Reseña: Crimson. Volumen Uno, de Humberto Ramos, Brian Augustyn y Sandra Hope

Homenajear algo es, o debe ser, un arte. Haciéndolo de forma cuidada, alzando sus puntos fuertes y abogando por lo que nso gustó de antaño, se puede conseguir incluso mejorar a lo que se homenajea. Oh, los años 90. Ahora miramos de soslayo aquella época de cómics y muchos sonreímos. Pero algunos incluso nos enfurecíamos. Ya sea que tratara la licra a tope, los pelos al viento, portadacas y músculos hasta en las orejas a todo lo que se moviera en viñeta; fue un momento extraño. Pocos en el fondo pensaron que la industria no iba bien. Pero no iba. El dibujo lo era todo. TODO. Y el guión -que es esa miel que debe quedar en los labios cuando uno cierra un cómic-, en la mayoría de los casos quedaba en NADA. Por supuesto, estoy generalizando. Hubo cosillas que se salían del patrón, pero la mayoría, lo que se vendía a tope, era así. Y eso se tenía que superar, y se superó. Y ahora muchos miramos a esa época de nuestra vida con nostalgia. En especial, cuando uno encuentra un total homenaje a aquellos años en una obra rescatada a nuestros tiempos como lo es Crimson. Planeta Cómic nos trae este estupendo volumen de la serie elaborada por Humberto Ramos (Amazing Spider-Man) y Brian Augustyn (Batman: Gotham a luz de gas), donde además se rodea de un curioso grupo de co-creadores como Oscar Pinto y Francisco Haghenbeck para llevarnos de nuevo al mundo de Crimson. Los primeros doce números de la serie en una recopilación que muchos estábamos esperando, después de las geniales críticas acaecidas al otro lado del charco.

Lanzado originalmente en 1998, en Crimson seguimos la vida del adolescente Álex Elder después de sobrevivir a una horrible masacre de un grupo de vampiros en Central Park. Sin embargo, no salió ileso, ya que él mismo se convirtió en un chupasangre… En un encuentro con una misteriosa mujer y Ekimus, resulta que Álex tiene un destino esperándole a la vuelta de la esquina. Es considerado como el Elegido. Comienza a desarrollar habilidades diferentes a cualquier otro vampiro. Esa misteriosa mujer vestida de capucha roja, corpiño y botas altas (¡ideal para el combate!) lo quiere pero Ekimus, el primero de los vampiros y padre de todos ellos, al final es quien se lleva el vampiro-novato al agua. Álex al despertar maldice su suerte por haber sido convertido en vampiro y no haber muerto junto a sus amigos. Entonces jura venganza contra aquella que lo ha convertido en un ser nocturno. Aunque no sabe bien lo que dice, Lisseth es la reina de los vampiros. Y Ekimus y Lisseth no andan por la labor de hacer las paces.

No me digáis que la premisa no es maravillosa. Álex es un adolescente y todos los adolescentes son un poco estúpidos. Temerarios, con mal genio y en ocasiones, groseros. Podéis apostar a que este colega no va a escuchar a nadie. Es un sabelotodo y se siente invencible. Y ahí empieza lo bueno… Sabiendo que la moda vampírica va y viene, Humberto Ramos se lanzó a publicar un título de chupasangres mientras sus compañeros de aventura Joe Madureira y Scott Campbell publicaban otras obras independientes. En su libre y solitario sendero, el mejicano crea un titulo atractivo como pocos. Una serie en grapa que fue éxito de ventas y que ahora podemos disfrutar de ella gracias a esta recopilación. Humberto Ramos demuestra ser el más profesional de los tres autores que componen esta línea. Un regreso a los 90s con un dibujo espléndido que hace hincapié en sostener un buen guión con gancho. Casi no deja respirar. Una disfrutable edición de un cómic palomitero, entretenido y que trae el tema vampírico al formato contemporáneo. Un título genialmente rescatado.

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