Reseña: Apocalipsis Suave, de Will McIntosh

apocalipsis-suaveNuestro autor nos situará entre los años 2023-2033, con una súper población y un índice de paro que asusta. Jasper (el protagonista principal) es un sociólogo. Reside pasando hambre y penurias en una pequeña ciudad del estado de Georgia. Forma parte de una especie de comuna conviviendo con otros de parecida condición social. Destacan en la trama Ange, Sophia y Dreirde. Desde un principio ya viven en su propia mentira diciendo que no son vagabundos, que son nómadas, una manera de quitarle dramatismo a la verdadera realidad. Es interesante este punto porque ellos mismos se cuestionan como han llegado a esa situación de miseria teniendo estudios universitarios. ¿No es eso en sí lo que vivimos ahora? ¿Gente con estudios sirviendo mesas en bares?

El mundo se desmorona lentamente, o como bien dice el título de forma suave. La policía ya no cumple su función; ahora es lo más parecido a la mafia. Con Jasper daremos saltos temporales para ver cómo será ese futuro que nos espera. Porque nos mintieron, después de la crisis no asistimos a mejores tiempos. Lo que nos cuenta sobre ser nómadas que se arrastran de una ciudad a otra, ¿acaso no es dicho estado el nuestro mundo actual cruzando fronteras en busca de una vida mejor? Facturas y deudas, burocracia, trabajamos para mantenernos a flote y de alguna manera, volvernos aún más pobres. En ese futuro tendrán teléfonos móviles, pero hay miseria y hambre. ¿No tenemos en estos momentos internet y personas buscando comida en la basura? Sí, es para asustarse, lo sé, pero la novela cuenta la verdad y eso asusta mucho…

Definitivamente, hay un aviso sobre el capitalismo tal cual se practica hoy, como parte de una advertencia más amplia. Nos estamos acercando a la posibilidad de un futuro terrible, y la mayoría de la gente parece no darse cuenta o cree que ese momento nunca llegará a ocurrir. En la novela muchos duermen en tiendas de campaña en la calle, ¿no es eso lo que nos enseñan las noticias que ocurren en otros lugares? Existe esta actitud de que estamos exentos de sufrimiento, de ese tipo de caos. Colocar estas imágenes de cadáveres, miserias, es una manera de gritar: ¡Despierten, no somos inmunes a esto! Pero miramos hacia otra parte, “no es nuestro asunto”, pensamos, sin darnos cuenta de que un día sí lo será. Los problemas fuera de esta sociedad utópica reflejan lo que tenemos en nuestro propio mundo. La desconfianza y el miedo al gobierno y al ejército parecen ser una emoción global que muchos comparten a pesar de la diferencia de cultura.

Will McIntosh eligió personajes cotidianos, personas que no están preparadas para esto, que todavía siguen preocupadas por encontrar novias y usar desodorante. Las novelas apocalípticas generalmente representan guerreros endurecidos que saben cómo disparar y encontrar comida en la naturaleza. Pero el autor entendió que la mayoría de personas no somos así, no al menos los que vamos a leer este libro, dejando personajes como nosotros, la realidad. Y si todo esto no fuera bastante, hará presencia un virus cuyo nombre es “Doctor Alegre”. Aunque una vez más nos preguntaremos si dicho virus no lo estamos ya padeciendo en el instante en que nos automedicamos con alcohol, drogas y sensacionalismo para no enfrentarnos a la realidad.

No estamos ante la típica historia apocalíptica de zombis, bombas nucleares… Vais a leer cómo será el futuro si nadie le pone remedio a la situación actual en la que vivimos. Es extraño, pero es que todo encaja como un guante, hasta el bambú que hace presencia en la historia. Fijaos bien dónde suele crecer la mayoría de veces, allí donde el asfalto se abre, donde llega el abandono. ¿Curioso verdad? Igual va ya siendo hora de fijarnos cuánto bambú nuevo va creciendo a nuestro alrededor… Quizás nos esté avisando de lo cerca que está ese final sin retorno.

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