Reseña: Todos los Pájaros del Cielo, de Charlie Jane Anders

Todos-los-pájarosIncluso entre las novedades que van saliendo cada mes, los que leemos muy asiduamente sabemos, que hay que estar atentos a todas las editoriales (sí, a todas-todas) pues van saliendo cada tanto ciertas joyitas indispensables de leer. Quitando ese par de editoriales mega-enormes a nivel internacional que casi copan el mercado con tanta publicación mensual, existen otras editoriales que si buscas asoman cabeza con títulos la mar de interesantes. Además, de un gran trabajo de rescate editorial detrás. Trayéndonos obritas (para el amante del fantástico, sobre todo) de las que pienso manteneros al tanto.

No son moco de pavo. Insólita Editorial publicaba hace un par de meses, una de las mejores novelas del 2016 en USA, una narración que se llevaba el Premio Locus y Nebula nada más y nada menos al siguiente año. Todos los Pájaros del Cielo, de Charlie Jane Anders, explora las relaciones entre humanos, naturaleza, con especial atención a las máquinas. Lealtades y engaños de las que ninguno puede escapar. Para mí, una bolsa de caramelos narrativos con un más de una sorpresita. Anders nos lleva al mundo de dos protagonistas infantiles muy diferentes. Pero complementarios. Patricia se describe en un momento dado como un bicho raro antisocial. También como alguien con una dulzura ilimitada hacia las personas cuando la necesitan. Es una niña solitaria, cuyos intentos de salvar a un pájaro herido despiertan habilidades mágicas que nunca supo que tenía. Dicho encuentro le descubre el don de poder comunicarse con los animales. ¿Un regalo?

El prodigioso Laurence, por su parte, es un geek. Un friki de los ordenadores que no para de desarrollar sistemas nuevos gracias a su gran inventiva en la codificación. Su primer logro es una máquina del tiempo capaz de saltar hacia delante durante dos segundos. Lo que le permite dejar atrás la realidad brevemente y reaparecer después. Una “comodidad” para un alma inquieta que promete prosperar. En la escuela secundaria, Patricia es catalogada de bruja. Pero su mundo muta cuando su corazón la arrastra a una relación que ninguna bola de cristal podría haber previsto. Se encuentra con Laurence, el cual, literalmente rompe su máquina del tiempo al toparse con ella. En el proceso, ella abre una eternidad de posibles futuros. Patricia está intrigada por Laurence porque realmente puede afectar el mundo físico que la rodea con sus máquinas. Junto a él, puede dejar de sentirse impotente, puede liberar sus poderes telequinéticos y soltar todo eso que bulle dentro de ella…

Mientras tanto, un asesino de nombre bíblico tiene una visión. Un hombre y una mujer destruirán el mundo, llevaran a todos a una guerra sin cuartel entre ciencia y magia. Este triángulo de héroes y némesis hacen vida muy cerca, pero sus vidas se separarán (por el momento) hasta un encuentro después de los años. Un momento crucial.

Contaba la autora en una entrevista que quería elaborar una historia centrada en la relación en la que la magia y la ciencia representan dos formas diferentes de ver el mundo. Utilizó entonces el absurdo inspirador de muchas de las novelas de Douglas Adams y Kurt Vonnegut. La mayor influencia, sin embargo, fue probablemente Doris Lessing, cuyas novelas de los años 60 y 70 combinan algunos criterios realmente mordaces de la naturaleza humana y ese uso audaz de ideas especulativas. Una solución que se ve reflejada en el rompecabezas que desentraña la autora al final de todo lo “vivido” en Todos los Pájaros del Cielo.

El carácter práctico con el que representa Charlie Jane Anders los elementos fantásticos de la historia, tanto mágicos como tecnológicos, es para mí el principal encanto de la novela. Mientras el destino trabaja su sonrisa retorcida en primer plano, la vida abre una brecha entre Patricia y Laurence, y esa cuña lleva el nombre de Rose. Un consejero malhechor, ese demonio apoyado en el hombro izquierdo de sus vidas hasta el final; donde curiosamente el humor funciona como un ungüento contra el trauma.

Es imposible leer Todos los Pájaros del Cielo sin sentirse conmovido por su loco y hermoso optimismo.

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