Reseña: La Espada Salvaje de Conan. 1974-1975, de Roy Thomas, John Buscema, Barry Windsor-Smith y Alfredo Alcalá

Este año 2019 está siendo prodigioso en cuanto a integrales de calidad publicados. Y lo más importante, la satisfacción pública. En especial, se están llevando a cabo una buena cantidad de volúmenes, de recuperaciones de grandes obras que jamás creíamos volver a tener en formato digno. Conan el Bárbaro ha regresado a Marvel y en apenas nueve meses Panini Cómics nos lo ha hecho saber A LO GRANDE. Preparándonos y la espera de la llegada del nuevo Conan que sin duda, intentará capturar la naturaleza episódica del personaje con autores actuales de renombre; por el momento, está editando sendas joyitas (¡y en ediciones limitadas!), de obras a tener como oro en paño, exempli gratia: el ómnibus de Conan El Bárbaro (abril 2019), La Espada Salvaje de Conan – Especial Relatos Salvajes (agosto 2019) y ahora la maravilla que os traigo hoy La Espada Salvaje de Conan: 1974-1975 (septiembre 2019). Oro, diamante y mithril. Obras a tener del gran personaje creado por Robert E. Howard, la recuperación en formato único de las mejores historias del personaje, en mi opinión.

Es fácil decir que una gran parte de Conan se basa en la Espada y Brujería, monstruos y en la épica de un musculoso portento casi imbatible con la espada. Por lo general, pensamos en el personaje como un puños-cerrados, venas hinchadas y fuerza como para matar a los “simples” de un solo golpetazo. Pero en La Espada Salvaje de Conan, encontraréis que no es tal que así. Vais a un encontrar un tío que además usa su ingenio, su (corto) discernimiento, para salir de más de un apuro. Vencer a la bestia más formidable usando algún que otro truco. Y apoyado en más de una ocasión en adláteres magníficas como la pelirroja Red Sonja, se enfrentará a mil y un demonios anegados en la bruma o en la más corrupta de las carnes. Roy Thomas, Windsor-Smith y John Buscema dándolo todo. Saliéndose del papel en cuanto a historia y dibujo, labrándose un hueco en el olimpo del noveno arte. Mostrando al mundo lector un cimmerio para el recuerdo. The Savage Sword of Conan del #1 al #9, las primera serie publicada del personaje a lo grande entre 1974 y 1975. Tal como bien se dice por ahí, una edición que llevábamos décadas esperando. Desde el primer número USA, todo-todito-todo con los contenidos de la edición original y materiales remasterizados por la propia Marvel. De los volúmenes que se agotan en nada, si es que aún pervive en distribución.

La Espada Salvaje de Conan: 1974-1975 tiene todos los elementos básicos para que uno pueda ponerse por primera vez con las historias de Conan El Bárbaro. Y más. No tenemos un Conan infalible, se muestra a uno intentando soportar la peor situación. En mi opinión, el trabajo de Buscema alcanzó niveles completamente majestuosos gracias a este asociamiento con Alfredo Alcalá, el popular artista filipino de renombre, entintador de los diseños a lápiz de Buscema. Bien, pues imaginad mi sorpresa al leer la larga introducción de Roy Thomas aquí aportada y descubrir que, ¡el propio Buscema odiaba lo que Alcalá le hacía a sus ilustraciones! Mi amor-gozo en un pozo, jajaj… Da igual. Para mí, por supuesto, ofrece lo mejor de ambos mundos: brillantes diseños y marcos de la Era Hyboria jamás creados. Suntuosos detalles ilustrativos de la vieja escuela de Alcalá. Siempre creí en esa asociación magnífica de autores. Pero ahí lo tenéis: todos los días uno aprende algo nuevo.

La Espada Salvaje de Conan fue probablemente mi cómic favorito a finales de los 80s. La serie de la que más números tenía en mi colección. La que más esfuerzo me costaba comprar cada mes. No era barata, ni mucho menos, en comparación con lo demás. Pero encontraba en ella satisfacción. Permitía a guionistas y artistas crear adaptaciones más largas y “adultas” de las historias de Robert E Howard. Me parecía auténtica a tope. Fue donde encontré por primera vez a un Conan El Bárbaro pintado a cuatro colores por Barry Windsor Smith. Y bueno, aquí estamos, disfrutando de lo lindo nuevamente tres décadas después. Panini Cómics recopilando originales, encuadernación en tapa dura siguiendo la línea de los anteriormente publicados, calidad brillante en papel blanco y con artículos de apoyo, cartas de los lectores y demás extras traducidos. Un volumen un poco monstruoso, sí, pero al que te acostumbras en nada por el gozo y disfrute de su contenido.

Realmente, una alegría volver a estas historias (¡mi mamá sabrá dónde fueron a parar aquellas revistas!), verlas/tenerlas/disfrutarlas en una edición tan eterna. Agradable a los incautos que la observen en la mejor cómicteca que se precie. Ni que decir tiene que para fans de Conan, compra obligada. Para los amantes del mejor cómic que se ha hecho nunca jamás, casi una blasfemia no tenerlo.

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