Reseña: KillRaven. La Guerra de los Mundos, de Alan Davis y Mark Farmer

Los que lleváis años leyendo cómic americano sabéis de sobra que Alan Davis es uno de los grandes autores a seguir. Entre tantos buenos, como mínimo, a echarle un ojo a cualquier titulo con el que te topes en vuestra librería favorita, al que él le haya metido mano. En mi caso, siempre le recuerdo las maravillas que hizo con Hulk, con Thor, o sus inicios con el Capitán Britania… (Lo siento, nunca fui muy de los X-Men aunque sé que se le reconoce bastante por su trabajo en el reino mutante). Lo que en definitiva digo es, que te paras y miras si de pasada viste su nombre en una portada. Y KillRaven: La Guerra de los Mundos lo lleva.

KillRaven (Jonathan Raven) es un personaje que tuvo sus grandes momentos dentro de la revista setentera Amazing Adventures, pionera publicación para los cómics de Marvel, por entonces. Un héroe, un luchador por la libertad en futuros alternativos post-apocalípticos. Creado por los maestros consagrados Roy Thomas y Neal Adams, el guionista Gerry Conway y el dibujante Adams, le dieron vida en la edición de mayo de 1973. Ya sabéis como esto: la serie llega a tener fama, sobre todo, por presentar por primera vez en formato viñeta un “dramático” beso interracial… Bien, pues en 2002, llega Alan Davis, se junta con su entintador de toda la vida Mark Farmer, y ambos reconocidos amantes del clásico KillRaven, elaboran una miniserie de seis númeritos para enseñarnos, casi treinta años después, una variación alternativa y futura en el universo paralelo que Marvel Comics llama Tierra-2120.

No descubro nada si menciono que KillRaven: La Guerra de los Mundos obviamente hace referencia a la clásica obra de Ciencia Ficción de H.G.Wells, ¿no? ¿Pero qué pasaría si aquel deus ex machina del final no hubiera ocurrido y los marcianos sí hubieran terminado por invadir nuestro mundo y devastado nuestra civilización? Jonathan Raven, el gladiador conocido como KillRaven y su banda de los Hombres Libres, son los únicos que se interponen a la aniquilación total. Un mundo casi sin esperanza. La humanidad destruida o esclavizada. Algunas personas convertidos en traidores de su raza cazando a otros humanos, a voluntad de los marcianos. Otros, obligados a luchar por la diversión de sus captores en arenas de gladiadores. Ahí es donde destaca KillRaven, entrenado para la batalla desde que era niño, el cual se libera de sus cadenas y lidera una banda del retorcido y macabro escenario que ahora es la Tierra.

Desde el primer número conocemos la historia ordinaria de un niño y su madre que se han aventurado a salir de su búnker subterráneo para buscar comida en una Nueva York en ruinas. Solo para enfrentarse a los marcianos. KillRaven y su banda intervienen, y hay acción a cascoporro. Ahí es donde aprendemos el tremendo poder de los marcianos y el esfuerzo que hay que hacer en cada enfrentamiento contra ellos. Pero se prometen desarrollos más emocionantes cuando en el siguiente número se muestra el regreso de un antagonista de la serie clásica. Y como Davis sabe que ese guiño le gustará sobre todo a los amantes de lo añejo, se recrea en detalles que por muy simples que parezcan, hacen que te enganches a la historia. ¿Ejemplo? KillRaven y sus amigos ven a un anciano por primera vez (la esperanza de vida es notablemente baja, bajo el dominio marciano) y piensan que su piel arrugada es signo de una enfermedad horrible… Minitramas que abren un potencial, y que preparan para toda la historia de fondo que Davis mete después.

Sinceramente, no es sorprendente que el arte sea bueno. Si sabes a lo que vas, si compras jamón cinco jotas, rara vez tu garganta se resienta. Trípodes marcianos de alta calidad, KillRaven y sus camaradas M’Shulla, Carmilla, Old Skull y el resto, representados con aire heroico maravilloso, extraños mutantes en el cuartel general (¡un vagón de tren colgado en globo!), hombres enmascarados que se aprovechan del pueblo, trajes clásicos de los 70s en todo su esplendor (desde las botas acampanadas de KillRaven hasta la cola de caballo de M’Shulla Afro). Friends, agarrad un buen té helado, una bañera de palomitas, y preparaos para una aventura futuro-apocalíptca de las buenas.

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