Reseña: El Puente del Troll, de Neil Gaiman y Collen Doran

Puede ser uno de los mejores relatos pasados a cómic que he leído. Y he leído bastantes. Entre otras muchas joyitas que Planeta Cómic nos está trayendo cada mes, El Puente del Troll, de Neil Gaiman y Collen Doran, ya cuenta como una de ellas. El Puente del Troll continúa una especie de serie de relatos trasladados a cómic que Gaiman decidiera publicar para Dark Horse. Un proyecto que contaba con muy buenos talentos, prometedores ilustradores.

Una historia original que se publicó por primera vez en 1993, escrita por Gaiman para una antología de cuentos de hadas para niños que pretendían reimaginar ciertas historias clásicas. El cuento corto de Gaiman fue un homenaje a Los Tres Cabritillos (Three Billy Goats Gruff) con un toque de oscuridad e inquietud. Relato que obtuvo una nominación para un World Fantasy Award en 1994 y que yo me encontré en una antología del autor llamada Humos y Espejos que Editorial Salamandra publicó en 2017. Una recopilación muy buena, y en este caso, uno de los mejores relatos del libro.

Una inquietante historia, una trágica narración que habla sobre el paso de los años, la maldad, la inocencia y el arrepentimiento. El Puente del Troll además, es una historia cuya moraleja te perseguirá un buen tiempo. Donde Colleen Doran hace mucho más que ilustrar la historia, en sus suaves lápices e ilustraciones exuberantes y detalladas, agrega matices al perturbador paso de los años del narrador a la edad adulta y eleva los ritmos emocionales de la prosa de Gaiman. En un brillante día de verano, un niño llamado Jack toma un camino desconocido a lo largo de la campiña inglesa y descubre un puente ferroviario abandonado. Debajo vive un horrible troll, el cual solo desea COMERSE LA VIDA de Jack. Astutamente, Jack le dice que no ha vivido lo suficiente, su alma apenas tiene sabor como para ser una comida satisfactoria, y convence al troll para que lo deje ir. Prometiendo regresar cuando sea mayor para que haga con él lo que le plazca. Años después volverá casi sin darse cuenta al mismo sendero, al mismo puente, pero no sólo esta vez…

Un gran trabajo de Gaiman que retoma en cierto modo el folclore, los mitos y los cuentos de hadas. Además de hacer una critica al desmantelamiento que sufrió la infraestructura ferroviaria en los años sesenta y los pueblos más alejados de las ciudades. Su ciudad natal “se convirtió en el final de la línea” y vivía con su familia “en las afueras de la ciudad”, a menudo explorando lo desconocido. Un reflejo aquí.

A veces, las adaptaciones gráficas literarias solo tienden a encontrarse en el estante de completistas. Me atrevería a decir que El Puente del Troll no debiera ser el caso. Es más que eso. En futuros regresos a la historia, no dudaré un segundo. Me pondré antes que nada con este maravilloso tomito.

SOY UN TROLL… OL ROOL SI GOL FINNOL… ¡Y VOY A COMERME TU VIDA!

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