Reseña: La Mirada Perversa, de Edogawa Rampo

Edogawa Rampo escribió: «El mundo real es un sueño. Sólo el sueño nocturno es la realidad». Retorcimiento japonés en su máxima expresión. Seis cuentos de perversión y decadencia repletos de elementos del subgénero gore. Extraños, eróticos, locos, preocupantes, atractivos y grotescos. Estas historias son un ejemplo brillante de ese género. Al autor le gusta jugar con imágenes, muñecos, espejos, con el lado más oscuro porque son el símbolo de una versión distorsionada de la existencia. Él tiene una fascinación por aquéllos que viven en los márgenes de la sociedad. El mutilado, el deforme…, los que resisten aplastados por la bota del mundo y la forma en que lo sobreviven. La Mirada Perversa es un universo de estos personajes, ricos, extraños y retorcidos. Sueños que se destruyen, lo lóbrego de la naturaleza humana; la forma de narrar de Rampo pausada, rayando la obsesión, nos va introduciendo en unos relatos en los cuales sus personajes se comportan rozando la locura.

El que pasea por el revés del techo.  Una historia detectivesca donde un hombre inquieto y acomodado se cuestiona si es posible cometer un asesinato tan inteligente que nunca llegue a ser descubierto el asesino. La cosa de llegar al asesinato es de lo más original, si no fuera porque el detective Kogoro Akechi, tiene sus sospechas. Un detective que os encantará así muy a lo Colombo que parece que no sabe nada, pero lo sabe todo. Y un poco tocapelotas. Hay una escena en el armario buenísima. Una primera lectura que nos hará cuestionarnos si alguien puede convertirse en asesino sólo por puro aburrimiento con su vida.

Pulgarcito baila. Roku es un enano al que sus compañeros de circo acosan rozando lo inhumano, hasta que un día decide vengarse de la forma más cruel. Lo que su mente es capaz de crear: sangre, espadas y un terrorífico baile a la luz de la luna.

Ahora seguiremos en otros relatos más perversos. Una mezcla de géneros macabros leyendo comportamientos tan obsesivos como enfermizos:

El infierno de los espejos. Unos amigos se reúnen para contar historias sobrenaturales. Uno de ellos narra unos hechos que jamás pudieron demostrarse que salieran de la imaginación de su narrador. La pasión de un hombre por las lentes y los espejos le lleva a pedir que le fabriquen una esfera hueca de cristal para introducirse en su interior. Lo que allí verá es imposible de alcanzar por la imaginación humana. Un amor inhumano narra el verdadero amor entre personas. Pero cuando una muñeca está involucrada con un hombre, se convierte en otra emoción menos admirable. Su esposa lo descubrirá. ¿Hay una intervención fantasmal o estamos ante las fantasías enfermas del marido? La oruga nos muestra cuán fácilmente puede ser mutado el amor. Un veterano de guerra desfigurado hasta el punto de ser poco más que un torso con cicatrices, su esposa es devota y lo cuida, pero su impotencia inspira algo cruel en ella y atormentarlo se convierte en su entretenimiento. Leer este relato íntegro es un gran lujo. Fue censurado varias veces por tener un protagonista un militar; infame, la espantosa criatura en que se ha convertido se encuentra increíblemente bien detallado. Terminaremos con El hombre que viaja con un cuadro en relieve, donde en un viaje en tren sabremos de un cuadro que guarda un secreto. La historia de terror que se relatará, narrará perversos detalles sexuales a la vez que magia.

En La Mirada Perversa, al final, tendremos la sensación de que el autor nos llevó a esos depravados mundos que creó su mente, por lo inquietos que quedamos al cerrar el libro. En algún relato veremos pinceladas de la narrativa de Edgar Allan Poe, autor al que admiraba. A mí personalmente sus extravagancias me recordaron a la película La Parada de los Monstruos; esos fenómenos con deformaciones físicas de los cuales intentamos compadecernos. En fin, una joya de libro que no sólo recomiendo, os pido que lo leáis, es simplemente fascinante, yo buscaré otros del mismo autor porque en verdad me he quedado con ansia de más historias suyas. Un libro que cierra con un imprescindible apéndice. Lo recomiendo muchísimo.

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