Reseña: El Mandala 37, de Marc Laidlaw

elmandala37Aleister Crowley (un influyente ocultista, místico, alquimista, escritor, poeta, pintor y mago ceremonial inglés) dijo sobre el significado astral del número 37 que dicho número resuena en una dimensión trascendente de estabilidad forzosa, como si se usara para mantener a raya el caos…

Todo empezará en una exposición en Tuol Sleng (lo que fue el centro de interrogatorios de los jemeres rojos en Camboya entre 1975-1979) de donde desaparecerán unos enigmaticos mandalas. Años más tarde, cuando Derek Crowe, el charlatán de la Nueva Era, aprende los secretos de los mandalas, ve la oportunidad de obtener dinero fácil escribiendo sobre ello. En una presentación de su libro conocerá a un extraño matrimonio, Michael Renzler y Leonore. Lo que no saben es que él guarda un secreto inconfesable, una mentira que cambiará sus vidas para siempre.

Una historia de misterio, terror, incluso yo diría que mística con un punto de ocultismo. El terror está ahí. Lo lees. Lo sientes. Sabes de qué se trata. Un terror muy lovecraftiano, el mal durmiente del cosmos hasta que alguien lo despierta, pero, zas, de repente desaparece y la novela se vuelve espiritual rozando lo religioso; pasando del miedo a lo desconocido con una prosa evocadora.

Junto a la vida de los personajes y cómo se conocieron, el autor nos introducirá en el mundo del ocultismo, en títulos de libros de magia negra, en altares y ceremonias, ritos que atraerán lo oculto. Pasaremos entonces de la tranquilidad del momento a lo que estará por llegar. No es un terror seguido que te deja clavado a la página, aquí lo sentirás en todo momento en el ambiente que te va acercando al clímax. Treinta y siete ideogramas que nos arrastrarán, junto a los protagonistas, hacia lo inexplorado.

Ese terror que nos advierte de no adentrarnos en aquello que desconocemos. Un pasado que regresará desde la ciudad de Camboya, piel humana arrancada, mandalas que nada tienen que ver con lo que conocemos de los budistas. Entre sesiones de hipnosis y trozos oníricos el autor nos irá llevando al desenlace de una de las novelas más raras que he leído nunca. Un horror visionario que en su día nos advirtió Lovecraft, ahora regresa de la mano de Marc Laidlaw. Criaturas indescriptibles, hambrientas de eones en el tiempo…

Escrito estilo pulp, sabiendo condensar el terror dejando un final poderoso. Con otros personajes que parecen secundarios, pero en realidad no lo son. Apareciendo de nuevo para poder cerrar de forma convincente la trama. Desde luego, y eso sí os lo puedo advertir, cuando terminéis de leerla ya no veréis los mandalas de la misma manera. Lovecraft estaría encantado de leer algo así. De ver de nuevo a los humanos esclavizados por fuerzas dormidas que despertaron tiempo atrás.

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