Reseña: La Esperanza Pese a Todo, de Émile Bravo

En la variedad, y en la confianza de ceder un enorme y clásico personaje a nuevos autores para nuevas aventuras, reside el éxito del nuevo Spirou. Lanzada en 2006 en la cuna del cómic europeo actual y por Ediciones Dupuis, la colección Una Aventura de Spirou por… (Le Spirou de…) ha permitido a varios autores, publicar sus versiones del botones de hotel más intrépido que el mundo del cómic ha podido conocer. Fue en 2008 cuando Émile Bravo presentó su versión en Diario de un Ingenuo; un volumen que también trajo a nuestro país la recomendable editorial Dibbuks. Un álbum que entre los más entendidos del personaje tuvo un gran gran éxito. Tanto aquí, como al otro lado de los Pirineos. Además, ganó bastantes premios y eso provocó que de un pretendido one-shot, pasara a programarse cuatro álbumes más. El primero de ellos lo publica Dibbuks este mes. La Esperanza Pese a Todo es…, bah, lo digo ya: ¡Me encantó! Y pensar que con el paso de los años me estoy enamorando de los grandes personajes que ha dado el noveno arte… Representante distinguido de la línea clara, Émile Bravo domina perfectamente dicho “modus operandi”, tan propuesto anteriormente por Hergé en Tintín, Tillieux con su Gil Jourdan o Edgard P. Jacobs en su Black & Mortimer.

Confirmado que vais a quedar encantados, los amantes del buen cómic, con la trama, la calidad de los dibujos y los hermosos colores que aporta Fanny Benoit aquí. Que llevan la historia de Bravo a un trabajo gráfico de alto nivel. «Pero los hermosos dibujos no son suficientes para hacer un buen álbum», diría mi tito americano, gran entendido en cómic europeo como sabréis los que seguís Desde New York – Crónicas Literarias asiduamente. «El escenario, el guión (sobrinito mío), también es de gran importancia». Pues no problem, Émile Bravo golpea con fuerza por ese lado también.

La Esperanza Pese a Todo nos sumerge en la Bélgica de 1940. Este pequeño país está a punto de ser invadido por el ejército alemán y nuestro valiente Spirou actúa como botones en el Hotel Moustic, mientras Fantasio dedica cuerpo y alma al ejército belga. Este incongruente dúo vuelve a funcionar perfectamente: por un lado, Spirou es amable, sincero y valiente; fiel en la amistad, siempre está dispuesto a ayudar a los menos privilegiados. Por otro lado, Fantasio es terco y muy lanzado. Pero tiene un buen corazón, a pesar de sus decisiones dudosas. Pero si este famoso y amigable dueto pueden sugerir que el álbum es una alegoría a la amabilidad y la broma, para nada es el caso. Émile Bravo pudo evitar en esta historia las evocaciones a lo terrible del Holocausto, el derecho de expresión o la participación del clero en la barbarie. Sin embargo, nos presenta una historia adulta en tiempos de guerra, donde nuestros dos cómplices van a tener que vivir momentos difíciles, un tremendo invierno helado azotando Bruselas y lo duro de unas restricciones alimentarias que empezaron a machacar aún más al personal. Donde después de ciertos encuentros y desencuentros, y la destrucción del Hotel Moustic, Spirou se unirá a una compañía de exploradores por consejo del padre André; y Fantasio encontrará trabajo como periodista y desertor de las tropas belgas, en el diario Le Soir. Sin sospechar en un principio que la línea editorial está controlada por el opresor alemán.

A pesar de ser una historia con un enorme contexto bélico, la comedia no deja de estar presente en La Esperanza Pese a Todo. En particular, en las tribulaciones de Fantasio y lo que le rodea pero también, la inspiración y los guiños a Tintín. De hecho, el propio Spirou lo llega a nombrar.

Una lectura fluida, gustosa y disfrutable, como sólo el mejor cómic europeo suele aportar. Y con un final ingenioso.

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