Reseña: Batman e Hijo, de Grant Morrison, Andy Kubert, John Ostrander, J.H. Williams III y Paul Dini

Muchos sabíamos que Grant Morrison lo podría hacer bien casi con cualquier superhéroe con el que se pusiera, aunque en estos también sabemos que los fans intransigentes de toda la vida serían reacios a los cambios. No obstante, DC como compañía necesita reinventarse constantemente y bueno, la frescura es buen contendiente para las mentes calientes y cerradas. Este sinuoso camino de pensamientos subjetivos me lleva a un tomo recién publicado por ECC Ediciones que nadie debería perderse. Obvio además, si estás siguiendo la colección de franja amarilla en tapa dura que ECC lanza denominada Batman Saga (donde centrar una idea, un todo, en el que el Caballero Oscuro celebra sus ochenta años de existencia). Pero más obvio si de verdad quieres leer algo diferente sobre el orejas picudas con un maestro como Morrison a los guiones, y otro genio a los dibujos como Andy Kubert.

«Con el arco argumental Batman e Hijo asistimos a la llegada de Grant Morrison a la colección americana, que implicaría múltiples hitos de indiscutible repercusión para la trayectoria del principal héroe de Gotham: el descubrimiento de su paternidad, la ofensiva orquestada por Talia al Ghul… Y todo esto y más, solamente en el primer volumen». Ya la sinopsis editorial deja una buena semilla en nosotros para querer catarlo. Pero siempre se puede contar más. Estamos ante el inicio de una etapa duradera y emocionante que desde sus comienzos es temeraria y se identifica pronto con un Morrison que venía con la idea trastocar un legado casi impenetrable. En resumidas cuentas, la etapa de Morrison coincidió con una intención de cambio para el personaje tras Crisis Infinitas (DC pretendía rebajar un poco esa faceta oscura que había puesto de moda Frank Miller en los 80s) y como iremos viendo a continuación, Morrison comienza con un Batman diferente; entretenido, con elemento novedosos, aunque poco a poco, la cosa se iría complicando…

Un comienzo trepidante: Bruce Wayne asiste a una gala benéfica en Londres donde todo deparará en un enorme enfrentamiento contra un ejército de Manbats con el resultado de que Talia Al Ghul reaparezca para presentarle a su hijo, un tal Damian Wayne… El dolor de barriga está servido. Damian llega para exigir ser Robin, y si para ello tiene que arrebatárselo a Tim Drake, no dudará en hacerlo. Batman, siendo consciente que estamos ante un niño que no ha tenido una correcta educación (ha sido criado entre un enjambre de asesinos), interviene. Aunque los demás empiecen a ver en él una permisividad que antes no tuvo con sus otros pupilos. Pero hay más. La trama abre con un ataque del Joker que Batman frustra. ¿Una vez más? No. Es sólo la presentación de algo que está por venir. Involucrado con un relato (sí, relato en prosa) que se aporta en el siguiente número aunque con ilustraciones de John Van Fleet. Dejándonos un todo, una historia de Batman, Joker y Harley Quinn que profundiza muy bien en la psicología de los personajes.

Se abre una nueva era para el Hombre Murciélago que empezó a fraguarse en Los New 52, la célebre etapa que afectó a todo el Universo DC. Con dos episodios soberbios que se recopilan aquí como un prólogo. Saltos al futuro, tramas intrincadas de género negro, acción y escenas inéditas donde ver una faceta inusitada del Caballero Oscuro. Toda una declaración de intenciones que Morrison va plantando y que provocan en el lector un terrible curiosidad. Como esos Archivos Negros. Un concepto muy interesante que se mencionan aquí y que probablemente conoceremos del todo en el siguiente volumen.

Batman e Hijo deja con ganas de más. Y de hecho, hay más. Con la vuelta del Bruce Wayne al entorno público, el creador del maravilloso Animal Man dándolo todo y Andy Kubert (X-Men), John Ostrander (Escuadrón Suicida), J.H. Williams III (Promethea) y Paul Dini (Batman: Amor Loco) a los lápices; si has leído hasta aquí, sin duda, querrás más.

Y LO SABES.

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