Reseña: Aliens. Órbita Muerta, de James Stokoe

Bueno-buenísimo es ver que las grandes franquicias no mueren. Que lo que le gusta-encanta a uno, en un formato u otro, se vuelve a retomar con la intención de volver a llevar al aficionado a ese punto gustoso de disfrute. Por eso, además, no me canso de alabar a las editoriales que también apuestan por ello y que gracias a ellas, encontramos nuevamente en el candelero ciertas obritas recuperadas que uno no tenía en la colección. Completar una cómicteca de grandes momentos en el espacio, ah. A muchos es ponernos el tema Aliens casi en cualquier contexto, y hacernos babear hasta tenerlo. Para el insensato, comentar que la saga de Alien es una saga cinematográfica de Ciencia Ficción y Terror que en 1979 dio un tremendo pelotazo tanto entre los que amamos el género fantástico, como para los que no. Un diseño, un entorno fantástico de seres y entornos creados por la genialidad del pintor y escultor suizo H.R. Giger, que dieron lugar a un primer film llamado Alien, el Octavo Pasajero y a partir de ahí tres secuelas y dos precuelas que en mi opinión van empeorando con cada nueva entrega. Pero Alien y Aliens (la segunda parte) son dos viejas glorias del cine que molan (aún a día de hoy) a más no poder. Colonias perdidas en el espacio, planetas desolados, expediciones que no regresan, intrigas por parte de empresas fantasma… Cositas muy dignas.

Alien: El Archivo, Aliens: Supervivencia, Aliens: Salvación + Sacrificio, Depredador vs Juez Dredd vs Aliens son algunas de las joyitas que Norma Editorial ya ha publicado en nuestro país. Ahora trae Aliens: Órbita Muerta, una historia elaborada al completo por James Stokoe que trasmite de forma total, el más puro estilo terrorífico de esa Alien de la que me enamoré. Aliens: Órbita Muerta es una miniserie de cuatro numeritos recopilada en un formato tapa dura en la que se cuenta como es detectada por parte de la base orbital de Weyland-Yutani, una nave espacial a la deriva. Todo parece una terrible accidente pero los tripulantes curiosamente permanecen dormitar en sus tanques criogénicos de forma pacífica. Una estación espacial amenazante pese a su silencio. Hasta que de pronto todo es cuestión de sobrevivir al ataque del mayor depredador conocido por el hombre. El denominado xenomorfo acechando y Wascylewski y sus colegas queriendo usar todas las herramientas disponibles (un temporizador, un kit de escape y su ingenio) para salir vivo de la repentina brecha abierta en el casco. Y por supuesto, de ese monstruo espacial que para colmo parece no estar solo.

Tal como dice la sinopsis editorial: «Un regreso a la esencia terrorífica de la saga». Lo que siempre más me atrajo, desde luego. Más que tanta acción, el saber que estás acorralado, que te enfrentas a una muerte irremediable y que en el espacio, como decía el primer lema que recuerdo, nadie oirá tus gritos. James Stokoe, escribe una emocionante y claustrofóbica historia. Una serie limitada que fue escrita en 2017, entintada y coloreada por el propio Stokoe; un guión que nos traslada al año 2295, a la órbita del gigante gaseoso Pylos, con personajes muy interesantes como el Capitán Hassan, el ingeniero Wasylewski, el médico Harrow y el oficial de seguridad Torresen. Una tripulación que lo pasará mal. Muy mal.

Para cualquier cualquier fanático de Alien, indispensable. Imprescindible para los amantes de las buenas historias de terror en el espacio.

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