Reseña: Infinity 8. Regreso al Führer, de Lewis Trondheim y Olivier Vatine

infinity8_fuhrerSeis meses después, he podido devorar nuevamente un tan deseado volumen por mí de Infinity 8. Después del primero y lo que disfruté con aquella historia de Ciencia Ficción entremezclada con Humor (del que a mí me gusta), estaba algo indeciso por saber que me iban a proponer los autores. Por que la CF… ah, cuantas aventuras espaciales nos hemos comido algunos ya. Y cuantas de ellas casi que vienen a ser lo mismo una y otra vez. Pero como de interesantes se vuelven cuando se brinda por el humor. Negro sí, pero mi favorito, y bien conseguido el mejor. ¿Una vía de escape para que el lector no piense demasiado en los detalles? Los que quieran criticar que critiquen. Yo brindo con el brazo muy alto si la CF se asocia con el humor infinity8_fuhrer05como es el caso de estos álbumes de Infinity 8 que está publicando Dibbuks en nuestro país. Y que ni decir tiene que ya espero el siguiente con unas ganas tremendas. Historias independientes pero con una base común.

Después de la atmósfera sangrienta y desenfadada de Infinity 8: Amor y Cadáveres, confieso que tenía unas ganas terribles de meterme entre ceja y ceja una segunda historia de esta saga basada en una idea muy original. El Infinity 8 es un enorme crucero comercial que atraviesa el espacio sideral con casi un millón de pasajeros de 257 razas distintas. Como es obvio, se necesita un cuerpo de seguridad para mantener a raya a tanto ocupante. Sin embargo, hay veces que extraños sucesos se dan y hay que salir al exterior a explorar naves-cementerio o “restos arqueológicos” que navegan a la deriva entre las estrellas y que te sueles encontrar, sobre todo, si abordas saltos temporales como el que no quiere la infinity8_fuhrer03cosa…

En algún lugar entre Andrómeda y la Vía Láctea, un enorme barco comercial es el hogar de especies inteligentes de todo el universo. Entre ellos, también tienen su huequito (vaya tela) un grupo de seres humanos adoradores de Hitler; cuyo legado se reduce a un bonito logotipo y un club social donde discuten decoración, belleza y comparten un pastel de hermanamiento. En uno de los pársecs frecuentados, la nave nodriza atraviesa los residuos de un extinto planeta llamado Tierra. Donde curiosamente acaba de ser visualizada una capsula en la que viaja… la… cabeza… de… ¡un tal Adolf Hitler! Ufff… ¿cuento más? Ni que decir tiene que los del club social rápidamente salen a por ella. Además, de recuperarla e injertarla en un robot. Ufff, el déspota, el miserable (no para ellos, lógicamente) no ha perdido ninguno de sus malos hábitos y no tarda mucho en intentar controlarlo todo. Hasta que la agente Stella Moonkicker (y su pasión por hacerse selfies) interviene. Que por mal del demonio no pudo evitar que ese cabezón entrara en la nave. Es como si todo estuviera condenado a infinity8_fuhrer07repetirse…

Infinity 8: Regreso al Führer es la segunda de una serie de ocho volúmenes escrita por Lewis Trondheim. Con una premisa de CF clásica y siempre entretenida arranca cada tomo. Inspirada en cómics y relatos clásicos de CF, pero también telenovelas de humor del género al estilo de aquella joyita llamada El Enano Rojo donde nada se toma demasiado en serio; ni lo bueno es tan bueno ni lo malo es tan malo; todo es una caricatura de lo que somos o hemos sido. Brilla esta serie que no me canso de recomendar. Una lectura fresca y entretenida como pocas.

Además, aquí el dibujo de Olivier Vatine respeta el espíritu de la serie. La línea es clara, las heroínas exquisitas, la nave impresionante y el bigote del villano impecablemente pelado. Las viñetas bien infinity8_fuhrer22aireadas, nada de barroquismo donde los ojos se pierden y terminamos poniéndonose bizcos ante tanto detalle. Haciendo especial mención por mi parte a la hermosa variedad de monstruos, algunos con apariencia de anfibios, otros con tentáculos, por no hablar de lo que me he reído con el pitufo o gnomo azul con barba de judío ortodoxo.

Un buen título que utiliza como excusa los mejores argumentos de las novelas de anticipación para hacernos reír.

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