Reseña: Marshal Blueberry (Integral), de Jean Giraud, William Vance y Michel Rouge

El tríptico Marshal Blueberry acaba de ser recopilado por Norma Editorial en formato integral; mismo tamaño, misma edición, que los geniales recopilatorios de la serie original en formato integral que están llevando a cabo. La esperada edición de una de las sagas míticas de Blueberry que muchos esperábamos. Marshal Blueberry nace del encuentro entre dos leyendas de la historieta. Escrito por Jean Giraud, permite a William Vance mostrar su amor por el western en sus dos primeros volúmenes. Un lugar donde Michel Rouge, brillante estudiante del maestro Moebius, completa con éxito una aventura épica, la quintaesencia del crepúsculo occidental. Pero contaré algo más:

Estados Unidos. Zona de frontera con México. Noviembre/Diciembre de 1868. Un pueblo llamado Heaven. El mismo donde un tipejo y unos treinta apaches esparcen el terror en la región. En Fort Navajo, el coronel Tom Clarke espera el regreso de su oficial, el teniente Blueberry, cuya misión era negociar con los apaches para entregarle a ese tipejo. El tiempo límite expira. De lo contrario, la otra solución es enviar al teniente Garret con su tropa al ataque de los renegados. Sin embargo, Blueberry ha tenido éxito en su misión. Trae a Chato de vuelta, aunque en el camino él y sus hombres encuentran una diligencia que ha sido atacada. Blueberry desea seguir el rastro, las señales dicen que quedan sobrevivientes… Aunque para eso tendrá que separarse de su principal misión.

Un primer álbum que empieza a tope. Una buena oportunidad para reencontrarse con el más famoso teniente del mundo del cómic. No obstante, dos años más tarde, por orden de George Washington, descubrimos que Blueberry se convierte en mariscal. Una manera diferente y curiosa de ver al personaje. Una historia que trae otro tono a la serie. Donde encontramos influencias del cine estadounidense mezclado con el género occidental en este escenario: un taberna poco conocida, trampas en el póker, linchamientos, peleas. Giraud también muestra su poder para el humor en este guión. Y luego, Blueberry usa a uno de sus viejos amigos. Red Neck, un personaje que habíamos conocido ya en el ciclo de Yellow Head. Lo dicho: una versión diferente a lo que estamos acostumbrados. Pero entretenimiento, acción y tiros por doquier no faltan. Y eso buscamos, ¿no?

El tercer álbum de Marshal Blueberry por fin yace juntito a sus dos hermanos mayores. Siete años. Siete años tuvieron que esperar los lectores fanáticos de Blueberry esperando la continuación de dicha trama. En su día, esta enorme expectativa dañó a ciertos fans. Hubo problemas con la serie. Principalmente, el hecho de que William Vance no volvía a los lápices. Así que al final se optó por otro especialista del cómic western. Michel Rouge es quién se puso sin perjuicio alguno a los dibujos. Y las expectativas volvieron a crecer. Rouge estuvo en la serie Comanche después de la partida de Hermann y había ayudado a Giraud en el álbum Blueberry: The Long March. Fue entonces que los resultados gustaron. Y entonces, ¿se nota la diferencia en el dibujo? Apostaría un dedo a que si no llego a decir nada, muchos ni lo notarían. Un trazado muy cercano a su antecesor, aunque me atrevería a decir que Rouge destaca algo más. Su diseño, a diferencia de Vance, halla más espacio, da más sensación de profundidad y crea bonitos planos casi con cualquier viñeta. Y dibuja caballos magníficamente bien.

Una última historia que se vuelve más sangrienta con el paso de las páginas. Que termina con un giro argumental que no esperas. Volviendo a subir al podio a un Giraud que por momentos pensábamos ido. Un resultado a la altura. Una trama clásica que se complica con el paso de las páginas donde en principio empezamos con un Blueberry contratado para desmantelar una red de traficantes de armas, pero que toma un rumbo inesperado. ¿Evitar una guerra india? Entre otras muchas cosas.

Una espectacular edición.

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