Reseña: Ayantek, de Miriam Jiménez Iriarte

Sentaros cómodos, amigos lectores, vais a leer una reseña que tal vez nunca debió escribirse. Hay libros que por su calidad o su increíble historia deberían ser leídos sin saberse absolutamente nada de ellos. Pero siempre he creído que un buen libro sin reseña puede quedar en el olvido. En la ciudad de Phadag-Llungan no cuidan bien de sus muertos. Cuenta nuestra autora que Asterkia no tiene útero y folla como un hombre. Ellos desean estar en su cama: es rubia, peligrosa, extranjera. Kora, viene de un linaje de Sanadores, será una simple Durmiente si no logra despertar su Don. A Fiacco le gustan las amputaciones, necesita cadáveres. En el Dragón Azul se cocina lo que otros tiran a la basura. Allí van a comer muchos champtalianos, entre ellos el mercenario Chotacabras. Yune nació para sobrevivir. Conoce la ciudad sin nombre. Dalcio vive atormentado lleno de secretos y alcoholizado por el licor de mandrágora. Puño es el jefe de los mercenarios. Y luego está la Voz… Pero cuando el sol se esconde pueden ser comida para los Zamuris. En un mundo que bien podría encontrarse entre la Edad Media o un extraño futuro, nos adentraremos tanto en fantasía oscura como en ciencia ficción. Sus calles son transitadas por carretas y ganado. Las mujeres visten tejidos de sedas mientras agitan abanicos de plumas. A veces el aire llega perfumado con el aroma del jazmín fresco, pero ahora trae el olor de tierra empapada de sangre, gusanos alimentándose de carne putrefacta, gritos y criaturas mitad humanas, mitad metal.

Miriam Jiménez utiliza una prosa de una calidad incuestionable, para dar vida a unos personajes que nada tienen que ver con los héroes. Avanza sin temor arrojando luz sobre temas que generalmente se pasan por alto. Aquí no hay héroes, algunos están llenos de odio, otros vienen con un pasado destruido casi sin esperanzas. Nos narra todo lo que han vivido para que entendamos la situación en la que se encuentran ahora. Miriam le dio voz a los derrotados que nadie escucha, les ayudó poniéndoles diálogos para que lleguen a nuestros ojos. Ellos son todos esos de los que nadie habla. Hombres, pero sobre todo mujeres cansadas de complacer, algunas hartas de suplicar por sus vidas. Según pasemos páginas se irán encontrando. Historias desgarradoras donde la palabra polla y follar es sinónimo de gritos y dolor, para ambos. La palabra sexo pasó a ser directamente puta y duele tanto como ese sonido de la sierra descuartizando cuerpos no siempre muertos.

Una narración que os ira rompiendo, no creo que sea apta para todos los lectores. Hay escenas verdaderamente nauseabundas juntándose en un potente trasfondo social. Aun así, vais a leerlo con verdadera fascinación. Dicen que no hay que escuchar al demonio, que miente. En cambio, escucharon a los dioses y los complacieron. Tal vez no entendieron nada y todavía no sea demasiado tarde. No todos los finales son felices. La libertad, como vemos en Ayantek, a veces debe comprarse con derramamiento de sangre. Aunque siempre será más dulce en contraste con la oscuridad de la que surgió.

Después de leer este increíble libro, solo puedo dejar unas letras para que otros lleguen a él. Libros de esta calidad merecerán el tiempo de un reseñador. Lo aplaudo, lo aplaudo mucho.

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