Reseña: Bolívar, de Sean Rubin

Historias que encandilan en cuanto a la trama, otras en cuanto al dibujo y otras (las buenas de verdad), las que consiguen la fusión y trato de la mano izquierda con mano derecha. En mi caso, o para mis gustos mejor dicho, hay otras que tienen un aliciente más. Que si se da, enamora de por vida. Son las que están ambientadas en Nueva York, Manhattan, sus avenidas, sus calles, su gente… Esa pizca hace que la ensalada se vuelve terriblemente sabrosa. Bien, pues después de mucho buscar (por que es una constante en mí), y desde que devoré el tomo de Will Eisner, Nueva York: La Vida en la Gran Ciudad; me topé con una obra llamada Bolívar. Titulo que también publica en nuestro país Norma Editorial y que estuvo nominada al prestigioso Premio Eisner como Mejor Publicación Infantil en 2018.

«En Nueva York, simplemente no sabes cuánta suerte tienes». Me lo dijo un íntimo amigo enamorado de la Gran Manzana como yo, pero tan afortunado que él sí que reside hoy en día allí. Se puede decir que es mi contacto. Aunque en realidad, solamente le envidio. Cualquier número de libros que se producen cada año y que llegarán lejos, se ponen de moda, regla general, allí primero. El Edén. ¿Y quién no quiere vivir en el Paraíso? El derecho a tener/leer rápidamente algunos libros y con la ciudad como trasfondo y devorarlos in situ. Ah… En fin, al lío. Hablando con mi “contacto” salió a colación Bolívar. Y yo me burlé. «¿Un cómic infantil me recomiendas?». Aunque ambos sabemos que le damos a todo y que grandes obras consideradas infantiles están en nuestros cómictecas en lugares destacados. Fue solo un comentario. El mismo que recordé una y otra vez cuando empecé a leer Bolívar.

Bolívar. Mientras leía esta «carta de amor” a Manhattan, supe que tenía una joyita entre las manos. Lo maravilloso era que disfrutaba cada página. Todas. Fui absorbido por un libro-cómic que ama tanto a la ciudad de Nueva York como yo. Capaz de representar con precisión la vista de Zabar desde el metro, por ejemplo. Así que sabed, oh friends, que parece que hay un nuevo reptil en la ciudad, y su apartamento en el 78 de West Street y todo lo que acontece por allí, puede eclipsar a vuestras buenas lecturas anteriores.

Manhattan ama a un dinosaurio. Y si fueras uno, ¿dónde elegirías vivir? Jajaj…, dinosaurio no es en este caso sinónimo de viejuno. Aunque bien podría. Pero si lo fueras, lo normal sería pensar en algún lugar remoto, tranquilo, lejos de los constantes y ruidosos humanos, ¿no? Mas, ¿y si fueras un gran fan de museos, librerías, música y de los artículos del New Yorker? ¿Qué pasaría si realmente fueras una bestia pero te gustan las personas y no quieres comértelas? La ciudad de Nueva York puede ser el lugar adecuado para ti. Y tanto. Lo loco es, que en un lugar como Manhattan (específicamente en el Upper West Side) Bolívar el dinosaurio vive en completa y perfecta paz. ¿Por qué? Porque todos en esta enorme ciudad están demasiado ocupados para ver lo que tienen frente a sus narices. Todos, a excepción de un niño llamado Sybil. Y al igual que el oráculo que comparte su nombre, nadie le cree cuando cuenta que un verdadero dinosaurio vive junto a su piso. Tratar de fotografiarlo es un reto. Y acosarlo no ayuda. Nada consigue, hasta que una confusión en la oficina del alcalde va y… Convierte a Bolívar en el centro de atención.

Sinceramente, algunos quizás no se atrevan con Bolívar. O al leerlo no estén seguros de lo que tienen entre manos. Una extraña novela gráfica, libro de encantadoras ilustraciones, cómic para leer a la hora de acostarse… Un cómic-libro ilustrado con más de doscientas imágenes, para ser precisos. ¿Captáis lo que digo? Una joyita actual de las que hace tan solo diez años, bibliotecarios y editoriales se habrían tirado de los pelos, desesperados por saber si publicarlo o no. Descubrir dónde catalogar a este «cachorro». ¿En apariencia un libro infantil con el tamaño de uno para adultos? Bolívar lo veréis en la sección de novela gráfica/cómic y sale a la luz sin problemas en varios países gracias a su enorme calidad tanto en continente como en contenido. Pues estamos en buen momento, friends. Que cuentos como Bolívar lleguen a nuestro idioma, a nuestras librerías, que estén a la mano, en definitiva, y que se imponga a esa enorme cantidad de títulos que se publican; siempre es una buena noticia. Por eso, Bolívar ya está en mi corazón. Y jamás desaparecerá en ese mar de otros cuentos de dinosaurios que simplemente no llegan a nada. Bolívar es todo perfume.

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