Archive for Editorial Planeta

Reseña: El hombre de arena, de Lars Kepler

Hombre-de-arenaAl ponernos frente a esta novela, nos encontramos cara a cara con un thriller que tiene tanto de policíaco como de terror psicológico. Su punto de partida es el siguiente: un par de agentes de policía descubren una extraña conexión entre una serie de desapariciones aparentemente desconectadas. Familias enteras que se desvanecen, a excepción de un único miembro que sufre en soledad esa aterradora incertidumbre del “¿qué ha pasado con mi familia? ¿Dónde están? ¿Están siquiera vivos o están muertos?”.

Esos dos agentes se encabezonan con un caso en el que nadie cree, pero resulta que tienen razón, y detienen a un hombre acusándole de todas esas desapariciones, aunque solo encuentran a tres de las víctimas, dos muertas y una viva (más o menos, dado que está en un estado físico y psicológico tan lamentable que es como si estuviera muerta). Del resto de las víctimas, ni idea. Y el hombre al que han detenido, Jurek, es tan enigmático y tan calmado, que les hace pensar que están frente a un monstruo sin parangón. Antes de que le internen en un psiquiátrico en un régimen de incomunicación absoluta, Jurek se gira hacia los agentes y les lanza una amenaza: sus familias enteras desaparecerán y ellos acabarán suicidándose cuando se den cuenta de que no volverán a verles jamás.

Bien, tiene buena pinta, ¿verdad? Como sinopsis creo que es bastante llamativa. De hecho, os recomiendo encarecidamente que ignoréis la sinopsis que viene en la contraportada ya que desvela demasiada información. Llegas a la página 150 y te das cuenta de que sabes cosas que van a pasar y aún no han pasado porque lo pone en la sinopsis. Pero es comprensible, porque lo que yo he resumido es apenas un “flashback” de la historia, algo que ocurre pero que no es realmente el motor del libro. El hombre de arena tarda bastante en entrar en materia, lo que para mí es su principal fallo, porque parte de la primera parte de la novela la usa para darnos a conocer a los personajes, el trasfondo, ese flashback que os he narrado yo, y después, arranca la historia.

La parte positiva es que Lars Kepler (que en realidad es un matrimonio, no una única persona) narra con soltura, bastante directo a la acción y sin entretenerse en pasajes que no aportan a la trama. Con la sencillez por bandera, va tejiendo un puzzle muy interesante. Ya he dicho que tarda en entrar en faena, pero cuando lo hace, aprieta el acelerador hasta el fondo.

Pero no puedo terminar la reseña sin hablar de lo mejor que tiene el libro. Es cierto que su estilo es ágil y sencillo, pero se nota que hay mucho trabajo por detrás a la hora de caracterizar a los personajes y darles una personalidad marcada. Tanto Joona, el policía protagonista y obsesionado con solucionar los crímenes, como Saga Bauer son personajes fuertes capaces de liderar una trama tan fuerte. Y no son planos, de hecho Saga Bauer tiene tantos vericuetos psicológicos que la convierten en un personaje sublime.

Y, por encima de todos, Jurek. Comencé la novela diciendo que es mitad thriller policíaco mitad terror psicológico. Bien, cuando conozcáis a Jurek Walter vais a saber lo que es el terror psicológico. Y aquí termino la reseña porque decir más es estropear el libro.

Cuidado con El hombre de arena. Probablemente aparezca cuando estéis dormidos y se os lleve con él.

Reseña: Todos los buenos soldados, de David Torres

todoslosbuenossoldadosDavid Torres (Madrid, 1966) ficciona la realidad. En Todos los buenos soldados (Planeta, 2014) lo que importan son los niveles de lectura. A simple vista, tenemos una novela detectivesca ambientada en una época histórica casi olvidada y en una zona, Marruecos, de la que poco se sabe.

Por otro, estamos ante una obra reflexiva, donde prima el retrato del marco sociocultural sobre la acción. Y tratándose de una novela en principio bélica, es una agradable sorpresa.

La historia parte de una visita de varios artistas de renombre, como Carmen Sevilla o Miguel Gila, a Sidi Ifni, el enclave español en Marruecos en la guerra del Sahara. Allí aparece un legionario muerto y entre los sospechosos está el propio Gila, que se ve atrapado en una segunda mili que ni le va ni le viene. Ayudado de Esnaloa, un detective militar, Gila ayudará a aclarar lo sucedido. Se recomienda al lector que quiera acercarse a esta obra que evite leer la contraportada, porque da indicios de por dónde van a ir los tiros, nunca mejor dicho.

Como decía al principio, a David Torres no le preocupa demasiado la trama. Quien espere leer una historia de detectives se encontrará con que, en efecto, hay una investigación, pero priman otros intereses sobre saber quién es el asesino o por qué. La novela rueda por la memoria histórica, presentando a soldados que van a morir, que esperan su turno para ir al frente, que pasan el rato borrachos, comiendo turrón duro, contando historias escabrosas (y reales), sin nada que hacer salvo mirar las dunas. Un conflicto olvidado por los españoles, silenciado por el franquismo, donde mandaron a la muerte a soldados mal equipados, con rifles anticuados y defectuosos…

El propio Gila se da cuenta de eso: sus chistes hablan de cañones sin agujeros.

Con apenas un puñado de personajes Torres monta una tragedia griega: Gila, Esnaloa, un par de mandos, cuatro legionarios, un alférez enamorado de una chica desquiciada, un americano que regenta un burdel y el misteriosos Fox bastan para contar una historia más coral de lo que aparenta.

Un libro que se lee en dos sentadas, ameno, divertido, con mucho humor negro y con una prosa sencilla y ágil, lo cual es un lujo en los tiempos que corren. Quizá la resolución de los asesinatos sea algo precipitada y Esnaloa y Gila no dejen de ser meros testigos de la tragedia griega que comentaba antes, pero esto no ensombrece los puntos fuertes de la novela: ser testigos en primera mano de las miserias de una guerra olvidada. Una que jamás debió suceder.

Reseña: El paciente, de Juan Gómez Jurado

el-pacienteMi primer miedo, cuando leí la sinopsis de El paciente, fue que resultara demasiado similar a Hostages, la serie que CBS empezó a emitir en Estados Unidos en Septiembre de 2013. En ambas, un cirujano se enfrenta a la operación más importante de su carrera (el paciente es el Presidente de los Estados Unidos) y en ambas un psicópata secuestra a su familia (en el caso de la novela, solo una hija) para obligar al médico a matar al Presidente durante la operación.

Primer punto a favor de El paciente: No tiene nada que ver con la serie, que por cierto, es bastante floja.

Sinceramente, me cuesta buscarle problemas a la novela de Juan Gómez Jurado. Cuando encuentro algo que me ha gustado menos, resulta que tiene también algo de positivo y lo negativo acaba anulándose. Me explico: La novela empieza narrada en primera persona por el Doctor Evans, desde el corredor de la muerte, y con la intención de contarnos cómo llegó hasta allí. A partir de determinado punto, a veces se intercalan capítulos en tercera persona que siguen las acciones de otros dos personajes. Bien, por un lado piensas “vaya, es una pena porque ha estropeado esa sensación de testimonio que tan bien le venía a la novela”, pero te das cuenta al instante de que todo, todo, todo en esta historia está al servicio de la trama, del ritmo y de la acción.

Esos capítulos intercalados son tan necesarios como adictivos.

Y es que El paciente es puro thriller. Desde el primer momento entras en una montaña rusa que no va a dejar de girar y acelerar hasta que llegue a su destino. Con un personaje principal, el Doctor Evans, magníficamente dibujado y dotado de tanto carisma y personalidad que sentirás como un amigo cercano en cuanto lleves unas páginas; y con un grupo de secundarios que están donde deben estar, son como deben ser y todas sus acciones, palabras y sentimientos te quedan claros en apenas unas pinceladas.

Es una novela frenética, con un protagonista desesperado y empujado a una situación límite. Se lee con facilidad, puesto que su narrativa es ágil y muy cercana (ese estilo testimonial le viene muy bien, como ya he comentado, no se embrolla en rocambolescas descripciones y se basa más en las percepciones que cualquiera, como ser humano, puede apreciar de las cosas), y es difícil dejar de pasar páginas una vez estás en faena.

Es fácil imaginar que llegue a haber una película de El paciente.

No os perdáis este libro, os va a tener en vilo de principio a fin.

Reseña: El último pasajero, de Manel Loureiro

El último pasajero, publicada por la editorial Planeta en el presente año, es una novela de terror que nos lleva por alta mar, en pleno océano Atlántico a bordo del Valkirie, un trasatlántico que navegaba a la deriva en el año 1939 con una tripulación de ciento cincuenta marineros y doscientas diecisiete personas, las cuales desaparecieron misteriosamente cuando, cinco días después, el Pass of Ballaster, un buque carbonero que en aquel preciso instante surcaba los mares entre una misteriosa y gélida niebla en pleno mes de agosto, halló el barco con tan sólo un superviviente: un bebé de apenas unos meses de edad que se encontraba en la que un día fue la pista de baile del barco.

Este triste suceso pasó inadvertido para la prensa mundial debido a que, poco tiempo después del acontecimiento, las tropas de Hitler invadieron Polonia, dando origen a la Segunda Guerra Mundial. Ahora, setenta años después, Kate Kilroy, una prestigiosa periodista de Barcelona, es la encargada de retomar las investigaciones y hacer un reportaje para el London New Herald, el periódico para el que trabaja y cuyas oficinas están situadas en pleno corazón de Chelsea, su lugar de residencia en la actualidad. Sin ser consciente del peligro que le espera, Kate Kilroy, cuyo verdadero nombre es Catalina Soto, se embarca en el enigmático Valkirie, en cuyo interior no sólo se enfrentará a los terribles fantasmas de la tragedia que tuvo lugar el pasado siglo, también a los suyos propios: la repentina muerte de su novio, Robert, quien fue atropellado hace apenas unos meses por un conductor borracho. Acompañada de una urna que contiene las cenizas de quien un día fue Robert, Kate Kilroy tendrá que lidiar allí dentro con la oscuridad más densa que puedas imaginar, unas espeluznantes sombras opacas que han sido invocadas como una especie de magia negra, un rito judaico llamado la Pulsa Denura, una malévola fuerza que hará estragos entre los nuevos tripulantes de un renovado Valkirie, que pertenece a un magnate llamado Isaac Feldman. Un horror indescriptible es el dueño del barco. Nadie parece inmune a los extraños sucesos que se originan en su interior. Nadie está a salvo.

El último pasajero es una novela que tiene una narración espectacular, muy descriptiva, con pasajes cuyas imágenes se quedarán grabadas en tu memoria para siempre. Algunas muy tiernas, despiadadas otras. Ahora, la editorial Planeta te lo pone fácil para que te la lleves a casa y disfrutes de su lectura. Con la garantía de estar escrita por Manel Loureiro, uno de los autores de terror más internacionales de nuestro país. Sus obras copan la lista de los más vendidos incluso en el mercado estadounidense y han sido traducidas a una decena de idiomas y publicadas en más de una veintena de países. Todo esto es un aval más que suficiente para que des un paso más allá, te hagas con ella y comiences a leerla. A bordo del Valkirie vivirás una historia aterradora, inquietante y adictiva. Párrafos y párrafos que desgranan exuberantes letras.

Si eres un apasionado del terror no deberías pasar por alto El último pasajero, pues te estarás perdiendo una de las mejores obras del género que se publicarán en este año.

Reseña: Bioko, de Marc Pastor

Nos encontramos ante la cuarta novela de Marc Pastor. Tenía ya ganas de hincarle el diente a algo escrito por este policía catalán al que conozco de hace mucho por twitter y de hace menos personalmente, cuando coincidimos para firmar en Sant Jordi, en la caseta de la librería Gigamesh. Supongo que nos pasa a todos que hay novelas que por su temática nos llaman mucho la atención, y nos obsesionamos con ellas antes de leerla. Eso me pasó con Bioko, que quería leerla sí o sí. Y no me digáis que este argumento no es atrayente:

Fernando Po, la antigua colonia española del golfo de Guinea es, a finales del siglo XIX, la cárcel natural en la que confinar a todos aquellos a los que se les niega el futuro. A esta remota isla será destinado el soldado Moisés Corvo, un joven bravucón, libertino, tramposo y bebedor. Nada hace pensar a nuestro intrépido protagonista que su estancia en Bioko, nombre con el que conocen los nativos la isla, se convertirá en la peor de sus pesadillas.

Bueno, la novela ha sido toda una caja de sorpresas, no me esperaba para nada lo que me iba a encontrar en ella. No sabría muy bien cómo ponerle etiqueta, de hecho, creo que no le hace falta. Bioko es thriller, es aventura, es ciencia ficción (sí, como leen), es entretenimiento puro y duro, ni más ni menos. Ya lo he dicho con algunas novelas, pero lo repito, como escritor que soy me cuesta perderme en las páginas de una novela porque en vez de leerla me pongo a estudiarla, ¿por qué usa este recurso narrativo? ¿Por qué divide así la narración? ¿Este personaje lo ha introducido para explicar esto? Pues bien, novelas como Bioko hacen que me olvide de estudiar lo que tengo entre manos para leerlo y divertirme sin más pretensiones. La novela tiene una capacidad de inmersión que me ha hecho olvidarme de todo para seguir las aventuras de Moisés Corvo.

Personaje chulo y rebelde donde los haya, muy Bukowskiano, de los que no les importa recibir una paliza (o algo peor con tal de no callarse), y no solo Moisés, sino que todos los personajes me han parecido muy elaborados. Y uno de los personajes principales es sin duda Fernando Poo, o como los nativos la conocen, Bioko. Una isla selvática inhóspita, tanto para los turistas españoles, ingleses, holandeses o alemanes, como para los propios militares que tienen que custodiarla. Me ha gustado, también, que la trama se divide en varias ramificaciones. Es así como conoceremos varias aventuras más, como la de Surgate y los soldados que van a parar a un lago muy especial.

Y es aquí donde más de uno se encontrará en una disyuntiva. Podrá entrar en el juego de Marc Pastor, que como en Indiana Jones, nos presenta una parte de la historia que rompe con la realidad que traía detrás para presentarnos un hecho increíble. Por experiencia propia con El camino de baldosas amarillas sé que hubo gente a la que le chocó mucho que en una historia tan real ocurriese un hecho fantástico. Es cuestión de los gustos del lector tomarse esto de una u otra manera. A mí, personalmente me ha encantado y ha hecho aún más atractiva la historia. Cerrando que es gerundio, una gran historia, con una ambientación extraordinaria. Deseando ver qué es lo próximo que se le ocurre al amigo Pastor.