Reseña: Sobreviviéndome, de Rubén Zamora

Contada en primera persona, nuestro protagonista vuelve a su pueblo natal en España después de pasar muchos años trabajando en otro país. Su padre se encuentra muy enfermo. El reencuentro con su familia y el lugar donde vivió le evocan recuerdos y sentimientos contradictorios. Tras abandonar el hospital en el que se encuentra el padre, sufre un accidente de coche. Horas más tarde, al despertar comprobará que una extraña niebla blanca casi fantasmal va cubriéndolo todo. El pueblo desapareció bajo inmensos focos de fuego. La ciudad más cercana tampoco existe, se encuentra destruida, incluso el rio que la cruzaba está completamente seco. Él no lo sabe todavía, pero comenzó el fin del mundo y de la humanidad y… Ahora le toca sobrevivir.

Lo que más nos atraerá de esta historia es que el autor se cuida mucho de contarnos qué ocurrió. No será hasta las últimas páginas cuando lo sepamos. Vamos teniendo nuestras ideas según vemos a nuestro personaje moverse para buscar comida y refugio. El aire se puede respirar, la comida no se contaminó y él no parece enfermar, con eso iremos descartando epidemias, algo nuclear, virus y todo ese complemento que suelen llevar esta clase de historias. Pero, ¿entonces qué ocurrió?

Rubén Zamora no nos dejó ningún héroe, más allá de hacerle un puente a un coche (algo normal), lo más parecido a lo que podríamos ser nosotros. Eso me gustó, ya que todas las ideas que tenga para seguir viviendo no son rebuscadas ni absurdas. El autor del libro es también actor de cine, utiliza por ello un vocabulario simple, pero muy visual. Aun así, deja un trabajo dignamente escrito, usando la pureza y el silencio de la nieve para que descansemos de todo el horror que va dejando en el camino. Me impresionó gratamente cuando narró una escena en la que se encontraba el protagonista cobijado en las ruinas de su pueblo quemado y confiesa que no soportaba más calentarse con el alma de sus vecinos muertos. Lo importante es sobrevivir, puede llegar en cierta forma a entender la destrucción que se va encontrando según avanza hacia las montañas, pero es incapaz de comprender ese vacío con el que vive ahora. Se encontrará con nuevos habitantes de otros pueblos. Será ahí donde nuestro autor buceará en lo que a mí siempre me ha inquietado de esta clase de historias: ese momento real de cuando el ser humano saca lo peor de sí mismo. En vez de unirnos ante la adversidad, todavía somos capaces de crear un infierno mayor. Sabemos que la pulsión totalitaria no es nueva, es consustancial al ser humano, siempre tiende al dominio de unos sobre otros.

Sobreviviéndome, así de claro lo dice el título. Un libro de no más de ciento ochenta páginas, pero el autor supo en ellas contarnos el sufrimiento y las inmensas ganas de seguir vivo. Eso cambiará al protagonista, ya no volverá a ser el mismo. Un apocalípsis llegó y la humanidad deberá entender que la lucha en solitario, no es sinónimo de victoria. Para ser su primera novela, merece mi tiempo en una reseña.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *