Reseña: Black Magick. El Despertar, de Greg Rucka, Nicola Scott y Chiara Arena

Si uno va a lo seguro en los cómics, es difícil equivocarse. En el sentido que, me refiero a…, bueno, digamos que en este arte se suele confirmar la teoría de «autor famoso, altas probabilidades de buen guión». Norma es esa editorial que nunca me cansaré de decir que es sinónimo de calidad. Tiene ahora entre sus novedades el primer volumen de Black Magick, que recopila los números del #1 al #5 del nuevo éxito de Greg Rucka. Con Nicola Scott al dibujo y la asistencia al color de Chiara Arena. Una obra que con poco que sepas sobre ella, te interesará. ME pasó. La primera frase que leí de Black Magick fue un tweet de Image Cómics donde decía: «Atrévase a seguir un procedimiento policial con dosis de ritual y hechos paranormales». Rápidamente me vino a la mente: ¿Un caso a lo True Detective de su magnífica primera temporada? ¡Lo quiero!

Greg Rucka regresa al noveno arte con una serie en la que mezcla género policíaco (lo que mejor se le da) y hechos sobrenaturales. El lugar al que nos trasportan es Portsmouth, donde en mitad de la noche se interrumpe una reunión de brujas. Rowan Black se excusa con disimulo de dicho ritual para dirigirse a su otra vocación. Como detective, tiene que resolver un secuestro con negociación de rehenes que está dando. Un secuestrador que no conoce, pero que parece conocerla bien. Esta es solo la primera de muchas coincidencias escalofriantes a la que se enfrentará. Rowan, que hasta ahora se contentaba con ser policía durante el día y echar un rato en sus actividades nocturnas, parece que van a por ella. Aparte del inicio curioso, algunas runas menores y cierto glamour, no vemos nada demasiado extraño en este primer número. Hasta que llegamos al final con una escena totalmente aterradora… De otro mundo.

Parte procedimiento policial, parte thriller sobrenatural, el primer volumen de Black Magick destaca en todos los niveles. Me atrevería a decir que de los guiones de Rucka que más enganchan desde el principio. Rowan Black es un personaje tremendamente atractivo. ¿Una bruja practicante en el Departamento de Policía de Porthmouth? Esto da para serie de TV. De hecho, diría que la escala de grises y tintada por el artista Nicola Scott, incita a eso. Un espectáculo a la vista, ideal para el ambiente que propone Rucka.

Black Magick: El Despertar es brujería contemporánea.., y algo más sutil que eso. Rowan siempre ha luchado por mantener ambos aspectos de su vida separados, y cuando se convierte en el objetivo de una misteriosa organización con un gran interés en lo sobrenatural, todo lo que aprecia se ve amenazado. Con impresionantes cliffhangers nos enfrentamos a un primer volumen que va de menos a más con cada número (y recordad que este TPB trae los cinco primeros). Puede que no hayan creado un nuevo género, pero las pocas obras que hay, seguro que las han redefinido.

Black Magick es absolutamente fascinante y una de mis mejores lecturas en lo que va de año. De esos cómics que uno le pide y le pide a la editorial por redes sociales para cuándo el siguiente. E insiste, aún sabiendo que todo lleva proceso, tiempo, a la hora de cruzar el charco. Obviamente, deseando saber más.

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