Reseña: La Constelación de los Cuervos y Otros Cuentos Mágicos, de Miyazawa Kenji

2-constelacion-de-los-cuervos_sobrecubierta.indd«Aun así, no puedes imaginar cuánto deseo que algunas líneas de estas pequeñas historias acaben convirtiéndose en alimento de verdad para ti».

20 de Diciembre, Año 12 de la Era Taisho (1923), Kenji Miyazawa.

La obra de Miyazawa Kenji es de una gran sencillez narrativa. Pero que no engañe su apariencia porque tiene un fondo moralizante, donde no se espera que haya dicho tema. Nuestro autor extrae esencias a través de lo natural. Sin ningún recurso retorcido ni alharacas, concluye su enseñanza. Simplicidad, claridad, diáfano como el agua que fluye del manantial; Kenji bombea de este pozo de armonía llenando sus relatos con él. Las historias cobran vida propia en nuestras mentes, cambiándonos para mejor, pues Miyazawa es claro, refrescante y esencial.

Con las historias de Kenji, todo es posible. En esta realidad los mundos de la magia y la fantasía son lo mismo. Lo que queda es un mundo de sueños donde la naturaleza usa un lenguaje que podemos entender y que la magia no solo es real, sino que se espera su llegada. Muchos japoneses, especialmente los de Okinawa, creen en el animismo. Todo tiene alma, ya sea roca, planta o animal. Incluso las palabras y las cosas hechas por el hombre pueden tener alma. La estructura de la obra podríamos asimilarla a las fábulas clásicas de Esopo o Lafontaine. Diez maravillosas fábulas son las que vais a leer en La Constelación de los Cuervos y Otros Cuentos Mágicos, cuya belleza nos arrastrará sin que podamos evitarlo hacia ese otro lado al que nunca hemos cruzado.

Un juicio en el cual, entre todas las bellotas del bosque, deberá ser nombrada la bellota más ilustre. En la segunda fábula leeremos a la gran roca que contará la historia de El bosque de los robos. Seguiremos con unos cazadores sin corazón, al que les espera en un camino el miedo y las súplicas. La constelación de los cuervos, que da nombre al libro es una historia de guerra, amor y arrepentimiento. En el mes de los narcisos, el espíritu de la nieve soplará con fuerza, un chico va camino a casa soñando con dulces caramelos. El hombre salvaje terminará transformado por culpa de un brebaje. Seisaku está trabajando con la azada cuando escucha una voz en el robledal. Conocerá a un pintor y al Rey de los Robles, mientras la Luna se cambia el vestido por un kimono. Llegaremos al octavo relato. Kyoichi camina por las vías del ferrocarril, presenciará algo muy, muy extraño. Luego, leeréis la historia que le contó el viento puro del otoño en los campos de musgo durante el atardecer. Terminaremos con el malvado Ozbel. Tiene un almacén con unas novedosas máquinas que separan la paja del arroz con cáscara. Y de la nada sin más, aparece un elefante blanco…

En ese lugar de pureza, hombres, animales, árboles, plantas, hablan, bailan, ríen sueñan y sufren. Entenderemos que no debemos confiar de aquello desconocido que nos ofrezcan, que la vida hay que respetarla, aunque sea ajena. Que los animales son nobles y no debemos aprovecharnos de esa nobleza. Los consejos quedaron ahí camuflados entre estas maravillosas fábulas. Independientemente de la edad, las historias os harán imaginar un mundo maravilloso, imposible, haciendo que regreséis a cuando creíais en esos lugares. De nuevo, volveréis a verlo todo con la mirada inocente de un niño.

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