Reseña: El Niño Hoja, de Maribel Medina y Javier Ripa

El Niño Hoja es un maravilloso cuento escrito por Maribel Medina e ilustrado por Javier Ripa. Nuestra autora, desde muy joven, comenzó a leer a los clásicos, el amor por los libros fue imparable. Al igual que otros lectores, quiso dejar su propia voz impresa. Su buen hacer le llevaría a publicar en varias editoriales. En Cazador de Ratas publica un cuento en letras grandes y vistosas. Empieza con ese «Érase una vez…» Creo que no existe mejor comienzo.

Algunas personas se sienten diferentes, eso les hacen creer que están predestinados a la soledad. Así pensaba el niño hoja tan delgado como un papel. En su sueño repetitivo, era una hoja que caía de un árbol rojo. Se sentía triste, el viento lo desplazaba de un lugar a otro, solo, sin amigos; hasta que un día… La historia dará un giro muy inesperado, por que Maribel Medina no tiene ningún interés en contarnos nada triste. Sabe que la vida es bastante dura. Desea dejarnos un poco de esperanza. Es consciente que muchos niños no viajarán a lugares exóticos y lejanos, así que decidió con palabras bellas traer esos mundos hacia ellos; Alaska, Japón, Australia y hasta la cercana Francia tendrán su lugar entre las increíbles ilustraciones de Javier Ripa. Ilustraciones llenas de colorido, dibujos grandes que llegan a ocupar una página entera siguiendo la estela de las palabras escritas. Yo, que ya no soy niña disfruté en esa explosión de colores. Vuestros hijos quedarán fascinados. Abrirán sus ojos de asombro para no perderse nada.

Ser diferentes tiene muchas ventajas. No les importa hacia donde van sin embargo dejan huella en el camino. Son especiales, su ingenio no conoce barreras, alcanzan lo que otros sueñan, poseen una imaginación infinita. Tampoco necesitan que nadie les diga cómo vivir, les encanta ser ellos mismos. Logran visitar lugares escondidos, son inolvidables. Todos aquellos que tienen la suerte de conocerlos terminarán acogiéndolos en su corazón para siempre. Ser una persona con ciertas características es algo extraordinario. Sí, así os harán sentir estos pequeños personajes. Pero lo mejor llegará al final donde cerraremos el libro mirando las caras sonrientes de nuestros oyentes.

Un libro para ser leído, pero sobre todo para ser contado. Dedicadle vuestro tiempo, una noche, a este cuento para leérselo a vuestros hijos, sobrinos, abuelos… A todos nos gustan los cuentos. Niños viajeros que sabrán de glaciares, un oso polar furioso, arañas peligrosas, cerezos en flor o tormentas de rayos y truenos entre otras aventuras. Un cuento diferente para personas únicas.

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