Sergio Olmos, escritor de éxito, se encuentra en una casita de Sussex mientras intenta infructuosamente plasmar en el disco duro de su ordenador una novela en la que narre qué hizo Sherlock Holmes durante los años en los que todo el mundo creyó que había muerto. Y es que Olmos es un experto en las historias que sobre el detective más famoso de la historia escribiera en su día Sir Arthur Conan Doyle.
Una nota recibida mientras se encuentra visitando el museo dedicado a Holmes en Londres, relacionada con un brutal asesinato en su ciudad natal, hará que Olmos regrese apresuradamente a España y se reencuentre con un pasado que hace mucho que dejó atrás. Un pasado en el que destaca el Círculo Sherlock, una sociedad de la que formó parte en su época universitaria, cuyos miembros eran todos grandes admiradores de las novelas y relatos protagonizados por el gran detective.
Las muertes se suceden, y pronto queda claro que el asesino imita minuciosamente los crímenes que Jack el Destripador cometió en 1888 y que, al mismo tiempo, conoce a la perfección las aventuras holmesianas. Antes de cada asesinato, Olmos recibirá un sobre que contendrá invariablemente una referencia a alguna de las historias de Doyle y cinco pétalos de violeta. ¿Quién está desafiando a Olmos en tan macabro juego intelectual? Y, lo que es más importante, ¿podrá evitar el escritor que el criminal acabe con la vida del mismo número de mujeres que mató Jack en su día?
Todo el mundo conoce tanto a Sherlock Holmes como a Jack el Destripador. Hay quien piensa, incluso, que el primero existió en realidad, algo que ha dado pie a cierto “juego” al que muchos autores (tanto estudiosos de los textos de Doyle como continuadores del autor escocés) se han prestado a lo largo de los años, y que ha generado numerosas obras de interés. Lo cierto es que, entre los lectores de las sesenta aventuras protagonizadas por Holmes, hay un buen número de aficionados que las consideran algo que trasciende a la mera literatura de evasión. Estos sherlockfilos, holmesianos o como quiera llamárseles, encontrarán en las páginas de Las violetas del Círculo Sherlock un auténtico festín que, sin duda, paladearán con deleite. Y si se es, además, un ripperólogo (denominación que se aplica a los expertos en los crímenes del infame Destripador), el disfrute de esta obra alcanzará cotas sublimes.
Mariano Fernández Urresti, autor de numerosos (y recomendables) libros sobre enigmas históricos, nos ofrece en esta magnífica novela una trama absorbente, salpicada de referencias al pasado que nos permiten conocer un poco mejor a los interesantes personajes que la protagonizan, y que funciona al mismo tiempo como lección magistral, tanto sobre las aventuras de Sherlock Holmes como sobre los crímenes del Destripador. Urresti se vale de los artículos periodísticos que va publicando un antiguo miembro del Círculo, y de un informe que los integrantes de dicha sociedad redactaron en su día, para describir pormenorizadamente todo aquello que rodeó en su día los atroces asesinatos cometidos en Whitechapel. El autor santanderino nos sumerge desde la primera página en un universo particular, plagado de infinidad de referencias (como los nombres de muchos de los personajes, cargados de significado), que encandilará a cualquier lector aficionado a la buena narrativa de misterio y que, sin duda alguna, ocupará un lugar destacado en la biblioteca de todo buen seguidor de las andanzas de Holmes y su inseparable Watson.
En la mía, desde luego, ya lo ocupa.








