Reseña: BlackWood, de Lois Duncan

blackwoodAnte todo debo comentaros sobre la autora para entender con exactitud lo que vais a leer. Louis Duncan, se la conoce principalmente por sus novelas de suspense para adolescentes, recibiendo el Premio de Literatura Juvenil en dieciséis estados de EEUU y tres países extranjeros. Algunas de sus novelas se han adaptado a la gran pantalla. Destacando: Sé lo que hicisteis el último verano y Hotel para perros. En nuestro país recién estrenada está BlackWood, película de director español basada en este libro. Vengo a reseñaros ka obra, por eso, lo principal es que tengáis en mente la palabra “juvenil”.

BlackWood es un colegio interno especial situado al norte del estado de Nueva York. Estamos en otoño. La primera alumna en llegar será Kit Gordy, ante las enormes puertas de hierro, no puede evitar pensar “este lugar es maligno”. Pronto comprobara la escasez de profesores y que solo serán cuatro las alumnas  que convivirán y estudiarán allí. A las cuatro, sin saberlo, las unirá un misterio por el cual fueron las elegidas…

Desde un principio nos situará en una mansión-internado donde  algo habita  susurrando en pasillos poco iluminados cuyos espejos les devuelven otra imagen aparte de la suya. Cuentan que hace muchos años un incendio se apoderó de sus paredes. Con cuatro chicas adolescentes como protagonistas arrancará una historia de casa encantada con apariciones. Narrada de forma muy sencilla, nos introducirá en una muy buena descripción de la mansión con un bosque alrededor para crear ese ambiente fantasmal. En ningún momento, abandonará la sensibilidad a lo sobrenatural. Con esa oscuridad agobiante que parece que ninguna luz sea capaz de conquistar. Entendiendo que la historia comienza muy pronto a revelarse, la autora echará mano de inesperados giros para incrementar la intriga. Echará mano de todo lo que rompe la barrera entre los dos mundos: habitaciones con temperaturas polares, figuras en una ventana cuya habitación se cerró con llave, presencias que se intuyen cerca de la cama mientras duermes; todo valdrá para hacernos hacernos sentir que esa mansión nos engulle junto a sus protagonistas.

En BlackWood, no vamos a vivir un terror de los que nos dejan clavados en el sillón. Todos sabemos como es el mundo adolescente con esa curiosidad morbosa por saber la verdad, haciendo que más que huir busquen el origen de todo, quieran respuestas, quitando por ello parte del miedo y sustituirlo por angustia. Desde luego, la narración es original, te mete la idea desde un principio, creyéndote que controlas la historia con la sensación de que simplemente debes ir leyendo para ir al desenlace. Pero no, sólo es una manera de mantenerte alerta para que veas que nada es lo que parece. No podrás evitar que ciertas escenas te recuerden a otros libros. A otras casas embrujadas. Como he dicho, Duncan usa clichés aunque sin duda, necesarios para crear “la atmósfera”.

Si eres amante de las apariciones fantasmales y del mundo oculto, sin duda te gustará el libro. Pero le falta ese terror que te deja clavado solo escuchando tu propia respiración. Y eso que el verdadero misterio y su originalidad ayudará a sustituir esos momentos. Sin embargo, me quedé con la duda de no saber por qué algunas personas son más perceptivas que otras en el tema del Más Allá,  el motivo de que “los otros” se sientan atraídos por lo sensible o si en realidad hubo alguna clase de influencia para hacerlos especiales. Pesadillas, sueños que perturban la paz, dormitorios con cerraduras sólo por fuera cuando la puerta al otro lado queda abierta… Poco puedes hacer para no caer en la locura. BlackWood es un internado especial que años antes era conocido por los lugareños con otro nombre. Todavía queda en sus memorias la tragedia que acompañó a sus antiguos habitantes. Pocos del pueblo desean trabajar allí. La sensación de aislamiento donde los gritos no serán escuchados, la falta de cobertura. Una historia de ahora que convive con el pasado. Música que envuelve las estancias, voces traspasando los limites del tiempo… En definitiva, una novela corta que se agradece que no se haya intentado alargar. Con un final rayando lo dramático y algo flojo. Una historia inquietante donde la frontera que separa el mundo onírico es tan difusa como la de lo real.

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