Reseña: Estudio en Negro, de José Carlos Somoza

Simplemente fascinante, el propio Doyle estaría orgulloso. ¿Y si hubiera vivos que se creen muertos? ¿Y si uno de ellos estuviera escribiendo un relato? Este libro de José Carlos Somoza no es simplemente otro de los famosos cuentos de Sherlock Holmes. La trama comienza, de hecho, con el autor Conan Doyle trabajando como médico antes de sus historias policíacas. Somoza nos propone una interesante teoría donde el personaje de Sherlock Holmes fue inspirado por un paciente mental bajo el cuidado de Doyle. Un tal Señor X. Un hombre tremendamente inteligente recluido en Clarendon House, residencia privada para enfermos mentales situada en Southsea, Portsmouth. Somoza captura de forma magistral la imaginación de Doyle con su aguda visión y capacidad deductiva. Intimida con los detalles de ese mundo construyendo con su propia fuerza narrativa, explorando lo que en su día ya nos dejó el autor inglés. Se introduce tanto en su piel, que el resultado es extraordinario recreando una novela victoriana de suspense.

Inglaterra, Siglo XIX. La enfermera Anne MacCarey nos cuenta en primera persona el suceso que le tocó vivir cuando aceptó cuidar a un enfermo al que rehuyen. Tiene la capacidad de analizar los detalles más insignificantes pudiendo con ellos llegar a los secretos que todos guardamos. Ella, junto al doctor Arthur Conan Doyle, que visita al mismo paciente, se sentirán atraídos por las deducciones que éste tiene de unos extraños crímenes a los que la prensa titula El Asesino de Mendigos. Anne y Doyle quieren ayudar a resolverlos.

Narrada desde un principio con un toque misterioso y fantástico nos relata la extraña sensación que sintió al ver a su paciente sentado en su sillón orejero en la más completa oscuridad imitando tocar un violín inexistente. Porque la realidad puede ser una distracción. Algunas veces la imaginación necesita fluir sin restricciones para poder ver la verdad. Mientras leemos, nuestros sentidos nos gritan que alguien miente, no es quién dice ser. Holmes tocando un violín invisible, crea su propia música para permitir que su mente trabaje sin distraerse con cuerdas y arcos. Nuestra cabeza deberá hacer lo mismo si queremos acercarnos al asesino. ¿Por qué deja el cuchillo cerca de las víctimas? La clave parece estar en los delirantes teatros con espectáculos, casi de Inframundo. Donde niñas bailan desnudas sin saber llevar el compás de la música. Representaciones macabras, inauditas, terroríficas; un placer demasiado poderoso que se adentra en los más profundo de la mente. Un gozo que pide y exige ser alimentado. Señor X sabe quién es el asesino. Somoza pondrá una puesta en escena magistral. Su nombre se escuchará entre sangre y gritos. Una historia de misterio hermosa, sensible, aterradora como el último beso que se le da al ser amado antes que sus labios se hielen o sus ojos se cierren para siempre.

Un nuevo Sherlock Holmes más humano, más emotivo, más vivo que nunca ha vuelto dentro de esta trilogía con un final cerrado que emociona hasta partirte el corazón. Ese momento en que ella nos gritará el secreto que él esconde, será un duro golpe del que ya no nos recuperaremos. Pocas veces un autor oculta algo tan esencial para el desenlace con tanta habilidad. No importa que nunca hayáis leído las historias de Arthur Conan Doyle, José Carlos Somoza lo escribió tan fiel, que da la sensación de ser suyo el personaje. Estoy convencida que cuando cerréis el libro también series capaces en ese preciso momento de escuchar el sonido de su violín.

Un libro para aplaudir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *