Reseña: La Máscara de la Muerte y Otras Historias, de H.D. Everett

La Máscara de la Muerte y otras historias es una pequeña antología publicada por primera vez en 1920 por Philip Allan & Co. Uno de los pocos libros en los que la señora Everett no aparece con el sobrenombre de Theo Douglas. También es la última novedad de La Biblioteca de Carfax, la siempre recomendable editorial de estas chicas tan amantes del mejor género de Terror. Os lo confieso: un libro extremadamente raro que ahora se encuentra disponible. Y lo llamo así por identidad; no recuerdo haber visto nunca en nuestro idioma a alguien apostando por esta autora de la que se sabe muy poco. En su país al menos, Philip Allan editó en 1932 dos relatos de los que se encuentran aquí; el que da titulo al libro y La Cortina Carmesí. Por mis datos, ambos se incluyeron en Creeps Omnibus, una antología donde los recuperaba en 1935. Y es que la mayoría de los cuentos de señora Everett quedaron descatalogados de una forma u otra hasta que en 1995 apareció un enorme tomo publicado por Ghost Story Press, que es lo más reciente donde se podían encontrar… Hasta ahora.

Sobre la autora: Henrietta Dorothy Everett (1851-1923), comenzó a despuntar a la edad de cuarenta y cuatro años. Durante los siguientes veinticinco -entre 1896 a 1920-, aparecieron veintidós libros de un tal Theo Douglas, publicados por diecisiete editoriales diferentes, los cuales hasta que no fue un “buen momento”, no fue revelada su verdadera identidad. Trece años antes de su muerte, H.D. Everett empezó a ser reconocida.

Relatos aquí que dan muy mal rollo. Así catalogo dicha antología. En La Máscara de la Muerte, la moribunda Gloriana, le pide a su esposo que le haga una promesa: una vez que muera, él deberá cubrirle el rostro con un pañuelo en particular. Unos días después de su muerte, justo antes de que el enterrador cierre el ataúd, el caballero cumple los deseos de su esposa. A partir de ahí: sobresaltos. Uff. El otro relato que destaca por encima de todos es La Cortina Carmesí. Coincido totalmente con Philip Allan en que son las dos puntas de lanza de la autora en la narración breve. Aunque tampoco están mal los otros que aquí se aportan. En La Cortina Carmesí, Ronald McEwan, de dieciséis años, va a pasar unos días con su tío el reverendo Sylvanus Applegarth. Sus dos primos, burlándose de su procedencia en las Highlands donde se cree fervientemente en fantasmas, lo llevan a visitar una casa abandonada que se dice embrujada. Exactamente, un gran ventanal de un primer piso, con vistas al jardín, protegido con una enorme cortina roja y descolorida, ahí dicen que se aparece. Regresan pasada la medianoche, y los tres niños obtienen más de lo que esperaban. Un relato que te puede marcar o asustar bastante, dependiendo de cuándo y dónde lo leas.

De los nueve relatos recogidos aquí, me gustaron mucho también Los Dedos de una Mano, donde dos tías solteronas, Sara y Grace, se hacen cargo de sus sobrinos Dick y Nancy, durante unas vacaciones mientras su padre viaje a la India. Es en una casita de retiro junto al mar, donde vivirán una intrigante historia con una garra que se dedica a dejarles mensajes en clave: «PELIGRO», «MARCHAOS», «SALID DE AQUÍ»… Uff, no digo nada y os lo digo todo.

Y La Bruja del Agua que cuenta como las hermanas de Robert Larcomb se sienten decepcionadas cuando “el niño” se casa con Freda, una mujer de poca fortuna, que da a luz a un bebé que no sobrevive, y que sufre una enfermedad grave. Mary, la narradora, acepta a regañadientes quedarse con Freda, mientras Robert se va de caza. En su ausencia, vivirá los momentos más terroríficos de su vida: extraños goteos, noticias de una vaca recientemente ahogada, un médico demasiado cariñoso o una leyenda local sobre una mujer blanca que fue enterrada en una encrucijada cercana… Una variada cantidad de ingredientes que la autora aúna de forma magnífica al final.

Aunque ambientadas predominantemente a principios del Siglo XX, las historias de H.D. Everett tienen un estilo cercano a las grandes escritoras de época victoriana como Amelia B. Edwards, J. H. Riddell o Mary Elizabeth Braddon. En mi opinión, una autora a sumar entre las indispensables escritoras que siempre deben estar disponibles en la mejor Biblioteca de Terror que se precie. Calentando el sitio estáis, si aún no tenéis esta antología.

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