Archive for Nacho Trigo

Reseña: El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgakov

elmaestroymargaritaUna vez leída El maestro y Margarita, la obra más célebre de Mijaíl Bulgakov, uno llega a reflexionar sobre varios temas íntimamente ligados no sólo al escritor como símbolo de la contradictoria identidad del ser humano,-propia ésta de la incansable y eternamente frustrante búsqueda de la felicidad y la eternidad-, sino también como voz catalizadora de la injusticia y falta de libertad de la sociedad con la que obligatoriamente tiene que convivir y que sabe que por sí mismo no puede cambiar.

La obra maestra de Bulgakov es un paradigma de todo esto, más cuando nunca pudo llegar a publicarla en vida. Imagina el lector a un artista profundamente hastiado de la vida y de su entorno social y político, un hombre machacado por la enfermedad y las secuelas de la guerra y amputado intelectual y artísticamente por un régimen al que encima le tiene que agradecer seguir viviendo.

Un Cervantes ruso que creará y querrá llevar consigo a las llamas su particular Quijote fáustico.

Sin embargo, Mijaíl a todas luces, como nos desvela esta obra, es un místico, tanto en el sentido religioso (heredado de su familia), como en el sentido estético, (por su gran cultura y pasión por los clásicos de la literatura): En su novela hace de Dios y de Diablo, de artista y de crítico, de aristócrata, de burgués y de proletario (sea un “camarada” o un delatado “compañero”); y en esas suplantaciones rodeadas de hilarantes sucesos, Mijaíl  lucha incansablemente por encontrar la bondad del ser humano, su inocencia entre tanta mediocridad y falsa fachada de los círculos artísticos que nutren el ambiente que tan bien conoce; se revela y grita a través de la pluma la terrible y silenciada contradicción entre arte, moral y humanidad en la autoengañada y alienada sociedad rusa de entreguerras, una sociedad de un país que no ha cambiado tanto si lo analizamos hoy día, un gran pueblo que pagó y sigue pagando con sangre el vivir en el pasado y en la creencia de hallarse entre el pozo de Oriente y el péndulo de Occidente.

Tras dos matrimonios encontraría en Yelena Shílovskaya el aliento emocional e inspiración artística para completar la para él siempre incompleta El maestro y Margarita. Quiso arrojarla a las llamas de una vida, la del maestro (Bulgakov) y Margarita (Shílovskaya), una existencia desgraciada que únicamente a través de la imaginación podía redimir. Su esposa afortunadamente pudo rescatar gran parte de la obra, unos manuscritos ennegrecidos por las cenizas que fueron completados por la reescritura de memoria de Bulgakov (¿un novelista que no sea soviético puede llegar a hacer eso?). Como dije, la novela nunca se publicó en vida del autor y a mitad de siglo y en plena Guerra Fría se pudo leer en publicaciones clandestinas soviéticas, hasta 27 años después de su muerte, en 1966, cuando fue finalmente editada y publicada.

El maestro y Margarita suele describirse como una sátira fantástica, y cabe destacar aquí lo curioso que resulta ver sus similitudes con las grandes obras literarias de siempre, que utilizan la fabulación y lo imaginario para sobrevolar la realidad con el fin de observarla en un análisis certero, a la vez que bellamente imperfecto y amargo, de los seres humanos que la habitan. Esta visión es lo que hace a una obra literaria imperecedera y universal aunque sea de ficción.

Bulgakov utiliza la fantasía en contraposición, como tantos otros grandes escritores del siglo XX, al movimiento artístico vigente de realismo social; y en el caso soviético hay que unirle el nihilismo y el impuesto pensamiento comunal dictado por la Rusia revolucionaria de Stalin, que Mikhail si bien en un principio apoyaba ideológicamente, al poco se dio cuenta del monstruo en que se había transformado.

El escritor así realiza una fábula fantástica y profundamente cristiana,-pero cristiana en lo espiritual, en lo mítico y simbólico, que no en lo estamental-, para expulsar los demonios de la represión en la que se vio sometido y transformarlos en personajes de ópera bufa. El maestro y Margarita es un canto religioso a los valores humanos auténticos, así como un satírico revulsivo contra la hipocresía, contra las convenciones sociales, contra el miedo, la mentira, el egoísmo y la soberbia…la mejor forma de expresarlo es a través del hecho extraordinario, la aparición del mismísimo Satanás disfrazado de extraño mago, un tal Woland, acompañado de un gato, una bruja y dos asistentes demoníacos en su verdadera identidad pero de estrambótico aspecto externo. En torno a ellos se irán presentando mediocres burócratas de la literatura, médicos, empresarios del arte, pequeñas almas burguesas en un régimen materialmente antiburgués con las que los infernales, pero no tan malvados, protagonistas juegan, se burlan y desvelan sus miserias de una manera cómica y rocambolesca algunas veces, otras de forma cruel y atroz.

Y es que la desaparición de personas sin motivo aparente, o su desplazamiento a miles de kilómetros sin saber el porqué, el absurdo mercado negro de divisa, todo ello Bulgakov lo transforma sin perder su elemento de denuncia contra las purgas de Stalin, en una trama delirante y fantasiosa que no esconde la terrible situación de la Rusia bolchevique.

Entrando muy brevemente en el argumento del libro, (que considero lo tiene que descubrir el lector y mientras menos diga mejor), posee una a priori estructura extrañamente fragmentada en su trama pero con una coherencia total una vez leída: Trozos de pequeñas historias se entrelazan antes de que el Diablo las ponga patas arriba…pero lo mejor sin duda es cuando nos traslada en el espacio y el tiempo a la Jerusalén de la pasión de Cristo, recreando una atmósfera apasionante, y sobre todo a través de los diálogos, una fina caracterización psicológica de personajes, en especial de Poncio Pilato, absolutamente magistral como plasmación de la idea de la cobardía, arquetipo que le sirve para compararlo al estado de la sociedad rusa y del conflicto interior del escritor.

A su vez, las narraciones de Poncio Pilato, sugiere la trama del libro (libro escrito dentro de otro libro del que se niega su existencia), son realmente creadas por el Maestro, personaje recluido en sus manuscritos los cuales le hacen perder el juicio. Su única liberación puede ser posible gracias a Margarita, que se enamora de él. Woland y su séquito ayudarán a Margarita a rescatar a su amado a través de un maravilloso y alucinado viaje en la noche de Walpurgis.

El maestro y Margarita fue publicada en España en 1968, y es la edición de Alianza Editorial con la traducción de Amaya Lacasa la versión que hemos tenido hasta hace poco. Sin embargo, el motivo de esta reseña es la larga y concienzuda reconstrucción de la obra que ha dado lugar a la considerada en estos momentos la edición definitiva del libro, resultado del trabajo de la filóloga y presidenta de la Fundación Bulgakov, Marietta Chudakova, dedicada a dar la coherencia a todos los capítulos en consonancia a los manuscritos dejados del maestro. La excelente traducción que nos hace más cercana la difícil prosa rusa corre a cargo de Marta Rebón. Por tanto, si  tienes interés en releer o leer por primera vez esta maravillosa obra, es la edición publicada por Nevsky la referencia al respecto;(y personalmente pienso que un libro con ilustraciones es mejor libro).

Esta es la versión más fiel a la memoria de su autor, y además de que tendrás en las manos una joya literaria que pudo rescatarse de las llamas de la represión estalinista y una de las mejores novelas del siglo XX, es una sátira social llena de imaginación que esconde una declaración de amor y compasión al ser humano, declaración cuyo contexto y mensaje  sigue teniendo sentido y estando vivo, desgraciadamente a pesar de los años.

Reseña: El espejo en el espejo, de Michael Ende

elespejoenelespejoLa experiencia de leer El espejo en el espejo bien pudiera parecerse a visitar una exposición de cuadros surrealistas. Son treinta fragmentos que más que relatos son sueños sacados de la imaginación en estado puro, sin macerar por la consciencia del autor.

Ende, como nos cuenta Ana Belén Ramos, autora de la introducción de esta reedición de “El espejo en el espejo” de Cátedra, es un autor que desde niño y a través de su padre estuvo rodeado de un ambiente artístico y creativo. Éste, el pintor Edgar Ende, se encerraba durante horas en una habitación oscura donde dejaba vagar su mente sin ningún límite para hallar la inspiración para sus cuadros. El libro es algo semejante, son cuadros de papel y tinta donde se recrean situaciones sin aparente coherencia y sacados del mundo del subconsciente y que invitan al lector a sacar sus propias conclusiones. Ende se encierra en la habitación de su cerebro, de la memoria de una infancia difícil y una vida dedicada a romper con las convenciones y modas tanto intelectuales como artísticas, la carcel del realismo como movimiento tras la 2GM. Padre e hijo estuvieron en esa lucha en la que la obra propia choca con la moda y pensamiento imperante, y es curioso que a través de la literatura infantil y  juvenil, la única con más posibilidades de escapar de esas ataduras político-sociales, el hijo obtuviese el éxito personal y profesional a nivel mundial.

Es diáfana la influencia de autores como Kafka, Cortázar, Bradbury, Hemingway y sobre todo de Borges en la temática y trama de algunos de los relatos. Los espejos, los laberintos, la soledad como predestinación del hombre o la eterna incomunicación entre los seres humanos, así como el tiempo como representación de la paradoja de la existencia humana son elementos propios del universo borgiano que se mimetizan en las inquietudes del escritor alemán plasmadas en esta obra de pura experimentación creativa. Borges es además objeto de un claro homenaje en el primer relato del libro, a través del famoso cuento La casa de Asterión.

De El espejo en el espejo: un laberinto, también se pueden dilucidar las pesadillas y obsesiones del autor, que son las propias de un artista que vivió el drama de la guerra, la separación, el hambre y otras penurias pero que sin embargo sus circunstancias vitales no le amendrentaron en su concepción libre de la literatura y el arte en general.

Entre sus páginas nos encontramos relatos que hacen una representación dantesca del  capitalismo; en otros plantea a modo de metáforas (como el puente que nunca llega al otro extremo del precipicio, o el funanbulista y el marinero que intentan pasar sobre una cuerda en distintas direcciones) el sentido de la religión y la fe. Y algunos otros comienzan con paisajes desolados donde seres que funcionan como una personificación de conceptos e ideales (la libertad, la infancia, la feminidad, el amor, la integridad, el tiempo) charlan en conversaciones tendentes a la reflexión dentro de la propia irrealidad del entorno.

El autor de obras como Momo o La historia interminable nos invita aquí a un viaje por las entrañas de la imaginación y el subconsciente en una exposición de cuadros donde sus ideas y vivencias quedan reflejadas no subrepticiamente. Ende no construye con estos relatos una sátira sino más bien nos regala unos pedazos de una reflexión proviniente del subconsciente y transformada en imágenes surrealistas, melancólicas y existenciales del ser humano.

El espejo en el espejo es un libro que gustará a los incondicionales de este autor así como aquellos que deseen explorar el ejercicio de la escritura como medio para romper las ataduras a la imaginación y creatividad.

Reseña: Bosque Mitago, de Robert Holdstock

bosquemitagoEl bosque como símbolo de lo salvaje, ancestral, mítico o divino y en definitiva como la representación del lado irracional de la mente humana es un tema que se ha reiterado en infinidad de ocasiones tanto en la literatura como en el cine y otras artes.

No deja de ser casi para todos nosotros el primer contacto directo que tuvimos siendo niños con la naturaleza tal cual, con todo aquello que está mas allá de la vida civilizada y la protección de nuestros padres, el primer punto de encuentro con una inmensidad desconocida, bella y a la vez peligrosa.

Bosque Mitago ha sido durante algunos años un libro bastante difícil de encontrar debido a que, hasta que Gigamesh se decidió a reeditarlo, todo buscador de joyas de la fantasía moderna lo consideraba como una obra esencial a descubrir en la década de los ochenta. Indudablemente, si bien no se trata de una de las obras cumbre de la fantasía de todos los tiempos, lo que sí es cierto es que es una novela tremendamente original y bastante bien escrita, o al menos lo suficiente como para hechizarte y tenerte atrapado en sus ramas y arbustos durante todo el recorrido.

Robert Holdstock escribió en 1984 una novela única e inspirada en las leyendas, folklore, historia, mitología celta y anglosajona. El autor, como Tolkien, fue consciente de la necesidad que tenía su tierra natal de tener, como tienen otras culturas y países, un sustrato mitológico y legendario común y genuino; en este sentido la novela puede interpretarse o leerse tanto como una historia de aventuras como un conjunto de cuentos míticos repletos de simbología que afectarán directamente al devenir del protagonista y que a su vez se entremezclan con el paisaje y aire silvestres, dando una sensación de que el bosque de Ryhope no es sólo un paraje natural sino una dimensión desconocida donde la realidad y  el presente se derriten como los relojes de Dalí, tanto en el espacio como en el tiempo.

Bosque Mitago es de estas novelas que mientras menos se sepa del argumento con mayor gusto se sigue su sendero. Baste decir que la trama comienza cuando Steven Huxley, un soldado retornado de la 2GM, regresa a Inglaterra para volver a su hogar de la infancia debido a la muerte del padre…allí se encontrará con su hermano Christian, el cual ha sufrido algunos extraños cambios. Los Huxley desde que recuerda siempre estuvieron afectados por el gran bosque a cuyos pies se encontraba la residencia familiar; así la vuelta de Steven, tras descubrir las investigaciones de su difunto padre, le llevará a la conclusión de que el bosque esconde algo que va más allá de todo lo que pueda imaginar y explicará la obsesión de su padre y su desaparición.

Uno de los grandes aciertos de la obra es la capacidad de adentrarnos progresivamente en una atmósfera tranquila y melancólica pero a la vez misteriosa, en la que la naturaleza verde y sus secretos someterán a los protagonistas en todos los sentidos. El bosque es el verdadero punto de la historia, y Holdstock poco a poco nos irá mojando primero los pies y luego nos sumergerá hasta el fondo en un gigantesco lago atemporal lleno de lugares y personajes sacados del sueño de la historia.

La prosa es deliciosa, favorecida por su excelente traducción, da gusto pasearse por sus páginas. El bosque de Holdstock, (a diferencia de otros autores cuando describen el campo con párrafos aburridos de foresta con nombres de plantas y bichos pretenciosamente escogidos), es un bosque perfectamente descrito, de manera sencilla pero a la vez rica, el lector gozará en cada paraje o recodo, (bordeándolo melancólica y tímidamente al principio; explorándolo hasta las últimas consecuencias al final), de una extensión de esta selva donde viven y yacen los héroes y mitos eternos; escenarios como castillos, almenas o templos derruidos que se entremezclan con el follaje en una especie de parque temático-mitológico: leyendas artúricas campan a sus anchas con los celtas, los neandertales…etc.

La trama racional poco a poco se va abandonando y acaba rindiéndose ante Ryhope: si bien el libro se inicia como una investigación donde la inteligencia y sentido común no salen de su pulcro y ordenado hogar, las ramas de lo fantástico y ominoso poco a poco van rodeando al protagonista. Como Alicia a través del espejo o Bastian en el cobertizo del instituto de secundaria, llegará un momento en que Steven abandone su mundo para perderse en una extensión salvaje e irreal donde nacieron los héroes y las leyendas.

En definitiva, Bosque Mitago de Robert Holdstock es un viaje de aventuras que rinde culto tanto a la fantasía como al lugar donde nacen los mitos de la civilización. Una novela fantástica diferente al resto pero que tuvo y sigue teniendo hoy día una magia especial.

Reseña: Nocturnos, de John Connolly

NocturnosJohn Connolly a estas alturas es un autor consagrado en el panorama actual de novela negra, con muchos (muchísimos) fans,-no confundir con otro grande del género, Michael Connelly-. Es el creador de la serie de libros del detective Charlie Parker, cuyo primer volumen, Todo lo que muere, la define como una mezcla de la fórmula «hard boiled» y el trasfondo «american gothic» de El silencio de los corderos, así como también con un pequeño pero agradable aroma de horror sobrenatural a la moda de la serie de TV, True Detective, la cual le debe a Parker bastante en mi modesta opinión. Aparte para un servidor, creo que es la novela con más asesinatos que he leído nunca.

La atracción de Connolly por el terror no sólo esta presente en las desventuras de Charlie Parker. En El libro de las cosas perdidas, novela “supuestamente” juvenil de tono melancólico y ambiente y personajes sombríos y macabros, el autor desarrolla esa pasión por relatar lo oscuro del alma humana a través de los ojos de un niño…y Nocturnos  tiene bastante que ver con eso.

Nocturnos, título claro guiño a E.T.A. Hoffmann, es una recopilación de pequeños cuentos de terror, que beben de lo moderno pero también y en mayor medida de los autores clásicos del relato de fantasmas.

El propio Connolly nos dice que muchos de ellos fueron escritos por petición de la BBC para un serial radiofónico, de ahí se ve claramente que están diseñados para ser narrados en media hora, con una composición tipo planteamiento/nudo/terror final común a todos ellos y que sirven de historia en forma de píldora antes de ir a la cama a dormir.

Lo primero que hay que decir es que son bastantes relatos, diecinueve, y son todos buenos: en ningún momento se hace la narración repetitiva o cansa. Connolly es un gran escritor, ya en sus novelas negras sabe cómo mantener el interés del lector de principio a fin. Cada uno de los cuentos está escrito con excelente pulso, dominando a la perfección la estructura, lenguaje estético y efecto emocional que debe tener un buen relato de miedo.

El libro, salvo alguna que otra excepción, es el tributo de Connolly al más grande escritor de relatos de fantasmas que ha habido, M.R. James. Lejos del pastiche, Connolly toma prestada la época de principios a mediados del siglo XX, con esos protagonistas intelectuales flemáticos y construye a la perfección los elementos de una intriga que culmina en un final impactante que tantas veces hemos disfrutado, no sólo en MR James, sino también en otros autores que nos trae a la memoria Connolly como Blackwood, Le Fanu o Machen.

La temática es tremendamente variada, lo que hace que resista perfectamente a una lectura del tirón, aunque recomiendo, como los buenos libros de cuentos, que se lea uno o dos a lo sumo por noche.

Brujas, vampiros, espectros,  hombres lobo, lamias, seres sacados de leyendas tenebrosas, casas malditas, lagos infernales, pozos sombríos con secretos, túmulos ancestrales….hay de todo y todos y cada uno de los cuentos te dejan una agradable inquietud en el corazón, insertada con la agudeza de un maestro que está por encima de cualquier escritor de saldo de novelas de terror que tanto hemos leído (y aguantado) en los ochenta y noventa. Connolly sabe ambientar, es un placer leerlo, y rinde su apasionado culto al cuento de miedo clásico en pequeñas piezas de un gran talento narrativo.

Repito, no me sobra ninguno, pero aún así puedo destacar los siguientes:

El vaquero del cáncer cabalga: un peculiar asesino deja una estela de muerte en un claro homenaje a Stephen King; es el único relato largo del libro.

El rey de los elfos: de los más terroríficos y mejor escritos que he leído en un autor actual, un personaje sacado de la peor de las pesadillas de un niño, me recordó bastante al malvado de la mencionada El libro de las cosas perdidas.

La nueva hija: serviría de inspiración a la mediocre película de terror (“La otra hija”) protagonizada por Kevin Costner.

El ritual de los huesos: tremenda, horror victoriano y muy Lovecraft ambientado en los colleges ingleses.

Las brujas de Underbury: de aroma pulpero a lo Howard o al John Silence de Blackwood, una investigación con desenlace terrible y sangriento.

Arenas movedizas: otro genial cuento en la pura tradición y estilo de MR James.

Algunos niños se extravían por error: pequeña reverencia al Bradbury de “La feria de las tinieblas”.

Profundidades verdes y oscuras: corta y efectiva advertencia a los que buceen en lagos de noche, agobia bastante.

Señorita Froom vampiro: excelente y atípico relato de vampiros con final sorpresa.

Nocturnos, más que el conjunto de relatos de miedo encargados a un escritor de novela negra, es una antología imposible del cuento de miedo clásico y moderno, hecha desde el más puro respeto a todos esos autores ingleses de principios de siglo XX que crearon escuela y que Connolly homenajea con mucha mano, sin caer en el pastiche y además aportando de su cosecha de escritor de otro género que no ha caído totalmente pero sí ha coqueteado siempre con la literatura de terror.

Particularmente me ha encantado, lo recomiendo muy mucho tanto a los lectores habituales de los libros del detective Charlie Parker como todos aquellos fans de los buenos relatos de miedo, con raíces en los clásicos, esos que pasen los años que pasen, seguirán estremeciendo.

Reseña: El monje, de Matthew G. Lewis

ElMonjeNunca me ha dejado de sorprender cómo en 1794, Matthew Gregory Lewis, un joven de 19 años, recién terminados sus estudios, escribe en diez semanas inspirado por Los Misterios de Udolfo, una novela de cerca de 400 páginas que a fecha de hoy no sólo es uno de los pilares básicos de la novela gótica sino una de las más grandes obras del género de horror y de la literatura en general.

El monje sería la obra que lanzaría a este joven autor a la posteridad, además de ser su cruz en vida. A pesar de las múltiples correcciones que tuvo que hacer por las presiones de la época debido al espíritu transgresor y profundamente anticlerical de la novela,- la cual para los católicos de la época sería puro veneno-, ésta mantiene a fecha de hoy todo su espíritu subversivo, maldito, sacrílego, satánico y a la vez tremendamente sangriento, adictivo y entretenido.

Ambrosio, la santidad personificada, un sacerdote nacido y criado en la bondad y moralidad, en los más altos valores y costumbres católicas, es el predicador de la pureza y la virtud, luchador impenitente contra el pecado, sus discursos litúrgicos atraen a medio Madrid que escucha enfervorizado sus palabras. Es la España  pseudo medieval y oscurantista, sórdida, cegada por la tradición católica, el escenario latino propio de lo gótico. La trama comenzará cuando un joven huérfano de rostro impenetrable ingrese por caridad en el mismo monasterio que el protagonista, a partir de ahí comenzará uno de los más grandes retratos psicológicos de la literatura universal, una radiografía del pecado y la culpa. Un descenso al infierno donde Ambrosio será ejecutor y mártir a la vez, cegado por la lujuria que en algún momento condenó; El monje no deja de ser un pacto demoníaco, previo al Fausto de Goethe y antesala del movimiento romántico del siglo siguiente.

Ambrosio, más que por la virtud de la experiencia se guía por la soberbia y perfeccionismo del que no ha cometido pecado nunca por no haber sufrido tentaciones, y esa misma hipocresía es la que se volverá en su contra, (el Diablo sabe más por viejo que por Diablo), pervirtiéndolo de tal forma que únicamente a través del sexo y lo carnal, creerá obtener la purificación, llevándose por sí mismo y su atormentada mente a una espiral de violencia y crueldad retorcida para escapar de su sentimiento de culpa. Un personaje, como buen fanático religioso, que le aterra tanto la condenación eterna que cae en su propia destrucción y la de los demás de camino.

Pero El monje no es sólo una novela psicológica, una parábola fantasiosa sobre las consecuencias de la represión, es también una obra llena de acción, tragedias sublimes, suspense, dolor y pasiones bajas… en una estructura densa, enrevesada, pero que no deja de mantener al lector en tensión ni baja el interés. De hecho la violencia tanto en emociones como en decisiones y descripciones se plasman en toda la narración: el romance imposible entre la desdichada Inés y el noble e inocente Ramón, las desventuras de éstos que llevarán al lector a todo un viaje de peligros y desdichas tan gótico como folletinesco, con fantasmas, terribles torturas inquisitoriales, bandidos sin escrúpulos, abadesas de una maldad infinita; y por supuesto la leyenda de la monja sangrienta, que junto con el final es  uno de los momentos más espeluznantes del libro.

No deja de ser una obra eterna porque, a pesar de la época que se escribió, a años luz de la del lector, el carácter desatado, grandilocuente, extremo, decadente y a la vez apasionante de la  historia y subhistorias tiene como fin el shock en el lector. Es el germen, la esencia de los relatos de miedo que nos han horrorizado y fascinado de siempre, y Lewis lo inventa por primera vez en este polémico best seller dieciochesco, en esta obra de gótico satánico, pesadilla y a la vez parodia desbocada del misticismo católico, como sólo un joven inglés protestante, culto y con ganas de transgredir, fue capaz de hacer para placer suyo y de todos los amantes del terror hasta ahora.

El monje fue igualmente una obra reivindicada por los surrealistas, que encontraron en ella la manifestación sobrenatural del subconsciente reprimido de sus personajes,  con sus pesadillescos escenarios y manifestaciones demoníacas fruto de los miedos ancestrales del hombre. Admirada por Lovecraft en su ensayo “El horror en la literatura”, también fue la espina clavada de Buñuel, que soñó y a punto estuvo de hacer la versión fílmica, (dicho esto recomiendo con énfasis que ignoréis la adaptación francesa protagonizada por Vincent Cassel, y huyáis de ella si aún no habéis leído el libro).

En definitiva, si hay una novela de terror clásico que podéis rescatar y disfrutar por encima del tiempo, como un pasapáginas que te exprime los ojos sin perder en ningún momento el interés,  para gozarlo en toda su transgresión, erotismo y atracción por lo macabro y terrorífico es sin lugar a dudas El monje; un libro por el que siento envidia de aquellos que lo van a leer por primera vez y que considero que cada ciertos años hay que releerlo.

Una obra maestra, recién reeditada por Editorial Valdemar.

Reseña: Vicio propio, de Thomas Pynchon

vicio propioThomas Pynchon es considerado actualmente como unos de los más grandes novelistas vivos de Norteamérica, su narrativa se puede comparar a montarse en una montaña rusa en la que el tiempo, el espacio y la percepción del universo que recrea están en continua tensión y experimentación estética, poniendo a prueba continuamente al lector. Es un escritor de una densidad de ideas y cultura popular apabullante, ultradensa hasta la lisergia, una sobredosis de horror vacui.

Vicio propio dicen es su novela más lineal, lo que no quita que mantenga los adjetivos anteriores. El esquema argumental es el típico de la novela negra americana a lo Chandler. Pero bajo ese esqueleto noir con sus vértebras bien diferenciadas,- entre  viajes de LSD con alcohol y música de guitarras surferas,- que dirigen el manido argumento del detective que busca a un tipo rico desaparecido, Pynchon nos sumerge en el ambiente, cultura, música, vestimentas…etc. de un Los Ángeles de los años sesenta. En este sentido la Norteamérica que nos cuenta es, no tanto la recreación fidedigna de un pasado sino más bien la imaginación delirante y barroca hasta la extenuación de una época vista desde el prisma bizarro del autor que la vivió, en un ejercicio tanto de nostalgia como de detallismo salvaje y desenfrenado en referencias artísticas y culturales, disparadas como balas de una ametralladora, masivamente y a toda velocidad hacia tu cerebro.

La intención de Pynchon es que el lector se pierda en los cientos de detalles y de personajes que van minando la trama, personajes esperpénticos y a la vez inspirados en un L.A. en el que la mezcla de colores chillones, estilos y modos de vida caricaturizados de lo hortera a lo imposible, diálogos rocambolescos y experiencias de lo más grotescas y divertidas, que creen en el lector la sensación de que su mente está fumando marihuana junto con el protagonista.

Hablando de éste, Doc Sportello, es un atípico Marlowe, un detective que malvive de casos, consume porros, viste con chanclas y camisas hawaianas. A través de sus ojos, y de sus hilarantes e improvisados disfraces, nos van presentando a otros personajes como su ex, Shasta, la mujer fatal buscavidas que acude a él buscando ayuda y que desaparece junto a su amante rico a su vez metido en un asunto de especulación inmobiliaria. También está el típico policía corrupto y tocapelotas, Bigofoot,  que sigue los pasos de Doc y que mantiene un interés sospechoso en todo el barullo…tras ellos el autor del libro irá, como Dante a través de los círculos del infierno, (pero un infierno no de llamas sino de cocktails, motos,  tablas de surf y mucha droga), describiendo ese Los Angeles lleno de gente tan estrafalaria como peligrosa, desde moteros del infierno hasta masajistas sexuales, drogadictos, músicos de garaje idiotizados por el éxito, soldados del Vietnam reconvertidos en traficantes de droga…y de fondo un barco misterioso y mítico, el Colmillo Dorado, en el que Doc cree que estará la solución del caso…

Entre las cientos de referencias históricas y pseudo históricas cabe destacar a Charles Manson, que lo menciona en varias ocasiones, aunque el autor, como digo, juega con el pasado y el presente en un continuo reportaje ficción con un trasfondo en el que no distingues entre lo real y lo inventado, (ese protointernet tan eficaz).

El libro igualmente es toda una entrañable parodia del hippismo, de una América vista hoy día como un adolescente que no conoces límites y que puede hacer todo lo permitido o no permitido, y en ese microuniverso como eran las playas de California, un mundo que para el lector español, ajeno salvo por el cine y conducido por Pynchon, le parecerá tan extraño y lejano como las montañas de Venus, siendo que es parte de la cultura norteamericana.

Por último mencionar que Paul Thomas Anderson, genial director de películas como “Boggie Nigths” o “Pozos de ambición”, está rodando en el momento que se escribe esta reseña la adaptación cinematográfica, protagonizada por Joaquin Phoenix. Oportunidad estupenda para adquirir y leer esta obra, y aliciente para su lectura, ya que será la primera novela de Pynchon que tenga una versión en la gran pantalla, ¿puede ser una buena adaptación? Eso será la decisión del lector que quiera aventurarse con Vicio propio.

Reseña: Máscara, de Stanislaw Lem

MascaraStanislaw Lem (1921-2006) es uno de los grandes escritores de ciencia ficción del siglo XX. Científico, ensayista, escritor de infinidad de relatos y novelas, Lem se caracteriza por tener una visión humanista en la convulsa sociedad en la que vivió, (Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría…), con una fuerte cultura no sólo científica sino también literaria que lo distingue de la gran mayoría de sus coetáneos, mayormente anglosajones,  grandes fabuladores pero mediocres en la escritura.

“Solaris”, “Diario de las estrellas: Viajes y memorias”, “Fiasco”, “Congreso de futurología”, “El invencible”… la inventiva de Lem no tenía límites y en cada uno de sus libros pone a prueba al ser humano en situaciones, científica y técnicamente fundamentadas de manera sublime, que trascienden de su circunstancia vital hacia preguntas de carácter moral, metafísico, religioso, cultural, historicista. Todo ello sin perder para nada el espíritu de aventura y el ansia por descubrir mundos y nuevas formas de vida. Y por supuesto con una mirada irónica, a veces humorística, otras satírica y otras muchas veces amarga de la civilización, condenada a la soledad en mitad del cosmos infinito y sin capacidad de comprender y trascender más allá de su consciencia e inteligencia.

“Máscara” es un compendio de relatos inéditos en castellano que sintetizan bastante bien tanto el talento literario como las obsesiones de Lem: el descubrimiento de vida extraterrestre de una inteligencia superior y forma no antropomórfica, la lucha entre el avance tecnológico y el hombre en la que en algún momento éste verá sometido a aquél perdiendo su libertad…

Igualmente contiene más de un texto a modo de ensayo (“El diario”) donde Lem nos desvela, mediante una inmensa cultura científica, su gran implicación en la sociedad en la que vivió así como un profundo desencanto hacia ella.

En relatos como “la rata en el laberinto” o “Invasión” Lem manifiesta,-como ya lo hiciera en la magistral “Fiasco” o en “Eden” y algunas otras más,- la experiencia del contacto extraterrestre como un desafío sensorial e intelectual a la vez que mantiene el interés en el lector provocandole inquietud.

En “Moho y oscuridad” o “La fórmula de Lymphater”, científicos que estudian ciertas disciplinas, genialmente fundamentadas y explicadas, llegan a conclusiones fatídicas en la más clara tradición del relato de misterio u horror.

No se echa de menos el tono humorístico en la recopilación, así nos regala pequeños cuentos como “La invasión de Aldebarán” o “El acertijo”, que recuerdan enormemente a “Ciberiada” o a alguna aventura interestelar de Ijon Tichy.

Los que particularmente me han satifecho más han sido “El martillo”, muy bradburiana, donde inteligencia artificial y mente humana entran en un conflicto entre onírico y desesperado; “El amigo”, relato con mucho aroma lovecraftiano en que se sustituyen tentáculos por tubos de aluminio; y por último “Máscara”, en la que sus constantes sobre la robótica y la conspiranoia se desarrollan en una narración sobresaturada y barroca en fondo y forma a la vez que tendente a un ambiente de ensoñación, me recordó a ciertos pasajes de su novela “Retorno a las estrellas”.

En definitiva, ver algo publicado en España de Stanislaw Lem siempre es un motivo de alegría y satisfación. Autor de una biografía apasionante y que si hubiera nacido en Arkansas en vez de en Ucrania quizás sería tan conocido como Asimov o Silverberg, pero igual no sería el mismo Lem que todos conocemos, ya que es superior en mi modesta opinión a estos dos autores y cualesquiera que estuviesen de acuerdo en su expulsión de la Sociedad de escritores norteamericanos de la ciencia ficción.

“Máscara” no es un libro para recomendar a los que nunca han leído nada de este autor, pero no cabe duda que aquí encontrarán todas las constantes de su personalidad y obra y sin duda los fans de Lem la consideramos una buena propuesta para volver a disfrutar el maestro en todo su talento y lucidez.

Reseña: El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante, de Graham Masterton

El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexoLa literatura de Terror siempre ha estado emparentada con el sexo y el erotismo, Eros y Tanatos. Gran parte de los míticos monstruos que han poblado nuestras pesadillas desde la infancia, sin ánimo de entrar en disquisiciones freudianas, no dejan de ser símbolos de perversiones tanto pasionales como sexuales, y desde décadas e incluso siglos, nos han creado tanto pasión como pavor. Desde aquella fuerza perversa, insaciable y carnal que chupaba los cuellos de jóvenes burguesas victorianas, hasta películas como Hard Candy, en la que una inocente niña podía llevar a cabo el peor de los sufrimientos para el lívido masculino.

El género de horror, en concreto el del cuento corto, -las fábulas oscuras que moralizan acerca de  hasta donde pueden acabar algunos (o algunas) si no ponen ningún control a sus ansias lúbricas-, ha evolucionado de la misma forma que los lectores y mentalidades a través del tiempo. Escritores actuales como Clive Barker exploran fantasiosas facetas de la psique sexual plasmándolas en sórdidas y tenebrosas monstruosidades símbolo del sentimiento de dolor, culpa, sadismo y lujuria por igual.

No es fácil encontrar autores (Philip J. Farmer) que hoy día escriban de manera competente sobre los terrores del hombre moderno y los sazonen de manera atractiva con el sexo y la pornografía sin que resulte la combinación de una calidad paupérrima (o ridícula, o simplemente de serie Z).

Del señor Graham Masterton confieso que leí hace unos años La pesadilla, novela que empieza fuerte y acaba igual de fuerte, en el sentido sádico y sangriento del término. Reconozco que me entretuvo aunque sentí que adolecía de una serie de carencias narrativas que quizás, si se manejase en el cuento corto, sacaría mucho más partido de lo que quería contar. En este sentido hay temas o ideas que si son contadas en cincuenta páginas dejan bastante mejor sabor de boca que si las explayan en trescientas páginas: es como un cortejo sexual o una operación quirúrgica, el primero puede dar lugar al desinterés y la segunda acabar en desastre si se alargan ambos demasiado.

Editorial Valdemar vuelve a la carga en su nueva colección Insomnia, dirigida por José María Nebreda, con material altamente explosivo, tan desenfadado y entretenido en la propuesta como altamente inflamable en su lectura. Es bastante encomiable que El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante (más valdemariano no puede ser el título) sea ciertamente un giro de volante ante la hipotética línea editorial que muchos suponíamos erróneamente que adoptaría Valdemar tras la novela de Jack Cady. De ahí que anunciasen públicamente ambos libros en señal de que en Insomnia, como colección de terror contemporáneo, primaría el eclecticismo, tanto en temáticas como autores. ¿Significa pues que este libro de relatos debemos considerarlo como una obra prescindible de consumo rápido para lectores no seguidores de la línea Valdemar? Para nada.

El hijo de la bestia… es una antología de relatos cortos cuyo nexo en común y motor de la trama es el sexo, pero el sexo transformado en perversión. Éstos los adorna con un argumento fantástico o terrorífico que nos mantiene enganchados al sofá hasta el retorcido desenlace. Si algo me recuerdan estos cuentos es a aquellas series de los noventa que ponían a altas horas de la noche en las que se contaban historias picantes con una trama de suspense u horror. Los protagonistas son gente atractiva, de clase media alta y con buenos trabajos, que de manera fortuita caen en un vicio o conocen a alguien que les adentra en una dimensión tan desconocida como truculenta y tórrida. Los personajes te deleitan en sus detalladas experiencias carnales y  horrorizan con sus traumados y terribles finales. Son como aquellos relatos a triple columna que se publicaban en los ochenta en revistas eróticas y que se leían en un viaje y tras orar a Onán gracias a las secciones de  fotografías más o menos estilizadas según la revista en cuestión.

Los cuentos de Masterton tienen todos en común que una vez terminas uno, estas deseando empezar el siguiente, la verdad es que enganchan. Quizás sea por lo bizarro de sus conclusiones, o por su talento a la hora de describir escenas de sexo explícito, o también por  ser un escritor que claramente se maneja de manera fluida y competente en el relato corto, y qué duda cabe por ser un tipo con una mente muy enferma. Son narraciones cortas e intensas, un “aquí te pillo aquí te mato”, se leen con mucha facilidad y mantienen en todo momento el interés. En ese sentido Masterton es un narrador tremendamente visual, sensorial y sintético a la hora de emplazarnos a los escenarios y acontecimientos. Por otra parte, y es algo que muchos bestsellers actuales no saben hacer, crea un ambiente a través la escritura según la historia que quiera explicar, un ambiente histórico y temático según el cuento, en el que el lector se siente cómodo y se deja embriagar por los sentidos. Esto da lugar a que en el relato de suspense las escenas de sexo entren tan bien y que cuando se retuercen las consecuencias en monstruosas figuras de un resultado no sólo no ridículo sino truculento en el fondo y en la forma, y te deje un sabor  entre delicioso e insano como sólo puede dártelo un placer culpable.

En El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante veremos un mosaico de horrorosas y atrayentes aberraciones: canibalismo, orgasmos de ultratumba, pijas con delirios asesinos, vampiros sexualmente insaciables, usurpadores de cuerpos,  monstruos de todo tipo, sadomasoquismo, necrofilia, asfixia autoerótica, violaciones brutales, perversiones con embarazadas…y mucho más.

Destaco entre los que más me han gustado, y doy fe que son buenos casi todos y eso en un recopilatorio de un sólo autor actual no es nada fácil, (siempre y cuando aceptes la propuesta inicial):

“Lolicia”, por su retorcido y redondo final y porque los cuentos de venganza siempre molan.

“El escarabajo de Jajouka”, por el escenario arabesco y por lo brutal y descojonante de su conclusión.

“Camelot”, por la sensación de sueño surrealista y húmedo.

“Picnic en el Lac Du Sang”, es un excelente relato fantástico de terror a la vez de una fuerte y elegante carga erótica, uno de los que mejor escritos están.

“El Shih tan secreto”, el cuento favorito de Lecter.

“Sufre Kate”, muy enfermo y divertido retrato de un colgado del sexo.

“El hijo de la bestia”, con toques detectivescos que derivan en una adictiva ida de olla con sanguijuelas, mutantes y embarazadas asesinadas.

En definitiva, podemos decir que estamos ante un libro para lectores ávidos de estímulos fuertes y en momentos de necesitar una lectura amena, adictiva, sencilla y muy estimulante en el buen y en el peor de los sentidos. Destacar dos cosas, por una parte las geniales ilustraciones que de cada relato hace Rick Melton (la portada del libro está a la altura de lo que contiene), y por otra la estupenda labor de traducción de Marta Lila Murillo, que favorece el que veamos a Masterton no sólo como un escritor de cuentos cortos competente sino incluso con talento.

Para todo seguidor de Valdemar, que entre taza de té victoriano con fantasma incluido y aventuras y desventuras pulp le apetezca una obra para saciar fácilmente tanto su mente como sus partes más bajas sin tener la sensación de haber leído algo mediocre o intrascendente, sin lugar a dudas debe darle una oportunidad a este recopilatorio porque no sólo no le decepcionará sino que gritará “quiero más”. Y sobre todo, tenga cuidado si alguna vez una rubia potente y de grandes pechos, sudorosa y semidesnuda le atiende en una gasolinera en mitad del campo.

Reseña: La guardia de Jonás, de Jack Cady

laguardiadejonasJack Cady (1932-2004) sería un perfecto desconocido en nuestro país si no llega ser por dos relatos: La noche que enterramos al Perro Rutero, ganador del premio Nébula, y Una deuda de marinero la cual forma parte de la antología Mares tenebrosos cuyo responsable es José María Nebreda, el mismo que traduce y nos vuelve a presenta a este interesante autor con el primer título de la nueva y esperemos fructífera colección de literatura de terror contemporáneo llamada Insomnia, dentro de la editorial Valdemar. La guardia de Jonás es un libro atado, como un fuerte nudo marinero, a una experiencia vital que suponemos marcó de manera brutal al autor, el cual estuvo trabajando como guarda costero en su juventud y cuyas vivencias son de clara inspiración en esta obra. El propio Cady nos dice que durante largos años tuvo en su mente la idea de terminar esta novela y que no lo hizo hasta que  no se consideró lo suficientemente conocedor del mundo de los barcos, puertos y marineros como para hacer el merecedor homenaje en forma de historia sobresaliente.

La guardia de Jonás narra las distintas andanzas y desventuras de un grupo de marineros en la “Adrián”, una lancha costera encargada del rescate de barcos de todo tipo en las frías aguas del estado de Maine. A lo largo de los meses que van transcurriendo hacia el temible invierno, poco a poco se van presentando a cada uno de los marineros de la embarcación; y como si fuésemos novatos enrolados vamos conociendo, desde nombres, cargos, tareas y responsabilidades, pasando por sus caracteres y personalidades, hasta finalmente la revelación de los más bajos instintos como el miedo o la violencia de cada uno de los compañeros de barco…como las grandes historias o los grandes viajes, en el primer capítulo nos presentan a marineros de un relato, y casi al final descubrimos auténticos personajes perfectamente reales con los que el lector acaba teniendo un alto grado de compromiso, el mismo que se tendría cuando por la tarea que se les encomienda, el error de uno puede dar lugar a la muerte de otros.

La prosa de Jack Cady nos zambulle de una sola vez con el ambiente de la pérfida mar tanto por su vocabulario como por un estilo tan poético como impetuoso a la hora de describir la fuerza de la naturaleza, la tormenta, las olas, el frío, el fuego, el hielo…esa clarísima seña de identidad del que ha vivido los peligros del mar y a su vez se ha sentido parte de él, tanto en su experiencia como por el ánimo de contar un relato, en el más puro estilo hogdsoniano.

No creo que haya una novela que narre mejor la experiencia y modo de vida de un guardia costero ni tampoco la cantidad de peligros naturales que tiene que afrontar, ni la importancia del trabajo en equipo en mitad de la nada con los efectos de una tormenta, el hielo o un mar impetuoso cuando se intenta rescatar una embarcación desaparecida.

Debo decir que no se trata básicamente de una historia de horror sobrenatural, el elemento fantástico está ahí, hay elementos que lo muestran claramente (Jensen, el “Hester C.”) aunque concretizado en eso que comúnmente llamamos mal de ojo, y que en todas las historias, tanto reales como ficticias, juega un papel fundamental en las desventuras y desgracias de un viaje en el que otros compañeros perdieron la vida.

Jonás no es sólo un fantasma, es una maldición, un estado de ánimo, una puerta hacia lo desconocido que trae funestas consecuencias y que los miembros de la tripulación poco a poco se irán contagiando de él y cada uno responderá al mismo de distinta manera.

Lo primero que resalta al comenzar a pasar páginas es el elaborado, tanto estéticamente como a nivel de vocabulario, lenguaje en la prosa de Cady. No es un libro que se pueda leer en dos tardes, es de aquellos que exigen centrarse en el ambiente que describe. El objetivo, que cumple sobradamente, es la pura inmersión ambiental, fundamental cuando casi toda la novela transcurre en una lancha de unos cuantos metros…se agradece el dibujo al principio del texto del tipo de lancha con cada una de sus partes y las notas del traductor, ni escasas ni pesadas,  respecto a términos que salvo que seas profesional de ese mundo, no se van a conocer.

Cady es un escritor con fuerte influencia de grandes clásicos. Se nota tanto en el estilo muy elaborado y de elevada prosa, a nivel tanto estético como metafórico, (recuerda a Meville o Conrad);  además de tener la maestría de hacernos sentir el mar como un insondable espacio tan ominoso como imprevisible, con una total credibilidad: los personajes nunca dan la impresión de ser creaciones literarias sino nobles y experimentados hombres que alguna vez sacrificaron su trabajo y su vida tan atípico, peligroso y poco cómodo como apasionante

Valdemar vuelve a regalarnos otra joya desconocida, un libro para leer pausadamente y disfrutarlo, con un fuerte aroma a clásico y con una temática o ambiente que nos mantiene a lo largo de sus páginas en ese temor de sobrevivir en mitad de una tormenta marítima y el placer de vivir una vida que nunca tendremos sino es a través de las páginas de un escritor que la vivió.

Reseña: La casa y el cerebro, de Edward Bulwer-Lytton

La casa y el cerebroDe Edward Bulwer-Lytton (1803-1873) quizás la obra que a todos más nos suene sea Los últimos días de Pompeya; sin embargo, y revisando la elegante y concisa introducción que hace en este pequeño relato su también traductor Arturo Agüero Herranz, descubrimos a todo un prolífico y ecléctico best seller de la época, que tocó varios temas considerados antecedente de géneros del siglo XX como la novela policíaca, el terror, la fantasía e incluso la ciencia ficción; asi como también serviría de  influencia de grandes escritores y grandes obras que vendrían un siglo después de su muerte.

Intelectual de gran prestigio en Inglaterra (incluso se le llegó a ofrecer la corona griega), fue íntimo amigo de Charles Dickens y ejerció de parlamentario durante once años. También es importante destacar la gran afinidad que tuvo siempre por el ocultismo y las hermandades secretas, asunto que manifiesta tanto en esta obra como, en mayor medida en Zanoni, el secreto de los inmortales, publicado en España por la editorial Valdemar.

La casa y el cerebro es, más que una novela corta, un relato breve en la pura tradición de cuento de fantasmas victoriano. Es una obrita de la que Lovecraft en “El horror en la literatura” considera el mejor relato de casa encantada jamás escrito.

El narrador, trasunto claro de Lytton, cuenta en primera persona como causalmente topa con una casa en Oxford Street muy barata para alquilar, el motivo es que ningún inquilino es capaz de aguantar dos noches en ella por los horrores fantasmales que hacen éstos huyan despavoridos al día siguiente…el protagonista, hombre valeroso, amante de los misterios y estudioso de lo sobrenatural aceptará gustoso el alquiler de la vivienda junto con su perro y su imperturbable sirviente.

Como se puede comprobar es un esquema tipo del relato de fantasmas y casa encantada, sin embargo, el talento y la trascendencia de esta obra radica en que Lytton le da una vuelta de tuerca total, tanto argumentalmente como temáticamente, con una serie de elementos, que no vamos a desvelar, que colocan a La casa y el cerebro como una joya de gran valor literario, antecedente claro no sólo de la novela de terror moderna sino de la de ciencia ficción, creando una historia tan espeluznante como conspiranoica y alucinada.

Entre sus ideas está la más que clara influencia cronológicamente anterior de la novela gótica (el Melmoth de Maturin), así como también inmediatamente después los relatos (el conde Magnus) del mejor narrador (que no narradora) de cuentos de fantasmas victorianos como fue MR James.

Lytton aquí no hace el clásico enfrentamiento ciencia/superstición, no sé hasta que punto históricamente hablando era posible hacerlo…es más, en ningún momento el autor utiliza la palabra ciencia o método científico para armarse de argumentaciones con el fin de luchar con la amenaza sobrenatural.

Por el contrario,- y esto no significa que la trama se pierda en el porque sí o en la mera fabulación terrorífica-, el protagonista expone dentro del conocimiento,  cultura o saber de la época (¡que inquientante para el londinense dieciochesco el descubrimiento de la electricidad!), de manera interesante y sin quedar para nada  ridículo, su visión de lo sobrenatural. Y precisamente esto es lo que hace al relato tan encantador y subyugante que el propio Lovecraft, coleccionista de lo ideológica y estéticamente trasnochado, le apasionase tanto, y nosotros lo gocemos por igual.

Las breves escenas de horror, en cien páginas no da para tanto, Lytton las convierte en descripciones más alucinógenas y oníricas que reales, esto le favorece a la trama, ya que, sin perder los elementos clásicos de cualquier cuento de miedo (crimen no resuelto, habitación escondida…), le saca punta en una especie de largo epílogo final donde nos muestra su gran afición por las sociedades secretas y las personas que tienen un poder especial que las hace estar por encima de los demás. Es innegable que estos temas en los últimos tiempos no han parado de fabricar tochos superventas de mayor o menor calidad y que aquí Lytton lo sintetiza en unas pocas páginas creando al lector el placer de desvelarle un misterio para darle otro mucho mayor. Esto, querido lector, no es nada fácil conseguirlo y convierte a La casa y el cerebro  en una obra sencillamente magistral.

Para terminar quiero resaltar la gran labor de Impedimenta, una editorial pequeña que esta publicando, como éste, una serie de tesoros de autores olvidados o por descubrir, y dirigidos a quienes nos gusta la buena literatura, tanto con mayúsculas como con minúsculas. Asimismo agradecer el formato y el cuidado y buen gusto en la edición de este cuento perturbador y memorable, que recomiendo de compra y lectura obligada por todo aquel que se considere conocedor de la mejor literatura de terror clásico como  por todos los amantes de las buenas historias de fantasmas.

Y como aquél que dice, los mejores perfumes vienen en frascos pequeños.