Reseña: El Alma de las Flores, de Kaneko Misuzu

Por primera vez en español Satori Ediciones nos trae la antología poética bilingüe de la japonesa Kaneko Misuzu. Nuestra poetisa se crió entre libros debido al trabajo de su madre en una librería familiar. Leía incansablemente, sentía verdadero amor por la literatura. Allí leyó la voz de los demás hasta que ella decidió probar suerte con la suya. Con veinte años, sus poemas serán aceptados pues el poeta Yaso Saijo reconoce su talento. Pero su vida privada estará cubierta por una capa oscura. Le tocó vivir una época donde la mujer japonesa estaba sometida a la casa y su marido. Éste le prohibió escribir, separándola de sus libros, de sus amigos poetas y editores. Pero la tragedia sería mayor. Después del divorcio, amenazó con retirar la custodia de la hija que tenían en común y Misuzu, en protesta, se suicidó. No sería hasta 1966 cuando el poeta Setsuo Yazaki encontró uno de sus poemas en una colección de cuentos infantiles, le impresionó tanto su lectura que comenzó la búsqueda del resto de sus poemas.

Año 2011. El norte de Japón sufrió un terremoto y tsunami. Las cadenas de televisión sacaron su poema Eres un eco para devolver a sus ciudadanos tranquilidad y esperanza. Esa que aún queda en los corazones después de vivir una gran tragedia. Para los japoneses, la poesía es una forma de vida. Toda la existencia contribuye al tejido de la poesía. Kaneko Misuzu sostiene la esencia de la humanidad mostrándonos las muchas facetas que brillan de ella. Celebra tanto la luz como la oscuridad, reconociendo que los dos elementos son complementarios. Ella entiende el espíritu humano en su mejor momento y en el peor. En las sombras nos muestra la belleza que se esconde. Son poemas hermosos. Ella habla en metáfora de sí misma en algunos de ellos. Se hace preguntas sobre la humanidad a la que no termina de adaptarse. El mundo natural parece más cercano para ella. Sospecho que sus amigos eran los árboles y las rocas más que las personas. Cada uno de nosotros ha conocido esta sensación de aislamiento en algún momento. Su poesía llega a tocar esa parte de nosotros. Ella nos alivia, asegurándonos que permanezcamos tranquilos que estaremos bien, vamos a sobrevivir, que no estamos solos. Más que eso, se nos exhorta a abrir los ojos a lo que percibimos como la nada y ver, porque hay una gran belleza en nuestro alrededor. Ese el premio de consolación de la vida.

Esta poetisa nos invita a ver el dolor, abrazarlo y avanzar más allá. Una auténtica maravilla, unos poemas de una mujer que dentro de su dolor empatizó con todo lo vivo. Más que recomendarlo, exijo leerlo, sé que encontréis ese poema que os ayudará a comprender un poco mejor vuestro paso por esta vida.

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