Reseña: Red Road. Primera Época, de Derib

RedRoadMás western. Y es que cuando uno se engancha a este género, ya casi que no puede parar. En especial, si se toca el tema o síndrome amerindio como bien explica Élan Noir (antiguo jefe Sioux, chamán y curandero) en el magnífico y completo Preludio que se marca al inicio de este integral del Red Road de Derib que acaba de publicar Ponent Mon entre sus novedades.

¿Y quién es Derib? Un clásico autor suizo que ha trabajado en un enorme variedad de obras y que destacó sobre todo cuando en 1970 creó al pequeño Yakari, un pequeño indio que prometía un futuro brillante en los cómics para jóvenes y adolescentes. Después vinieron más éxitos. Un western semi-realista creado en 1972 que a muchos os sonará: RedRoad01Buddy Longway; sobre todo, por que a día de hoy Ponent Mon ya cuenta con dos integrales en su haber. En definitiva, un género cuya bienvenida entre aplausos fue provocando que Derib encaminara un poco su carrera en los 80s hacia el género western tan de moda por esos años (y por estos). Con la genial idea de centrarse en los indios, vistos desde dentro y como protagonistas, como ocurre con los álbumes que hoy os propongo.

Red Road – Primera Época recoge los tres primeros álbumes de Celui qui est né deux fois (El Que Nació Dos Veces), nombre original de Red Road. Episodios y vida de un nativo original donde se mostraban fuertes y en su sitio, la cultura nativa original del norte de América. Agua de Lluvia es el título que da inicio a los primeros años. En un pueblo indio, un niño acaba de nacer. Su nombre será Agua de Lluvia, en memoria a la enorme tormenta que retumbó ese día. La dulzura acuna las primeras lunas del niño, pero muy rápidamente, es la violencia la que enfrentará a una familia diezmada. Agua de Lluvia es adoptado por el chamán de otra tribu y en su nueva aldea, se RedRoad22interesará cada vez más en las actividades del curandero, que se prepara para cumplir su propio destino. El espíritu de Wakantanka está con él. Agua de Lluvia se convertirá en El Que Nació Dos Veces.

La Danza del Sol se centra en el proceso. El adolescente no entendió ciertas cosas acerca de su nuevo nombre y termina recibiendo algunas respuestas. Este álbum es el paso a la edad adulta, marcado por el cambio de nombre. Agua de Lluvia busca su camino para enfrentarse a la naturaleza y a las pruebas de vida, usando en pelea singular sus posibilidades de suerte, casualidad y destino. Aunque esto no evitará la dolorosa pérdida de un ser querido. Y de un bisonte desempeñando un papel determinante en la trama. Si la muerte está muy presente o amenazante, la valentía de Agua de Lluvia le llevará a participar en la famosa danza.

El Árbol de la Vida marca el final de la primera época. Este álbum editado en 1984, muestra a El Que Nació Dos Veces en su papel de curandero. Después de haber aprendido mucho con su maestro y abuelo adoptivo, el joven se convierte en el curandero de la tribu. El fuego sigue siendo su amigo y tiene Red Road_T1 Inside pages_edu.inddvisiones que le permiten hacer predicciones, ya sean felices o de advertencia. Predice un invierno difícil, alentando a sus hermanos a redoblar su entusiasmo por la caza de bisontes. Su visión de la llegada del hombre blanco, muy inquietante, desafortunadamente lo deja sin medios de reacción e incluso demasiado ingenuo, porque confía demasiado en la práctica de los intercambios. Lo que le vale en particular el reconocimiento eterno de los Ciervos Rojos… Un genial álbum donde entendemos algunos de los porqués las tribus indias competían entre sí.

Un integral de una primera época indispensable. Un genial tomo que ilustra perfectamente las palabras de Derib: “Toda vida tiene un significado. Todos deben trabajar en sí mismos para descubrir el significado único y personal de su vida…». Además de contar con un hermoso trabajo de colores naturales, donde Derib muestra su poderío gráfico.

RedRoad222Para apreciar verdaderamente esta serie, debemos aceptar las creencias de los indios, especialmente la estrecha conexión de estos hombres con el elemento natural. Queda el toque sobrenatural que va más allá y que Derib obviamente sostiene. Pero Derib vuelve a ser maestro dibujando la naturaleza: caza, persecuciones, ritos de iniciación y algunos paisajes a página completa. Una segunda lectura (como hice casi al momento de acabarlo), permite apreciar mejor su talento como narrador a través de cada viñeta.

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