Reseña: Viaje al Infierno, de Echevarría y Auraleón

En este nuevo titulo homenaje al maravilloso autor patrio que fue Auraleón, se encuentran dos de las historias con las que quedé prendado por primera vez. ¿Auraleón? Para los más viejunos de este sendero que es la lectura y degustación de las mejores obras del noveno arte, Auraleón es de esos autores fugaces que este país tuvo y que llegaron muy lejos cuando casi nadie lo hacía. Rafael Aura León (Barcelona 1940-1993), firmaba con dicho seudónimo sus obras. Uno de los grandes conquistadores de la editorial Warren, lugar maravilloso que empezó a producir ciertas revistas especializadas los 70s, idea que surgió de una entrevista entre Jim Warren y el editor Josep Toutain. Historias con finales impactantes a las que sumaban muy mucho los enormes dibujazos sus ilustradores. Por que todo era maravilloso en esas revistas de “Cómics para Adultos” (ríete tú hoy en día), como fueron las geniales 1984, Zona 84 y Cimoc en el campo de la Ciencia Ficción o Creepy, Dossier Negro y Vampirella en el género de Terror.

Tal como muy bien se transcribe, Viaje al Infierno es un viaje a la locura y al terror tras esa soledad que proporciona un pasado del que no se puede escapar. Una obra de terror psicológico en un entorno evasivo que publica Editorial Isla de Nabumbu tras otra fantástica colección de relatos del autor como fue Caos y otras historias fantásticas. Dos volúmenes indispensables al más puro estilo cómic europeo que nadie debería perderse.

Viaje al Infierno abre con un interesante artículo del coordinador editorial Javier Alcázar, el cual nos acerca un poco más a lo que propone el tomo. Lo que es sin duda otra buena recuperación de la obra de Auraleón para lectores actuales y dónde esta vez el guion de los relatos corría a cargo de Carlos Echevarría en un lote de cinco episodios que vieron la luz en 1984 en mi amada revista Creepy. Los últimos trabajos de Auraleón en el mundo del cómic.

¿Y qué encontramos en Viaje al Infierno? Se podría decir que estamos ante una miniserie de cinco episodios que aunque se pueden leer por separado (cuentan con un final propio y así fueron publicadas), en su conjunto, forman una historia más densa. Nos narran la vida de Slim Robinson, un astronauta atrapado en una nave a la deriva -trama precursora de varios guiones llevados al cine posteriormente-, donde el protagonista empieza a sufrir desvaríos físicos y psicológicos que empeoran con el paso de las horas, días…

Una mente que comienza a navegar a la deriva al igual que el buque que lo transporta. Una mente que empieza a rememorar errores del pasado y lo encamina a ese sinuoso sendero alejado de la razón donde ya no se distingue ilusión de alucinación. Un viaje a la locura de un alma en pena cuya soledad hace estragos. Robinson reviviendo esos hechos traumáticos del pasado donde el arrepentimiento y la maldad humana gozan de protagonismo; maltrato infantil, amores que pudieron ser  no fueron, la guerra… Guiones de Carlos Echevarría que con muy poco, dicen mucho. Echevarría, guionista y escritor nacido en 1936 en Barcelona, que trabajó en aquellas famosas revistas de Bruguera de los 50 para pasar con posterioridad a trabajar para Selecciones Ilustradas. Buen autor que formó tándem con otros grandes de la época.

Muy obvio es, que Auraleón engrandecía cada historia que “tocaba”. Las más grandes locuras, las más grandes ensoñaciones, las volvía realidad. Magnífico y eterno, siempre recomendable leer un titulo donde esté su nombre.

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