Archive for Novela Negra

Reseña: El invierno del lobo, de John Connolly

el invierno del loboEs un comentario que siempre hay que tener presente a la hora de leer un libro de John Connolly, así que empiezo con él y así ya me lo quito de en medio: «Queridos friends, NO ES REQUISITO previo haber leído las novelas anteriores del personaje Charlie Parker para disfrutar de esta nueva novela».

Pero tened claro que esto no decae. El invierno del lobo vuelve a ser otro imprescindible viaje, ingenioso e imaginativo argumento que ahonda en la naturaleza más oscura del hombre. Las cosas que llegan de pronto en la noche. Los hechos sobrenaturales capaces de desgarrar el momento más natural.

Charlie Parker, detective lleno de cicatrices por una maltratada vida privada que no buscó, continúa tras la pista de su principal enemigo, aquel que acabó con las vidas de los que más quería. Aquel al que llaman El Coleccionista. Con un comienzo de novela perturbador, John Connolly nos mete de cabeza en lo que pudiera ser el final de su primera novela (¿un final alternativo nunca publicado hasta ahora?), aunque como quien no quiere la cosa, el argumento se va desviando hacía un nuevo trabajo surgido de una serie de agravantes como lo son: la muerte de un hombre sin hogar, unas ruinas que esconden un terrible secreto y una comunidad residencial llamada Prosperous, llena de esperpentos ricos que desean la muerte a todo aquel que perturbe su rutina vida diaria y conservadora. Aunque con ello tengan que liquidar a ese intrometido detective.

El invierno del lobo es la nueva novela del siempre recomendable escritor John Connolly. Un supuesto escritor de novela negra que con sus escritos, cada vez tira más hacia el género de Terror. Aunque nadie quiera declararlo como tal, Connolly homenajea siempre con sus novelas a grandes autores del mejor género de todos, siempre sin caer en el pastiche y además aportando de su cosecha siempre propias nuevas ideas.

El invierno del lobo es otra novela de Parker que me ha encantado. Obviamente, recomendada muy mucho a los lectores habituales de los libros del detective, pero también a aquellos fans de los buenos relatos de miedo, con raíces en los clásicos.

Una premisa tan chula como la trama central de El invierno del lobo, es decir: Parker asumiendo la misión de encontrar a la hija perdida hace largo tiempo, de un hombre sin techo. Jude, un tipo de profesor dandi que ha sido encontrado ahorcado, y que su fallecimiento se apuntó al suicidio por la policía local casi de forma gratuita… Connolly siempre sabe enganchar con ideas que parecen ligeras pero que entroncan con facilidad y perspicacia en nuestra conciencia. Es decir: uno de los amigos de Jude sigue la pista de Parker y lo convence de que un hombre que estaba tan ansioso por encontrar a su hija distanciada no se habría quitado la vida…

Ya me dirán.

Un autor cuyas obras siempre podréis encontrar en Editorial Tusquets. Una editorial que nos tiene tan al tanto con sus novedades, que incluso incluye en algunos títulos las bandas sonoras que utilizó el escritor para escribir dicho libro.

Una quiebra, una singular voz de un autor que guía a los lectores a un viaje, a un cuento que nunca deja de entretener. Con varias escenas con las que consigue poner el vello de punta.

Las cosas, o El Lobo como dicen los que le conocen, llegan de golpe en la noche.

Reseña: Yo fui Johnny Thunders, de Carlos Zanón

yo_fui_johnny_thundersLa novela negra está dando grandes alegrías a los aficionados al género. Por un lado tenemos a grandes autores que cuentan historias clásicas con un más que logrado lavado de cara. Y por otro están surgiendo escritores capaces de reinventar el género, de sacarle las costuras y crear algo completamente diferente y a la vez muy personal, alejado de convencionalismos y que brilla con fuerza propia. Es en esta segunda categoría donde encaja Carlos Zanón.

Yo fui Johnny Thunders narra la historia del barrio, ese que todos conocemos y del que la mayoría tratamos de huir, de cómo se transformó y cómo transformó a las personas. En esta novela negra no importan los asesinatos (que los hay), de golpes maestros (algo hay también), de drogas (muchas), sino las víctimas. Hablo de personas con una bagaje vital a cuestas, con un pasado atroz, capaces de levantarse un día más para buscar la felicidad por más que se pongan la zancadilla a sí mismos. Ahí tenemos al Francis, Mr. Frankie, quien lo tuvo todo en un segundo y a la misma velocidad lo perdió. O a su hermanastra Marisol, violada en su adolescencia por el Paco, el padre de Francis. O a los amigos del barrio, delincuentes de poca monta con problemas mentales.

Por tanto, es una historia de personajes, de vivencias en primera persona, de viejas cicatrices que aún escuecen. Asistiremos al renacer de Francis bajo la alargada sombra de Mr. Frankie, aunque el viaje no será sencillo. Cuando el mejor consejo que te pueden dar en esta vida viene de labios de tu camello, algo está fallando.

Como decía al principio, se trata de una novela negra muy personal y llena de matices. Huele a pasado, a nostalgia mal llevada, pero sobre todo a realidad. La recreación que hace Zanón de sus personajes es soberbia y llegamos a comprender el caos mental de Francis, o las justificaciones demenciales de Paco. Marisol es un personaje de tres dimensiones reales, palpables, todo un regalo para el lector que, esperemos, tenga continuidad en próximas entregas.

La prosa de Zanón es detallista y evocadora, capaz de ser extrema y mostrar las cosas crudas cuando lo necesita. El primer capítulo, que sirve de prólogo, quizá sea lo más brutal que he leído en mucho tiempo. Y no hay asesinato, solo gente siendo gente. Tan normal y salvaje.

Una novela que no os podéis perder, os guste el género negro o no. Para quien le sirva de guía, viene abalada por un buen puñado de premios, desde el Pata Negra que otorga la Universidad de Salamanca, o el Novelpol otorgado cada año a la Mejor Novela Negra. Es habitual encontrar a Zanón entre los finalistas de este tipo de certámenes, como el Hammett de este año.

Como os digo, un autor al que seguir de cerca.

Reseña: El murciélago, de Jo Nesbø

elmurcielagoSi hay un autor de novela negra que ahora mismo está en la cumbre ese es Jo Nesbø. Cada titulo un bestseller, cada novela, una indispensable a leer. ¿Películas de sus obras? Una de momento. Cosa que no entiendo porque sus obras son cien por cien adaptables al cine de acción y policíaco. Me hace gracia, porque físicamente el autor tiene un aire a Jason Statham, y este tipo es sin duda, digno actor afín a las historias que escribe el noruego.

Jo Nesbø (1960) es un escritor y músico noruego, líder y cantante del grupo musical de rock Di Derre. En 1997 publicó su primera novela negra Flaggermusmannen (El murciélago), que inaugura la serie del inspector Harry Hole y que fue galardonada con el Premio Riverton a la mejor novela negra noruega, y el premio Glassnøkkelen a la mejor novela negra de los países nórdicos.

Hoy, gracias el sello Roja&Negra de Penguin Random House, podemos disfrutar nuevamente de esta su primera novela. Una segunda edición en poco tiempo. 25 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Tantas almas no pueden estar equivocadas.

El murciélago se centra en un policía noruego llamado, que es enviado a Sydney por la Dirección de la Policía Real de Noruega, para servir como agregado para la investigación de la policía australiana sobre el asesinato de una joven; una celebridad noruega, Inger Holter, que residía en Australia. Nada más llegar todo son contratiempos. Desde su llegada al aeropuerto empiezan las grandes diferencias. El clima, la temperatura, el medio ambiente, las culturas de Oslo y Sydney totalmente opuestas…

Harry conoce a Andrew Kensington, un aborigen australiano y detective de homicidios de la policía de Sydney. El que será su socio nominal en la investigación. Hole se informa bien y encuentra que el cuerpo de la señorita Holter fue hallado en las escarpaduras costeras de unos acantilados al norte de la ciudad. La policía cree que fue violada antes de su muerte. El cuerpo fue troceado severamente durante su caída por culpa de los acantilados, así que el ADN del asaltante parece haber desaparecido.

En principio, el novio de Inger, Evans Blanca, se plantea como sospechoso. Le informan que Evans viajó a Australia con su madre divorciada en la década de los 70s y finalmente, se convirtió en capo de la droga local de Nimbin. A través de su inserción en el mundo de las drogas, ya todo lo que llevó a cabo es digno de contar, de tener en cuenta para el departamento de policía. Harry y Andrew visitan también el hotel Albury en Oxford Street, el pub Sydney, donde Inger Holter trabajó como camarera. Una vez allí, Harry se encuentra con Birgitta Enquist, un sueco, poco profesional, que por lo visto tuvo una cita con la chica muerta. Birgitta es un tipo raro, extraño como él solo, que achaca sus errores y su alcoholismo a cuando causó un accidente en Oslo, donde murió su colega y dejó a un joven paralizado de por vida.

Otro para la lista.

Y así sucesivamente.

Hole se embarca en una investigación  en un elenco de personajes, todos y cada uno, joyitas de la sociedad actual. Un torneo de boxeo, el inspector jefe Larry Wadkins, un hombre entusiasta, pero arrogante, que lleva los registros de violación. Una pelea visceral. Otto Rechtnagel, un payaso homosexual que frecuentaba el Albury y conocía bien a Inger. Otro asociado, Sergei Lebie. Un pequeño alijo de jeringas utilizadas, la desaparición de Birgitta…

Todo un infierno de tramas que distraen al lector para llevarlo a un desenlace vertiginoso, y me atrevo a decir, altamente digno de los maestros del género. Una novela fresca, chula y adictiva. Después de varios libros, no lo dejo, soy un lector constante de Jo Nesbø.

Reseña: Todas las mujeres son peligrosas, de Julián Ibáñez

Todas_las_mujeres_son_peligrosasPara los buenos aficionados a la novela negra, el tiempo se detiene cuando Julián Ibáñez saca nueva novela. Por eso, Todas las mujeres son peligrosas (Cuadernos del Laberinto, 2015) se hizo un hueco en mi mesita de noche según salió a la venta. Porque, como dice Carlos Zanón en la contraportada, Ibáñez es el mejor.

A sus 75 años sigue demostrando que está en plena forma y pocos escritores vivos le igualan. Además, vuelve con un personaje hipnótico, Bellón, quien ya nos deslumbró en El viejo muere, la niña vive (Cuadernos del Laberinto, 2014).

En esta ocasión, el buscavidas de Bellón trabaja de encargado de seguridad de un club de postín, “donde los jugadores piden cartas y empujan los billetes acariciando la cabeza de una chica debajo de la mesa”. El problema surge cuando agreden a una prostituta y Bellón pierde su puesto. A partir de ahí comenzará una búsqueda callejera por el extrarradio de un Madrid deprimido e inclemente. Al igual que en su anterior novela, acompañaremos a Bellón mientras intenta resolver el misterio, al mismo tiempo que trata de obtener un par de billetes con los que tomarse una cerveza en el Menta y Canela, su bar de siempre. Porque a Bellón lo han echado de casa y ahora duerme en un Renault prestado que algún día tendrá que devolver.

Así, lo veremos robar perros para entrenar a pitbulls en peleas clandestinas, o proporcionar protección a chaperos, o acompañar a putas borrachas a casa cuidando de que no le meen encima y, por supuesto, actuar de chivato para Azucena, la policía que se traga todas las mentiras que le suelta Bellón cuando no tiene nada que contarle. Sin embargo, quizá esta vez se haya topado con un problema que le viene grande ya que “la muerte sigue esperando que la saquen a bailar”.

La prosa de Ibáñez nos sumerge en la mente de Bellón, un tipo gris que se mimetiza con el asfalto, solo una cara más en la que nadie se fija y que solo quiere un par de billetes al día, solo eso, para poder seguir soñando con Saritos, la inalcanzable propietaria del burdel Queen´s.

“Era guapa. Solo guapa, no bella, de rasgos un poco duros sin maquillar, podía traducirse por entereza, por saber estar, una mujer de una pieza, con un carácter rocoso formando una gruesa capa debajo de la cual, sin ninguna razón, yo adivinaba ternura”.

Un autor imprescindible y un personaje inolvidable. No se puede pedir más a una novela. Una vez leída, solo nos queda esperar a que Ibáñez nos regale más historias de Bellón en su deambular sin rumbo por un mundo que poco le importa.

Reseña: Los reyes del jaco, de Vern E. Smith

losreyesdeljacoPeriodista y autor, Vern E. Smith nació en 1946, en Mississippi, donde pasó la mayor parte de su juventud. Smith asistió a la Universidad Estatal de San Francisco, donde fue miembro de la Unión de Estudiantes Negros y se desempeñó como editor de deportes y columnista del diario del Campus. En el verano de 1969, Smith ganó el premio por el escrito del anual de la Prensa de la Fundación de Detroit por un artículo titulado “La subcultura de la heroína en Detroit”. En 1980, Smith cubrió los asesinatos del famoso niño de Atlanta. Como reportero de proyectos especiales, escribió numerosos artículos a los que la crítica dotó de grandes menciones pero…

… sólo escribió una novela.

Cuando Smith sugirió a sus editores de la revista Newsweek que observaran el impacto devastador de la heroína en el paisaje urbano de Detroit a principios de los años 70, él sabía ya que era un tema que llamaría la atención de todo el mundo en poco tiempo. Lo que no pudo prever es que su sondeo iba a dar la vuelta a todo el país, después de que decidiera publicar una novela. Los reyes del jaco, trataba el tema en profundidad. Una historia impactante, atractiva por lo actual del momento, la cual ya empezaron a fijarse en ella grandes guionistas.

Los reyes del jaco es una novela callejera, dura y verídica, que narra el ascenso y caída de Lennie Jack, un tipo de veintiséis años, veterano de Vietnam y de nivel medio, que trafica con heroína y se muere, literalmente, por golpear a los poderosos. En especial a Willis McDaniel, el capo número uno de la droga en el Westside de Detroit. En la trama, las calles son oscuras y peligrosas, es mejor dejar de lado tus objetos de valor en casa si decides transitar dicha zona. Barrios difíciles, barrios que rara es la ciudad en la que no emerge uno impulsado por la droga, barrios que sólo entienden los que vive allí.

Un personaje principal, Lennie Jack, carismático y distinguido a su modo, pese a su dramática situación constante. Lennie trata de menear la sartén y dejar su huella en dicha sociedad. Aunque por desgracia, la suerte muy pocas veces está de su parte. Si algo resplandece desde la primera página en el texto de Vern E. Smith son sus buenísimos diálogos. Realistas como pocos. Los Reyes de la Droga se pavonean por sus territorios, les gusta la opulencia y no tener que esconder que les va bien. Pero como animales que son, siguen siempre a alguien, un líder, uno al que todos temen hasta que aparece haciendo méritos otro (normalmente, más joven) y lo destrona. Aunque todo esto tiene consecuencias y no siempre sale bien para el recién llegado: muertes por el camino bastantes, tiros por doquier y una policía que se moja como mucho la puntita de los pies; son la base de una narración basada en la desconsolada realidad. Siempre hay un rey de reyes, pero esa cabeza visible, lo es para todo, y debe ser la primera a eliminar su quieres ascender por el camino más corto, se dice Lennie Jack.

Los reyes del jaco es una historia que rezuma a buena serie de TV. Comparada con The Wire, diría que se le acerca bastante por el entorno y ciertos personajes. Una comparación que sin duda es todo un halago. The Wire es la caña. Pero tiene más toques (ya sabéis, que fue antes el huevo o la gallina), o me ha recordado más, a la mejor serie de TV que existe para mí de policías. Hablo de The Shield.

Por otro lado, pues que decir: trama súper recomendable, indispensable si te va la acción, el tema y quieres disfrutar de una historia fresca sin complicaciones, es decir, lo ideal para esta época que entra. Una novela dura en ocasiones, con imágenes explícitas inyectadas en tu mente gracias a la maestría de Smith. Todo un acierto de publicación por parte de Sajalín Editores. Aquí se han marcado un tanto.

Reseña: Las manos del pianista, de Eugenio Fuentes

lasmanosdelpianistaEl cuarto caso del detective Ricardo Cupido nos lleva hasta Breda, una ciudad tranquila que, como tantas otras localidades del país, se encuentra en pleno auge inmobiliario. Pero su tranquilidad se verá perturbada con la aparición del cadáver de Martín Ordiales, un constructor de enorme corpulencia y de carácter temperamental. Quizás debido a esto último, y para su infortunio, el desgraciado hombre se ha ganado a pulso la desconfianza de cuantos le rodean y hacen que todos ellos sean sospechosos de asesinato.

Porque ahora ya nadie duda de que ha sido un asesinato y no un simple accidente laboral como en un principio pudo parecer. Ante las miradas acusatorias por gran parte de la comunidad, nuestro querido y enigmático pianista tiene todas las papeletas para convertirse en el principal sospechoso del suceso, pues se ha ganado la fama y la reputación debido a sus  meticulosos métodos de acabar con la vida de las mascotas de sus dueños, quienes le contratan para tal cometido. Cuando los animales son viejos, están sufriendo, o, simplemente sus dueños se aburren de ellos,  es el momento en el que el pianista entra en acción y se ocupa de este intrincado asunto.

Aunque, como digo, esto no es un motivo para quedar libre de toda sospecha sino, más bien, todo lo contrario, por lo que no duda en contratar los servicios del afamado detective que tan buena reputación ha ido obteniendo en sus anteriores casos…

Desde la primera página de Las manos del pianista, el autor juega con el lector, haciéndole parecer en todo momento que nuestro desafortunado pianista está interpretando una doble vida. Como si tocar dicho instrumento fuese una tapadera de su verdadero oficio, el de matar. Y no acaba todo ahí. A medida que transcurre la lectura, seguimos con esa idea, no descartamos la posibilidad de que un perfecto manipulador esté jugando su baza para confundirnos y salir airoso de este juego maquiavélico, por lo que el suspense está garantizado hasta la última página.

Haciendo porte de su magnífica escenificación psicológica y su no menos magnífico dominio del suspense, Eugenio Fuentes nos abre las puertas de Construcciones Paraíso, guiándonos por los entresijos de la empresa e invitándonos a conocer a todos sus socios y trabajadores, levantando, de este modo, las sospechas entre todos ellos y, al mismo tiempo, haciendo de la lectura un recorrido ameno y sin distracciones, algo que el lector agradecerá.

Es la primera novela que leo de mi paisano. De hecho, hasta no hace mucho tiempo, era un completo desconocido para mí, a pesar de tener varios premios importantes en este mundillo. Me ha gustado muchísimo su estilo literario. Su manejo de los tiempos, algo fundamental en la novela negra, ha sido espectacular. Me llena de orgullo saber que un autor montehermoseño (gentilicio de la localidad cacereña de Montehermoso) haya triunfado en el que es para mí el mejor oficio del mundo. Me alegra, al mismo tiempo, que una editorial tan importante en nuestro país como es Tusquets, corrobore cuanto he dicho y publique sus novelas. Realmente su colección Andanzas tiene muy buenos títulos y Las manos del pianista es otro de ellos.

¡Chapó, paisano! ¡Me quito el sombrero! Espero decírtelo en persona en alguna ocasión y devolverte mi gratitud con los buenos momentos que pasé con esta gran novela que se fue por mis ojos en un visto y no visto.

Reseña: Las flores no sangran, de Alexis Ravelo

las-flores-no-sangranDecíamos ayer que Alexis Ravelo venía pisando con fuerza en el género negro. Si con La última tumba (EDAF, 2013) se alzó con el Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra, con La estrategia del pequinés (Alrevés, 2013) ganó el prestigioso Premio Hammett que otorga la Semana Negra de Gijón. Ahora, ese desconocido escritor se ha convertido en referente y sus novelas son esperadas con entusiasmo por mucha gente, entre la que me incluyo.

Con Las flores no sangran (Alrevés, 2015) retomamos al Ravelo del pequinés, en una obra coral, con grupos de criminales y delitos imposibles. Ambientada en esa Gran Canaria que tan bien conoce, nos narra la preparación, desarrollo y desenlace de un secuestro exprés, tal y como dice la sinopsis de contraportada, “el delito más idiota que se puede cometer en una isla”. Más estúpido todavía si quienes lo idean son unos rateros de poca monta acostumbrados a timos rápidos y tirones a viejas. Y mucho más peligroso si a quien secuestran es a la hija de un testaferro de la mafia con los medios necesarios para plantarles cara.

Bajo esta premisa Ravelo desarrolla una obra con muchos matices. El más destacable es la humanidad de todos los personajes. Aquí no hay buenos y malos. Es una partida de ajedrez donde cuentan más los errores que los aciertos. El lector llega a sentir simpatía por los “malos”, sufrir por los “buenos”, y al final darse cuenta de que todo es una escala de grises donde cada cual juzgará a qué bando apoya. Desde la primera página ya se nos avisa que no todos los personajes llegarán con vida al final del libro. Lo que no sabes es la cantidad de muertos que habrá, ni cuando caerán, por qué razón o por qué mano. Aquí Ravelo se muestra como un buen trilero, mostrando las cartas pero sorprendiendo en sus giros. Siguiendo con la parábola del ajedrez, en esta partida el autor sacrifica a la reina y a los dos alfiles solo para hace un jaque suicida. Y, sinceramente, es una jugada divertidísima.

Algo que a estas alturas no deberían sorprender al lector habitual de Ravelo, pero que aún así a mí me sigue fascinando, es su increíble pulso narrativo. Esta novela está diseñada para leerse al ritmo que le lector pida. Ravelo no usa trucos baratos para dar dinamismo a su historia. Habrá quien la lea de forma pausada y quien la devore en dos sentadas. Y eso es magia, amigos. A destacar también la cuidada edición de Alrevés, quien cada vez mima más los lanzamientos.

Una excelente novela de Alexis Ravelo, ideal para quienes no lo hayan descubierto todavía y se quieran iniciar, e imprescindible para aquellos que ya lo conozcan. Una vez llegada a la última página uno se pregunta dónde está el límite de este autor. Lo importante es que tenemos a un excelente narrador en las filas de la novela negra y que aún tiene muchas batallas que contar.

Reseña: El diablo en cada esquina, de Jordi Ledesma

eldiabloencadaesquinaaltaConocí a Jordi Ledesma cuando quedó finalista del Premio Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón (otorgado a la primera novela negra publicada). Leí Narcolepsia (Alrevés Editorial, 2012) hipnotizado ante su personaje principal, un chaval normal y corriente que se sumerge en el crimen organizado hasta el punto de convertirse en el nuevo rey. En cada página pasaban muchas, muchas cosas. De hecho, era casi un manual sobre cómo cometer cualquier delito imaginable, desde tráfico a distribución de droga, de ajustes de cuentas a ocultación de testigos. Particularmente, no me parecía estar leyendo la primera novela de nadie, sino un enorme libro producido por un veterano periodista de investigación o por un comisario retirado.  Llegó a ser publicada en México por Ediciones B, un país que conoce a la perfección el tema de la cocaína, lo que habla muy bien de la documentación excelente de la novela.

Tres años después nos llega el segundo trabajo de Ledesma, El diablo en cada esquina, de nuevo con la editorial Alrevés. En ella nos volvemos a encontrar con el mismo autor sólido de Narcolepsia. Sin embargo, notamos una evolución. En esta nueva obra no hay respiro para el lector. Mientras en Narcolepsia había momentos de relax en casas de putas de lujo o en mitad de los montes magrebíes, aquí todo deja paso a la acción sin tregua. Si hay un momento de pausa es previo a una explosión de violencia desmedida.

En sus apenas 200 páginas caben multitud de personajes, de tramas que se entrecruzan y sobre todo de ese realismo salvaje con el que Ledesma nos hipnotiza. En una escena, un sicario le está dando una paliza a un desgraciado, y dice: “Aguantar el retroceso de la cabeza evita el riesgo de desnucarlo, pero hace que el puñetazo sea mucho más duro”. Uno, que básicamente se nutre de novelas negras, se pregunta con qué clase de gente habrá hablado el autor para documentarse. Y es solo un ejemplo: la novela está plagada de detalles así.

La prosa de Ledesma es pulcra, directa, eficaz y sugerente. La obra no se detiene en temas superfluos y va directa al grano. A destacar la ambientación que consigue con apenas un par de brochazos: “Santi ha crecido en la periferia de una ciudad insana, enferma, cuyo centro ofrece a sus visitantes mamadas indiscretas, a diez euros, en esquinas impregnadas de vómito y orín. Y alojamiento público en banco o cajero, sobre cartón, con una garrafa vacía de almohada. Una ciudad que propone asalto y tirón para pagar el speedball”. Y esa es la parte luminosa de Barcelona.

De la trama no contaré demasiado. Como he dicho, son apenas 200 páginas que se pasan volando y adelantar algo sería hacerle un flaco favor al lector. Solo diré que aparecen policías corruptos, delincuentes de baja y alta alcurnia, mercenarios, armas, prostitutas, ladrones y hasta un “monstruo” capaz de hacer un “Diablo Ex Machina” espectacular. Una historia que pide a gritos ser llevada al cine y que, al menos para quien suscribe, convierte a Jordi Ledesma en un autor de referencia.

Reseña: American Noir, de VVAA

americannoirMuy de vez en cuando salen libros (antologías en este caso) que en cuanto las lees, ellas solas se abren paso, buscan un hueco, en tu apretada biblioteca. Y no siempre son un monumento lleno de estrellas, un tomo grueso de cemento, nada de ellos significa que el tomo sea bueno. Lo normal es que no. Por muy famosos que contenga en su interior, nada tiene que ver. Pero hay otras como…

American Noir, que en cuanto se publican, se corre la voz, provocan una tercera edición en menos tiempo que lo que se tarda en cortar el papel higiénico cuando tienes prisa. Y no es para menos, porque aquí James Ellroy y Otto Penzler han seleccionado los mejores cuentos de género negro americano del siglo XX. En su mayoría inéditos. Escritores de renombre, pero autores que en este caso hacen honor a su fama con cada una de las historias. Destacan los textos de James M. Cain, David Goodis, mi maestro Jim Thompson, mi amada Patricia Highsmith, el propio Ellroy, o mi alabado autor del momento Dennis Lehane.

Es instructivo comparar a James Ellroy, James M. Cain, Jim Thompson o Highsmith con autores de novela negra de hoy en día. Verás el salto. Es normal. Son los grandes y su nombre se han grabado a fuego lento en el panteón de los grandes hace tiempo. ¿Estamos viviendo una época de oro de la novela negra? Yo diría que no. Aunque sí que es un tipo de literatura que vuelve a estar en boca de todos; nuevas y atrayentes historias, autores en el candelero (bastantes ingleses, nórdicos o incluso españoles) publican sus historias y el cine confía en dichos argumentos. Pero no, no es una edad de oro, aunque espero que sí que se recuerde con el paso del tiempo de que fue lo más parecido a una época dorada.

La idea es: está oscuro, el argumento me gusta, engancha, esto va a terminar mal y es probable que haya una mujer peligrosa en cuestión. Debe ser “noir”.

Un prólogo de Otto Penzler sobre la proveniencia del género. Una introducción de Ellroy de dos páginas sobre una labor generosa de los franceses por hacer que no se pierdan este tipo de historias y… American Noir comienza con un clásico que no deja ninguna esperanza bajo el sol. Pastorale (1928), de James M. Cain narra la vida de una pareja de enamorados dispuesta a deshacerse del marido molesto. En una línea similar, Para siempre jamás (1960), de Jim Thompson, pero con la atrayente zona malvada del ser humano al descubierto. Continua ahora una serie de relatos cortos, algo pulps, pero demasiado inhumanos, y sin miramientos. ¡Muere!, dijo la dama (19153), de Mike Spillane. Un profesional (1953), un relato dañino y bello a su vez, firmado por el -desde ya seguido por mí- David Goodis.

Lenta, lentamente al viento (1979) es una historia que ya había leído de Patricia Highsmith. No es de sus obras maestras, pero para quién no sepa de ella, sólo decir que con muy poco, esta autora “y sus gatos” creaban historias dolorosas por lo realistas que eran. Una frase en un juicio de Nixon lo desencadena todo. El giro no tarda en llegar.

Y la antología continúa, cada trama se mueve a la perfección, entre veinte y cuarenta páginas su desarrollo. Desde que no te tengo (1988), de James Ellroy, ideal para momentos tristes. Infiel (1997), de Joyce Carol Oates, una historia en la que cuesta meterse pero con una idea más que brillante. Demostrando que se puede profundizar en este género con un suave toque gótico. Una fuerte historia familiar de hijas que se preguntan lo que realmente le pasó a su madre. Como un hueso en la garganta (1998), de Block, una interesante escena.

Mención aparte para Quedarse sin perros (1999), de mi loado Dennis Lehane, autor de Mystic River, Desapareció una noche, Shutter Island, La Entrega; todas también películas. Una historia donde dos amigos de toda la vida se baten con el triste presente, y con los sucesos que “nadie puede evitar”. Los peores momentos vividos en Vietnam, la muerte junto a las cosas banales. A nuestro lado… y la de nuestros amigos. Un relato donde este autor ya apuntaba maneras. Relato que fue seleccionado para la antología de mejores historias americanas de misterio del año 2000.

El libro cierra con Cuando las mujeres salen a bailar (2002), de Elmore Leonard. Un cuento con la moraleja del cuidado que hay que tener con lo que se desea…, en ciertos momentos calientes del día, o la noche.

Aunque el género “noir” a menudo es descrito como películas en blanco y negro, e historias de los años 30, 40 y 50. Este titulazo demuestra que hoy en día lo consideramos una categoría con la que definir cualquier crueldad de unos personajes desesperados a la que se imantan terribles consecuencias. American Noir habla de ello. Grandes maestros reunidos con un fin común: que sea un crimen no tener este libro en tu biblioteca.

Reseña: Un tipo implacable, de Elmore Leonard

untipoimplacableNos encontramos en la década de los treinta, en el estado de Oklahoma, donde la ley seca es perseguida y duramente castigada para quienes la infringen. Podría decirse que esta es una novela acerca de un triángulo, el de sus tres protagonistas y dentro de él se desarrollan conflictos que entrelazan sus historias, sus vidas, sus pasados y, ahora, también sus futuros. Además, en el interior de esa figura, también disfrutaremos de otras aventuras propias del género: asesinatos, prostitutas de lujo, bares de carretera, atracadores de bancos…, y de fondo, como no podía ser de otra manera, las mejores bandas de jazz del momento, un estilo musical que tan bien compagina con este género literario y que crea un aliciente especial durante la lectura. Si te gustan este tipo de historias verás pasar las páginas a velocidad desenfrenada. Cuatrocientas páginas y dos días me llevaron leerlas. Esto habla mucho y muy bien de Un tipo implacable, de Elmore Leonard.

Para empezar, tenemos a Carl Webster, el poli duro, hijo de un veterano de guerra cubano y descendiente de los Creek, lo que en su día fue una tribu india. Su sangre fría lo hace ser un respetado miembro del cuerpo. A sus veintiún años ha acabado con la vida de Emmett Long mediante un certero disparo a más de trescientos metros. Emmet era un conocido atracador de bancos que cierto día, durante la infancia de Carl, le robó a éste su helado de melocotón. La prensa, quien no duda en tildar a Carl como un rencoroso sin escrúpulos, apuesta a que el móvil del disparo que fulminó a Emmet fue más bien un acto de venganza personal en lugar de un asunto laboral…

El otro personaje principal de Un tipo implacable es Jack Belmont, el hijo de Oris Belmont, un millonario que preside el NMD Gas & Oil, ubicado en la ciudad de Tulsa.

Jack es todo un conquistador y ladrón de bancos. En cuanto su padre le corta el grifo, le pega fuego a una de las refinerías y chantajea  a su padre con informar a su madre acerca de sus numerosas infidelidades. Jack Belmont es un hombre dispuesto a convertirse en el “enemigo público número 1” de Estados Unidos. Y sus planes no han hecho más que comenzar…

Y por último, pero no menos importante, tenemos a Tony Antonelli, un ambicioso periodista dispuesto a sacar todo el jugo posible a sus historias y conseguir la primera plana en el True Detective (nada que ver con la serie, por si os lo preguntáis), la revista para la que trabaja…

Elmore Leonard está considerado como uno de los mejores autores de novela negra en Estados Unidos en la actualidad. Pese a saber todo esto, no había leído nada suyo hasta la fecha. Y ahora sé el por qué de esta mención tan especial. He empezado con una de sus obras más conocidas, publicada en el año 2005 por Alianza Editorial y ha sido todo un acierto, os lo aseguro. Creo, no estoy seguro, de que las aventuras de Carl Webster no han hecho más que comenzar, habrá nuevos casos, nuevas fascinantes aventuras y nuevos e increíbles personajes. Las seguiré de cerca, a estas y a las demás obras de un escritor que, aunque he conocido más tarde de lo que me hubiera gustado, ya ha entrado en mi lista de preferidos de novela negra. ¡¡¡Léanla, please!!!