Archive for Dolmen Editorial

Reseña: Los Hombrecitos Integral (1978-1981), de Seron, Mittéï y Desberg

loshombrecitos1978-1981Publicados originalmente en Ediciones Dupuis, los personajes de Los Hombrecitos aparecieron por primera vez en la revista Spirou #1534. Desde septiembre de 1967 hasta 2010, toda una cantidad de tramas a cual más interesante y divertida para el aficionado. La idea principal cuenta como en el pequeño pueblo de Rajevols, un investigador encuentra un trozo de meteorito en su jardín, pero lo que no sabe es que su descubrimiento cambiará la vida de los habitantes del pueblo pues ese peñasco del espacio sideral, al tocarlo, reduce el tamaño de cualquiera hasta hacerlo minúsculo. No se detiene ahí la cosa, ya que un simple contacto físico con una persona ya “infectada”, causa el mismo efecto.

Maravillosa premisa, ¿no? Con esta base, comienzan a darse toda una serie de historias con la que el lector viaja a cantidad de fantásticos mundos, o para seguir sobreviviendo, o para enfrentarse a piratas, a señores feudales malvados, detener un atraco, a un aviador loco… Gracias al Dr. Joachim Hondegger, los Hombrecitos obtienen también con celeridad una tecnología muy avanzada, lo que les permitirá enfrentarse a todas las dificultades que empezarán a surgir, como buen cómic loshombrecitos1978-1981_01de la BD, en cada álbum.

Estos integrales de Los Hombrecitos genialmente editados en cartoné por Dolmen Editorial, viene recomendado para adultos que quieran disfrutar de una lectura entretenida y jovial e incluso son historias para iniciar a los buenos peques lectores que quieren cómics entretenidos que gustaron en el pasado a sus mayores. Es prototipo de un buen clásico. Si aún no la conocéis, Los Hombrecitos (Les Petits Hommes) es una serie franco-belga de aventuras y humor creada en 1967 por Pierre Seron en colaboración con los guionistas Albert Desprechins, aunque un poco más tarde entraría en el proyecto el genial Mittéï. Serie que finalizó en 2010 casi al mismo tiempo que se retiraba del noveno arte su creador Pierre Seron.

loshombrecitos1978-1981_02Dolmen Editorial dentro su magnífico sello Fuera Borda que se encarga de regresar al futuro grandes clásicos del cómic europeo; lleva con Los Hombrecitos Integral 1978-1981, seis enormes integrales indispensables para el mejor aficionado. Este nuevo tomo también los recopila de forma cronológica. Algunas permanecían inéditas en España y otras son difícilmente recuperables. Algunas historias son más cortas que otras pero cada titulo tiene la suficiente consistencia para hacerte pasar un buen rato. Comienza con El Pirata de la Campiña, trigésima cuarto historia que se publicó por primera vez en el Spirou #2089. Una historia corta con un pajarraco bastante cabroncete como protagonista. En el siguiente titulo En las garras del barón y su continuación Las ratas de establo, Renaud descubre una curiosa comunidad de Hombrecitos que viven en plena Edad Media. Luego viene otra historieta corta llamada Los inquilinos de Navidad con un pobre sacristán que de torpe que es, da pena.

loshombrecitos1978-1981_04El avispero puede ser una de las más chulas historias que he degustado de Los Hombrecitos. Va conmigo en todo. Una trama larga con bastante suspense de por medio: ir en busca de un grupo de pilotos desaparecidos y…, resultando encontrar a un nuevo enemigo implacable, el Duque de la Maraña, que vuelve a aparecer en Los prisioneros del tiempo, que cierra el tomo. Otro guion largo pero con todos los alicientes que busco en este tipo de tebeos. Exempli gratia: ciencia ficción, monos, naves espaciales…, con un comienzo interesante con el prota cayendo en un gran abismo que conduce a… ¡un valle prehistórico! Miniaturizado allí durante millones de años por el mismo meteorito que cayó una vez en Rajevols. Renaud encuentra un entorno sorprendentemente curioso que esconde…

Sugestivos extras, un gran dibujo de Seron que se va soltando a menudo que la cronología avanza, dibujos más detallados y dinámicos en cada aventura. Sentirte atraído por la cantidad de personajes que vas conociendo: Régis Renaud, héroe de la serie con gran nariz de Gastón, Cédille, muchachita ingenua y atractiva que ahora va de la mano de Renaud en todas sus aventuras, Dimanche, que encarna el arquetipo de adulto educado, filósofo, la conciencia de grupo…; Lapoutre, fiel amigo, buen compañero y valiente; y Lapaille, alter ego de Lapoutre, cuyos nombres recuerdan a la famosa parábola pronunciada por Jesús en el Sermón de la Montaña, esa de: “¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano, y no loshombrecitos1978-1981_03adviertes la viga que hay en el tuyo?”. Y villanos, unos cuantos. Y destacables como el por mí recientemente descubierto Duque de la Maraña.

Historias cortas y atractivas, largas otras pero también interesantes. Además de un cierre de ejemplar con un colofón de extras y una buena labor de documentación. Nuevos mundos por disfrutar, un descanso a tanto pijameo. Y disponibles. No puedo pedir más.

Reseña: Super Agente 327 Integral (1977-1979), de Martin Lodewijk

superagente327Un gran momento comiquero, nuevos títulos que van viniendo de fuera, notables ideas por autores en nuestro país, reedición de los clásicos, de joyitas inencontrables, ahí estamos…; repito, un gran momento comiquero sazonado con la idea de editoriales como Dolmen de traernos todas estas joyas clásicas en formato integral.

En 1966, Martin Lodewijk ya llevaba seis años dedicado a la ilustración publicitaria. Jan Kruis le aconsejó que volviera al mundo de los cómics y como las historias de agentes secretos eran muy populares por entonces, decidió crear una parodia de éstas para la revista Pep. Después de varios relatos cortos, Lodewijk creó la primera aventura larga de Super Agente 327 en 1968. En nuestro país , la revista Fuera Borda publicó entre 1984 y 1985 diversas aventuras del personaje, de los cuales también realizó álbumes.

superagente01Para esta ocasión, todas las referencias holandesas fueron adaptadas, de tal manera que el agente secreto 327 acabó convertido en un súper agente a la española. Lo llamaron Enrique Panférreo en lugar de Hendrik Ijzerbroot y era de origen gallego. Super Agente 327 (Agent 327, en el original) fue un cómic ideado por Martin Lodewijk en 1968. Está considerado uno de los personajes más famosos del cómic holandés. Ni que decir tiene que hace una gran referencia al personaje televisivo de moda por entonces como era Superagente 86. Sin embargo, contiene ciertos puntos de humor bastante diferentes y más toque pícaro y lujurioso. Una de las más mordaces parodias del género de agentes secretos, protagonizada por el as de los servicios secretos de los Países Bajos, el audaz aunque a veces desmañado Enrique Panférreo. Tres emocionantes misiones se ofrecen en este tomo, en la primera de las cuales conocerá a la que se convertirá su compañera habitual de aventuras, la atlética y superagente00avispada Olga Lawina.

Se editaron diversas aventuras de Super Agente 327, entre los años 1984 y 1985. Eso sí, se adaptaron todas las referencias holandesas, convirtiéndose así en Super Agente pero del Servicio Secreto Español. Sustituyendo su nombre original por uno más ibérico. En este tomo, Dolmen presenta tres emocionantes misiones del crack en la primera de las cuales, conocerá a su compañera habitual de aventuras, la buenorra de Olga Lawina. Nostalgia. Nostalgia pura. Leí hace una pila de años dos aventuras del personaje casi por casualidad: El Circulo de las Brujas e Intriga en el Trópico. Recuerdo lo que me molaron ambas, sin embargo, fui incapaz de conseguir más aventuras debido a mi lugar de residencia. Aunque mi tío me habló sobre una basada en un falsificador de cuadros que busco desde entonces…

Este nuevo tomo publicado no contiene ninguna, pero sí contempla una buena ronda de extras además de tres títulos a cual más interesante: La Bahía de los Tiburones, aventura exótica en la África de los temibles negritos caníbales; El Gran Dormilón, un viaje tras los ladrones en alta mar superagente03con bastantes quebraderos de cabeza y mi amada desde ya Ronda de Noche; la siempre atractiva historia de todo lo larga que se pueden hacer las horas nocturnas si hay acción, mejor dicho, un golpe o gran robo de por medio…

Un buen integral de un clásico del cómic europeo que Dolmen Editorial publica en su línea Fuera Borda. Tras completarse la publicación de los cinco volúmenes del material de Peyo, en 2015 iniciaron el sello Fuera Borda, en honor a la mítica cabecera de comic franco-belga aparecida en los 80s. Todo un acierto pues muchos necesitábamos rememorar, volver a ser lo que fuimos, como dice la canción. La vitamina principal para conseguir titulos que ya iban a la deriva de la laguna del olvido de muchos y ahora se lanza una cuerda (bien gorda) para regresarlos a donde deben estar: las mejores cómictecas y siempre disponibles en las mejores librerías.

superagente04Además de Super Agente 327, Martin Lodewijk (1939) amplió sus actividades para Pep escribiendo guiones para otros artistas. Creó el cómic de gánster Johnny Goodbye, con el gran Dino Attanasio, así como Bernard Voorzichtig – Thee voor Twee, con Daan Jippes. Se encargó de los guiones de la conocida serie de Ciencia Ficción, Storm, de Dick Matena (con dibujos de Don Lawrence), y comenzó January Jones, con Eric Heuvel. En 1978, ganó el Premio Stripschapsprijs, el gran premio holandés para dibujantes de cómics. Ni que decir tiene que allí es toda una celebridad.

Brindo por más de sus obras aquí.

Reseña: Poussy Integral, de Peyo

poussyAyer mismo os hablaba de la gran importancia de que se sigan recuperando clásicos con el paso de los años. Es importante para el aficionado tener a mano todo o casi todo aquello que le ilusiona leer. Y es gracias a este gran momento comiquero de publicaciones que estamos viviendo, con los integrales sobre todo, que vamos teniendo por fin a mano grandes obras que siempre nos entretuvieron y molaron. O de los que oímos hablar y nunca pudimos leer por no estar en el sitio justo en el momento adecuado.

Me ocurrió con Poussy que un par de primos de mi padre (muy pequeños respecto a él, casi de mi edad), vivieron bastantes años en Francia, hijos de emigrantes españoles. Recuerdo ir a su casa cuando regresaron Sevilla, y ver sobre el escritorio del mayor un tomo de Poussy. Un gato que yo rápidamente asocié con Silvestre de los Looney Tunes, por mi influencia americana pero que me atraía bastante porque el dibujo no cuadraba, me atraía saber porqué era diferente, más pequeño y… en francés. Incongruencias de una mente inquieta. Supongo que habréis dilucidado ya que aquel primo de mi padre, niño que apenas hablaba mi idioma, mucho menos iba a dejar que un mocoso extraño como yo pudiera disfrutar-leer-ensuciar-con-manos-de-galleta-de-chocolate, aquel cómic que estaba leyendo en esos momentos. Bueno, allí quedó. Pero gracias a esta memoria fotográfica que poseo, puedo recordar situaciones con tan solo ver una ilustración. Y llega el día, treinta años después, que mi corazón se excita al poussy02ver que Dolmen Editorial edita un integral con ese gato llamado Poussy en la portada. La misma imagen que permanecía en mi cabezón. En mi disco duro.

Para la mayoría de los lectores, Peyo es sobre todo el padre de Los Pitufos, Johan y Pirluit y Steven Sterk (como mucho). Se olvidan con demasiada rapidez o mejor dicho diría que apenas se conoce por estos lares, a un pequeño personaje muy simpático por el que Peyo fue fuertemente aplaudido en su país natal. Hablo de el gato Poussy, para el que ideó bastantes gags y viñetas desde 1949 a 1991. Casi cuarenta años, ya que fue una serie que le acompañó durante toda su carrera, en la que cada poco ponía su imaginación, en la que trabajaba con pausas largas o cortas según otros proyectos que tenia entre manos y le proporcionaban más éxito. Pero poussy01no deja de ser curioso que gracias a este gatito fue en realidad por el que comenzó en el negocio de los cómics.

En su primera publicación en el diario Le Soir, los gráficos de la serie fueron bastante modestos. La idea principal estaba diseñada…, su hueco libre era tan solo a media página, cortado en cuatro viñetas alineadas horizontalmente o dispuestos en dos más anchas. Era algo de moda en los diarios dejar estos huecos libres para relleno de gags en formato ilustrativo. Como muchos otros autores e ilustradores de la época, era interesante trabajar en ello. Peyo también se sumó a la idea pues por entonces tenía en mente unas referencias gráficas debido a los inspiradores cortos de animación de Walt Disney que había visto hacía no mucho. Peyo era un amante total de uno de ellos titulado Tres gatitos huérfanos, publicado en 1935, que narra las aventuras de tres gatitos en una serie de cortos visuales. Peyo estaba enamorado de esa obra. Y así surgió Poussy. Aunque debido a la sobrecarga de trabajo tuvo que confiar el dibujo de la obra en 1969 a De Gieter o a Daniel Desorgher en 1977. Sin embargo, los guiones molaban, poussy03seguían molando gracias al maestro belga, por supuesto.

Con este súper chulo integral en tapa dura que nos trae Dolmen, se recopilan todas las placas originales de Poussy. Encuentra así su sitio en nuestras librerías y cómictecas, una genial edición que ningún amante del mejor cómic europeo debería perderse. Una oportunidad única de conseguir uno de los cómics que más influyeron en las revistas juveniles y publicaciones dominicales de la época. Poussy es un gato de lo más travieso. ¡Pero atención! Poussy es un gato real. Él no habla, sólo maúlla y las grandes preocupaciones que le atañen son comer, cazar ratones, dormir, ponerse en medio y estorbar, evitar perros y soltar maullidos a la noche. Lo dicho: un gato real.

Ppoussy04oussy se vuelve así una lectura tremendamente amena. Casi os diría que devorareis el integral en no mucho más tiempo que un TPB, pues sus aventuras se desarrollan en mitades de página y en la mayoría de los gags apenas hay o ni siquiera hay texto. Esto tiene dos modos de verlo: algo poco alentador o como debe ser visto; recordad que es tremendamente difícil hacer reír, divertir al lector y cuanto más corto sea el guion pues todo se multiplica hacia lo complicado. Y el mérito de conseguirlo se dispara a los cielos.

Peyo aquí demuestra su maestría para el detalle. Para lo que nació. Divertirnos con sus historias, personajes, mundos de ilusión en los que perdernos fácilmente.

Reseña: Johnny Roqueta (1982-1985), de Rafa Vaquer y Joan Tharrats

johnny_roquetaCierto es que las editoriales referentes de publicación de cómic nacional no son muchas. ¿Nadie es profeta en su tierra? Tristemente en este tema sí. Aunque en esta tierra de conejos nos pasamos tres pueblos. Se nos cae el culo cuando vemos un título, reculamos dos pasos cuando el autor es español… Hablo de forma muy general obviamente, pues esto, como todo, está cambiando. Dolmen Editorial es de las pocas que apuesta por la publicación de las joyitas que una vez vieron la luz en nuestros país. De las que menos mal que alguien recuerda que tuvimos una de las mejores épocas doradas de títulos y autores en el noveno arte. Con sus integrales además, está consiguiendo que muchos podamos rellenar ese hueco de nostalgia de muchos los títulos que alguna vez leímos (y de pronto desaparecieron).

johnny_roqueta01Un ejemplo claro de esas buenas recuperaciones es Johnny Roqueta. Una serie de viñetas que se publicaron por primera vez en Cul de Sac en 1982, aunque no tardó en llegar a la revista de humor y sátira por excelencia de nuestro país. Su fichaje por El Jueves llegó un año después. Recopilándolos por año, el primero, en 1985. El dibujante Rafa Vaquer dio el primer paso para llevar a la vida al rockero del tupé. Después se unió el guionista Joan Tharrats, y juntos nos conquistaron con las aventuras y desventuras del cañero de la “amoto” en años posteriores. Cómic donde lógicamente la máxima es: ¡Los viejos rockeros nunca mueren!

Canalla, descarado, Johnny puede ser tan divertido o más que cualquier personaje del cómic. Una serie de historias provocadoras de nostalgia para setenteros y ochenteros. La sonrisa asegurada casi con cada historieta. Una visión agradable de un estereotipo que surgió con la llegada del rock and roll, donde nuestro referente musical es Loquillo. Y aunque no soy, ni fui, uno de ellos, siempre ha sido un estilo que me cae bien, me rio con ellos y en ocasiones los elogio. Obvio es que nada de esto tiene que ver para degustar cada caso/chiste/minitrama que se plantea en el cómic.

johnny_roqueta02Y Dolmen viene y de pronto nos da en toda la frente con la publicación de un tomo que yo al menos, jamás imaginaba ver publicado y menos de forma tan chula, en tapa dura con la calidad que se merece, edición muy digna. Con diversión continua durante todo el volumen, en el que por primera vez se recogen cronológicamente todas las páginas protagonizadas por Johnny para deleite de quienes leyeron la serie en su momento y para quienes la descubran ahora. ¿Por qué? Incluso quien no conozca a este personaje no tardará en enamorarse de él. Es imposible resistirse a la interminable lista de villanías y bajeza humorística que proponen sus autores. Donde poco o nada se censura para estar hablando de un protagonista sin dinero, adicto a los porros, a la cerveza, a las mujeres, a las motos y al rock por encima de todas las cosas.

johnny_roqueta03¿Por qué? Las sensación es que lo conoces. De cerca, de lejos, tienes en mente a alguien con este estereotipo, al que has visto en su día (y si no lo ves aquí), mover su esqueleto a ritmo de flamenco intentando recuperar la pose más de su adorado rock and roll americano. O chulear de motos y de sensaciones y momentos que te da toda una vida en la calle, en la esquina, en el bareto cerca del quiosco de pipas de tu barrio. Pues Johnny Roqueta es una obra bastante propia de su época. Trapicheos, buscavidas en lo que se refiere a ganar dinero fácil y rápido, sin doblarla demasiado… Como encuentras en los temas, escenarios y hasta en la forma de hablar. Una oda que me recuerda bastante a El final de los días, de Loquillo.

Además de que mola encontrar un personaje con carisma pese a sus cabronías. Tened en cuenta que sin ello, la serie no podría ser tan divertida. Sazonada cada historia con el resto de personajes que vamos conociendo y con los que el guionista encierra tramas concretas. Un elenco necesario donde brillan sus colegas de siempre o la banda que no puede faltarle a todo rockero que se precie. johnny_roqueta00Johnny es de esos contados personajes que se dieron a conocer por medio de una revista. Uno de los que basan sus historias en el famoso formato que encierra un chiste en pocas viñetas. Este primer integral comprende todas las historias publicadas desde su inicio. Con un extra como introducción del propio Jaume Vaquer.

Las peripecias de Johnny, Roque, Gallo y compañía vuelven a estar disponibles. Rockeradas, motos de gran cilindrada, birras, broncas y tribus urbanas. Toda una vida que ha pasado por nuestros ojos. En tu barrio, en el mío, en el de él.

Reseña: Los Hombrecitos Integral (1976-1978), de Seron y Mittéï

loshombrecitosUna de las puntas de flecha del buen momento del cómic que volvemos a vivir es la recuperación de clásicos que, o bien teníamos olvidados, o bien jamás pensamos volverlos a ver disponibles y en un formato tan bueno como merecen; tapa dura con cartoné y como no, en formato integral.

El que muchos títulos aún se mantengan escaneados, ha facilitado gratamente esta labor. Y con ello, y un gran esfuerzo para que el aficionado siga disponiendo de lo mejor, encontramos a Dolmen Editorial lanzando titulazos de época como Los Hombrecitos (Les Petits Hommes). Una serie de cómic franco-belga, de aventuras y humor, creada por Pierre Seron, y los guionistas Desprechins y Jean Mirette (alias Mittéï), a finales de los 60s.

Aunque se finalizó casi cincuenta años después. Voy a partir de cero, para que los más viejóvenes lectores puedan asentir más de una vez con la cabeza mientras van leyendo esta reseña; y el que llegue con nuevos ojos, disfrute descubriendo un tesoro que se creía perdido.

Publicada originalmente por Ediciones Dupuis, estos personajes aparecieron por primera vez en la revista Spirou #1534 (jajaj sí, no está mal el número, estos franceses…). Fue el 7 de septiembre de 1967 y hasta loshombrecitos022015. ¿Y qué encontramos? En el pequeño pueblo de Rajevols comienza la aventura. Un investigador encuentra un trozo de meteorito en su jardín. Lo que no sabe es que su descubrimiento cambiará la vida de los habitantes del pueblo. Este peñasco de piedra espacial, si la tocas, reduce tu tamaño hasta hacerte minúsculo. Pero no se detiene ahí la cosa, ya que un simple contacto físico con una persona ya “infectada”, causa el mismo efecto. Maravillosa premisa, ¿no?

Con esta base, comienzan a darse toda una serie de aventuras y desventuras con las que viajaras a un fantástico mundo con todo lo que significa poder usar el poder de esa piedra para el Bien… o para el Mal. O para seguir sobreviviendo, por ejemplo. Y después de que toda la gente del pueblo termine encogiendo, ¡no loshombrecitos03tendrán más remedio que crear una nueva ciudad! ¡Eslapión! Gracias al Dr. Joachim Hondegger, los hombrecitos obtienen también con celeridad una tecnología muy avanzada, lo que les permitirá enfrentarse a todas las dificultades que empezarán a surgir…, como buen cómic franco-belga, con cada álbum.

Dolmen Editorial nos trae estos maravillosos tomos, recopilados por año de publicación. Aventuras, en este caso, como las que vieron la luz entre 1976 y 1978. Más historietas inéditas (sí, totalmente), inéditas en español. En Las zarzas del samurái, los habitantes de Eslapión deberán enfrentarse a unas gigantescas y voraces plantas cuyo origen se desconoce y cuya vida al aire libre, se vuelve totalmente imposible por su culpa.

loshombrecitos04Estoy muy de acuerdo con que el diamante en bruto, la joyita argumental del tomo (y me da que una de las mejores de la serie) es la aventura que Renaud y sus compañeros, protagonizan durante los dos álbumes llamados El triángulo del diablo y El pueblo de las profundidades. Un misterio a desvelar ubicado e inspirado en el eterno enigma del Triángulo de las Bermudas. Salpicado con un «dulce» paseo por la mismísima Atlántida.

Estos pueden ser los guiones más completos que trae pero el tomo se acompaña de más historias dignas de recordar. Un ejemplar que se puede leer independientemente de los anteriormente publicados. Historias cortas y atractivas como Un ángel pasó por Eslapión, la cual abre el tomo, y que fue publicada en un ejemplar de la revista Spirou y te provocará una sonrisa, sobre todo, si la degustas en Navidad.

Además de un cierre de ejemplar con un colofón de extras y una buena labor de documentación para detallar a todo lo que el mundo de Los Hombrecitos se refiere. Una serie que combinaba el humor y la Ciencia Ficción de forma genial. Que estaba destinada a convertirse durante cinco décadas en uno de los cómics europeos de loshombrecitos5referencia. Un detallazo a regalar/se él o para el viejóven pero también un nuevo mundo a descubrir para el interesado o recién llegado (“ado”, “ado”).

O como en mi caso, para dar pie a mi peque a nuevos mundos chulos por descubrir. Mostrarle así uno de los cómics con los que su padre (y su abuelo) disfrutaron en algún momento de su vida. Con los que viajaron tan lejos como cerca.

Reseña: Makinavaja, el último chorizo. 1986-1987, de Ivá

makinavaja-el-ultimo-chorizoRamón Tosas Fuentes, conocido artísticamente como Ivà, (1941-1993) fue otro de las grandes de este país. Un historietista español que trabajó en revistas como El Papus (de la que llegó a ser director), Barrabás o El Jueves, donde creó sus dos obras más potentes: Historias de la Puta Mili o Makinavaja; que reseñamos hoy. Dos obrazas dentro del cómic nacional, objeto de adaptaciones a otros medios.

Delincuentes menores hubo y habrá, en todos los momentos de la historia, pero pocos le robarán a uno la gracia de Makinavaja. Cuentan que Ivá vivió muy de cerca todo el ambiente de la delincuencia de bajo nivel, de carteristas y de este tipo de personajes de la época, estereotipos que aún hoy en día se pueden vislumbrar en cualquier barrio-chungo de cualquier ciudad. Makinavaja nació en la mente del autor mientras residía en un Hostal, donde por sus pasillos deambulaban putas, macarras, camellos y mucha policía secreta recién salida de la academia. Dicen que Ivá y el director de El Jueves en aquel momento, hicieron amistad con la policía y los llevaban a las redadas, e incluso a veces, terminaban tomando copas con los «chorizos»…

makinavaja-el-ultimo-chorizo03La década de los 70s en este país fue buena para el aumento de la cultura popular, pero fatal para la juventud sedienta de probar todo lo nuevo, sin importar las consecuencias. Ivá regresó en 1986 de una larga estancia en Venezuela, con dos propuestas geniales bajo el brazo: Historias de la puta mili, con el sargento Arensivia, y Makinavaja, el último chorizo. El éxito fue rotundo a nivel lector. La primera estaba basada en sus anécdotas sobre el servicio militar, esas historias que a los hombres tanto nos gusta narrar. Y la otra en un personaje del entorno narrado antes.

Makinavaja, el último chorizo, es un claro ejemplo del costumbrismo del momento fresco, hortera y casposo de la España de la época. Bastantes entendidos dicen que Ivá podría haber hecho cualquier cosa en ese momento y makinavaja-el-ultimo-chorizo02explicarlas de forma genial.

Makinavaja, el último chorizo, cuenta historias cortas de un vulgar atracador del mismo nombre (aunque abreviado a veces como «Maki») y chapado a la antigua, que lleva tupé rockanrolero y que junto a sus inseparables compañeros, Popeye (“Popi”) y Mustafá (también conocido como “Mojamé” o “Moromielda”), deambula por las calles de Barcelona cometiendo todo tipo de fechorías.

Maki tiene una peculiar forma de vivir la vida, ora filósofo, ora poeta y de marcada tendencia anarquista. Su “cuartel general” se encuentra situado en una tasca del Barrio Chino llamado El Pirata, donde gracias al dueño suelen guardar todo tipo de armas, alijos de droga y…, algún que otro cadáver enterrado en la bodega.

El lenguaje fue otra de las grandes armas de Ivá. Expresiones como ‘cagontó’ o ‘po fueno, po fale, po malegro’, se hicieron de difusión popular gracias al cómic. Hay muy pocos humoristas que hayan conseguido repercutir en nuestro lenguaje y convertirlo en fenomeno social como hiciera Chiquito de la Calzada con sus chistes o Ivá con sus creaciones. No obstante, Popeye, Mustafá, El Pirata, El Pitufo…, los personajes que aquí se descubren tienen su cierta profundidad, como se demuestran en algunas historietas. Guiones que por su solidez, en ocasiones, permitieron adaptaciones al teatro, cine o televisión.

makinavaja-el-ultimo-chorizo04En esta época de los Integrales, Dolmen Editorial se apunta al momentazo comiquero que estamos viviendo, trayendonos joyitas como Makinavaja, el último chorizo, con todo lo publicado entre 1986 y 1987. El personaje toma el nombre de la canción Mackie el Navaja popularizada por José Guardiola, adaptación al español del éxito Mack the Knife (Mack el Cuchillo en inglés).

De esta idea sacó Ivá uno de los personajes más carismáticos y evocadores de nuestra sociedad, de nuestra vuelta a la actualidad en nuestros queridos años 80s. Aún tras la temprana muerte del autor en 1994 del autor, la serie siguió reponiéndose una y otra vez. Pero recopilada en tomos, ahora mismo, casi imposibles de conseguir.

De ahí lo necesario de tener este.

Reseña: Sherlock Holmes y los zombis de Camford, de Alberto López Aroca

Sherlock-zombiesCuando comencé a leer la sinopsis de esta novela me dije: “¿Una obra que combina las fascinantes aventuras del detective más popular de la literatura con zombis? Me gusta”.

En ningún momento dudé que esta, para muchos, química tan atípica, iba a dejarme eclipsado durante el tiempo que durase la lectura. Y no me equivoqué. Un par de días y llegué al final, lo cual certifica la calidad de la obra. Aún así, al comienzo, una duda me asaltaba. Y era hacia dónde iba a enfocar el autor la historia: si le iba a dar preferencia a un género Z en pleno apogeo, o si, por el contrario, el devenir de la misma me iba a conducir por temas más detectivescos. Vamos, casi como si estuviera leyendo al propio Sir Arthur Conan Doyle. Palabras mayores, damas y caballeros.

Si os soy sincero, esta obra está más bien centrada en la segunda opción. Esto, para mí, fue como si me hubiera tocado el premio gordo de la tómbola de las ferias de mi localidad. Pero también sería injusto decir que es “solo” una novela detectivesca, pues no se puede obviar que también tiene mucho de género Z. Y ese toque victoriano… ¡Dios, me encanta! Doble premio. Como ven, pellizca un poco de varios géneros, por eso puede gustarle a tantos lectores. No importa que no haya leído nada del detective, Sherlock Holmes, hay algo seguro: su contenido es pura magia y te hará gozar como un enano.

Con mucho acierto, el autor decide contar la historia desde un punto de vista diferente: no será el afamado detective quien nos relate sus peripecias, ni siquiera su ayudante, el siempre fiel doctor Watson; sino un hombre llamado Otis Mercer, él será el encargado de ir desgranando, con minucioso detalle, porque es una obra con bastantes descripciones, esta aventura tan peligrosa como inolvidable. Atentos a la prosa del señor López Aroca. Muy bien hilada en cada capítulo. No es A. C. D., pero se le asemeja. Se nota que el autor se ha empapado la obra del autor británico. Puede que aquí radique su secreto.

Si buscan una fusión de géneros un poco “estrambótica”, Sherlock Holmes y los zombis de Camford es, seguro, su novela. Y Dolmen, con total garantía, su editorial. Cada título es una sorpresa. La Línea Z es lo que busca, se lo aseguro. Son muchos los títulos que he leído de esta colección y, lejos de estancarse en un solo tema, sus novelas me han ofrecido muchísima diversidad, siempre con el género Z como ingrediente principal.

Si aún no les he convencido, trataré de hacerlo diciéndoos que esta novela cuenta, además, con la colaboración de dos genios: Juan de Dios Garduño (autor de Y pese a todo…,  también disponible en esta editorial) es quien hace las correcciones y la portada, como muchos de ustedes habrán adivinado, es por obra del señor Alejandro Colucci. Cuando se reúnen tantos genios, solo puede salir algo bueno. Y esta novela lo es.

Doy fe.

Reseña: Zoombi, de Alberto Bermúdez

zoombiCada vez que decido leer una novela de zombis, algo que no suelo prolongar más de un mes, dicho sea de paso, sé que voy a disfrutar como un enano de su argumento. Normalmente opto por este tipo de género cuando finalizo una novela de carácter histórico o cuyo argumento incite a la reflexión. Sí, gente, es sabido por todos que la “novela Z” no requiere de mucho conocimiento pero, a cambio, te da otras cosas, te proporciona grandes dosis de adrenalina mientras estás sumergido en la lectura, que no es poco. ¡Qué demonios! ¡Esto es una vida extra!

Gente huyendo despavorida de una horda de putrefactos que ansían el sabor de la carne humana y ahí te encuentras tú, en un primerísimo plano, creyéndote a salvo en tu sillón y pasándolo “genialmente mal”. La cuestión es, ¿y si hubiera una obra que te hiciera pensar y te regalara momentos de tensión al mismo tiempo? Pues precisamente esto es lo que sucede en Zoombi, de Alberto Bermúdez, una novela contada en primera persona por un personaje anónimo. Sus anotaciones se basan en recomendaciones y experiencias diarias, a las cuales, el propio autor las denomina como ID, siglas pertenecientes a “Informe/Diario”, no confundir con el documento de identidad en los EEUU, pues se trata de una obra patria, como bien deja patente desde la primera página el sujeto que nos guiará en este peculiar y mortal viaje.

Otra obra más que cayó de la Línea Z de Dolmen. Ya van unas cuantas… y las que me quedan. Me gustan mucho por las razones anteriormente descritas pero, sobre todo, porque cada obra de este género me ofrece un punto de vista diferente a la anterior. He leído sobre zombis detectives cuya misión es hacer justicia en un mundo injusto; una niña pequeña cuyo llanto sirve de alarma para los supervivientes de una devastadora epidemia; zombis rápidos y zombis lentos desde unas perspectivas diferentes; sobre cómo afrontar los hechos y comenzar a crear una nueva sociedad; incluso sobre la esperanza: hay momentos para el amor en un mundo abocado al fracaso…

Lo bueno de Zoombi es su reflexión final: los consejos para seguir con vida en un Apocalipsis de tales dimensiones, la guía para el perfecto superviviente, como si de cursos avanzados se tratara. Muy buen punto de vista este, a mi juicio. Sobre todo, insisto, porque es otra forma diferente de contarlo. Y estoy muy agradecido por ello.

De este mismo autor había leído Mal de mares, una novela que me dejó muy buen sabor de boca y que fue publicada posteriormente a esta. Así pues, tenía muy buenas expectativas en cuanto abrí el libro y comencé a leer la primera página. La novela Z está muy viva, gente, créanme. Estad atentos a las nuevas publicaciones de esta editorial, os va a deparar muchas y muy gratas sorpresas, sin olvidaros de las publicaciones anteriores.

Ahora, he de desconectar un poco del tema “Z”, pero volveré. A pesar de que mi sed ha sido saciada durante un tiempo, pronto volveré a pensar cuál será la próxima aventura de este género. Y os traeré noticias de ello.

Reseña: Renaissance, de J.J. Lucas

reinassanceHacía un par de meses que no leía una novela de género Z y eso para mí era mucho tiempo. Había llegado el momento de hacerlo y no tuve ninguna duda donde buscaría mi siguiente lectura: en la web de Dolmen, la editorial especializada en este género que bastante a menudo incorpora nuevos autores que aportan nuevas ideas y expanden el glosario de este fascinante mundo apocalíptico. No me costó nada decidirme a leer Renaissance. La caída de los hombres,  la primera parte, de lo que (supongo) será una trilogía, escrita por el toledano J. J. Lucas. Elegirla, como digo, fue sencillo: bastó echar un vistazo a la sinopsis y voilá, ya la tenía en el punto de mira, lista para ser “devorada”. Fue abrir el libro, comenzar la primera página, y ya no pude soltarlo. No solo es adictiva sino que, además, es diferente, pues añade nuevos elementos al género, con lo cual el factor sorpresa está garantizado y con ello la convierte en una novela original que tiene un ritmo de acción constante muy acertado durante la narración. Sí, amigos, me encantan las nuevas aportaciones como, por poner un solo ejemplo, la nueva idea de contagio: si matas a un whiteye, (nombre que el autor le da a los muertos vivientes), la presencia del virus se queda en el aire y es capaz de infectar a quienes se encuentren en un radio de un kilómetro. Además, el virus permanece activo durante un mes después de la muerte del portador, lo que lo hace aún más mortal que cualquier otra infección de esta índole narradas en otras novelas de género Z. Esta anécdota crea un clima de tensión que el autor sabe manejar, induciendo al lector a un estado de vigilia constante, como si fuera uno más de los protagonistas de Renaissance. La caída de los muertos.

Pero esta no es la única novedad respecto a otras novelas similares. Prepárense para las muchas sorpresas que J. J. Lucas os tiene reservada. A mí me han gustado mucho las nuevas ideas que el autor me ha obsequiado. Es como leer sobre el género por primera vez. Sí, son zombis, pero ¡menudos cambios respecto a todo lo conocido hasta el momento! Hay ciertos aspectos que me recuerdan a Soy leyenda, del excelente Richard Matheson. Palabras mayores, señores.

En el año 2023 el Virus Verónica, conocido como el VV, arrasa la ciudad de Nueva York. En el 2029, poco más de ciento veinte personas han logrado escapar al brote. Estos supervivientes se refugian en el campo Renaissance, una fortificación reconstruida apenas un año después de la catástrofe y que se halla situada a sesenta kilómetros al sudoeste de la ciudad más conocida de lo que queda del planeta, en un enclave lo suficientemente elevado para poder interceptar al enemigo y así eludir la distancia adecuada para que el virus no afecte a los habitantes de un refugio que antaño sirvió de polvorín al ejército de los Estados Unidos.

Si bien el sistema de propagación tiene un alto índice de riesgo entre todos los que no han sucumbido a la epidemia, aún se atisba una mínima esperanza cuando, cuatro años después del primer brote, en una de las expediciones que se suceden cada cierto tiempo en busca de alimentos y otros elementos de vital importancia para el mantenimiento de la nueva colonia formada en el campo Renaissance, los militares encuentran un superviviente que ha estado oculto en el sótano de su granja. Un hombre de sesenta y ocho años que ha pasado por una experiencia traumática: oculto en la oscuridad durante todo ese tiempo. Sin embargo, es un hombre que puede significar algo de vital importancia en la búsqueda de respuestas de las investigaciones que la doctora Phoebes Rubbyn está llevando a cabo para volver a la normalidad. Si es que aún hay tiempo porque esta nueva especie que ahora invade las calles, parece dar síntomas de estar aprendiendo. Y su avance es inminente…

Me ha gustado mucho la forma en que el autor ha enfocado este trabajo. Básicamente, esta entrega se basa en la narración de los personajes, la forma de llegar al campamento, las bajas que hubo en el camino y el rescate. Pero sobre todo, se centra en las decisiones de los supervivientes, dirigidos por el coronel Lawrence Newseth. No hay descanso, es una novela con mucha acción y, como dije, con muchas sorpresas. Léanla y descúbranlas por sí mismos.

Hay algo, para finalizar esta reseña, que me ha llamado mucho la atención, y es que J. J. Lucas no haya cursado estudios universitarios. ¡Quién lo diría después de haber leído esta novela! Es un claro ejemplo de sacrificio y perseverancia, una realidad del tópico “el que la sigue la consigue” y un espejo en el que mirarse todos aquellos autores que no tengan ningún título académico y aún duden de que es imposible alcanzar metas importantes si no se tienen ciertos niveles de estudios.

Reseña: De Madrid al Zielo, de Alfonso Zamora

De_Madrid_al_ZieloDe Madrid al zielo es la primera novela de Alfonso Zamora, una historia de zombies de la ya archiconocida Línea Z de Dolmen ambientada en nuestra capital. Partiendo de un punto inicial que cualquier aficionado al género reconocería inmediatamente (el protagonista haciendo vida normal mientras las noticias desgranan poco a poco la pesadilla que se está viviendo en otro país con el inicio de una pandemia terrible), la novela va adquiriendo voz propia a medida que avanzan las páginas.

Se trata de una historia de lectura ágil, entretenida y capaz de enganchar al lector con facilidad; y eso es para mí el principal punto positivo que tiene De Madrid al zielo, junto con un giro final que convierte la historia en algo más, y juraría que nunca visto en el género (nunca se puede asegurar a ciencia cierta porque siempre llega alguien a decir que eso lo vio en una película checoslovaca del siglo dieciséis. No tentéis a la suerte).

Hay un detalle que es apreciable y digno de observación: la prosa de Alfonso crece página a página. Va mejorando y soltándose al mismo tiempo que la trama va entrando en tensión y volviéndose más intensa. Que por cierto, se trata de una trama que siempre va in crescendo, dirigiéndose sin freno hacia su desenlace. Es cierto que contiene varios momentos que resultan manidos en género Z, pero ya he mencionado alguna vez que no soy enemigo per se de lo manido, siempre que lo que rodea a esa estructura ya vista se me cuente de forma interesante.

Me gustaría mencionar otra cosa más. Ni es positiva ni es negativa, supongo que depende del lector el decidir si es una cosa o la otra: De Madrid al zielo me ha parecido una novela bastante blanca. Entiéndase el concepto tal y como se aplica en una película, esto es, para todos los públicos. Falta mala baba y sangre, da optimismo en un género donde suele abundar la negatividad y la falta de fe de los escritores en la humanidad. En la novela de Alfonso hay buen rollo, miedo y tensión también porque estamos en un apocalipsis zombie, pero en general las actuaciones de los personajes tienden a ser positivas y colaborativas. Como digo, esto no tiene por qué ser bueno o malo, pero se puede convertir en un problema para quien llegue a la novela buscando destripamientos y sangre a raudales. Sin embargo, será una gran novela para quien quiera catar el género zombie pero no disfrute con las salpicaduras.

De hecho, si tuviera que sacarle un contra, diría que lo que más me chocó a mí fueron ciertas decisiones de los personajes militares, que se me hicieron irreales e ilógicas. Por otro lado, el personaje del protagonista, que coge el nombre del autor, está bien esbozado y es rico en matices. Y después hay muchos personajes secundarios, algunos mejor dibujados que otros, a unos se les coge cariño y a otros menos, pero en general, bien de personajes.

De Madrid al zielo es una novela para disfrutar y entretenerse. Para dejarse llevar. Y eso se agradece de vez en cuando. Y la segunda parte amenaza con ser antológica.

Reseña de Víctor Blázquez