Reseña: Caos y Otras Historias Fantásticas, de Auraleón

Quizás algunos no imagináis cuán importante es que se rescate cierto material literario. Principalmente, para que las nuevas generaciones conozcan la enorme calidad de autores con los que contó alguna vez este país. Pero en especial (sobre todo esto), para los que los disfrutamos en su día en formato revista o mejor dicho, no con tan enorme calidad como se hacer hoy en día; obras que son joyas, lienzos, cuadros, obras de arte en sí mismas.

Un lugar, un tiempo, donde os titulos empezaban a ser reconocidos entre los lectores por el autor. Uno ya empezaba a fijarse en detalles y a decir cosas como: «¿Habéis leído el cómic ese del tío perdido en un planeta deshabitado que al final resulta ser…?». Y ¡PUM! Un final impactante. Pues otra de las muchas curiosidades de las que solían gozar dichos relatos eran los finales a lo Hitchcock; esos que te dejaban con el culo torcido. De los que recuerdas. Sumando además el enorme dibujazo de unas historias que algunos (soñadores) intentábamos imitar. Alucinábamos con ello. Revistas como 1984, Zona 84, Cimoc; y otras de mi amado género como Creepy, Dossier Negro o Vampirella. Un bendito proyecto de ciertas revistas especializadas que nacieron en 1970 de una entrevista entre Jim Warren y el editor Josep Toutain. Quien había viajado con una carpeta llena de originales a Nueva York para buscar nuevos mercados y géneros para los artistas de Selecciones Ilustradas. Jim Warren quedó tan impresionado por la relación calidad/precio de los dibujos que se dirigiría a Barcelona para reunirse con Toutain y contratar a varios dibujantes. Lo demás es historia. Historia además de la buena.

Rafael Aura León (Barcelona 1940-1993) más conocido por el seudónimo Auraleón con el que solía firmar sus obras, fue uno de esos grandes conquistadores de la Warren que os mencionaba antes. Artista autodidacta, tenía amistad con Toutain desde finales de los 50. Comenzó con historias del Oeste e incluso con un encargo sobre Flash para la revista Space Ace, así como historias para la revista Lone Star. También dibujó historias románticas y bélicas para la revista Commando. Gracias a su estilo sombrío se pensó en él para el Terror y dibujó historias de guionistas americanos, grandes como Doug Moench, Gerry Boudreau o Bruce Jones. Pero donde despuntó el catalán fue en las historias cortas de Ciencia Ficción. Como guionista además, con cierto toque irónico y crítico en casi todas. Algunas en colaboración con Carlos Echevarria, con el que realizó a principios de los 80 la serie Viaje al Infierno para la edición española de Creepy, donde yo lo conocí.

El último alucine (cuando creí que jamás sucedería) fue (vello de punta de por medio) descubrir que la editorial Isla de Nabumbu recoge como novedad un buen álbum con algunas de sus maravillas independientes como autor. Un álbum ilustrado con una innegable calidad de trabajos, quizás ya olvidados por algunos aficionados. Caos y otras historias fantásticas es una selección (más corta de lo que uno desearía) llevada a cabo por el editor Javier Alcázar, el cual se marca una de las introducciones hacia un autor y su obra, una de las mejores leída en años. Donde se percibe el empuje y el amor, el deseo más bien, hacia que se conozca a uno de los grandes.

Relatos inolvidables de humorístico final como Pelón, ¡Huye!, Él o Alicia; elucubraciones y teorías reencarnatorias como Reo o Embudo; o teorías premonitorias y catastrofistas como Caos, ¿Qué? o Idilio. Y también algunas más. Relatos todos y cada uno con el genial escenario de la buena Ciencia Ficción como trasfondo. Y los dibujazos de Auraleón en plena efervescencia. Una joyita en sí misma de un autor con un triste y pronto final. Pero solo eso. Porque tras la siguiente orilla que nos espera, y subiendo por el sendero bello y tras la arboleda bien ilustrado, no me cabe duda de que el gran Auraleón ostenta uno de los grandes tronos del noveno arte.

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