Reseña: Thorgal. Edición Integral 1, de J. Van Hamme y G. Rosinski

Todo llega. Con el paso de los años, los hechos, la vida pasa y también pasan los malos momentos ante ti. Pero también otros buenos, si sabes valorarlos cuando llegan. Los adictos a los cómics habrán tenido malos momentos como todo el mundo, pero sin duda uno de sus sufrimientos es o habrá sido haber querido comprar o leer muchos de los títulos que salen y no poder por la economía más o menos solvente que hay que tener para adquirir tanta joyita. Pero no me cansaré de decir que hoy en día, el que quiere, siendo selectivo y dentro de un margen, será perfectamente capaz de adquirir lo mejor de lo mejor. Y en cantidad, por que gracias a esta gloriosa época de los integrales que estamos viviendo de unos años acá, por un módico precio uno puede leer/vivir/tener lo mejor de lo mejor.

Thorgal es ese indispensable que siempre se me escapó. Que una vez quise y no pude. Que una vez pude y por circunstancias de la vida…, no quise. Digamos que no era el momento. Es curioso como el subconsciente de muchos de nosotros parece esperar al momento adecuado para ciertas cosas. Bueno. Deciros que Thorgal vio la luz por primera vez en la edición belga del semanario Tintín, de marzo de 1977. Bendito año. Dicen que fue un debut discreto, pero de esas veces que una historia llega al gran público como si de una enorme avalancha de aceptación se tratase.

En aquellos años, Van Hamme era un escritor y guionista novel y Rosinski un dibujante afincado en la Polonia comunista que trataba de abrirse camino en el mercado de la historieta europea. El éxito de Thorgal, los consolidó profesionalmente y el título se convirtió en punto de referencia del cómic de aventuras gracias a su peculiar combinación de fantasía, folklore, sagas vikingas, mitología escandinava y ciencia ficción. Y sí, es que esta maravilla lo tiene todo, friends. Hablamos de un cómic que cuenta con cuarenta y dos años de existencia y no ha envejecido nada mal. Donde se puede resaltar los colores un poco chillones y expresiones faciales a veces un poco extrañas, pero el dibujo de Rosinski va mejorando a pasos agigantados con cada álbum. Y las historias… Uff, qué decir de las historias. Ya el segundo titulo La Isla de los Mares Helados es cualitativamente superior a su antecesora. Por la que pongo la mano en el fuego que George R.R. Martin se fijó en uno de sus personajes para crear a su Melisandre de Juego de Tronos.

Las aventuras de Thorgal comienzan en La Maga Traicionada. Ya es un guerrero adulto pero está siendo sometido por Gandalf el Loco, rey de los vikingos del norte. Atado a una roca para que muera ahogado cuando suba la marea y en castigo por verse a escondidas con la hija del rey, Aaricia, poco después es liberado cuando está a punto de morir por Slive, una hechicera extraña a la que tendrá que servir durante un año en agradecimiento. Un escenario efectivo pero que se hace corto. Aunque sirve como base para el lanzamiento de personajes clave de la serie. Por suerte, este integral trae más.

En La Isla de los Mares Helados tenemos el placer de encontrarnos con Thorgal quien nuevamente se enfrenta a sus raíces y tendrá que hacer todo lo posible para encontrar a su amada desaparecida. Es una especie de secuela de la anterior, aunque con una fuerte evolución en guión y dibujo y donde se nos sumerge de todas-todas en el universo de los vikingos, y “sus orígenes”. Podría contaros algo más sobre lo que va entre comillas, pero sería un spoiler como una casa.

Los Tres Ancianos del País de Arán cierra lo que se dio en llamar ciclo de Primeras Aventuras. Recordad que hablamos de álbumes de cómic europeo que iban directo al grano, sobre todo, en aquellos años. Por lo que con muy poco, se cuenta mucho. Pero algo tendé que contar, ¿no? Bueno, aquí Thorgal y Aaricia, ya casados, llegan al país de Arán, donde sus gobernantes, tres ancianos, secuestran a Aaricia con la excusa de hacerla reina. Se deshacen (en principio) de Thorgal y convocan un concurso para encontrar marido a Aaricia.

El cuarto álbum que trae este primer integral es La Galera Negra, que ya se encuadra como primera historia de la denominada Saga de Brek Zarith (esto parece ir de trilogía en trilogía, friends); donde los protagonistas continúan su viaje y se instalan en una comunidad campesina. A causa del falso testimonio de la adolescente Shaniah, cuyo amor fue rechazado por Thorgal en su día, este es confundido con un cómplice de Galathorn, rebelde de Shardar El Poderoso, Señor de Brek Zarith, y condenado a remar en la galera del príncipe Veronar. Tras varias peripecias, Thorgal tiene que vérselas con el nuevo rey de los vikingos, Jorund el Toro.

Esta esperadísima edición integral es una de las grandes joyas del cómic, a la que confieso, me uní como total fan con apenas pocas páginas leídas. Pues Thorgal es de esas obras que irradian, te engullen, que desprenden gusto por el noveno arte, de las que provocan una sonrisita de gusto por saber de la maravilla que tienes entre manos. Podría deciros mil y una sensaciones. Mil y un halagos con apenas cuatro álbumes leídos. Pero seremos cautos y esperaremos al siguiente integral. Aunque de momento, me parece puro mithril.

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