Reseña: Pánikas, de Pilar Pedraza

El prólogo y la ilustración de cubierta es de Luis Pérez Ochando. Reseñar esta novela no es sencillo. La autora hizo una mezcla tan original que dudo hasta que ella misma supiera por qué lo escribió. En el mundo pagano, lo femenino se mezcla con un placer sexual tan dulce y animal como primitivo. Crea un ambiente cálido en el relato, atrayente, llevándonos desde la actualidad a los albores de la civilización helena, donde nacieron los relatos mitológicos que configuran nuestro imaginario. Añora esos tiempos en los que dioses, semidioses y hombres se mezclaban. Pilar Pedraza es una mujer en extremo culta, que conoce el origen de nuestra civilización e impregna su relato del legado de nuestros antecesores, del color del mar Egeo, del olor del naranjo…, el Mediterráneo creador de Occidente.

En Pánikas envuelve una novela con temas de nuestro tiempo y cómo se ve desde nuestra actualidad lo religioso y la superstición. También es para mí su novela más femenina, la «más mujer». Sofía se embarca en un viaje a Astipalea, en Grecia, para un seminario sobre la Antigüedad. Ella espera hacer nuevos amigos, vivir momentos con los que llenar su existencia en esta vida. En vez de eso, tiene lugar un encuentro inesperado con lo sagrado. ¿A quién conoció en Astipalea? ¿Fue un maestro, o más bien el gran dios Pan? Cuando regresa, su mundo ya de por sí complicado se deshace mientras trata de encontrar su propio camino lejos de los delirios que sufre.

Pilar Pedraza ya nos advierte en las primeras páginas que Sofía padece desde pequeña un trastorno mental febril que suele dejarla entre alucinaciones y cortos comas donde las pesadillas se apoderan de ella sin que sepa romper el lazo que le une a ese mundo. Por eso vamos a entender que todo lo que cree ver o vivir se debe a esa enfermedad. Va a narrar cómo es sufrir ese síndrome desde dentro, como si lo sufriera la autora. Lo ha escrito increíblemente real, los síntomas, la medicación…, eso o lo sufres de verdad o es muy complicado explicarlo con esa precisión. Hay que ponerse en la piel de otra persona y comprender lo que es algo así. Pilar, da una lección magistral de lo que es el infierno en la tierra. Porque en verdad los que padecen esa enfermedad es eso, vivir bajadas al mismísimo Infierno.

Sofia regresa, pero no está tan segura que todo lo que viera fuese una alucinación más de las suyas. Esta vez hay algo nuevo, siente un cambio, ella sabe que puede haber probado lo divino y después de probar algo así todo lo demás palidece. Con una narrativa digna de una diosa, Pilar nos deja frases como esta: «Pasaba de largo procurando que el eco de mis pasos no molestase al espécimen». Nuestra escritora deja claro en manos de su protagonista que no tiene preferencias de una manera de pensar o vivir. Lo antiguo puede perfectamente seguir en nuestras vidas si con eso nos ayuda a tener una vida más plena. Pero mientras vamos leyendo esperando el desenlace de Sofía con sus sufrimientos, no podemos quitarnos de la cabeza una pregunta: ¿Regresará a la isla griega para saber qué vio en realidad?

Enfermedad, mitología y sexualidad en Pánikas. Aplaudo y beso el suelo por donde pise esta gran escritora.

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