Reseña: Escape Room, de Chris McGeorge

Morgan Sheppard, a la edad de once años, resolvió el asesinato de su profesor de matemáticas, cuando todos creían que fue un simple suicidio. Esa reputación le valdría para terminar años más tarde en un programa de televisión resolviendo misterios como si de un Hércules Poirot se tratase. Años más tarde, Sheppard, protagonista principal que llevará todo el peso de la historia, despierta esposado en la cama de un hotel. Le acompañan cinco personas también secuestradas: una camarera, una limpiadora, una actriz, un abogado y un estudiante. Cuando todos logran espabilarse después de haber sido gaseados, descubren un cadáver en la bañera. El televisor se encenderá solo. Un hombre con la careta de un caballo de dibujos animados, desafiará al supuesto detective para que resuelva quién de todos es el asesino. Tal vez en sí no parezca muy complicado, pero solo dispone de tres horas para averiguarlo o todos morirán. Vale, no estamos ante la novela del año y misterios hay muchos. Pero puñetas, que me he leído trescientas cuarenta y tres páginas de una sentada. Una historia increíblemente escrita de forma sencilla y sin florituras, me ha tenido a mí, que he leído cientos de libros, en un sofá hasta llegar a la última página. Sí, estaba segura de que lograría averiguar quién era el asesino, diciéndome va, un capítulo más, e igual en el siguiente. Pero no. Chris Mcgeorge hizo un trabajo tan minucioso que cuando el detective grita el nombre del asesino, resulta que…

Una trama llena de mentiras que no se confiesan. Y cuando esas verdades salen a la luz, ya es tarde, pues aquello que teníamos en mente debemos borrarlo. Porque vamos a ver, ¿para qué sacar el arma homicida del cuerpo y esconderla? Sí, por supuesto que antes de ponerse a entrevistar a cada uno de los sospechosos tantearán los posibles escapes. Luego tenemos a nuestro investigador que no pasa por su mejor momento, adicto al alcohol y a otras sustancias, que debe resolver el asesinato, sufriendo el síndrome de abstinencia. Pero ¿y si bebiera y consumiera para no tener que recordar su pasado? Este dato será importante. Pues la historia se cuenta en dos tiempos, el actual, debiendo resolver ese crimen, y el pasado para que nosotros vayamos entendiendo.

La trama es realmente buena, repleta de suspense con unos giros tan bestiales que en verdad deja al lector noqueado con todo lo que tiene resuelto. Un muy buen misterio avanzando a un ritmo cardíaco, entendiendo que ese escenario gira alrededor del detective. Una lectura rápida, adictiva, que lejos de ir aclarándose se va volviendo oscura dentro de una narración angustiosa. Un thriller psicológico para leer sin cuestionar algunos detalles dándole el visto bueno a novela de entretenimiento. Suspense dentro de una habitación cerrada que va envolviéndose claustrofóbica mientras el enigma no se detiene en ningún momento. ¿Logrará este moderno detective salvarlos? Una lectura que nos hace reflexionar de cuánto escondemos de nuestro pasado, llegando a creernos que eso nunca regresará para señalarnos. Recomendada por su tremendo enganche y sus increíbles giros.

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