tras varias semanas de continuo martirio y pesadillas. Además, va dejando notas, pequeños acertijos a su paso que desorientan totalmente a la policía pero que parecen ser la respuesta a algo.

Sebastian Fitzek tiene una prosa efectiva, y dota a la novela de varios giros argumentales logrados. Además, es una de estas novelas en las que pasas página tras página intentando dilucidar quién es el asesino o a quién matará la próxima vez. El misterio de las notas dejadas por «El destructor de almas» se va resolviendo poco a poco, hasta llegar al final, cuando el lector se encuentra una prueba para él. Y es que si averigua el último acertijo tendrá aún más respuestas. De hecho, existe una página creada por la editorial (alznerexperimento.com) en la que si introduces la respuesta al acertijo se te abren nuevos menús y puedes “entrar a la clínica” y ganar varios premios en un sorteo. Por supuesto no seré yo quien os diga la respuesta. De todos modos, en los agradecimientos el autor da una pista.

En fin, he disfrutado mucho con esta novela, se lee rápidamente, apenas tiene trescientas páginas y la historia es amena. A disfrutarla.

Reseña: Guarida de ladrones, de David Chandler

Malden es un joven y habilidoso ladrón que vive en la Ciudad Libre de Ness. El azar hace que acabe siendo reclutado para robar la corona del burgrave, máxima autoridad de la ciudad. Un robo arriesgado que, sin que él lo sepa, forma parte de una conspiración para derrocar al gobernante de Ness.

Así, de la noche a la mañana, Malden tendrá que recurrir a su destreza e ingenio cuando se enfrente al poderoso brujo Hazoth (y a los demonios que le sirven) para recuperar lo robado, evitando así que el señor del crimen de la Ciudad Libre (al que su robo “no oficial” ha puesto en una situación peliaguda) le mate. Para ello contará con la ayuda de, entre otros, un caballero ejemplar (y un tanto ingenuo), un tahúr convertido en fantasma viviente por una maldición, y una joven, ligada mágicamente a Hazoth, cuyo toque resulta letal.

David Chandler es, en realidad, David Wellington, autor prolífico donde los haya que ya ha visto publicadas en nuestro país numerosas obras, entre ellas su trilogía sobre zombis iniciada con Zombie island, y la saga vampírica inaugurada con 13 balas. Ahora, tras una carrera centrada en la narrativa de terror, Wellington-Chandler se lanza al ruedo de la fantasía con esta Guarida de ladrones, una obra que el autor reconoce haber escrito para sí mismo por mera diversión y que, afortunadamente, fue rescatada de su disco duro gracias al interés de algunos de sus amigos.

Y digo afortunadamente porque la novela nos ofrece una historia interesante y bien narrada, con protagonistas arquetípicos y carismáticos entre los que destaca, por una vez, la propia ciudad en la que transcurre la acción. Ness es un lugar en el que sus ciudadanos, sea cual sea su origen y estatus social, son libres. Pero esa libertad desaparece una vez tras pasadas sus puertas, a menos que se posea cierto nivel de riqueza. El autor se recrea en la descripción de la urbe, mostrando los contrastes entre las zonas de gran riqueza y las de extrema pobreza (como ese vertedero donde generaciones enteras nacen y mueren buscando su sustento en la basura, una imagen demasiado real, por desgracia), y haciendo de la misma un elemento fundamental de la trama.

Guarida de Ladrones es, como viene siendo habitual, la primera entrega de una trilogía (la Trilogía de la espada arcana, en concreto), que se completa con A Thief in the Night y Honor Among Thieves, ya publicadas en Estados Unidos.

Una vez más confío en que este primer volumen cuente con el número de lectores necesario para garantizar la edición en castellano de los siguientes. Estoy seguro de que, quien se sumerja en la lectura de esta entretenida historia, opinará como yo.

Reseña: Los cinco horribles, de Wolf Erlbruch

Hay niños que les lloran a sus madres para que les compren caramelos. Otros lloran a moco tendido por intentar conseguir un nuevo juguete que sale en la tele. Yo lloraba y me agarraba a la pierna de mi madre por un libro. Cada sábado, cuando íbamos a hacer la compra semanal al hipermercado, mientras mi madre debatía entre coger carne de cerdo o de ternera, yo me perdía entre la calle de los libros. Soñaba entre tantas letras. Sentado en el suelo, sólo me levantaba para coger otro libro. Mi sueño era poseer muchas historias. Cuantas más mejor. Al menos, durante el tiempo que duraba la visita al hipermercado…

Entonces cogía uno y lo apretaba sobre mi pecho. No lo soltaba, mientras buscaba a mi madre y su carrito. Lucharía por el libro, insistiría una y otra vez para que mi madre accediera a comprarme ése… Ésa semana. Y no eran libros cualesquiera, eran libros de miedo, o al menos, simpatizantes, ya me entendéis. Teniendo en cuenta de que por entonces yo podría tener unos ocho años, eran libros como Los cinco horribles.

En Los cinco horribles, cinco animales de lo más variopinto y feos, se van encontrando y descubren que hay algo que les une: su aspecto genera el rechazo de todos los demás. Sin embargo, intentan no estar todo el rato lamentándose y mientras debaten, se dan cuenta de que poseen unas capacidades creativas muy buenas. Desde manejar como nadie el arte musical hasta desenvolverse muy bien en la cocina. Son entretenimientos que gustan y que les salvarán de su aislamiento forzado. Mientras unos tocan el saxofón, otros se ponen a hacer tortitas con chocolate. ¿En qué acabará todo esto?

Wolf Erlbruch aporta en Los cinco horribles un gran sentido del humor y sentimientos de ternura. Estamos ante un álbum ilustrado de mucha importancia para los que dudan de si verdaderamente están solos o tienen que dar solamente un pasito para estar rodeado de las mejores amistades que se puedan tener. Es también la lucha por superar dificultades. Trama que puede detectar cualquier niño que lea Los cinco horribles. Para colmo, las ilustraciones que aporta en ceras de colores, recortadas y pegadas sobre fondos suaves, son muy divertidas y componen un escenario ideal para perderse en la historia.

Un libro para entender el valor de la amistad. Aquella que tienes cerca y ni siquiera notas.

Reseña: Luna fría, de Jeffery Deaver

El criminólogo tetrapléjico Lincoln Rhyme, ayudado por su compañera Amelia Sachs y el resto de su equipo, debe enfrentarse a un cruel asesino en serie autodenominado “el Relojero”. Al mismo tiempo, Sachs lleva a cabo una investigación sobre un supuesto suicidio que parece tener relación con una trama de corrupción policial.

Ambas investigaciones resultarán ser más complejas de lo que cabría esperar en un principio, y a lo largo de la novela se sucederán los giros sorprendentes y las revelaciones inesperadas. Al final, ¿estarán los intelectos de Rhyme y Sachs a al altura de los desafíos a los que se enfrentan? ¿Será capaz el Relojero de derrotar al criminólogo en una frenética partida de ajedrez con numerosas vidas en juego?

Luna fría es la séptima novela de la exitosa serie protagonizada por Lincoln Rhyme, iniciada en 1997 con El coleccionista de huesos (protagonizada en la pantalla grande por Denzel Washington), cuyas entregas previas han sido publicadas en castellano y que cuenta con otras dos pendientes de traducción (The Broken Window y The Burning Wire).

Reconozco que llevaba tiempo con ganas de leer alguno de los libros de Deaver, y esta obra magníficamente editada por Umbriel (editorial que también publicó el anterior trabajo del autor, Carta blanca, la más reciente novela protagonizada por James Bond) me ha descubierto a un escritor sumamente interesante, con una habilidad tremenda para desarrollar una trama compleja sin aturdir en ningún momento al lector. Salpicada de constantes sorpresas, la historia narrada en Luna fría atrapa desde la primera página, y el Relojero se revela como uno de los personajes más interesantes cuyas andanzas haya podido leer últimamente.

Con referencias abundantes e instructivas sobre la investigación forense, Deaver también recurre a un personaje experto en cinestesia, esa peculiar ciencia que analiza e interpreta la gestualidad humana (tal y como podemos observar en la serie Miénteme, protagonizada por un enorme Tim Roth). Las diversas aportaciones de la agente del CBI Kathryn Dance resultarán fundamentales en numerosas ocasiones a lo largo de la novela.

Dotada de un potencial cinematográfico extraordinario (uno se pregunta por qué no ha habido más películas adaptando las restantes aventuras de Lincoln Rhyme), Luna fría es una novela excelente casi imposible de soltar, que satisfará a todo aficionado a la buena novela policíaca, sobre todo a aquel que disfrute con las historias con un fuerte componente CSI.

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