Reseña: Decio, de Giorgio Albertini y Giampiero Casertano

No podría despedir un tan buen año de cómics como ha sido 2018, sin una de romanos. Así soy yo; un polifriki, un omnilector, o como quiera que se llame ahora, con uno de esos seudónimos de moda que surgen cada poco. Un tío que salta de género sin complicarse, que le da a todo, que alterna gustos como quien cambia de kleenex con un constipado. ¿Y dónde buscar buenas historias de civilizaciones clásicas? Sin duda, dentro del cómic europeo, donde la editorial Ponent Mon es obviamente una de mis primeras opciones.

Para que veáis el desconocimiento de muchos que andan por la red, algunos han comparado la obra que os reseño hoy con el 300, de Frank Miller. Giorgio Albertini (historiador con su primera experiencia en el noveno arte) y Giampiero Casertano (el diseñador de Dylan Dog, sobran las presentaciones) son los autores al mando de Decio. Aparte del argumento histórico (Miller habló de la conocida batalla de las Termópilas y Albertini y Casertano del descenso de Hannibal y en particular de la derrota romana en Cannae); ya estáis viendo que ambas obras están separadas por diferentes años, momentos y lugares. Mientras Miller con un trabajo lleno de retórica, enciende nuestra imaginación con el increíble coraje de los espartanos, a veces tan heroico, a veces tan desinteresado e inconsciente; en Decio, Albertini no exagera y muestra cuán cruel pudo ser aquella guerra. Además de tentarnos con un tema realista que provoca tu ingreso rápidamente en la historia.

Conocemos a Decio, quien en su casa sueña con participar y ganar grandes luchas. Pero el cual es totalmente aniquilado en el campo de batalla a la menor opción. Vemos realismo. Una humanidad compuesta principalmente de mercenarios bajo los honorarios que proporciona el general Hannibal. Almas monstruosas deseosas de asaltar los despojos de sus enemigos. Decio sometido por el miedo, obvia la opción de rebelarse así que se vuelve cómplice de sus torturadores…

Un excelente trabajo del que no esperaba tanto, sinceramente. Un buen trabajo de guión cuando muestra (junto a los grandes primeros planos de Casertano), el increíble miedo que se apodera de mente y cuerpo del protagonista. Pues no es el heroísmo la fibra que Albertini está interesado en tocar, sino que es precisamente la fugacidad de los sentimientos y la voluntad de los hombres, esas que pueden disiparse de un momento a otro, lo que terminas asimilando de la historia. Sí es cierto que el corto número de páginas no ayuda al guión: Albertini debe contar muchos eventos y al mismo tiempo analizar la psique de ciertos personajes para no convertirlos en simples maniquíes. Y eso friends, afecta tanto a la narración como a los eventos que se cuentan. Que en algunos casos son frenéticos o se reducen innecesariamente cuando uno está más que inmerso en la trama. Incluso la relación de Decio con el esclavo de su padre, cuyo nombre ni siquiera se dice, se trata de manera superficial, y el querer saber más de algo que te gusta, a mí por lo menos, me afecta. Muy poco para un pliegue narrativo que necesita más páginas para contar algo tan interesante.

Aun así, el volumen se hace recomendable para los que buscan algo ligerito de devorar. Ideal para estas fechas, diría yo. Con temática histórica, bélica y donde encontrar ciertos detalles desconocidos. Además de hacerte con un volumen de calidad, en tapa dura y con un papel precioso blanco brillante, que en contraste con los trazos amarronados de Casertano, dan a la historia un aire de viejuno, diferente, que mola.

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